Adiós a la Concertación
“En el periodo más difícil que está enfrentando la Concertación (desde el retorno a la democracia), tampoco llegan noticias que pudieran energizar a quienes se resisten a seguir a los decepcionados que llaman a abandonar el barco”. Por Carlos Salas Lind, foto: PS Chile).
___________________________________________________________
Al igual que en los comicios presidenciales del año 2005, nuevamente una de las grandes coaliciones se presentará dividida en diciembre.
Sin embargo, a diferencia de las elecciones pasadas, la división que experimenta la Concertación, está resultando más profunda y desmoralizadora que el golpe propinado por Piñera a la UDI, el 2005, con su proclamación como segundo candidato de la Alianza.
Hace cuatro años, Piñera asumió una postura desafiante, ante la eventualidad de enfrentar, con más éxito, a la candidata presidencial de la Concertación, Michelle Bachelet. En cambio hoy, Enríquez Ominami no se presenta con la misión de prolongar ‘la sequía de gobierno’ de la Centro Derecha. Por el contrario, la fortaleza (y atracción) de la candidatura de Marco Enríquez Ominami se sostiene, más bien, en una propuesta de quiebre con la forma de hacer gobierno de la propia Concertación.
El 2005, Lavín, y la UDI (aunque a regaña dientes), terminaron aceptando ‘el oportunismo’ del representante de RN, Sebastián Piñera. A pesar de los fuertes roces, ambos partidos llegaron al acuerdo tácito de considerar la primera vuelta de las elecciones de ese año, como ‘la gran primaria’ de la Centro Derecha.
Hasta este momento, la Concertación está lejos de alcanzar el mismo compromiso.
Las polémicas (y poco participativas) primarias de la Coalición de gobierno ya se realizaron, y Ominami se vio impedido de participar en representación del PS (entre otras razones, porque el partido que dirige Escalona ya había comprometido su apoyo a Frei).
Aunque Frei es el único candidato oficial de la Concertación, Marco Enríquez-Ominami está canalizando masivamente el desencanto de muchos ‘concertacionistas’ que, hasta hace poco, solo se conformaban con desenfundar sus posturas críticas al interior del conglomerado oficialista. Por cierto, para los patrocinadores de la candidatura de Frei, la rebeldía de poca importancia, que representaba inicialmente la irrupción de Ominami, se está convirtiendo en el peor escenario para un ex – presidente que nunca ha brillado por su elocuencia o carisma.
En el periodo más difícil que está enfrentando la Concertación (desde el retorno a la democracia), tampoco llegan noticias que pudieran energizar a quienes se resisten a seguir a los decepcionados que llaman a abandonar el barco. Las últimas encuestas insinúan un preocupante estancamiento de Frei (en una cifra que ya no supera el 30% de las preferencias), mientras que Ominami (con apenas el 1-2% de la intención de voto a comienzos de año), hoy estaría superando el 20% de apoyo.
Extraña similitud con el desgaste paulatino (pero progresivo), que sufrió la candidatura de Joaquín Lavín, a partir del mismo periodo en las elecciones del 2005. Basta recordar que en la encuesta CEP, de junio del 2005, Lavín obtenía cerca de un 21% de apoyo, mientras que Piñera solo lograba un 14%. Cuatro años más tarde, esta misma firma (y en el mismo periodo), entrega un nivel de adhesión muy parecido a Ominami.
Independiente del nivel de precisión que reflejen las encuestas, no se puede refutar que Ominami está amenazando, seriamente, las posibilidades de extender la era concertacionista. En este plano, la estrategia oficialista, de presentar al candidato rebelde como inexperimentado y amigo de la farándula, en realidad revela que ya no hace falta ser un gran personaje político para desestabilizar a la coalición más estable y exitosa que recuerde nuestra historia.
Muy complejo el escenario que enfrentan quienes, probablemente, no desean siquiera imaginar que la alternancia en Chile podría convertirse en una realidad, a partir de marzo del 2010.
Si Frei pierde frente a Ominami en diciembre, o incluso lo vence, pero pierde frente al candidato de la Alianza en la segunda vuelta, la base organizacional que la Concertación ha construido, durante 20 años, se desmoronaría inevitablemente. En el mejor de los casos, si Frei pasa a la segunda vuelta y logra derrotar al candidato de la Alianza, la coalición de gobierno que emerja, tampoco será viable sin una transformación real de sus estructuras de poder.
Es decir, aunque no resulte exitosa, la candidatura del ex – militante del PS está sirviendo para confirmar que la Concertación, que hemos conocido, ya no es posible.
Deje su comentario o suscribirse al feed

English
Español

Hola Carlos, muy buen análisis.
Aceptando la hipótesis que Piñera pierde las elecciones, lo más seguro es que el modelo político impuesto por la Concertación no sea más viable. Entonces la pregunta es: Crees tu que Ominami tenga la capacidad política y el carisma necesario para imponer un nuevo modelo político de gobierno de izquierda (me refiero a un cambio de fondo)?
O más que un problema de persona, quizás la pregunta debería ser abordada de una manera más general: Crees tu que la izquierda chilena se encuentra preparada para realizar esta transformación?
Quizás lo más probable que pase es que haya un cambio de forma pero no de fondo y eso ya lo hemos visto varias veces en nuestro país.
Hola Fredi.
Yo creo que Ominami representa más un cambio de estilo que un nuevo modelo. Su crítica apunta al poder excesivo de las cúpulas políticas, y al inefectivo funcionamiento del Estado (entre otras cosas, el sistema de redes que inundan a la administración central). A la hora de presentar propuestas de gobierno, Ominami no aparece como un representante de la izquierda dura. Al contrario, su programa de gobierno (lo poco que conocemos), ofrece recetas que, hasta hace poco tiempo, eran exclusivas de un candidato de centro-derecha.
Frei tiene una competencia cuesta arriba. Complicado vender un nuevo estilo, cuando los chilenos ya conocen su forma de gobernar.
El cambio difícilmente puede ser impulsado por quienes tienen una gran responsabilidad en el estado de capa caída en que se encuentra el proceso político chileno.
Hola Carlos, me he dado por fin el tiempo de leer algunos de tus articulos que me parecen intersantes y de un profundo analisis politico, en el caso de la concertacion, mientras la democracia cristiana lidere esta alianza no podra sobrevivir con el tiempo, todos sabemos que es un partido mas de centro derecha que de izquierda y ademas dentro del mismo existen diferencias politicas, hoy en dia solo ocupan a la concertacion como un medio ambisioso de llegar al poder, pues no pueden soportar la idea de no tener el poder presidencial por ya casi 10 anios, lamentablemente llego la hora de decir adios a la concertacion, donde quedo la cancion??, Chile la alegria ya viene…….tendra que ser reemplazada por otra, para que el pueblo vuelva a creer.
Hola Maritza
Me alegra que te interesen estos temas, son importantes, aunque mucha gente (y con razón), no esconde su rechazo por una actividad desprestigiada. Efectivamente, la Democracia Cristiana tiene la posibilidad de recuperar el liderazgo después de 10 años. Pero lamentablemente para ellos, el país cambió en todo ese periodo, y hoy la DC chilena ya no puede atribuirse el papel de equilibrio y moderación en un sistema de partidos que ya es muy moderado. Ya estamos acostumbrados a la estabilidad.
Mucha gente desea transformaciones más ambiciosas que pavimenten el camino hacia una sociedad más desarrollada.
Un abrazo
Si la Política es un negocio… y creo que lo es, lo que les interesa es la manija de la res pública, en buen romance, las pegas y la clientela política, desde el puestecito (o peguita) de cuarto orden a algun ministerio o embajada.
Eso se llama en las acciones internas de cada Partido, el cuoteo (la repartija) y eso es lo único que les importa.
Pero el desencato del pueblo le está haciendo comprender y eso derribará a la Concerta en cualquier escenario futuro. La DC se divide y una parte se une a RN o a la UDI, excepto si gana Frei (muy poco posible). Los sociatas (RIP) y demas partidos de la Concerta se desmoronan si ME-O llega a la segunda vuelta (incluso si no llega) gane o pierda Frei. Estan condenados.
Carlos: Las democracias se fortalecen con alternancias en el poder…eso está probado. Distinto es el caso de Cuba, Venezuela y otros como ejemplo de lo que NO debe ocurrir en Chile. Creo que perpetuarse en el poder (Pinochet fue muy criticado por ello, de tal manera que el General accedió hacer un plesbicito voluntariamente) entonces la Concertación no haga lo suyo cambiándole el rostro al Gobernante…..y el resto que siga como está. NO creo que le haga bien a Chile Y NO RESISTIRÍA otro gobierno concertacionista.