¿Se puede aplicar el modelo laboral danés en Chile o América Latina?

“Debido al conjunto de factores que podrían haber afectado de forma positiva las tasas de desempleo en Dinamarca, a partir de la segunda mitad de la década de los 90’, opino que es aventurado unir los buenos índices que Dinamarca expone en material laboral con la condición de flexibilidad contractual, que el mercado laboral danés, por norma, ha tenido” (por Carlos Salas Lind, publicado por La Segunda.cl).

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He seguido con atención el debate que se ha creado, en relación a la visita del ministro de hacienda a Dinamarca. Este viaje tuvo como fin el recabar información sobre el buen funcionamiento del mercado laboral danés para evaluar la posibilidad de instaurar (parte de) sus principios en Chile.

El milagro danés, en este ámbito, se expresaría en la progresiva disminución de las tasas de desempleo durante los últimos 14 años (para ser más preciso a partir del año 1993 cuando la desocupación alcanzó un máximo de 10.1%), hasta el último trimestre del año 2006, en el que esta cifra llegó a sólo un 4,1%.

Como pilar de estos exitosos resultados, se destaca la existencia de tres ejes que han hecho posible su concreción: una gran flexibilidad contractual, un generoso seguro de desempleo, y un amplio (y sofisticado) sistema de capacitación y asesoramiento para los trabajadores cesantes (1).

Sin embargo, al citar la experiencia danesa, las autoridades económicas en Chile han querido poner énfasis en las perspectivas de solución que pueden representar para el perdurable problema de desempleo en Chile, la adopción de (algunos de) los principios de flexibilidad del mercado laboral danés.

Lo interesante del tema es que el mercado laboral danés se ha caracterizado por su gran flexibilidad en el contexto europeo (y mundial) durante mucho tiempo.
No obstante, esta flexibilidad no fue impedimento para que se desataran altos niveles de desempleo con anterioridad al periodo nombrado por el ministro de hacienda en su exposición en la Enade.

Por consiguiente, es relevante averiguar si ha habido otros factores (externos y/o internos), que han afectado el comportamiento de la economía y/o del mercado laboral desde mediados de los años 90’, para poder evaluar sus posibles efectos en la caída de las tasas de desocupación durante el mismo periodo.

En primer lugar, es muy importante tomar en cuenta, que un sistema de seguridad social tan desarrollado e inusual en este mundo como el danés, ofrece a mucha gente la posibilidad de abandonar temporalmente (o incluso definitivamente) su lugar de trabajo y/o fuerza laboral, sin que esto signifique grandes repercusiones para sus ingresos, o derechos plenos a todos los demás beneficios que el sistema de bienestar social ofrece.

En Dinamarca, esta posibilidad ha contribuido a que mucha gente en edad activa, dependiendo de los proyectos sociales que los distintos gobiernos promueven, no forme parte de las estadísticas de desempleo.

La variación en el número de estos “beneficiados” puede, por cierto, tener una enorme incidencia en la cifra real de ocupados/desocupados (2). Es así que el estado danés ha destinado una gran cantidad de recursos económicos para financiar programas, dirigidos a mantener en contacto con el mercado laboral, a personas que han estado desempleadas por un periodo determinado, o personas que simplemente no están en condiciones de realizar un trabajo de tiempo completo, o de ejercer su profesión.

Entre estos beneficios, destacan los programas de trabajo flexible (donde el estado paga la diferencia de todas las horas que el trabajador no está en condiciones de realizar), programas de revalidación con goce de seguro de cesantía (para quienes por problemas físicos o psicológicos no estén en condiciones de seguir ejerciendo su profesión actual y deciden estudiar nuevamente). Además, existe un programa de “sueldo estatal” para quienes han estado desempleados por más de 6 meses, y consigan un puesto de práctica laboral en una empresa pública o privada de su interés (3).

En segundo lugar, con el declarado propósito de reducir los índices de desempleo, el último gobierno social demócrata y la administración actual de corte liberal, han implementado una serie de medidas para hacer menos atractivo, económicamente, el estar inactivo.

De esta manera, se ha reducido considerablemente el periodo de vigencia del seguro de desempleo; obligando a quienes han estado desempleados por mucho tiempo, a integrarse a la actividad laboral utilizando los programas de reactivación, o arriesgarse a perder el derecho al apoyo económico de subsistencia o de cesantía.

De la misma forma, se disminuyó el ingreso por concepto de seguro de desempleo estatal para el segmento más joven de la fuerza laboral, aprobándose al mismo tiempo un programa mucho más exigente de reactivación laboral para los jóvenes entre 18-25 años.

Estas medidas han resultado en un mayor interés (y necesidad), de este segmento más joven por seguir una carrera profesional (4).

Cabe destacar que estudiar una carrera universitaria o técnica no sólo es gratuito, sino además es apoyado económicamente por el estado con la entrega de una mesada o “sueldo mensual” al estudiante.
Aparte de este sueldo o “mesada estatal”, los estudiantes tienen acceso a un crédito de bajísimo interés (equivalente al crédito fiscal en Chile, pero exclusivamente para financiar sus gastos personales), en caso que el ingreso anterior no sea suficiente (5).

En tercer lugar, a mediado de los años 90’, Dinamarca puso en marcha un exitoso programa de incentivos para hacer atractivo el retiro voluntario de personas activas que se acercaban a la edad de jubilación.

La posibilidad de jubilar con anticipación, bajo condiciones favorables, ha tenido un fuerte impacto en la disminución de personas activas de entre 60 y 66 años. Esta política ha estado especialmente dirigida a aumentar las oportunidades de trabajo para el segmento más joven de la población (6).

Por último, la aplicación de todas estas medidas coincidió con el periodo de fuerte expansión económica que Dinamarca comenzó a experimentar a partir de 1994.
Aún cuando este periodo de repunte económico sufrió una leve contracción entre 2001-2004, la reactivación económica se ha vuelto a sentir con renovada fuerza, a partir del último trimestre del 2004.

Sin duda, las políticas anteriormente expuestas, muestran que un país que dispone de un estado de bienestar social tan desarrollado (y de un monumental costo económico) como Dinamarca, dispone de un gran espacio para incentivar el empleo, sin modificar los principios de flexibilidad contractual del mercado laboral.

Debido al conjunto de factores que podrían haber afectado de forma positiva las tasas de desempleo en Dinamarca, a partir de la segunda mitad de la década de los 90’, opino que es un poco aventurado unir mayormente los buenos índices que el país expone en material laboral, con la condición de flexibilidad contractual que el mercado laboral danés siempre ha tenido.

Dada las condiciones económicas y sociales que han enmarcado esta experiencia danesa, es, entonces, aún menos probable que en este modelo, pudiéramos encontrar la respuesta a los persistentes y altos índices de desempleo en Chile (a menos que estuviéramos en condiciones de importar mucho más que el concepto de flexibilidad laboral. En este caso puntual, parte del principio danés de distribución más equitativa de la riqueza).

Coincidentemente, las encuestas muestran que los daneses son los europeos que se muestran menos temerosos ante la posibilidad de perder su trabajo, aún cuando Dinamarca no es el único país que cuenta con un seguro de desempleo generoso.

Y no deja de ser comprensible, porque la pérdida de la fuente de trabajo para un danés, no sólo se contrarresta con la mantención de un ingreso digno, sino además con el derecho a una pensión, y el acceso gratuito a un sistema de salud y educación pública de primera clase en el mundo.

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1.- La red de “reactivación”, incluye asesoría personal para evaluar las posibilidades de trabajo de una persona, y el pago de sueldo al trabajador que las empresas estén dispuestas a recibir por un periodo de práctica determinado. Estos programas son generalmente aplicados a personas que han estado desempleadas por más de 6 meses.

2.- En este grupo se encuentran también quienes, manteniendo su puesto de trabajo, deciden hacer uso de beneficio post-natal para mujeres y hombres que, en el caso de Dinamarca, actualmente se puede extender hasta un año (recibiendo sueldo completo durante 6 meses y los seis meses siguientes un ingreso menor, pero igualmente atractivo en el mayor de los casos).

3.- Las estadísticas muestran que el número de personas que se han acogido al beneficio de un “trabajo flexible”, ha aumentado de 15.164 a comienzos de 2004 a 41.645 personas el año 2006 (fuente Oficina de estadística de Dinamarca. www.dst.dk ).

4.- El año 1992, la fuerza laboral conformada por jóvenes entre 18 y 30 años era de 864.638 personas. Hoy esa cantidad llega a 627.058 (fuente Oficina de estadística de Dinamarca. www.dst.dk ).

5.- Toda esta enorme red de beneficio social es financiada con el pago de impuestos de todos quienes tienen una forma de ingreso, ya sea un sueldo mínimo, pensión, seguro de desempleo o incluso ingresos como estudiante.

6.- Curiosamente, la fuerza laboral en Dinamarca ha disminuido entre el periodo 1992-2006, de 2.802.282 a 2.749.392 personas (fuente Oficina de estadística de Dinamarca www.dst.dk ).

Política de Chile

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