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	<title>Actualidad Global, por Carlos Salas Lind</title>
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	<description>Polí­tica, economí­a y sociedad. Chile y el mundo</description>
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		<title>Democracia en Venezuela: Â¿Y cÃ³mo andamos por casa?</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Jul 2010 14:12:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[Todos sabemos que no es bien visto aparecer defendiendo a un rÃ©gimen controvertido y cargado de una retÃ³rica setentera como el que encabeza Hugo ChÃ¡vez.

AÃºn asÃ­, no estoy seguro de que el papel de garantes de la democracia - que un grupo transversal de parlamentarios chilenos asume a puertas de las elecciones legislativas en Venezuela - provenga de una institucionalidad lo suficientemente avanzada como para arrogarse un rol "fiscalizador" del estado de la democracia y la transparencia en otra naciones.
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/congreso_nacional_de_chile.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1096" title="congreso_nacional_de_chile" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/congreso_nacional_de_chile-300x180.jpg" alt="" width="273" height="166" /></a> </strong></p>
<p><strong>&#8220;AtrÃ¡s  ha quedado el asombro de una generaciÃ³n de lÃ­deres polÃ­ticos que  veÃ­an  en la adopciÃ³n de un sistema electoral &#8211; como el binominal -Â  la   imposiciÃ³n de un elemento distorsionador y artificioso de la voluntad  de  la ciudadanÃ­a&#8221;, </strong>por Carlos Salas Lind. <a href="http://blog.latercera.com/blog/csalas/entry/democracia_venezolana_y_c%C3%B3mo_andamos" target="_blank">Enlace a la La Tercera.cl </a><strong><br />
</strong></p>
<p>_____________________________________________________________________</p>
<p>Todos sabemos que no es bien visto aparecer defendiendo a un rÃ©gimen  controvertido y cargado de una retÃ³rica setentera como el que encabeza  Hugo ChÃ¡vez.</p>
<p>AÃºn asÃ­, no estoy seguro de que el papel de  garantes de la democracia &#8211; que un grupo transversal de parlamentarios  chilenos asume a puertas de las elecciones legislativas en Venezuela &#8211; <strong>provenga  de una institucionalidad lo suficientemente avanzada como para  arrogarse un rol &#8220;fiscalizador&#8221; del estado de la democracia y la  transparencia en otra naciones.</strong></p>
<p>Visto desde afuera, el  proceso democrÃ¡tico chileno &#8211; a pesar de las grandes divisiones del  pasado- ha tenido la capacidad de sostenerse y proyectarse como uno de  los mÃ¡s sÃ³lidos del continente. En parte, porque el modelo econÃ³mico  chileno ha logrado la adhesiÃ³n de las grandes corrientes polÃ­ticas,  generando estabilidad macroeconÃ³mica y confianza en los mercados  internacionales. En materias de Derechos Humanos, hubo un quiebre con un  periodo de nuestra historia marcado por la arbitrariedad y graves  atropellos a la integridad y seguridad de las personas.<br />
Esta  transformaciÃ³n de la institucionalidad chilena es innegable y ha sido  recibida con beneplÃ¡cito por una comunidad internacional que &#8211;  histÃ³ricamente &#8211; ha abrigado pocas expectativas con esta parte del  mundo.</p>
<p>Sin embargo, lo inconcluso no es un tema menor como para  seguir ignorÃ¡ndolo. Entre otras falencias, la institucionalidad chilena  no ha logrado zafarse de impedimentos y vicios que van en claro  detrimento de un desarrollo social y polÃ­tico que nos acerque al primer  mundo. A veinte aÃ±os del retorno a un rÃ©gimen de normalidad democrÃ¡tica,  crecientes sectores ciudadanos se sienten imposibilitados de ejercer  influencia en un sistema que &#8211; en gran medida &#8211; parece girar en torno a los  intereses de una clase polÃ­tica reducida y muy privilegiada.</p>
<p>AtrÃ¡s  ha quedado el asombro de una generaciÃ³n de lÃ­deres polÃ­ticos que veÃ­an  en la adopciÃ³n de un sistema electoral &#8211; como el binominal -Â  la  imposiciÃ³n de un elemento distorsionador y artificioso de la voluntad de  la ciudadanÃ­a. <strong>El precario entusiasmo por modificar una fÃ³rmula de  elecciÃ³n &#8211; que potencia el mantenimiento del mismo orden que limita la  competencia &#8211; evidencia un conflicto de interÃ©s mayor, del cual muy  pocos parlamentarios estÃ¡n dispuestos a hacerse cargo</strong>. Es decir,  &#8220;los polÃ­ticos con calculadora&#8221; &#8211; a los que tantas veces hizo menciÃ³n el  ex presidente Lagos &#8211; en absoluto se limita a describir la actitud de  quienes nunca han tenido reparos en reconocer sus simpatÃ­as con el  sistema.</p>
<p>En el Ã¡mbito de la gestiÃ³n pÃºblica, tampoco hemos  logrado librarnos de patrones de comportamiento mucho mÃ¡s cercano a los  males que empantanan a los paÃ­ses menos desarrollados. En Chile, el  mÃ©rito personal continÃºa siendo una variable supeditada a los contactos y  cercanÃ­a con el poder. La clase polÃ­tica entiende que la ciudadanÃ­a  exige un uso mÃ¡s eficiente de los recursos pÃºblicos, pero aÃºn no asume  que un slogan electoral ya ni siquiera puede continuar siendo una  respuesta sostenible a mediano plazo.</p>
<p>Peor aÃºn, <strong>la nefasta  costumbre de un sector de la clase polÃ­tica de despilfarrar recursos que  son escasos &#8211; asegurando a los mÃ¡s cercanos con medios que no son  propios</strong> &#8211; sigue sobreviviendo a los golpes del desarrollo,  posponiendo la implementaciÃ³n de una distribuciÃ³n de la riqueza mÃ¡s  justa y efectiva.</p>
<p>En suma, seguimos teniendo un servicio pÃºblico  impermeable a los intereses de los gobernantes de turno, condiciÃ³n que  debilita los prospectos de mejoramiento de una gestiÃ³n que es clave para  enfrentar apremiantes necesidades sociales.</p>
<p>Teniendo en cuenta  Ã©stas y otras deudas de nuestra institucionalidad, <strong>considero elÂ   incidente &#8211; entre un grupo de parlamentarios chilenos y el gobierno  venezolano &#8211; como innecesario, contrario a nuestros intereses y falto de  auto-crÃ­tica.</strong></p>
<p>Los parlamentarios tienen todo el derecho a  resguardar un posicionamiento electoral que &#8211; progresivamente &#8211; exige  mÃ¡s creatividad y perseverancia. Pero un posicionamiento &#8211; logrado a  partir del perfeccionamiento de nuestras propias falencias &#8211; genera  mayor cohesiÃ³n polÃ­tica y social, canalizÃ¡ndose en una adhesiÃ³n  ciudadana sostenible y dignificante para la actividad polÃ­tica.</p>
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		<title>Pinochetismo del siglo XXI</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Jun 2010 17:56:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Derecha]]></category>
		<category><![CDATA[otero]]></category>
		<category><![CDATA[PiÃ±era]]></category>
		<category><![CDATA[Pinochet]]></category>

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		<description><![CDATA[Aunque se apunte al supuesto totalitarismo moralista impuesto por los detractores de Pinochet, la versiÃ³n erigida durante los Ãºltimos 20 aÃ±os, fue una historia con derecho a rÃ©plica, una versiÃ³n resistida por sectores conservadores, pero paulatinamente asumida por quienes entendieron que esta vez era la sociedad - y no los aparatos gubernamentales - la que castigarÃ­a la insistencia en justificar lo injustificable. Curioso - que a diferencia de muchos civiles que colaboraron con el rÃ©gimen militar - asÃ­ lo entendiera el propio ejÃ©rcito, al asumir con entereza el precio de la responsabilidad institucional en las violaciones a los Derechos Humanos cometidas al amparo de la dictadura.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/la-moneda.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1075" title="la moneda" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/la-moneda-300x144.jpg" alt="" width="272" height="157" /></a> </strong></p>
<p><strong>&#8220;Aunque se critique el supuesto totalitarismo moralista impuesto por los  detractores de Pinochet, la versiÃ³n erigida durante los Ãºltimos 20 aÃ±os, ha sido una historia con derecho a rÃ©plica&#8221;</strong>, por Carlos Salas Lind: <a href="http://blog.latercera.com/blog/csalas/entry/pinochetismo_del_siglo_xxi" target="_blank">La Tercera.cl </a>).</p>
<p>__________________________________________________________________</p>
<p>Seguramente 20 aÃ±os de derrotas electorales no representan nada. Probablemente,  el gradual proceso de distanciamiento de la sociedad chilena con un  periodo exento de garantÃ­as mÃ­nimas para la existencia de un estado de  derecho puede (y debe) ser revertido. O posiblemente la mayorÃ­a aÃ±oramos  los aÃ±os de dictadura, pero necesitamos que otros la reivindiquen para  atrevernos a salir del â€œarmario ideolÃ³gicoâ€.</p>
<p>DifÃ­cil entender los  supuestos que guÃ­an el comportamiento de quienes podrÃ­an creer que ha  llegado el momento de arreglar cuentas con la historia, de terminar con  una versiÃ³n tergiversada y homogÃ©nica de los hechos del pasado. La  verdad es que resulta absurdo constatar que quienes se empeÃ±an en<span id="more-1074"></span> rehabilitar sus propios roles &#8211; olvidan que los Ãºnicos que intentaron  imponer una versiÃ³n oficial &#8211; fueron los que disfrutaron de un poder sin  contrapeso durante 17 aÃ±os.</p>
<p>Es por eso que &#8211; a menos de cuatro meses de  gobierno de la CoaliciÃ³n por el Cambio &#8211; las polÃ©micas declaraciones  del ex embajador en Argentina y del propio hermano de SebastiÃ¡n PiÃ±era,  ni siquiera podrÃ­an responder a la necesidad de equiparar un debate que  haya sido anulado con los mismos medios.</p>
<p>Aunque se apunte al  supuesto totalitarismo moralista impuesto por los detractores de  Pinochet, la versiÃ³n erigida durante los Ãºltimos 20 aÃ±os, ha sido una  historia con derecho a rÃ©plica, una versiÃ³n resistida por sectores  conservadores, pero paulatinamente asumida por quienes entendieron que  esta vez era la sociedad &#8211; y no los aparatos gubernamentales &#8211; la que  castigarÃ­a la insistencia en justificar lo injustificable. Llamativo &#8211; que  a diferencia de muchos civiles que colaboraron con el rÃ©gimen militar &#8211;  asÃ­ lo entendiera el propio ejÃ©rcito, al asumir con entereza el precio  de la responsabilidad institucional en las violaciones a los Derechos  Humanos cometidas al amparo de la dictadura.</p>
<p>En este contexto,Â   la visiÃ³n reivindicativa &#8211; expuesta por Miguel Otero y JosÃ© PiÃ±era &#8211; no sÃ³lo representarÃ­a un desaire para las vÃ­ctimas de un rÃ©gimen de  fuerza, sino ademÃ¡s revive un escenario de monopolio electoral, de  desencuentro entre grandes sectores de la civilidad y las instituciones  armadas, y de postergaciÃ³n inaceptable de la incorporaciÃ³n de valores  humanos irrenunciables para la convivencia social. En el fondo, la  relativizaciÃ³n de hechos traumÃ¡ticos para la dignidad e integridad de  las personas, terminÃ³ representando el peor escenario para quienes  entendieron que el voto de confianza ciudadano, se supeditaba al quiebre  definitivo con las lealtades o silencios del pasado.</p>
<p>Ciertamente,  es difÃ­cil negar la trascendencia que el rÃ©gimen de Pinochet ha logrado  para la institucionalidad polÃ­tica y la estrategia de desarrollo  econÃ³mico vigente en el paÃ­s. AÃºn asÃ­, la mayorÃ­a de sus antiguos  partidarios debe asumir irremediablemente &#8211; que en el <strong>Chile del  siglo XXI </strong> &#8211; no se erigirÃ¡n estatuas, ni referentes para rendir  tributo a uno de los precursores del orden econÃ³mico que se impuso en la  regiÃ³n y el mundo. La irrupciÃ³n de una sociedad mÃ¡s libre, crÃ­tica y  desarrollada lo impide.</p>
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		<title>Israel es responsable de todos los males&#8230;</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Jun 2010 21:08:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[La decisiÃ³n de interceptar y tomar por la fuerza las embarcaciones con ayuda humanitaria, rumbo a la Franja de Gaza, no solo puede ser descrita como una acciÃ³n muy deplorable - desde el punto de vista humano y del derecho internacional- sino ademÃ¡s daÃ±ina para los propios intereses de Israel. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/23943-arab-israeli-conflict-solution-porto-alegre-brazil1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1058" title="23943-arab-israeli-conflict-solution-porto-alegre-brazil" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/23943-arab-israeli-conflict-solution-porto-alegre-brazil1-300x175.jpg" alt="" width="254" height="148" /></a> </strong></p>
<p><strong>&#8220;La gente de Gaza no necesita de guerreros que provoquen y desorienten a  un poder en constante estado de alerta. DespuÃ©s de dÃ©cadas de violencia, el precio que sigue pagando tanta  gente inocente en Palestina es enorme&#8221;</strong>, por Carlos Salas Lind (<a href="http://blog.latercera.com/blog/csalas/entry/deteniendo_el_terrorismo_deteniendo_a" target="_blank">publicado por La Tercera.cl</a>).</p>
<p>_______________________________________________________________</p>
<p>La decisiÃ³n de interceptar y tomar por la fuerza las embarcaciones con  ayuda humanitaria, rumbo a la Franja de Gaza, no solo puede ser descrita  como una acciÃ³n muy deplorable &#8211; desde el punto de vista humano y del  derecho internacional- sino ademÃ¡s daÃ±ina para los propios intereses de  Israel.</p>
<p>En este punto podemos estar fÃ¡cilmente de acuerdo  quienes aÃºn seguimos (y esperanzados), a la espera de una soluciÃ³n  realista y sostenible del complejo conflicto palestino-israelÃ­.</p>
<p>Lo  contraproducente, es encasillar la grotesca desproporciÃ³n en el uso de  la fuerza del Estado IsraelÃ­ como acto de terrorismo. De igual forma, en  los cÃ­rculos mÃ¡s crÃ­ticos de la polÃ­tica de seguridad israelÃ­- se ha  constituido en una aseveraciÃ³n de moda el comparar las prÃ¡cticas de  Israel a las cometidas por el<span id="more-1054"></span> nazismo durante la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>Tales juicios son tentadores cuando quien los utiliza percibe que contarÃ¡ con  mÃ¡s adherentes que detractores. Esto representa gran parte del problema de  imagen que las autoridades israelÃ­es se han negado a asumir, a la hora  de poner en prÃ¡ctica su avasallador poderÃ­o militar.</p>
<p>AÃºn asÃ­,  poner en un mismo canasto las polÃ­ticas de seguridad de Israel &#8211; con los  actos de terrorismo islÃ¡mico &#8211; es una desproporciÃ³n daÃ±ina para todos los  que entienden que la existencia y fortaleza del Estado judÃ­o responden â€“  tambiÃ©n &#8211; a la necesidad de mantener la frÃ¡gil estabilidad del sistema  internacional. Aunque no deseemos verlo de esa manera, la posiciÃ³n  geopolÃ­tica de Israel se ha convertido en el primer muro de contenciÃ³n  entre mundos que se entienden a regaÃ±a dientes, entre mundos que &#8211; en  gran medida &#8211; solo comparten el mismo espacio geogrÃ¡fico.</p>
<p>Basta  pensar en lo que harÃ­an los grupos islÃ¡micos mÃ¡s radicales, si contaran  con el arsenal nuclear que Israel ha desarrollado en las Ãºltimas  dÃ©cadas. No podemos negar que ese arsenal ha sido manejado con absoluta  responsabilidad, con fines claramente disuasivos. No creo que la  historia serÃ­a la misma si esa capacidad cayera en manos de los mismos  que desean la destrucciÃ³n de Israel y sus aliados. AhÃ­ conocerÃ­amos el  terrorismo a niveles inimaginables.</p>
<p>Las condiciones de vida y la  percepciÃ³n de seguridad de una poblaciÃ³n muy reducida, enclavada â€œen  territorio extremadamente hostilâ€, deben influenciar (erradamente o no),  en su visiÃ³n del mundo y en la forma mÃ¡s efectiva de protegerse. La  desproporciÃ³n en el uso de la fuerza deberÃ­a, en parte, entenderse a  partir de esas dinÃ¡micas, de un entorno que obstruye la posibilidad de  llegar a los juicios mÃ¡s sensatos que los analistas nos permitimos en  otras partes del mundo.</p>
<p>Asimismo, unir a Israel y a Estados  Unidos como un todo responde a los intereses de quienes &#8211;  justificadamente o no â€“ resisten la permanencia de un orden econÃ³mico y  polÃ­tico ajeno a sus ideales. Pero es justo recalcar que no solo un  capitalismo norteamericano desmesurado percibe a Israel como un aliado  indispensable para su propia seguridad. Las grandes potencias europeas  tambiÃ©n asumen la importancia de una alianza que es clave para la  sobrevivencia de todo occidente, de los mismos valores que nos permiten  hacer pÃºblicas las crÃ­ticas mÃ¡s duras que tengamos sobre un sistema o  naciÃ³n.</p>
<p>Frente a acontecimientos trÃ¡gicos y condenables, se  vuelve mucho menos constructivo hablar de limpieza Ã©tnica y mÃ©todos  nazistas para etiquetar a quienes fueron vÃ­ctimas directas de esas  atrocidades. La sociedad israelÃ­ no se diferencia de la nuestra. Con un  sistema polÃ­tico reconocido por la amplia participaciÃ³n de sus  ciudadanos, seguramente habrÃ¡ grupos que patrocinen una soluciÃ³n tan  repudiable. Sin embargo, en Israel hay muchas fuerzas que abogan por  cambios radicales que allanen el camino para un entendimiento permanente  con la poblaciÃ³n palestina. En Israel se discuten los mismos temas  valÃ³ricos que se deliberan en la gran mayorÃ­a de las democracias occidentales,  temas y discusiones que son imposibles de imaginar en la agenda polÃ­tica de los  vecinos del Estado hebreo.</p>
<p>Por cierto, la experiencia ha  demostrado que el Estado de Israel se encierra en su aislamiento, cada  vez que la comunidad internacional condena sus excesos. La posiciÃ³n  extremadamente autodefensiva de un Estado que dispone de todos los  medios y alianzas para imponer su voluntad por la fuerza, no promueve el  fin Ãºltimo, que es seguir insistiendo en una soluciÃ³n pacÃ­fica y  realista al problema del pueblo palestino.</p>
<p>La gente de Gaza no necesita de guerreros que provoquen y desorienten a  un poder en constante estado de alerta. Â  Â  Â  El precio que tantos palestinos  inocentes siguen pagando es enorme. DespuÃ©s de dÃ©cadas de violencia, la  moderaciÃ³n debe llegar de algÃºn lado, y esta mesura, necesariamente,  debe partir por no herir y estigmatizar a toda una naciÃ³n y su historia.</p>
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		<title>Primera cuenta al paÃ­s: Â¿El &#8220;espolonazo&#8221; de PiÃ±era?</title>
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		<pubDate>Fri, 21 May 2010 20:51:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Congreso]]></category>
		<category><![CDATA[cuenta]]></category>
		<category><![CDATA[Derecha]]></category>
		<category><![CDATA[PiÃ±era]]></category>

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		<description><![CDATA[Salvando la primera prueba, PiÃ±era aprovechÃ³ la enumeraciÃ³n de estas soluciones para recalcar â€“ pero sin mencionar al gobierno anterior â€“ que esa era la nueva forma de gobernar. Este estilo continuÃ³ cuando la ocasiÃ³n se presentÃ³ para referirse a la calidad de gestiÃ³n de los gobiernos de la ConcertaciÃ³n en temas sensibles como la salud y la seguridad ciudadana. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/foto_1920100521115322.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1043" title="foto_1920100521115322" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/foto_1920100521115322-300x188.jpg" alt="" width="240" height="162" /></a> </strong></p>
<p><strong>&#8220;PiÃ±era apostÃ³ a mencionar ejemplos concretos de las consecuencias de una mala gestiÃ³n en el  sector de la salud, para acentuar la diferencia en el nivel de gestiÃ³n  que su gobierno pretende alcanzar&#8221;</strong>, por Carlos Salas Lind.</p>
<p>_________________________________________________________________</p>
<p>DespuÃ©s de 20 aÃ±os de gobierno ininterrumpidos de la ConcertaciÃ³n, Â¿era  posible dar la primera cuenta del estado administrativo y polÃ­tico de la  naciÃ³n sin referirse a ese periodo? Â¿Era, asimismo, posible referirse a  ese periodo sin realizar crÃ­ticas que incomodaran a sus protagonistas?</p>
<p>Basta  leer el primer mensaje de Patricio Aylwin como presidente  democrÃ¡ticamente elegido -el aÃ±o 1990- para observar lo inverosÃ­mil que  resultaba satisfacer ambas expectativas (y advertencias), de los  representantes de la ConcertaciÃ³n en el primer aÃ±o de gobierno de una  coaliciÃ³n de centro-derecha.</p>
<p>Y los problemas no terminaban ahÃ­.  El sector mÃ¡s conservador &#8211; dentro de la propia CoaliciÃ³n por el Cambio &#8211;  condicionaba su aprobaciÃ³n al debut de PiÃ±era a la ausencia de aspectos  valÃ³ricos que marcaran una carta de navegaciÃ³n ajena a su agenda.</p>
<p>Las  diversas expectativas (y advertencias pÃºblicas), que enmarcaron la  primera cuenta del estado de la naciÃ³n, comenzaron a transformar el  podio de la tribuna del Congreso en una<span id="more-1042"></span> cuerda floja. SebastiÃ¡n PiÃ±era &#8211;  en un acto de equilibrio extremo-Â  debÃ­a encontrar una fÃ³rmula audaz  para sellar la imagen presidencialista y ejecutora que aflojara puertas  aÃºn entreabiertas.</p>
<p>Los rumores sobre el uso de Power Point en la  exposiciÃ³n presidencial, acusÃ³ una intervenciÃ³n mÃ¡s tÃ©cnica, con  cifras, metas y plazos concretos para ir desembrollando la acumulaciÃ³n  de problemas generados por el terremoto y tsunami del 27 de febrero.</p>
<p>Pero  finalmente llegÃ³ la hora del primer mensaje presidencial, con  adherentes y detractores preguntÃ¡ndose como se manejarÃ­a el primer  presidente de la centro-derecha frente al paÃ­s y al Congreso Pleno.</p>
<p>Los  primeros 30 minutos estuvieron marcados por un tono conciliatorio y  constructivo, estilo que fue retribuido- en mÃ¡s de una oportunidad-Â  por  los asistentes. Enumerando las consecuencias humanas y materiales del  mega-terremoto de febrero, SebastiÃ¡n PiÃ±era comenzÃ³ a detallar las  necesidades mÃ¡s urgentes ocasionadas por la catÃ¡strofe, destacando las  metas cumplidas a las pocas semanas.</p>
<p>Salvando la primera prueba,  PiÃ±era aprovechÃ³ la enumeraciÃ³n de estas soluciones para recalcar â€“  pero sin mencionar al gobierno anterior â€“ que esa era la nueva forma de  gobernar. Este estilo continuÃ³ cuando la ocasiÃ³n se presentÃ³ para  referirse a la calidad de gestiÃ³n de los gobiernos de la ConcertaciÃ³n en  temas sensibles como la salud y la seguridad ciudadana.</p>
<p>PiÃ±era  nuevamente apuntÃ³ los dardos, de forma indirecta, eligiendo subrayar las  falencias (y no las responsabilidades), que sufrieron un empeoramiento  en los periodos previos. CitÃ³ ejemplos concretos de las consecuencias de  una mala gestiÃ³n en el sector de la salud para acentuar la diferencia  en el nivel de gestiÃ³n que su gobierno pretende alcanzar. En el tema de  la delincuencia, el presidente tenÃ­a claras ventajas, asumiendo la mayor  preocupaciÃ³n ciudadana â€“ respecto de delitos sexuales graves â€“ para dar  a conocer una serie de medidas dirigidas a reprimir a los responsables.</p>
<p>En materia econÃ³mica, SebastiÃ¡n PiÃ±era apuntÃ³ al  fortalecimiento del modelo econÃ³mico vigente -Â  condicionando la  recuperaciÃ³n de mayores niveles de crecimiento econÃ³mico &#8211; como la Ãºnica  fuente de financiamiento viable para financiar cualquier programa  destinado a fomentar el desarrollo social.</p>
<p>Con la creaciÃ³n del  Ministerio Social, PiÃ±era buscÃ³ reafirmar su compromiso con un Ã¡rea que  siempre ha representado una mayor vulnerabilidad para los gobiernos de  centro-derecha. El anuncio del descuento del 7% para la salud de los  adultos mayores y la extensiÃ³n del postnatal â€“ aunque esperados â€“ se  transformaron en las medidas concretas mÃ¡s significativas para el  impulso de una mejor percepciÃ³n ciudadana.</p>
<p>En resumen, el  primer discurso de SebastiÃ¡n PiÃ±era serÃ¡ recordado por la ambiciosa  agenda propuesta por un presidente que sÃ³lo gobernarÃ¡ cuatro aÃ±os.  Aunque las crÃ­ticas destaquenÂ  la falta de concreciÃ³n en sus anuncios,  ninguno de los componentes que amenazaban con accidentar su primera  intervenciÃ³n estuvo presente. Mientras las reservas de algunos sectores  de la UDIÂ  quedaron relegadas a un exceso de celos, la ConcertaciÃ³n  quedÃ³ recluida a criticar â€“ moderadamente â€“ tanto las propuestas como  las descalificaciones que nunca se concretaron.</p>
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		<title>Crisis tras crisis: Â¿Se acerca el fin del capitalismo?</title>
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		<pubDate>Thu, 20 May 2010 22:12:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[economÃ­a]]></category>
		<category><![CDATA[europa]]></category>
		<category><![CDATA[usa]]></category>

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		<description><![CDATA[Una vez mÃ¡s, el capitalismo se imponÃ­a - al mundo imaginario de filÃ³sofos y pensadores - en una de sus versiones mÃ¡s duras. A partir de ese periodo, con el rol interventor del estado en la economÃ­a - reducido a una mÃ­nima expresiÃ³n - se implantaban principios mÃ¡s alejados de la economÃ­a social, y encarnados por el modelo keynesiano en el mundo de la post guerra.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/eu-financial-crisis-large.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1036" title="eu-financial-crisis-large" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/eu-financial-crisis-large-299x176.jpg" alt="" width="252" height="148" /></a> </strong></p>
<p><strong>&#8220;Es asÃ­  que las teorÃ­as clÃ¡sicas retornaban para frenarÂ  una economÃ­a   secuestrada por el estatismo &#8211; y una clase polÃ­tica que no dudaba en   endosar a toda la sociedad &#8211; los intentos por asumir un rol paternalista   y demagogo&#8221;</strong>, por Carlos Salas Lind.</p>
<p>____________________________________________________________________</p>
<p>En la dÃ©cada de los 80&#8242;, con la caÃ­da de los socialismos reales y la  derrota del modelo de economÃ­a planificada, muchos se aventuraron a  presagiar un proceso de estabilidad y crecimiento econÃ³mico sin  precedentes en la historia moderna.</p>
<p>Una vez mÃ¡s, el capitalismo  se imponÃ­a &#8211; al mundo imaginario de filÃ³sofos y pensadores &#8211; en una de  sus versiones mÃ¡s duras. A partir de ese periodo, con el rol interventor  del estado en la economÃ­a &#8211; reducido a una mÃ­nima expresiÃ³n &#8211; se  implantaban principios mÃ¡s alejados de la economÃ­a social, y encarnados  por el modelo keynesiano en el mundo de la post guerra.</p>
<p>El  monetarismo y su fÃ©rreo Ã©nfasis en el control de los procesos  inflacionarios, orientaban el crecimiento econÃ³mico a la actividad  productiva, la inversiÃ³n y el comercio exterior. Males mayores, como el  desempleo, debÃ­an ser transitorios &#8211; afirmÃ¡ndose que una menor demanda  inicial desencadenarÃ­a una reducciÃ³n de los precios &#8211; y la correcciÃ³n  posterior del desequilibrio en el nivel de desempleo.</p>
<p>Es asÃ­  que las teorÃ­as clÃ¡sicas retornaban para frenarÂ  una economÃ­a  secuestrada por el estatismo &#8211; y una clase polÃ­tica que no dudaba en  endosar a toda la sociedad &#8211; los intentos por<span id="more-1035"></span> asumir un rol paternalista  y demagogo.</p>
<p>Hasta ahÃ­, la historia tenÃ­a sentido. El periodo de  estancamiento que sufriÃ³ el mundo en la dÃ©cada de los 70 y 80 obligaba a  revisar los paradigmas vigentes &#8211; logrando los crÃ­ticos de los  preceptos keynesianos- cargar la balanza a su favor.</p>
<p>Pero a  pesar de un auspicioso inicio, pronto los paÃ­sesÂ  comenzaron a emular a  volcanes en constante actividad, con erupciones masivas que han  terminado sacudiendo a todas las economÃ­as a la vez. La crisis mexicana  elÂ  94, la crisis asiÃ¡tica el 97-98, la bancarrota argentina el 2001, el  mega-terremoto financiero norteamericano el 2008 y la actual catÃ¡strofe  griega,Â  expondrÃ­an la vulnerabilidad de una ilusiÃ³n, de la fragilidad  que conlleva la bÃºsqueda de la estabilidad y la confianza en un mundo  menos regulado.</p>
<p>Cuando un paÃ­s o regiÃ³n exhibe los sÃ­ntomas â€œde  una enfermedad catastrÃ³ficaâ€, las principales economÃ­as se han  preocupado de intervenir y controlar la expansiÃ³n de sus efectos. Pero  en estos Ãºltimos dos aÃ±os, los sÃ­ntomas estÃ¡n afectando a quienes han  tenido el poder de asistir a los mÃ¡s dÃ©biles, creando un escenario mucho  mÃ¡s preocupante para la sustentabilidad del sistema.</p>
<p>Frente al  estancamiento constante de la economÃ­a japonesa, Estados Unidos ha  confiado gran parte de su recuperaciÃ³n en la fortaleza europea. A partir  del 2010, la irrupciÃ³n deÂ  la crisis griega fuerza &#8211; a las grandes  economÃ­as occidentales &#8211; a lograr el restablecimiento de la actividad  econÃ³mica mundial en la vigorosidad del crecimiento chino. Por su parte,  la economÃ­a china requiere de precios competitivos (y una moneda  devaluada), para asumir el rol de motor de expansiÃ³n global en tiempo de  crisis. Pero con el agravamiento de la crisis griega, el euro ha  comenzado a devaluarse, obligando a las autoridades chinas a desoÃ­r â€“ en  momentos crucialesÂ  â€“ las demandas norteamericanas para que Beijing  renuncie a mantener su moneda devaluada (y asÃ­ no continuar empeorando  el grave problema deficitario comercial de la economÃ­a norteamericana).</p>
<p>De  esta forma, la fuerte interdependencia econÃ³mica impulsada por  preceptos econÃ³micos que fomentan la actividad productiva y exportadora,  poco puede aportar cuando la competencia emerge como el componente  irrenunciable para su viabilidad.</p>
<p>Aunque el monetarismo ha sido  capaz de imponer una polÃ­tica inflacionaria que fomenta la producciÃ³n,  la continua desproporciÃ³n &#8211; que sufre el consumo privado &#8211; genera  dinÃ¡micas desestabilizadoras para la paz social. Entre otras  vulnerabilidades, el desempleo transitorio se ha vuelto extenso y  persistente, negandoÂ  a un creciente nÃºmero de individuos la  participaciÃ³n en el proceso de desarrollo integral de su nÃºcleo social.</p>
<p>Frente  a la impopularidad que representa entregar &#8211; progresivamente &#8211; aspectos  del desarrollo social a las fuerzas del mercado, la clase polÃ­tica estÃ¡  optando por encontrar mÃ¡s y mÃ¡s excepciones a la regla. La mezcla de  males que socavan las bases de ambas corrientes econÃ³micas a la vez &#8211; la  irresponsabilidad tanto en el manejo fiscal (los polÃ­ticos) como del  sistema financiero (los agentes econÃ³micos), se estÃ¡ transformando en la  peor amenaza para la preservaciÃ³n de la estructura capitalista.</p>
<p>En efecto,  sin el comportamiento Ã­ntegro de todos agentes (Estado y sistema  financiero), las fuerzas del mercado solo terminan disfrazando los  componentes que la corrompen.Â  YÂ  mientras mÃ¡s intensas (y extensas)  sean estas fuerzas, las crecientes erupciones de inestabilidad econÃ³mica  y social podrÃ­an lograr lo que el comunismo no ha podido con toda su  retÃ³rica: el fin del capitalismo.</p>
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		<title>Bachelet culpable: una apuesta de alto riesgo</title>
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		<pubDate>Thu, 13 May 2010 14:41:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Bachelet]]></category>
		<category><![CDATA[Derecha]]></category>
		<category><![CDATA[emergencia]]></category>
		<category><![CDATA[onemi]]></category>
		<category><![CDATA[terremoto]]></category>
		<category><![CDATA[tsunami]]></category>

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		<description><![CDATA[AsÃ­ transcurrÃ­a  mayormente la historia del mandato de la primera mujer en la historia de Chile en ocupar la Moneda. En un relajado periodo veraniego, todo hacÃ­a presagiar que Bachelet abandonarÃ­a la Moneda sin mayores sobresaltos.  Buen escenario para quienes, de todas maneras, se mantendrÃ­an a la espera de las estrategias que el gobierno entrante pudiera emplear para â€œhacer despertar a los chilenos del tranceâ€ en que cayeron con un estilo materno y cautivador.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/bachelet-onemi.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1025" title="bachelet, onemi" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/bachelet-onemi-300x222.jpg" alt="" width="225" height="166" /></a> </strong></p>
<p>&#8220;<strong>Es lÃ³gico suponer que las declaraciones de personeros &#8211; como HasbÃºn y  Monckeberg &#8211; encuentren fuerte eco en sectores que detestan la idea de  un retorno cercano de la ConcertaciÃ³n al poder</strong>&#8220;, por Carlos Salas LindÂ  (<a href="http://blog.latercera.com/blog/csalas/entry/michelle_bachelet_culpable_una_apuesta" target="_blank">publicado por La Tercera,cl: enlace directo</a>).</p>
<p>_____________________________________________________________________</p>
<p>Todos sabemos que el Ã©xito en la polÃ­tica se mide tanto en la  exposiciÃ³n de los mÃ©ritos propios, como en la capacidad de erosionar la  credibilidad del adversario. Ciertamente, la segunda tarea se torna mÃ¡s  compleja, cuando se debe lidiar con la imagen de una contendora que  logra niveles de aprobaciÃ³n tan excepcionales, como el acumulado por  Michelle Bachelet durante su mandato. A la memoria, llega el rÃ¡pido  proceso de desgaste &#8211; que comenzÃ³ a sufrir Ricardo Lagos &#8211; a los pocos  meses de entregar el cargo, en marzo del 2006.Â  <strong>Â¿SufrirÃ¡ la imagen de  Michelle Bachelet la misma fortuna?</strong></p>
<p>Si observamos el peso  de las transformaciones que acompaÃ±aron la gestiÃ³n de su gobierno &#8211; y el  contexto en el que se cuestiona su liderazgo-Â  la misiÃ³n menos  constructiva de neutralizar al adversario, se vislumbra, esta vez, mucho  mÃ¡s difÃ­cil y riesgosa.</p>
<p>En primer lugar, con la incursiÃ³n de  Michelle Bachelet en la<span id="more-1024"></span> escena polÃ­tica, la centro-derecha perdiÃ³ la  ventaja que representaba contar con una adhesiÃ³n femenina  proporcionalmente superior en su base electoral. No es un logro menor,  si ademÃ¡s consideramos que este segmento de votantes es mayoritario,  representando alrededor de un 53% del universo electoral chileno (1). De  este modo, ademÃ¡s de responder a la necesidad ineludible de incorporar a  la mujer al nÃºcleo exclusivo de la toma de decisiones &#8211; la irrupciÃ³n de  Michelle Bachelet rompiÃ³ con patrones electorales histÃ³ricos &#8211; abriendo  un nuevo capÃ­tulo de desafÃ­os y oportunidadesÂ  para la clase polÃ­tica y  los movimientos sociales.</p>
<p>En el Ã¡mbito de las relaciones entre  civiles y militares, el gobierno de Michelle Bachelet finalmente  derrumbÃ³Â  la muralla de desconfianza que marcÃ³ la relaciÃ³n entre las  Fuerzas Armadas yÂ  los anteriores gobiernos de la ConcertaciÃ³n. Aunque  los intereses hayan sido irreconciliables en algÃºn momento de la  historia &#8211; Michelle Bachelet y su cercanÃ­a familiar con el mundo militar  &#8211; se convirtieron en la fÃ³rmula ideal para el forjamiento de una  relaciÃ³n de empatÃ­a y respeto mutuo.</p>
<p>A pesar de enfrentar un escenario  complejo y tenso &#8211; con la reactivaciÃ³n de los embates jurÃ­dicos en  contra de Pinochet y su posterior fallecimiento &#8211; Bachelet no fue blanco  de ejercicios de enlaces, boinazos, â€œservilletazosâ€ (2), ni desaires  que revirtieran un proceso de distenciÃ³n acentuado y restaurador.</p>
<p>Tan  o mÃ¡s relevante, el Ã©nfasis social &#8211; impuesto por el programa de  gobierno de Michelle Bachelet &#8211; se ha convertido en un compromiso  forzoso para cualquier candidato que desee tener opciones reales de  llegar a la primera magistratura. Aunque el modelo econÃ³mico no haya  sufrido variaciones en su esencia, Bachelet inaugurÃ³ un nuevo estilo en  la administraciÃ³n de principios econÃ³micos rÃ­gidos, a la hora de abordar  demandas sociales mÃ¡s crecientes y complejas. En particular, la  implementaciÃ³n de un conjunto de medidas de carÃ¡cter social en tiempos  de crisis, forjÃ³ una imagen de sensibilidad colectiva, revirtiÃ©ndose la  menor aprobaciÃ³n ciudadana que Bachelet habÃ­a capitalizado durante los  tres primeros aÃ±os.</p>
<p>AsÃ­ transcurrÃ­aÂ  mayormente la historia del  mandato de la primera mujer en la historia de Chile en ocupar la  Moneda. En un relajado periodo veraniego, todo hacÃ­a presagiar que  Bachelet abandonarÃ­a la Moneda sin mayores sobresaltos.Â  Buen escenario  para quienes, de todas maneras, se mantendrÃ­an a la espera de las  estrategias que el gobierno entrante pudiera emplear para â€œhacer  despertar a los chilenos del tranceâ€ en que cayeron con un estilo  materno y cautivador.</p>
<p>Pero a pocos dÃ­as para el cambio de mando,  nuestra condiciÃ³n de paÃ­s sÃ­smico se preocupÃ³ de remecer a una  administraciÃ³n que se preocupaba de preparar las maletas. La confusiÃ³n  creadaÂ  &#8211; en las horas posteriores &#8211; sÃ³lo es comparable a la fuerza de la  catÃ¡strofe.</p>
<p>A partir de esa fecha, y ante las graves  deficiencias que surgieron en diferentes organismos del Estado, los  sectores mÃ¡s duros de la administraciÃ³n entrante consideran razonable  personificar en Michele Bachelet, las fallas que contribuyeron a sumar  nombres a la lista de vÃ­ctimas y damnificados por la tragedia.</p>
<p>Aunque ningÃºn Ã­ndice de popularidad puede transformarse en una  garantÃ­a de inmunidad frente a negligencias culposas â€“ lo cierto es que  los sectores interesados en atribuir a Bachelet responsabilidad directa â€“  no podrÃ¡n sostener con Ã©xito un proceso apoyado en antecedentes  dÃ©biles, abiertos a interpretaciones imprecisas o acomodaticias (como  las imÃ¡genes grabadas en la Onemi en las horas posteriores).</p>
<p>En  el actual contexto â€“ y a diferencia de Lagos que sufriÃ³ un deterioro  mayÃºsculo bajo el gobierno de sus propios aliados â€“ aÂ  Michelle Bachelet  la fortalece el hecho de que los graves cuestionamientos provengan de  quienes nunca han escondido su aborrecimiento con el proyecto paÃ­s que  ella y su sector representan (y de quienes tampoco dudaron en catalogar a  su gobierno de mediocre e ineficiente, aunque la inmensa mayorÃ­a del  paÃ­s opinara lo contrario).</p>
<p>Entre otros personeros del gobierno entrante, el diputado Gustavo  HasbÃºn (UDI) ha acusado de falta de liderazgo, desidia y hasta cierta  complacencia el accionar del gobierno encabezado por Michele Bachelet,  tras las primeras horas de ocurrida la emergencia. El diputado  Monckeberg decide calificar &#8211; incluso &#8211; como â€˜impresentablesâ€™ las  explicaciones de la ex presidenta respecto de su actuaciÃ³n en los  momentos mÃ¡s crÃ­ticos.</p>
<p>Es lÃ³gico suponer que las declaraciones de  personeros &#8211; como HasbÃºn y Monckeberg &#8211; encuentren fuerte eco en  sectores que detestan la idea de un retorno cercano de la ConcertaciÃ³n  al poder. Pero ante la ausencia de indicios contundentes (y menos  emocionales), el gran peso de una percepciÃ³n muy favorable (y  dimensionada por amplios sectores distanciados de lo polÃ­tico), puede  desatar un efecto boomerang para las metas de una coaliciÃ³n que ha  recibido una oportunidad invaluable para exhibir el valor de los mÃ©ritos  propios.</p>
<p>Por cierto, mÃ©ritos que involucran &#8211; tambiÃ©n &#8211;  terminar con los vicios que afloraban de una ConcertaciÃ³n ensimismada en  la inercia y la soberbia de â€œsus propietariosâ€. A fin de cuentas, Ã©sa  serÃ¡ la carta decisiva para extender un periodo que &#8211; a partir del 2014 &#8211;  ya no podrÃ¡ seguir prometiendo el cambio.</p>
<p>___________________________________________________________________</p>
<p>(1) A partir del 2005, con la elecciÃ³n de Michelle  Bachelet, el voto femenino dejÃ³ de representar una mayor proporciÃ³n de  votos del total obtenido por los candidatos de la centro-derecha en los  periodos 1989, 1994, 2000. IrÃ³nicamente, y a diferencia de todas las  elecciones anteriores &#8211; en enero del 2010-Â  fue el mayor porcentaje de  preferencias- entregada por el electorado masculino &#8211; lo que determinÃ³  el triunfo de PiÃ±era. Es decir, sin la figura de Michelle Bachelet, el  triunfo de PiÃ±era habrÃ­a sido mÃ¡s categÃ³rico.</p>
<p>(2) El 15 de mayo  del 2000, los altos mandos militares recurrieron al despliegue escÃ©nico &#8211;  reuniÃ©ndose en un restaurant de Santiago &#8211; como forma de expresar su  malestar por el desafuero de Pinochet tras su regreso a Chile. Esta  acciÃ³n deliberante &#8211; bajo el gobierno de Lagos- fue denominada el  â€œservilletazoâ€ de mayo.</p>
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		<title>ChÃ¡vez y PiÃ±era: Â¿El comienzo de una larga amistad?</title>
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		<pubDate>Wed, 05 May 2010 18:20:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[ChÃ¡vez]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[PiÃ±era]]></category>
		<category><![CDATA[venezuela]]></category>

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		<description><![CDATA[En el caso de Hugo ChÃ¡vez - despuÃ©s de aÃ±os de enardecida rivalidad con su  par colombiano Ãlvaro Uribe - las elecciones presidenciales en Colombia podrÃ­an estar representando desafÃ­os inesperados.

A pesar del gran compromiso personal - ante la imposibilidad de presentarse Ã©l mismo a la re-elecciÃ³n - Uribe no ha logrado traspasar su capital electoral al candidato de derecha y ex ministro de Defensa - Juan Manuel Santos. A menos de un mes para las elecciones, la candidatura de Santos estÃ¡ perdiendo fuerza y un opositor a Uribe - Antanas Mockus del Partido Verde - se perfila como un serio candidato para asumir la presidencia de Colombia por el periodo 2010-2014.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p><strong><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/piÃ±era-y-chÃ¡vez.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1015" title="piÃ±era  y chÃ¡vez" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/piÃ±era-y-chÃ¡vez-300x188.jpg" alt="" width="251" height="155" /></a> </strong></p>
<p><strong>&#8220;Ya  el 2008 &#8211; con la partida de Bush y la llegada de un demÃ³crata y   carismÃ¡tico lÃ­derÂ  como Obama &#8211; ChÃ¡vez habÃ­a perdido un blanco   invaluable para dirigir su retÃ³rica anti imperialista&#8221;</strong>, por Carlos Salas Lind.</p>
<p>_____________________________________________________________________</p>
<p>Con ocasiÃ³n de su debut en la escena  continental, la evidente disparidad de intereses y el intercambio de  opiniones poco amistoso entre el entonces reciÃ©n electo presidente de  Chile y un contendor experimentado en estas lides &#8211; como ChÃ¡vez &#8211; hacÃ­a  presagiar un primer encuentro tenso, con un posible ajuste de cuentas  frente a los lÃ­deres de la regiÃ³n.</p>
<p>Pero ambos presidentes  burlaron las expectativas de los mÃ¡s â€œcarroÃ±erosâ€ y decidieron recurrir a  un pragmatismo â€œdecepcionanteâ€ para la prensa sensacionalista &#8211; pero  mutuamente beneficioso- a la hora de inaugurar una relaciÃ³n de  encuentros y diÃ¡logos inevitables.</p>
<p>Â¿Sorpresivo?</p>
<p>No tanto,  si tomamos en cuenta el contexto que podrÃ­a enmarcar la relaciÃ³n entre  PiÃ±era y ChÃ¡vez durante la mayor parte de sus respectivos gobiernos.</p>
<p>En  el caso de Hugo ChÃ¡vez &#8211; despuÃ©s de aÃ±os de enardecida rivalidad con  suÂ  par colombiano Ãlvaro Uribe &#8211; las elecciones presidenciales en  Colombia podrÃ­an estar representando desafÃ­os inesperados.</p>
<p>A  pesar del gran compromiso personal &#8211; ante la imposibilidad de  presentarse Ã©l mismo a la re-elecciÃ³n &#8211; Uribe no ha logrado traspasar su  capital electoral al candidato de<span id="more-1014"></span> derecha y ex ministro de Defensa &#8211;  Juan Manuel Santos. A menos de un mes para las elecciones, la  candidatura de Santos estÃ¡ perdiendo fuerza y un opositor a Uribe &#8211;  Antanas Mockus del Partido Verde &#8211; se perfila como un serio candidato  para asumir la presidencia de Colombia por el periodo 2010-2014.</p>
<p>Ya  el 2008 &#8211; con la partida de Bush y la llegada de un demÃ³crata y  carismÃ¡tico lÃ­derÂ  como Obama &#8211; ChÃ¡vez habÃ­a perdido un blanco  invaluable para dirigir su retÃ³rica anti imperialista. Con el  alejamiento de Uribe (y la pÃ©rdida de un segundo destino para su  narrativa aguerrida), ChÃ¡vez tendrÃ¡ &#8211; sin duda- mayores dificultades  para personalizar las amenazas a su proyecto.</p>
<p>Pero aunque PiÃ±era  representa el triunfo del modelo econÃ³mico que ChÃ¡vez aborrece &#8211; de  mantenerse el ambiente de distensiÃ³n observado en la reuniÃ³n del UNASUR &#8211;  serÃ­a muy contra productivo para ChÃ¡vez comenzar a dirigir los dardos  hacia el reciÃ©n asumido presidente chileno. La adopciÃ³n de esta  estrategia &#8211; con un presidente de un paÃ­s que ni siquiera comparte  fronteras (que pudieran servir de argumento), intensificarÃ­a la imagen  conflictiva e irracional que crecientes sectores de la comunidad  internacional se han formado del lÃ­der venezolano.</p>
<p>Por si fuera  poco, con la fuerte caÃ­da de los precios del petrÃ³leo y las impopulares  medidas econÃ³micas aplicadas en Venezuela, ChÃ¡vez ya no cuenta con  capital polÃ­tico ni econÃ³mico para exportar un programa que brega por  sostenerse dentro de sus propias fronteras.</p>
<p>En el otro frente,  aunque la animadversiÃ³n al liderazgo de ChÃ¡vez tiene muchÃ­simos mÃ¡s  adeptos que detractores en Chile, no es beneficioso para SebastiÃ¡n  PiÃ±era asumir un eventual rol de contenciÃ³n a los deseos del lÃ­der  venezolano de extender su influencia a toda la regiÃ³n.Â  Por el  contrario, la consecuciÃ³n de un diÃ¡logo fluido y amistoso hablarÃ­a muy  bien de la capacidad de promover una polÃ­tica de Estado acorde con una  estrategia de distenciÃ³n y acercamiento con todos los actores del  sistema internacional, objetivo ineludible para cualquier paÃ­s pequeÃ±o  que aspira a un desarrollo integral y sustentable.</p>
<p>En el plano  interno, esta estrategia tendrÃ­a consecuencias igualmente favorables,  porque la capacidad de un presidente de dialogar con lÃ­deres mÃ¡s  radicales (pero influyentes), facilita la comunicaciÃ³n con sectores  reducidos, pero de mayor peso en el posicionamiento de los temas que  dominan la agenda nacional.</p>
<p>En este contexto, el declarado apoyo  de presidente chileno a Kirchner para presidir el UNASUR (y el  acercamiento al cÃ­rculo mÃ¡s Ã­ntimo del presidente venezolano),  representa una seÃ±al â€˜hÃ¡bilmenteâ€™ conciliadora, al momento de mostrar  las primeras cartas en un juego que genera expectativas interesantes. Y  la retribuciÃ³n de ChÃ¡vez no se hizo esperar, equiparando el grado de  respeto que siente por el presidente chileno &#8211; al de su homÃ³logo y  compaÃ±ero revolucionario Pepe Mujica de Uruguay.</p>
<p>Por cierto &#8211; a  pocas semanas de asumir el cargo &#8211; SebastiÃ¡n PiÃ±era parece disfrutar  cada segundo en el ejercicio del poder. Y en particular la oportunidad  para descolocar &#8211; a quienes esperan atentos la ocurrencia de un traspiÃ© -Â  que confirme sus bienÂ  atesoradas sospechas.</p>
</div>
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		<title>Financiamiento post-terremoto: &#8220;Las acrobacias de PiÃ±era&#8221;</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=1001</link>
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		<pubDate>Mon, 19 Apr 2010 22:38:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Derecha]]></category>
		<category><![CDATA[financiamiento]]></category>
		<category><![CDATA[impuestos]]></category>
		<category><![CDATA[PiÃ±era]]></category>
		<category><![CDATA[terremoto]]></category>

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		<description><![CDATA[En una semana dura para la ConcertaciÃ³n â€“ en la que el esperado cÃ³nclave de la coaliciÃ³n de centro-izquierda terminÃ³ siendo ensombrecido por el bullado caso Rossi-TohÃ¡ â€“ el  plan de financiamiento para la reconstrucciÃ³n post-terremoto se ha convertido en el tema de trascendencia para el futuro inmediato del paÃ­s.  ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/Alcalde-Rey-Pdte-Pinera.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1002" title="Alcalde-Rey-Pdte-Pinera" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/Alcalde-Rey-Pdte-Pinera-300x200.jpg" alt="" width="243" height="162" /></a></strong></p>
<p><strong>&#8220;Todos han acusado el golpe, incluyendo los ortodoxos de la Escuela de Chicago que observan &#8211; cÃ³mo dogmas econÃ³micos inquebrantables &#8211; son puestos a prueba&#8221;</strong>, por Carlos Salas Lind.</p>
<p>_________________________________________________________________</p>
<p>En una semana dura para la ConcertaciÃ³n â€“ en la que el esperado cÃ³nclave de la coaliciÃ³n de centro-izquierda terminÃ³ siendo ensombrecido por el bullado caso Rossi-TohÃ¡ â€“ elÂ  plan de financiamiento para la reconstrucciÃ³n post-terremoto se ha convertido en el tema de trascendencia para el futuro inmediato del paÃ­s.</p>
<p>Lo cierto es que resulta difÃ­cil encontrar flancos polÃ©micos en una agenda de financiamiento que â€“ en principio â€“ exhibe equilibrio entre responsabilidad fiscal y sensibilidad social. Es asÃ­ que el alza en el gravamen de primera categorÃ­a de las grandes compaÃ±Ã­as â€“ y el aumento del royalty a la minerÃ­a- constituyen una seÃ±al importante respecto de las consideraciones sociales que enmarcarÃ­an el accionar econÃ³mico de la actual administraciÃ³n durante los prÃ³ximos cuatro aÃ±os.</p>
<p>Todo indica que SebastiÃ¡n PiÃ±era habrÃ­a desoÃ­do las opiniones divergentes de algunos de sus aliados polÃ­ticos, y decidiÃ³ apostar a una fÃ³rmula de financiamiento que impone mayores obligaciones a sus semejantes.</p>
<p>Aunque algunos economistas de renombre (como HernÃ¡n BÃ¼chi), vinculan esta medidaÂ  al riesgo de una baja en los niveles de inversiÃ³n, Â el nivel de impuestos pagados por las grandes compaÃ±Ã­as seguirÃ¡ siendo competitivo en relaciÃ³n con otras economÃ­as emergentes.Â  Si a esto agregamos la estabilidad de<span id="more-1001"></span> la economÃ­a chilena (reflejada en los bajÃ­simos Ã­ndices de riesgo-paÃ­s), y las expectativas de un sustancial crecimiento econÃ³mico para este aÃ±o, el temor a una caÃ­da de las inversiones serÃ­a excesivo.</p>
<p>En otro frente, SebastiÃ¡n PiÃ±era resuelve no recurrir a un aumento del IVA como fuente de financiamiento. Esta medida es Ãºtil, porque evita una disminuciÃ³n del poder adquisitivo de la clase trabajadora, Â en momentos en que la tibia reactivaciÃ³n econÃ³mica no potencia la posibilidad de mejorar sus ingresos. Â Ante la decisiÃ³n de no alterar el IVA, el aumento permanente del impuesto al tabaco se transforma en una alternativa aceptable (e incluso recomendable), para canalizar la contribuciÃ³n de los consumidores al proceso de reconstrucciÃ³n.</p>
<p>Entre las 10 medidas anunciadas por el ejecutivo, las fuentes de financiamiento menos beneficiosas serÃ­an la reasignaciÃ³n del presupuesto (que afectarÃ­a la postergaciÃ³n de proyectos en las regiones), y la venta de activos prescindibles (participaciÃ³n del Estado en empresas). Especialmente la primera, podrÃ­a afectar el entusiasmo por los tiempos de cambios en las zonas mÃ¡s apartadas y desembocar en demandas de mayor autonomÃ­a para las regiones.</p>
<p>Con todo &#8211; el anuncio presidencial sobre las fuentes de financiamiento para la reconstrucciÃ³n del paÃ­s â€“ ha expuesto a un equipo econÃ³mico pragmÃ¡tico y audaz &#8211; dejando a la oposiciÃ³n un espacio reducido para criticar puntos especÃ­ficos &#8211; pero no su esencia. No sorprende &#8211; entonces &#8211; la reacciÃ³n positiva de amplios sectores de la ConcertaciÃ³n, aprobaciÃ³n que representa un espaldarazo oportuno para una gestiÃ³n presidencial vinculada â€“ recurrentemente- a conflictos de intereses.</p>
<p>Todos han sentido el golpe, incluyendo los ortodoxos de la Escuela de Chicago que observan &#8211; cÃ³mo dogmas econÃ³micos inquebrantables &#8211; son puestos a prueba. Y no por una coaliciÃ³n de centro-izquierda crÃ­tica del liberalismo econÃ³mico, sino por sus propios aliados.</p>
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		<title>Joseph Ratzinger: El Papa asediado</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Apr 2010 11:21:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Delito]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Papa]]></category>
		<category><![CDATA[sexuales]]></category>
		<category><![CDATA[Vaticano]]></category>

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		<description><![CDATA[ 
&#8220;DespuÃ©s de un largo periodo de liderazgo dogmÃ¡tico &#8211; como el ejercido por Juan Pablo II &#8211; el sector eclesiÃ¡stico mÃ¡s proclive a las reformas, deseaba el inicio de una etapa de deliberaciÃ³n en torno a temas considerados cruciales para el fortalecimiento de la Iglesia en el siglo XXI&#8221;, por Carlos Salas Lind.
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Me acuerdo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/Pope-benedict.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-980" title="Pope benedict" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/Pope-benedict-300x218.jpg" alt="" width="240" height="175" /></a> </strong></p>
<p><strong>&#8220;DespuÃ©s de un largo periodo de liderazgo dogmÃ¡tico &#8211; como el ejercido por Juan Pablo II &#8211; el sector eclesiÃ¡stico mÃ¡s proclive a las reformas, deseaba el inicio de una etapa de deliberaciÃ³n en torno a temas considerados cruciales para el fortalecimiento de la Iglesia en el siglo XXI&#8221;</strong>, por Carlos Salas Lind.</p>
<p>____________________________________________________________________</p>
<p>Me acuerdo muy bien del dÃ­a en que Karol Wojtyla &#8211; Arzobispo de Cracovia &#8211; asumiÃ³ como lÃ­der de la Iglesia CatÃ³lica el aÃ±o 1978. En mi pequeÃ±o pueblo, la figura de un Papa se elevaba por sobre todo lo terrenal, afirmÃ¡ndose que los sucesores de Pedro lograban comunicaciÃ³n directa con Dios. Todos esperÃ¡bamos &#8211; con impaciencia &#8211; el cambio de color del humo que emanaba de la Capilla Sixtina, fenÃ³menoÂ  que confirmaba lo que ya intuÃ­amos: el rol de lo divino en el proceso de nombramiento de un PontÃ­fice.</p>
<p>Recuerdo &#8211; que el duelo por el deceso del papa Pablo VI &#8211; fue interrumpido por la repentina muerte de su sucesor, Juan Pablo I.Â  En apenas un mes de pontificado, se ahogaron las expectativas de un papado que habÃ­aÂ  logrado &#8211; incluso-Â  entusiasmar a los detractores de la Iglesia.</p>
<p>A pesar de la abrupta y lamentada partida del â€˜Papa de la sonrisaâ€™, Karol Wojtyla -Â  el cardenal polaco que habÃ­a sobrevivido a las atrocidades de la guerra &#8211; impuso una historia cargada de fe y humanidad.Â  El atentado a su vida el aÃ±o 1981 &#8211; y su lucha por las libertades civiles de pueblos bajo<span id="more-979"></span> regÃ­menes totalitarios &#8211; crearon un aura invulnerable de respetoÂ  y admiraciÃ³n.</p>
<p>Pero con el decaimiento de la salud de Juan Pablo II,Â  se acelerÃ³ el proceso de cuestionamientos que la instituciÃ³n ha debido enfrentar con la persistente denuncia de delitos sexuales ocurridos al interior de la Iglesia.</p>
<p>La elecciÃ³n de Joseph Ratzinger &#8211; como nuevo Sumo PontÃ­fice &#8211; no fue sorpresiva. Antes del fallecimiento de Juan Pablo II ya se especulaba &#8211; que el Cardenal Decano del Colegio Cardenalicio &#8211; era el favorito para suceder al carismÃ¡tico Papa polaco.</p>
<p>Considerado un teÃ³logo conservador y de poco carisma, el nombramiento del cardenal alemÃ¡n no fue recibido con entusiasmo por quienes sostienen que la Iglesia debe abrirse a un debate doctrinal.</p>
<p>DespuÃ©s de un largo periodo de liderazgo dogmÃ¡tico &#8211; como el ejercido por Juan Pablo II &#8211; el sector eclesiÃ¡stico mÃ¡s proclive a las reformas, deseaba el inicio de una etapa de deliberaciÃ³n, en torno a temas considerados cruciales para el fortalecimiento de la Iglesia en el siglo XXI. Entre otros, el celibato y el discreto rol asignado a la mujer en las funciones <em>eclesiÃ¡sticas</em><em>.</em></p>
<p>En un ambiente de sentimientos encontrados, Benedicto XVI tuvo que empezar su papado haciendo frente a historias &#8211; que ligaban sus primeros aÃ±os de juventud â€“ al movimiento nazista que inundÃ³ todas las esferas de su paÃ­s natal durante la primera mitad del siglo XX.</p>
<p>Asimismo, y en mÃ¡s de una ocasiÃ³n &#8211; desde que fue investido Papa el aÃ±o 2005 &#8211; el Sumo PontÃ­fice ha debido precisar algunos pasajes de sus intervenciones efectuadas en ceremonias pÃºblicas. Es asÃ­ &#8211; que tanto representantes de comunidades musulmanas como judÃ­as &#8211; han solicitado explicaciones a la Santa Sede por alusiones papales que contendrÃ­an juicios ofensivos sobre ambas religiones.</p>
<p>Y con la mayor presiÃ³n &#8211; ejercida por la oleada global de denuncias de abusos sexuales al interior de la Iglesia â€“ colaboradores directos de Benedicto XVI han hecho descargos muy polÃ©micos (como los expresados por el Cardenal Bertone en Chile), que solo han endurecido el veredicto de un creciente sector de la opiniÃ³n pÃºblica.</p>
<p>No es descabellado afirmar que la Iglesia CatÃ³lica â€“ como instituciÃ³n â€“ vive los momentos mÃ¡s difÃ­ciles de su historia. En una posiciÃ³n defensiva (y en momentos hasta poco reflexiva), lo terrenal amenaza con ensombrecer lo divino.</p>
<p>La instituciÃ³n &#8211; que ha perdurado durante 2.000 aÃ±os &#8211; no parece encontrar las herramientas para sobreponerse de manera convincente a los desafÃ­os que demandan sociedades mÃ¡s modernas y crÃ­ticas. A de 5 aÃ±os de iniciado su papado, Benedicto XVI arriesga a perder el aura que acompaÃ±Ã³ a Juan Pablo II durante todo su pontificado: el mismo aura que aislÃ³ â€“ en vida â€“ a muchos pontÃ­fices de un mundo abarrotado de errores (y horrores) humanos.</p>
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		<title>Euro vs. Peso americano: Â¿LatinoamÃ©rica tambiÃ©n quiere moneda Ãºnica?</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Mar 2010 11:34:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Euro]]></category>
		<category><![CDATA[Mercosur]]></category>
		<category><![CDATA[peso americano]]></category>
		<category><![CDATA[sucre]]></category>
		<category><![CDATA[UE]]></category>

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		<description><![CDATA[A menos de dos aÃ±os de iniciada la crisis financiera internacional, el alto grado de disciplina fiscal - que demanda la mantenciÃ³n de una polÃ­tica monetaria comÃºn - deja de manifiesto que los efectos asimÃ©tricos de los fuertes vaivenes de la economÃ­a internacional pueden arrastrar la credibilidad de la totalidad de sus participantes. Estados dÃ©biles y fuertes, polÃ­ticos virtuosos y populistas, sociedades mÃ¡s proclives y menos proclives a la corrupciÃ³n terminan representando un todo inseparable.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/europa.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-957" title="europa" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/europa-300x164.jpg" alt="" width="262" height="155" /></a> </strong></p>
<p><strong>&#8220;La grave crisis que afecta al bloque de paÃ­ses del sur -representado por EspaÃ±a, Grecia y Portugal- delatarÃ­a la ilusiÃ³n de someterse a un marco institucional que establece un proceso riguroso de convergencia econÃ³mica, polÃ­tica y social&#8221;</strong>, por Carlos Salas Lind.</p>
<p>___________________________________________________________________</p>
<p>Si dependiera de la voluntad de ChÃ¡vez, Morales o incluso Lula, el cÃ³ndor, el sucre o el peso americano entrarÃ­a a competir con el euro y el dÃ³lar en un futuro muy cercano. Ã‰se fue el anhelo &#8211; expresado por un conjunto de naciones sudamericanas &#8211; al momento de instituir oficialmente el Banco del Sur a fines del aÃ±o pasado. Con este paso, el viejo sueÃ±o integracionista latinoamericano emularÃ­a al proceso europeo que rubricÃ³ un histÃ³rico y progresivo proceso de integraciÃ³n con una uniÃ³n monetaria.<br />
.<br />
Pero la aparente culminaciÃ³n de la peor fase de la crisis financiera desatada el aÃ±o 2008, estÃ¡ sumiendo a la uniÃ³n monetaria de las democracias mÃ¡s avanzadas del planeta en una crisis de fortaleza e identidad preocupante. El probable efecto dominÃ³ -desencadenado con la revelaciÃ³n del precario estado de la economÃ­a griega- estÃ¡ desvelando la existencia de dos Europas: la UniÃ³n Europea del sur yÂ  la del norte.<br />
.<br />
El bloque de paÃ­ses del sur -representado por<span id="more-954"></span> EspaÃ±a, Grecia y Portugal- delatarÃ­a la ilusiÃ³n de someterse a un marco institucional que establece un proceso riguroso de convergencia econÃ³mica, polÃ­tica y social.<br />
.<br />
A menos de dos aÃ±os de iniciada la crisis financiera internacional, el alto grado de disciplina fiscal &#8211; que demanda la mantenciÃ³n de una polÃ­tica monetaria comÃºn &#8211; deja de manifiesto que los efectos asimÃ©tricos de los fuertes vaivenes de la economÃ­a internacional pueden arrastrar la credibilidad de la totalidad de sus participantes. Estados dÃ©biles y fuertes, polÃ­ticos virtuosos y populistas, sociedades mÃ¡s proclives y menos proclives a la corrupciÃ³n terminan representando un todo inseparable.<br />
.<br />
Es asÃ­ que la continuidad del histÃ³rico proyecto &#8220;euro&#8221; -ya no sÃ³lo depende de la fortaleza econÃ³mica e institucional de Alemania, Francia y Holanda, sino del comportamiento- en materia fiscal- de los menos desarrollados (y en este contexto, ademÃ¡s, los menos disciplinados). En el caso de la UE, tan o mÃ¡s preocupante que la situaciÃ³n de la economÃ­a griega, es la informaciÃ³n errÃ³nea (e intencionada), que entregaron las autoridades econÃ³micas de Grecia para ocultar el estado real de las finanzas del paÃ­s.<br />
.<br />
Las grandes interrogantes que empaÃ±an la viabilidad de una moneda Ãºnica -como el euro- es un indicio de los obstÃ¡culos prÃ¡cticamente insalvables que enfrenta un proyecto similar -en un continente latinoamericano- aÃºn atascado en una historia de inestabilidad econÃ³mica, polÃ­tica y social.<br />
.<br />
En AmÃ©rica Latina, la ineludible disciplina fiscal que demanda el orden econÃ³mico mundial continÃºa siendo la excepciÃ³n y no la regla. Frente a las obligaciones que impone una uniÃ³n monetaria, es muy difÃ­cil imaginar a varios lÃ­deres de la regiÃ³n renunciando a la tentaciÃ³n de querer devaluar la nueva moneda para mejorar la competitividad de sus productos en el mercado internacional.<br />
.<br />
Asimismo, es remoto imaginar &#8211; a estos mismos gobiernos &#8211; cumpliendo metas inflacionarias y de gasto fiscal para salvaguardar la credibilidad e interÃ©s colectivo, atados a una uniÃ³n monetaria que debe sobreponerse al escepticismo de la comunidad internacional.<br />
.<br />
MÃ¡s aÃºn, imposible imaginar &#8211; a los mismos lÃ­deres de la regiÃ³n &#8211; renunciando a la retÃ³rica populista y hostil en contra de sus vecinos o potencias mundiales en periodos pre-electorales. Una polÃ­tica exterior convergente, basada en la distensiÃ³n y prudencia diplomÃ¡tica vis a vis resto del mundo es primordial para la consecuciÃ³n de un proyecto de tal trascendencia.<br />
.<br />
No es mucho pedir. En realidad, estas condiciones son mÃ­nimas si se desea poner en marcha un proceso de integraciÃ³n mÃ¡s &#8220;a la europea&#8221;. Y si los europeos (despuÃ©s de 50 aÃ±os de iniciar un proceso de integraciÃ³n muy intenso y exitoso),Â  hoy estÃ¡n enfrentando grandes dilemas para la continuidad de su proyecto estrella, resulta muy poco creÃ­ble suponer que los latinoamericanos podamos hacerlo mejor.</p>
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		<title>Michelle Bachelet y Adimark: Â¿Popularidad anti-sÃ­smica?</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 19:59:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Derecha]]></category>
		<category><![CDATA[Izquierda]]></category>
		<category><![CDATA[Michelle Bachelet]]></category>
		<category><![CDATA[presidenta]]></category>

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		<description><![CDATA[Una imagen maternal - que flexibilizaba la rigurosa polÃ­tica de austeridad fiscal que siguieron sus antecesores - ablandaba el corazÃ³n de quienes sospechaban que estos cuatros aÃ±os tenÃ­an poco que ofrecer.

Y rompiendo su propio record de popularidad - hasta dos semanas antes de terminar su mandato -  Michelle Bachelet parecÃ­a destinada a consolidarse como la presidenta mÃ¡s querida de nuestra historia moderna,  dejando - de paso-  a sectores de la sociedad chilena con gusto a poco.

Pero el 27 de febrero â€“ junto con el despertar muy amargo que viviÃ³ el paÃ­s - se quebraron importantes mitos en torno a Chile y su aclamado modelo de desarrollo.

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/Bachelet_zona_azotada_terremoto.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-949" title="Bachelet_zona_azotada_terremoto" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/Bachelet_zona_azotada_terremoto-300x265.jpg" alt="" width="261" height="198" /></a> </strong><strong><br />
</strong></p>
<p><strong>&#8220;Michelle Bachelet se consolidaba como la presidenta mÃ¡s querida de nuestra historia moderna,Â  dejando &#8211; de paso-Â  a sectores de la sociedad chilena con gusto a poco&#8221;</strong> (por Carlos Salas Lind, <em><a href="http://blog.latercera.com/blog/csalas/entry/michelle_bachelet_popularidad_a_toda" target="_blank">publicado por La Tercera, enlace directo al 3Blog).</a></em></p>
<p>.</p>
<p>.</p>
<p>________________________________________________________________</p>
<p>Sin duda, el gran acierto polÃ­tico y comunicacional del gobierno de  Michelle Bachelet, fue la capacidad de la presidenta (y su equipo), de  transformar un escenario muy adverso &#8211; como el creado por la crisis  financiera del 2008 &#8211; en una oportunidad para romper el aura de  mediocridad que envolvÃ­a a su administraciÃ³n.</p>
<p>.</p>
<p>Una imagen maternal que flexibilizaba la rigurosa polÃ­tica de  austeridad fiscal que siguieron sus antecesores &#8211; ablandÃ³ el corazÃ³n  de quienes sospechaban que estos cuatros aÃ±os tenÃ­an poco que ofrecer.</p>
<p>.</p>
<p>Y rompiendo su propio record de popularidad &#8211; hasta<span id="more-890"></span> dos semanas  antes de terminar su mandato -Â  Michelle Bachelet se consolidaba como la presidenta mÃ¡s querida de nuestra historia  moderna,Â  dejando &#8211; de paso-Â  a sectores de la sociedad chilena con  gusto a poco.</p>
<p>.</p>
<p>Pero el 27 de febrero â€“ junto con el despertar muy amargo que viviÃ³  el paÃ­s &#8211; se quebraron importantes mitos en torno a Chile y su aclamado  modelo de desarrollo.</p>
<p>.</p>
<p>La apacible despedida que se fraguaba en un mes de verano, fue  interrumpida por un acontecimiento de unaÂ  magnitud impresionante. Esta  vez, un liderazgo que habÃ­a sorteado casi tres aÃ±os de malas noticias,  era puesto a prueba con una intensidad arrolladora y con el tiempo enÂ   contra.</p>
<p>.</p>
<p>Hoy, nos enteramos que un mar de crÃ­ticas ampliamente  justificables, pero otras tambiÃ©n lindando en el oportunismo, no han  remecido una base que apenas se formÃ³ en un aÃ±o.Â  A pocos dÃ­as de quedar en evidencia las peores consecuencias del  cataclismo, la encuesta Adimark revela que Michelle Bachelet habrÃ­a  logrado blindarse del juicio categÃ³rico de un importante sector  ciudadano.</p>
<p>.</p>
<p>No es un hecho menor, porque de confirmarse esta percepciÃ³n con  futuras mediciones, la presidenta habrÃ­a sorteado una prueba durÃ­sima  para cualquier mandatario que enfrentase una emergencia de esa trascendencia y en  esas circunstancias.</p>
<p>.</p>
<p>Independientemente de la tragedia que embarga a miles de chilenos  (que no debeÂ  por -ningÃºn motivo- quedarse en las estadÃ­sticas), el  resultado de la mediciÃ³n llevada a cabo por Adimark, serÃ­a un hecho de  grandes implicancias para el juego polÃ­tico postÂ  11 de marzo.</p>
<p>.<br />
AsÃ­ lo entienden â€œel mercado polÃ­ticoâ€, y quienes no se aguantaron  las ganas de saber en quÃ© pie habÃ­a quedado la gran popularidad de  Michelle BacheletÂ  &#8211; despuÃ©s de los trÃ¡gicos y tumultuosos sucesos del  27 y 28 de febrero.</p>
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		<title>Â¿El Pueblo es de Derecha?</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=934</link>
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		<pubDate>Thu, 18 Mar 2010 15:04:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Bachelet]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[ConcertaciÃ³n]]></category>
		<category><![CDATA[Derecha]]></category>
		<category><![CDATA[PiÃ±era]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=934</guid>
		<description><![CDATA[Eran conversaciones tensas, porque sin ser militante de ningÃºn partido, parte de mi generaciÃ³n -en ese periodo- sucumbÃ­a a los cautivos de una cultura que invitaba a la tolerancia, la democracia y la rebeliÃ³n social. Yo y mis semejantes Ã©ramos muchos. SumÃ¡bamos tantos que nuestra voz contenÃ­a cualquier juicio disidente sobre unas circunstancias que apelaban a la fusiÃ³n de la gente solidaria, a la cohesiÃ³n de la inmensa mayorÃ­a, a la uniÃ³n del pueblo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/cierre.quintero.jpg1_.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-935" title="cierre.quintero.jpg1" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/cierre.quintero.jpg1_-300x178.jpg" alt="" width="287" height="170" /></a> </strong></p>
<p><strong>&#8220;La respuesta se ocultaba en el poder econÃ³mico, los medios de  comunicaciÃ³n y la religiÃ³n &#8211; aliados que se preocupaban de reproducir  sus propias estructuras&#8221; </strong>por Carlos Salas Lind, <a href="http://blog.latercera.com/blog/csalas/entry/el_pueblo_es_de_derecha" target="_blank">publicado por La Tercera: enlace directo.</a></p>
<p>_________________________________________________________________</p>
<p>Nunca supe dÃ³nde estaban, salvo cuando un familiar nos visitaba y cargaba contra el sindicalismo, los estudiantes y los polÃ­ticos.<br />
.<br />
Eran conversaciones tensas, porque sin ser militante de ningÃºn partido, parte de mi generaciÃ³n -en ese periodo- sucumbÃ­a ante la energÃ­a de una cultura que invitaba a la tolerancia, la democracia y la rebeliÃ³n social. Yo y mis semejantes Ã©ramos muchos. SumÃ¡bamos tantos que nuestra voz contenÃ­a cualquier juicio disidente sobre unas circunstancias que apelaban a la fusiÃ³n de la gente solidaria, a la cohesiÃ³n de la<span id="more-934"></span> inmensa mayorÃ­a, a la uniÃ³n del pueblo.</p>
<p>.</p>
<p>â€œLos fachosâ€ â€“como despectivamente eran encasillados todos aquellos que se oponÃ­an a las pequeÃ±as, pero trascendentales decisionesâ€“ mantenÃ­an bajo perfil. Seguramente se escondÃ­an, porque tan precaria sensibilidad social debÃ­a ser motivo para avergonzarse, para disfrazarla y reprimirla en pÃºblico. Nos provocaba el hecho de que pudieran reunir un apoyo mÃ¡s visible en elecciones a cargos estudiantiles. Â¿CÃ³mo era posible despreciar a la democracia con semejante opciÃ³n?</p>
<p>.</p>
<p>La respuesta se ocultaba en el poder econÃ³mico, los medios de comunicaciÃ³n y la religiÃ³n &#8211; aliados que se preocupaban de reproducir sus rentables estructuras. Los motivos eran siempre imposiciones que emanaban de lo peor de un individuo, de lo que debÃ­a ser transformado urgentemente para librar a las personas de ese yugo.</p>
<p>.</p>
<p>A â€œlos sirvientes del capitalâ€ los dividÃ­amos en dos grupos: aquellos pertenecientes a la clase dominante, con intereses muy comprometidos con el orden imperante (que representaban a una extrema minorÃ­a), y un grupo mÃ¡s numeroso constituido por unos pocos iluminados o arribistas. Escuchaba relatos que me causaban impotencia, sobre dueÃ±os de fundos y fÃ¡bricas que amenazaban con despidos masivos si su candidato no ganaba las elecciones, quÃ© vaticinaban tiempos peores si el status quo se alteraba.</p>
<p>.</p>
<p>Sin duda alguna, en este orden los males sociales tenÃ­an un origen inequÃ­voco. La deshonestidad, el autoritarismo, el abuso de poder, el egoÃ­smo y la corrupciÃ³n no tenÃ­an lugar entre los defensores de los intereses de los menos privilegiados.<br />
.</p>
<p>Ã‰sa era la historia que enmarcaba nuestra versiÃ³n de los hechos. Frente a tanta imposibilidad, nos tranquilizaba saber que &#8211; por lo menos &#8211; tenÃ­amos la alternativa invaluable de poder elegir entre el bien y el mal, entre ignorar ese contexto o unirnos para instaurar lo justo.<br />
.</p>
<p>Hoy, despuÃ©s de tres dÃ©cadas de nuestra cronologÃ­a polÃ­tica, pude comprobar la indiferencia o el visible alivio que manifestaron tantas personas con los resultados de la Ãºltima elecciÃ³n presidencial.</p>
<p>Una indiferencia o alivio transversal que habrÃ­a anunciado la muerte de un discurso imaginario, o el fin de una narrativa sobre un pueblo derrotado por los testimonios de la realidad.</p>
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		<title>La otra cara de la Moneda</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Mar 2010 23:28:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Bachelet]]></category>
		<category><![CDATA[La Tercera]]></category>
		<category><![CDATA[Palacio de la Moneda]]></category>
		<category><![CDATA[PiÃ±era]]></category>

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		<description><![CDATA[Aunque se demora un poco en descargar, vale la pena ver este corto reportaje sobre el trabajo de la Guardia Presidencial en Chile (fuente: diario La Tercera 3TV).]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Interesante reportaje (breve) sobre el trabajo de la Guardia Presidencial en Chile (fuente: diario La Tercera 3TV).</p>
<p><object id="player" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="510" height="360" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="name" value="player" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="wmode" value="opaque" /><param name="flashvars" value="file=http%3A%2F%2Fwww.3tv.cl%2Ffiles%2Fba1f299f425571_c.flv&amp;image=http://www.3tv.cl/files/ba1f299f425571_c.jpg&amp;plugins=http%3A%2F%2Fwww.3tv.cl%2Fplugins/hd/hd.swf&amp;skin=http://www.3tv.cl/ltSkin.swf&amp;autoplay=true&amp;hd.file=http://www.3tv.cl/files/&amp;hd.state=false&amp;repeat=list" /><param name="src" value="http://www.3tv.cl/player.swf" /><embed id="player" type="application/x-shockwave-flash" width="510" height="360" src="http://www.3tv.cl/player.swf" flashvars="file=http%3A%2F%2Fwww.3tv.cl%2Ffiles%2Fba1f299f425571_c.flv&amp;image=http://www.3tv.cl/files/ba1f299f425571_c.jpg&amp;plugins=http%3A%2F%2Fwww.3tv.cl%2Fplugins/hd/hd.swf&amp;skin=http://www.3tv.cl/ltSkin.swf&amp;autoplay=true&amp;hd.file=http://www.3tv.cl/files/&amp;hd.state=false&amp;repeat=list" wmode="opaque" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" name="player"></embed></object></p>
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		<title>Terremoto en Chile: Â¿De vuelta al tercer mundo?</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Mar 2010 18:24:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[economÃ­a]]></category>
		<category><![CDATA[terremoto 2010]]></category>
		<category><![CDATA[tragedia]]></category>

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		<description><![CDATA[El terremoto en Chile no sÃ³lo fue noticia por la intensidad, la desgracia  y dramatismo de los testimonios, sino tambiÃ©n por ser el Ãºnico acontecimiento  de importancia global el sÃ¡bado 27 de febrero.  Esto Ãºltimo contribuyÃ³ a que el nivel de exposiciÃ³n que alcanzaran los sucesos en Chile fuera impresionante.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p><strong><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/1267538810397terremotochigrandedn.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-859" title="1267538810397terremotochigrandedn" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/1267538810397terremotochigrandedn-300x202.jpg" alt="" width="279" height="187" /></a> </strong></p>
<p>.</p>
<p><strong>&#8220;El repetido discurso progresista &#8211; en torno a la grotesca desigualdad en la distribuciÃ³n de los ingresos en Chile &#8211; Â no habrÃ­a bastado para impulsar una agenda social mÃ¡s ambiciosa y visionaria mientras se pudo&#8221;</strong> (por Carlos Salas Lind).<strong><em><a href="http://blog.latercera.com/blog/csalas/entry/chile_de_vuelta_al_tercer" target="_blank"></a></em></strong></p>
<p>_____________________________________________________________________</p>
<p>El terremoto en Chile no solamente fue noticia por la intensidad, la desgracia y dramatismo de los testimonios, sino tambiÃ©n por ser el Ãºnico acontecimiento de importancia global el sÃ¡bado 27 de febrero. Esto Ãºltimo contribuyÃ³ a que el nivel de exposiciÃ³n que alcanzaran los sucesos en Chile fuera impresionante.</p>
<p>A pocas horas de ocurrido el mega terremoto â€“ y a pesar del drama humano que vivÃ­a gran parte de la poblaciÃ³n chilena â€“ Chile aparecÃ­a frente al mundo como un paÃ­s que resistÃ­a â€“ estoicamente â€“ una catÃ¡strofe excepcional.</p>
<p><strong>Â¿CÃ³mo era posible que una naciÃ³n â€“ aÃºn en vÃ­as de desarrollo â€“ pudiera demostrar ese nivel de fortaleza y preparaciÃ³n?</strong></p>
<p>La respuesta solo podÃ­a entregarla una historia de 20 aÃ±os â€“ acentuada con la reinserciÃ³n en la sociedad de las democracias y un performance econÃ³mico envidiable en un continente marcado por la ineficiencia y luchas de poder.</p>
<p>Y ante la mirada de una comunidad internacional atÃ³nita y expectante, el gobierno de Chile recomendaba a los potenciales donantes del planeta, a quedarse en â€œsus casasâ€, a dejar su<span id="more-847"></span> ayuda humanitaria en la despensa para evitarnos el doble trabajo de tener que recibir y distribuir aportes que no necesitÃ¡bamos.</p>
<p>Todo indicaba que estÃ¡bamos frente a un paÃ­s que â€“ silenciosamente- se habÃ­a desarrollado a espaldas del mundo â€“ que era capaz de ayudar y ayudarse al mismo tiempo, que la invitaciÃ³n a unirse al club de los grandes â€“ dos meses antes â€“ no habÃ­a sido producto de una simpatÃ­a desmesurada, sino de un reconocimiento oportuno.</p>
<p>Pero la menor intensidad noticiosa â€“ que normalmente caracteriza a un fin de semana â€“ â€œse confabulÃ³â€ con las imÃ¡genes que comenzaron a originarse â€“ un dÃ­a despuÃ©s â€“ del obligado encuentro con una desgracia recurrente.</p>
<p>La impresiÃ³n inicial comenzÃ³ a contradecirse con los testimonios de abandono y carencias que expresaban las vÃ­ctimas de las zonas mÃ¡s afectadas. Hordas simbolizaban el comportamiento colectivo mÃ¡s representativo de la irrupciÃ³n del caos. Los canales del mundo mostraban calles, ciudades y pueblos modestos â€“ abarrotados de gente que ya tenÃ­a demasiado poco.</p>
<p>Al paÃ­s desarrollado lo denunciaba la evidencia, la desorganizaciÃ³n, la informaciÃ³n incoherente y apurada por un sector de la clase polÃ­tica â€“ que en un comienzo â€“ parecÃ­a mÃ¡s preocupada de irse con la frente en alto (para dejar la puerta del retorno abierta), o de llegar como los grandes salvadores (y cerrar la misma puerta con llave).</p>
<p>Aunque sorprenda, lo real es que â€“ independientemente del contexto â€“ los sucesos que marcaron la elevaciÃ³n y caÃ­da de la imagen de Chile â€“ en menos de 24 horas â€“ podrÃ­an haber estado presente en cualquier paÃ­s que hubiera sido azotado por una catÃ¡strofe como la vivida la Ãºltima semana de febrero.</p>
<p>Nuestro problema radica â€“ en buena parte â€“ en el intento de posicionar una imagen con poco sustento, de dÃ©bil contenido social en comparaciÃ³n con los recursos acumulados por un paÃ­s que- durante las Ãºltimas dos dÃ©cadas â€“ ha experimentado altos Ã­ndices de crecimiento econÃ³mico.</p>
<p>Las entidades financieras internacionales afirman que Chile dispone de importantes recursos para iniciar un proceso de reconstrucciÃ³n vigoroso. Se habla de ahorros cercanos a los 16.000 millones de dÃ³lares &#8211; correspondientes a los excedentes por el mayor precio del cobre &#8211; cantidad que representa alrededor de un 12% del Producto Interno Bruto.</p>
<p>Con estas cifras, el repetido discurso progresista â€“ en torno a la grotesca desigualdad en la distribuciÃ³n de los ingresos en Chile â€“ no habrÃ­a bastado para impulsar una agenda social mÃ¡s ambiciosa y visionaria mientras se pudo. Â¿Ese podrÃ­a ser el llamado â€œa meditar sobre Chileâ€ realizado por el ex -presidente Lagos hace unos dÃ­as?</p>
<p>Curiosa comparaciÃ³n, si se toma el caso de Noruega â€“ paÃ­s que ha acumulado una gran cantidad de excedentes por el mayor precio del petrÃ³leo. A pesar de haber erradicado la pobreza hace ya bastante tiempo, y poseer â€“ hoy â€“ uno de los estÃ¡ndares de vida mÃ¡s altos del mundo, los ciudadanos noruegos participan activamente de la discusiÃ³n en cuanto al uso que el Estado deberÃ­a hacer de esos fondos. El principio es que esos recursos pertenecen a toda la sociedad, y todos â€“ especialmente los menos privilegiados â€“ deben percibir el mejoramiento de su condiciÃ³n personal y entorno.</p>
<p>Es decir, la tragedia de nuestro paÃ­s tambiÃ©n ha dejado en evidencia la disposiciÃ³n de recursos que habrÃ­an permitido abordar una serie de gravÃ­simos problemas sociales en el paÃ­s que conocimos hasta el 26 de febrero. Por lo menos, los mÃ¡s urgentes, los que mÃ¡s nos atan al tercer mundo del que no queremos (ni debemos) ser parte.</p>
<p>Y entre esas necesidades urgentes, tambiÃ©n corresponderÃ­a dotar al paÃ­s de toda la instrumentalizaciÃ³n y conocimiento especializado que contribuyan a salvar vidas; inversiÃ³n â€“ por cierto â€“ ya realizada por naciones de menor actividad sÃ­smica que la nuestra.</p>
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		<title>El difÃ­cil primer aÃ±o de SebastiÃ¡n PiÃ±era</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Feb 2010 21:50:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[AÃ±adir etiqueta nueva]]></category>
		<category><![CDATA[centro-derecha]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
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		<description><![CDATA[La decisiÃ³n que debe tomar el nuevo gobierno  - en torno a la medida transitoria de reducciÃ³n al impuesto de la bencina adoptada el aÃ±o 2008, es un buen ejemplo de lo difÃ­cil que puede llegar a ser el primer aÃ±o de la administraciÃ³n de SebastiÃ¡n PiÃ±era. Por cierto, los anuncios menos felices en materia econÃ³mica (si corresponde materializarlos antes de asumir oficialmente las funciones), no pueden hacerse a medias, entregÃ¡ndole al adversario la posibilidad de reforzar un discurso fatalista frente a los cambios que se avecinan. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/1214-chile-election-pinera_full_3801.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-842" title="1214-chile-election-pinera_full_380" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/1214-chile-election-pinera_full_3801-300x199.jpg" alt="" width="268" height="177" /></a> </strong></p>
<p><strong>&#8220;A nivel macro econÃ³mico, Ã©sa era la misiÃ³n que debÃ­a poner en marcha el vencedor de las elecciones presidenciales: revertir la tendencia al alza que ha experimentado el gasto pÃºblico, pero evitando, a la vez, un empeoramiento en la calidad de vida de la poblaciÃ³n&#8221;</strong>, por Carlos Salas Lind. <a href="http://blog.latercera.com/blog/csalas/entry/el_dif%C3%ADcil_primer_a%C3%B1o_de" target="_blank">Publicado por La Tercera, enlace directo.</a></p>
<p>______________________________________________________________________</p>
<p>La decisiÃ³n que debe tomar el nuevo gobiernoÂ  &#8211; en torno a la medida transitoria de reducciÃ³n al impuesto de la bencina adoptada el aÃ±o 2008, es un buen ejemplo de lo difÃ­cil que puede llegar a ser el primer aÃ±o de la administraciÃ³n de SebastiÃ¡n PiÃ±era. Por cierto, los anuncios menos felices en materia econÃ³mica (si corresponde materializarlos antes de asumir oficialmente las funciones), no pueden hacerse a medias, entregÃ¡ndole al adversario la posibilidad de reforzar un discurso fatalista frente a los cambios que se avecinan.</p>
<p>Lo complicado es que las correcciones que se logren -Â  en el aspecto comunicacional -Â  no solucionarÃ¡n un rompecabezas mucho mayor que pondrÃ¡ a prueba toda la capacidad (y creatividad), de la administraciÃ³n de SebastiÃ¡n PiÃ±era.Â  Ante el aparente tÃ©rmino de la peor etapaÂ  de la<span id="more-812"></span> crisis internacional,Â  la tendencia global indica que las decisiones econÃ³micas &#8211; que impliquen un impacto directo para el poder adquisitivo de las personasÂ  &#8211; serÃ¡n mÃ¡s recurrentes en el corto plazo.</p>
<p>Muchos paÃ­ses &#8211; que en el marco de polÃ­ticas econÃ³micas expansivas (en tiempo de crisis), vieron aumentados su dÃ©ficit fiscal &#8211; estÃ¡n siendo objeto de una creciente presiÃ³n internacional destinada a la reducciÃ³n del gasto pÃºblico. Es decir, al retorno de polÃ­ticas fiscales austeras que promuevan un nivel de crecimiento que garantice la sostenibilidad de mediano y largo plazo.</p>
<p>A pesar de mantener una economÃ­a sana, el gobierno de Michelle Bachelet no pudo evitar incurrir en un desequilibrio fiscal que deberÃ¡ ser estabilizado.</p>
<p>A nivel macro econÃ³mico, Ã©sa era la misiÃ³n que debÃ­a poner en marcha el vencedor de las elecciones presidenciales: revertir la tendencia al alza que ha experimentado el gasto pÃºblico, pero evitando, a la vez, un empeoramiento en la calidad de vida de la poblaciÃ³n (y, lÃ³gicamente, la insatisfacciÃ³n del electorado).</p>
<p>En otras palabras, con menos recursos, SebastiÃ¡n PiÃ±era deberÃ¡ hacer lo mismo, o incluso mÃ¡s si &#8211; a corto plazo &#8211; debiera comenzarÂ  a concretarse la promesa de un millÃ³n de empleos.</p>
<p>Â¿Pero es viable reducir el gasto pÃºblico sin crear la sensaciÃ³n de empeoramiento de la economÃ­a a nivel personal?</p>
<p>Como norma, siÂ  se busca crear mayor eficiencia en el sector pÃºblico, necesariamente se debe recortar la cantidad de recursos que se asignan a las diferentes reparticiones. EnÂ  cualquier paÃ­s del mundo, eso suena a prescindir de fuerza laboral, a despido de funcionarios que aportan menos a los beneficios y mÃ¡s a los costos.Â  Una medida de esa naturaleza, difÃ­cilmente coincidirÃ­a con la misiÃ³n de crear un millÃ³n de empleos (por lo menos en el corto plazo, o a menos que los despedidos estÃ©n en edad de jubilar).</p>
<p>Por otra parte, la reducciÃ³n de programas sociales serÃ­a una medida impopular, difÃ­cilÂ  de contrarrestar con mejoramientos visibles &#8211; en otras Ã¡reas -Â  en un periodo breve de cuatro aÃ±os.</p>
<p>Ahora, apostar a un impulso de la reactivaciÃ³n econÃ³mica &#8211; desde el sector privado â€“ implica (como regla), una menor recaudaciÃ³n fiscal a corto plazo. Una reducciÃ³n de los impuestos a las ganancias, o la mantenciÃ³n de medidas que aseguren un abaratamiento de las actividades comerciales no mejoran los ingresos de recursos a las arcas fiscales en el futuro inmediato. Es decir, esta receta (disminuir los ingresos directos al fisco), podrÃ­a comenzar a dar frutos,Â  cuando un gobierno ya ha creado un nivel de anticuerpos en la poblaciÃ³n demasiado grandes como para revertirlos.</p>
<p>Asimismo, aumentar el Impuesto de Valor Agregado &#8211; IVA (o simplemente retornar el nivel de impuesto al precio de los combustibles como se plantea), crea condiciones propicias para que una oposiciÃ³n bien organizada canalice un descontento al por mayor.Â  A pesar del duro golpe electoral, la ConcertaciÃ³n no estÃ¡ acabada, por lo que una revitalizaciÃ³n de su capacidad organizativa y de movilizaciÃ³n no debe ser subestimada.</p>
<p>Â¿De dÃ³nde vendrÃ¡n, entonces,Â  los recursos que sirvan para contrarrestar una disminuciÃ³n del gasto pÃºblico?</p>
<p>Siendo una economÃ­a pequeÃ±a y abierta, no podemos abstraernos de los vaivenes que experimenta la economÃ­a global.</p>
<p>Consiguientemente, la recuperaciÃ³n econÃ³mica de nuestros socios comerciales potenciarÃ­a la posibilidad de reactivaciÃ³n el 2010. Â¿QuÃ© se observa en este frente?</p>
<p>Los datos econÃ³micos muestran que la economÃ­a europeaÂ  emula a un oso que sigue invernando,Â  y que EEUU continuarÃ­a disfrutando de â€˜las rÃ©plicasâ€™ provocadasÂ  por el colosal paquete de estÃ­mulo fiscal impulsado por Obama hace un aÃ±o.Â  El crecimiento â€œsin empleoâ€ que evidencia la economÃ­a de EEUU, mantiene a los consumidores norteamericanos muy cautelosos,Â  dificultando la probabilidad de una recuperaciÃ³n econÃ³mica vigorosa y sostenible.Â  Por otro lado, China &#8211; que es nuestro mayor comprador de cobre &#8211; deberÃ¡ desacelerar su actividad econÃ³mica, si desea lidiar con la fuerte e inesperada tendencia inflacionaria desatada a fines del 2009. Y otra de las grandes potencias econÃ³micas, JapÃ³n, sigue sumido en un proceso deflacionario que augura un panorama poco auspicioso para la economÃ­a global.</p>
<p>Bueno, mientras terminaba de escribir este artÃ­culo, PiÃ±era se ponÃ­a â€œel parche antes de la heridaâ€,Â  como afirmarÃ­a un detractor de su gobierno &#8211; despuÃ©s de enterarse de las Ãºltimas declaraciones del presidente electo. Pero lo cierto es que -Â  independientemente del marketing polÃ­tico del que todos somos vÃ­ctimas y victimarios &#8211; el escenario para hacer un gobierno â€œde lujoâ€ &#8211; el aÃ±o 2010- no es el mejor.</p>
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		<title>Gabinete de PiÃ±era: Â¿MÃ¡s vale interÃ©s conocido que por conocer?</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 21:18:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[11 de marzo]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Derecha]]></category>
		<category><![CDATA[empresarios]]></category>
		<category><![CDATA[gabinete]]></category>
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		<description><![CDATA[Pocos han quedado indiferentes con la conformaciÃ³n del equipo de ministros que acompaÃ±arÃ¡ a SebastiÃ¡n PiÃ±era a partir del 11 de marzo.  El abierto conflicto de intereses que supone el nombramiento de personas ligadas al mundo de los negocios  (un orden, percibido por muchos, como contrapuesto al interÃ©s y beneficio social), seguirÃ¡ siendo objeto de intenso debate.  
Pero es necesario tener en cuenta que a pesar de los sofisticados sistemas de control - adoptados por las democracias mÃ¡s avanzadas del mundo -  esta incorrecciÃ³n sigue representando una de las trabas mÃ¡s serias para la credibilidad de quienes ejercen la funciÃ³n pÃºblica.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;amp;amp; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;amp;amp; mso-ansi-language: ES-CL; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-fareast-language: EN-US; mso-bidi-language: AR-SA;" lang="ES-CL"><strong><img class="alignleft size-full wp-image-807" title="gabinete" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/gabinete.jpg" alt="gabinete" width="273" height="175" /> </strong></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;amp;amp; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;amp;amp; mso-ansi-language: ES-CL; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-fareast-language: EN-US; mso-bidi-language: AR-SA;" lang="ES-CL"><strong>&#8220;En el nuevo gabinete hay <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>una exposiciÃ³n abierta que predispone a la opiniÃ³n pÃºblica &#8211; y los entes fiscalizadores &#8211; <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>a un escrutinio mucho mayor&#8221;</strong> (por Carlos Salas Lind, <a href="http://blog.latercera.com/blog/csalas/entry/gabinete_m%C3%A1s_vale_inter%C3%A9s_conocido" target="_blank"><em>publicado por La Tercera.cl el 16.02.10.</em></a><em> </em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;amp;amp; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL">__________________________________________________________</span></p>
<p>Pocos han quedado indiferentes con la conformaciÃ³n del equipo de ministros que acompaÃ±arÃ¡ a SebastiÃ¡n PiÃ±era a partir del 11 de marzo. El abierto conflicto de intereses que supone el nombramiento de personas ligadas al mundo de los negocios (un orden, percibido por muchos, como contrapuesto al interÃ©s y beneficio social), seguirÃ¡ siendo objeto de intenso debate.</p>
<p>Pero es necesario tener en cuenta que a pesar de los sofisticados sistemas de control &#8211; adoptados por las democracias mÃ¡s avanzadas del mundo &#8211; esta incorrecciÃ³n sigue representando una de las trabas mÃ¡s serias para la credibilidad de quienes ejercen la funciÃ³n pÃºblica. Por cierto, los casos de gabinetes que ni siquiera han alcanzando a funcionar (o han sido sacudidos por grandes escÃ¡ndalos), debido al descubrimiento de intereses no declarados, son numerosos y emblemÃ¡ticos.</p>
<p>El gobierno de Obama, por ejemplo, recibiÃ³ un balde de agua muy frÃ­a, cuando el reciÃ©n designado Ministro de Salud PÃºblica, Tom Daschle, se vio obligado a renunciar. Entre otros<span id="more-806"></span> serios cuestionamientos, su relaciÃ³n comercial con firmas farmacÃ©uticas, (trabajo que le reportÃ³ grandes ingresos), habÃ­a sido catalogada como actividad de lobby. AÃºn asÃ­, Daschle seguÃ­a contando con el apoyo del mandatario electo y con buenas posibilidades de ser confirmado por la CÃ¡mara Alta. Pero estas revelaciones amenazaban con afectar la credibilidad de Obama, quien habÃ­a prometido que ningÃºn lobbista (por servir a los grandes intereses econÃ³micos), serÃ­a bienvenido en su gobierno.</p>
<p>En el Reino Unido, el Ministro del Trabajo de Tony Blair el aÃ±o 2005, debiÃ³ renunciar al revelarse que habÃ­a violado el cÃ³digo de conflicto de intereses que rige para los miembros del gabinete. Lo curioso es que era la segunda vez que David Blunkett asumÃ­a un cargo ministerial, despuÃ©s de haber sido destituido como Ministro del Interior por facilitar una visa de residencia a una empleada extranjera de su ex-novia.</p>
<p>Asimismo, en los paÃ­ses escandinavos (con una legislaciÃ³n muy estricta en temas de probidad administrativa y potenciales conflictos de intereses), revelaciones posteriores han hecho caer a ministros que apenas comenzaban a ejercer sus funciones.</p>
<p>Otros casos de grandes conflictos de intereses ocultos (y que socavan gravemente la institucionalidad de un paÃ­s), afloran en periodos de elecciones.</p>
<p>La relaciÃ³n entre candidatos de diversas tendencias y sectores interesados en financiar sus campaÃ±as, es una prÃ¡ctica que no les quita el sueÃ±o a sus protagonistas. Ese conflicto de interÃ©s es enormemente daÃ±ino para el interÃ©s social, pero es muy difÃ­cil de probar porque ambas partes asumen el peso de la ilegalidad incurrida.</p>
<p>Por lo expuesto anteriormente, el caso chileno no deja de ser curioso porque los conflictos de intereses- que afectarÃ­an a quienes provienen de altos cargos en Ã¡reas del sector privado- estÃ¡n a la vista.</p>
<p>En el nuevo gabinete hay una exposiciÃ³n abierta que predispone a la opiniÃ³n pÃºblica &#8211; y los entes fiscalizadores &#8211; a un escrutinio mucho mayor. En estos casos, lo que podrÃ­a aparecer como un impedimento para separar los beneficios personales de los colectivos, puede resultar siendo â€˜una garantÃ­aâ€™, a la hora de resguardar el interÃ©s general.</p>
<p>Â¡QuÃ© absurdo! &#8211; estarÃ¡ pensando mÃ¡s de un lector, y probablemente asÃ­ sea percibido. Pero tambiÃ©n es absurdo (por decir lo menos), el grado de cinismo que se oculta en algunos (ojalÃ¡ no demasiados), que aprovechan â€˜la coyuntura polÃ­ticaâ€™ para recordarnos las virtudes de la rectitud en la gestiÃ³n pÃºblica.</p>
<p>Entre tanta excepciÃ³n a la regla, puede ser mÃ¡s racional creer que quienes asumen un ministerio, sabiendo que la oposiciÃ³n serÃ¡ particularmente rigurosa con ellos, no lo harÃ¡n con el fin de promover sus propios beneficios econÃ³micos (por lo menos, no como consecuencia directa de su gestiÃ³n ministerial).</p>
<p>En realidad, apostar a lo otro, a que quienes asumen el 11 de marzo lo hacen con la misiÃ³n de maximizar sus ganancias personales, me suena a torpeza mayor, a demasiada impericia de una administraciÃ³n que tiene un gran interÃ©s en prolongar el atareado triunfo logrado el 17 de enero.</p>
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		<title>Â¿Democracia de los des-acuerdos?</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Feb 2010 14:43:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
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		<category><![CDATA[Democracia de los acuerdos]]></category>
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		<category><![CDATA[Patricio Aylwin]]></category>
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		<description><![CDATA[Y con el rol mÃ¡s pasivo, que vivirÃ¡n a partir del 11 de Marzo, el dilema de los derrotados se acrecienta. El Presidente electo lo entiende, por eso pone a prueba la fortaleza - de quienes estrecharon las cifras -  invitÃ¡ndolos a reflotar la â€˜democracia de los acuerdosâ€™. Propuesta debatible - pero audaz - para enfrentar a una generaciÃ³n de concertacionistas ansiosos, con muchas ganas de convertir  el mandato de SebastiÃ¡n PiÃ±era en una â€˜breve interrupciÃ³nâ€™ de una historia mucho mÃ¡s larga. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-786" title="democracia-acuerdos1" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/democracia-acuerdos1.jpg" alt="democracia-acuerdos1" width="245" height="185" /> <strong></strong></p>
<p><strong>&#8220;Los actores polÃ­ticos saben que sufrir una derrota electoral &#8211; con alta o baja popularidad &#8211; por amplio o estrecho margen, pierde importancia cuando las consecuencias inmediatas son las mismas: la pÃ©rdida de un posicionamiento privilegiado para el prÃ³ximo veredicto electoral&#8221;, </strong>por Carlos Salas Lind (<a href="http://www.estrellaiquique.cl/prontus4_nots/site/artic/20100205/pags/20100205001003.html" target="_blank">publicado por La Estrella de Iquique</a>).</p>
<p>.</p>
<p>_________________________________________________________<br />
Logrando superar su propio record de aprobaciÃ³n, y a pocas semanas de concluir su mandato, la Presidenta Michelle Bachelet continÃºa personificando un juicio paradÃ³jico para quienes perdieron las elecciones presidenciales. Impotencia debe crear &#8211; el observar cÃ³mo un record histÃ³rico de popularidad &#8211; no pudo salvar a quienes levantaron su nombre, a quienes implementaron las medidas que rescataron a su gobierno de la inercia polÃ­tica inicial.</p>
<p>El consuelo es exiguo, porque los actores polÃ­ticos saben que sufrir una derrota electoral &#8211; con alta o baja popularidad &#8211; por amplio o estrecho margen, pierde importancia cuando las consecuencias inmediatas son las mismas: la pÃ©rdida del poder central, la privaciÃ³n de un posicionamiento privilegiado para el prÃ³ximo veredicto electoral.</p>
<p>Y con el rol mÃ¡s pasivo, que vivirÃ¡n a partir del 11 de Marzo, el dilema de los derrotados se acrecienta. El Presidente electo lo entiende, por eso pone a prueba la fortaleza &#8211; de quienes estrecharon las cifras &#8211; invitÃ¡ndolos a reflotar la â€˜democracia de los acuerdosâ€™. Propuesta discutible &#8211; pero<span id="more-774"></span> audaz &#8211; para enfrentar a una generaciÃ³n de concertacionistas ansiosos, con muchas ganas de convertir el mandato de SebastiÃ¡n PiÃ±era en una â€˜breve interrupciÃ³nâ€™ de una historia mucho mÃ¡s larga.</p>
<p>Aunque las razones para rechazar la invitaciÃ³n al consenso son debatibles, la animosidad expresada en su contra, podrÃ­a no serlo para un segmento clave de chilenos moderados &#8211; que consideran un sistema de alternancia con estabilidad social &#8211; como la receta mÃ¡s sensata para seguir avanzando.</p>
<p>Pero el riesgo no termina ahÃ­, porque el temor de la futura oposiciÃ³n, a que la â€˜democracia de los acuerdosâ€™ pudiera robustecer a una alternativa de gobierno que consideran &#8220;polÃ­ticamente incorrecta&#8221;, no es del todo infundado. La sociedad chilena apreciÃ³ la prudencia &#8211; del ex-presidente Patricio Aylwin &#8211; al impulsar un ambiente de diÃ¡logo y consenso en momentos decisivos para la estabilidad e imagen del paÃ­s. La continuidad de los gobiernos concertacionistas se enmarcaron en ese contexto, de distensiÃ³n social y pragmatismo polÃ­tico, por lo que la reproducciÃ³n de ese entorno, intranquilizarÃ­a a quienes desean evitar la repeticiÃ³n del mismo curso.</p>
<p>De cualquier modo, y aunque sea entendible la frustraciÃ³n que crea la interrupciÃ³n de una racha ganadora, los perdedores de la Ãºltima elecciÃ³n presidencial deben mantener la calma.</p>
<p>Una â€˜democracia de los desacuerdosâ€™, de poca colaboraciÃ³n y tensiÃ³n social no es viable para los chilenos del siglo XXI. En realidad, mÃ¡s que &#8220;una actitud aguerrida&#8221;, muchos concertacionistas esperan un proceso de autocrÃ­tica honesto e intenso del accionar de todos los actores (jÃ³venes, no tan jÃ³venes y &#8220;viejos&#8221;), que directa- e indirectamente, socavaron la base electoral de su propia coaliciÃ³n.</p>
<p>Lo Ãºltimo es mÃ¡s constructivo, porque independientemente de los juicios (y pre-juicios) histÃ³ricos de los detractores del prÃ³ximo gobierno, la opiniÃ³n pÃºblica juzgarÃ¡ la gestiÃ³n de las nuevas autoridades, a partir de la evaluaciÃ³n de sus propias expectativas. Es decir, de las mismas expectativas que llevaron a un segmento decisivo de chilenos a inclinarse por PiÃ±era, a pesar de los logros de los gobiernos de la ConcertaciÃ³n.</p>
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		<title>Elecciones en Chile: la derrota de Frei o PiÃ±era</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 14:03:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si PiÃ±era pierde, serÃ¡ la derrota mÃ¡s dura que haya sufrido la centro-derecha desde el retorno a la democracia.  Si Frei pierde, serÃ¡ una doble derrota para quienes habÃ­an empezado a recuperar la fe. SerÃ¡ sucumbir despuÃ©s de recibir una gran dosis de esperanza. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;">
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;"><span style="mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;"><strong><img class="alignleft size-full wp-image-717" title="elecciones_chile" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/elecciones_chile.jpg" alt="elecciones_chile" width="247" height="162" /></strong></span></span></span></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;">
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><strong>&#8220;Independientemente de quien gane las elecciones el domingo 17 de enero, algo es seguro: los perdedoresÂ quedarÃ¡n anÃ­micamente &#8216;devastados&#8217; &#8220;,</strong> por Carlos Salas Lind. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;">
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;">
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;">
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL">________________________________________________________</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><strong>Si PiÃ±era pierde</strong>, serÃ¡ la derrota mÃ¡s dura que haya sufrido la centro-derecha desde el retorno a la democracia. SerÃ¡Â el revÃ©sÂ mÃ¡s duro, porque la victoria habrÃ­a estado demasiado cerca como para evadirse de esa manera. Una frustraciÃ³n profunda se apoderarÃ¡ de quienes buscaban rescribir una historia cargada de reproches y desconfianza social. El sueÃ±o de quienes anhelaban demostrar al mundo que los chilenos eran capaces de elegirlos, voluntariamente, se habrÃ¡ pospuesto peligrosamente.</p>
<p>Con una derrota de PiÃ±era, se habrÃ¡ demostrado que ni la ausencia de un gran candidato &#8211; en los momentos mÃ¡s apremiantes â€“ bastÃ³ para vencer a una ConcertaciÃ³n debilitada. De una crisis interminable, y a pesar de los vaticinios y la impaciencia ciudadana, la ConcertaciÃ³n revivirÃ­a a costa de un adversario humillado, levantÃ¡ndose en un momento clave para extender su mandato por<span id="more-716"></span> un quinto periodo.</p>
<p>En este escenario, no solo se termina la carrera presidencialista de SebastiÃ¡n PiÃ±era, sino tambiÃ©n la creencia en que el creciente anhelo de cambio y &#8216;las virtudes de la alternancia&#8217; sonÂ motivos irresistiblesÂ en una sociedad en camino al desarrollo.</p>
<p><strong>Si Frei pierde</strong>, serÃ¡ una doble derrota para quienes habÃ­an empezado a recuperar la fe. SerÃ¡ sucumbir despuÃ©s de recibir una gran dosis de esperanza. Por cierto, la derrota de la ConcertaciÃ³n marcarÃ­a el fracaso de una coaliciÃ³n que, no dudÃ³, en romper reglas de buena prÃ¡ctica electoral para recuperar terreno. SerÃ¡ laÂ caÃ­da de quienes llegaron a creer que la democracia podÃ­a convivir con mÃ¡s y mÃ¡s excepciones.</p>
<p>Con el triunfo de PiÃ±era, no solo se derrumbarÃ¡ un estilo de vida de los mÃ¡s comprometidos, sino ademÃ¡s, una retÃ³rica, una forma de lidiar con el adversario. Sin duda, serÃ¡,Â tambiÃ©n,Â un golpe muy duro para quienes se habÃ­an acostumbrado al juicio de la historia, a un juicio arraigadoÂ sobre los hechos del pasado, pero para otros,Â igualmente, benevolente con muchos vicios del presente.Â Con el fracasoÂ concertacionista, serÃ¡ difÃ­cil explicar al mundo que los beneficiarios de tanta simpatÃ­a y solidaridad internacional, esta vez, no han sido despojados del poder por las armas, ni por un orden social ajeno.</p>
<p>El domingo, un eventualÂ revÃ©s de la ConcertaciÃ³n implica, necesariamente, el surgimiento de un nuevo orden, de una nueva forma de definir al adversario y a sus seguidores. Lo otro, insistir en los estereotipos y conceptos que han orientado un accionar, hasta estos dÃ­as, comprenderÃ­a una derrota polÃ­tica y social mucho mÃ¡sÂ trascendental que el fracaso en un proceso eleccionario.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>Elecciones en Chile: Â¿Sorpresas en el tramo final?</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Jan 2010 15:39:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
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		<description><![CDATA[ 
 
BajoÂ estas circunstancias, un error de consecuencias destructivas se disminuye jugando limpio (o creando esa percepciÃ³n), y evitando â€œpisar el palitoâ€ de quien intenta llevar â€˜al punteroâ€™ a un terreno menos favorable (por Carlos Salas Lind. Â Enlace, estrellaiquique.cl ).
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Faltando menos de dos semanas para la segunda vuelta electoral, es bastante poco lo que se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"> </span></div>
<p><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><span style="font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><img class="alignleft size-full wp-image-705" title="imagen" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/imagen.jpg" alt="imagen" width="227" height="168" /><strong>BajoÂ estas circunstancias, un error de consecuencias destructivas se disminuye jugando limpio (o creando esa percepciÃ³n), y evitando â€œpisar el palitoâ€ de quien intenta llevar â€˜al punteroâ€™ a un terreno menos favorable </strong>(por Carlos Salas Lind. Â <a href="http://www.estrellaiquique.cl/prontus4_nots/site/artic/20100109/pags/20100109001007.html" target="_blank">Enlace, estrellaiquique.cl</a> ).</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><span style="font-family: Calibri;">_________________________________________________________</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><span style="font-family: Calibri;">Faltando menos de dos semanas para la segunda vuelta electoral, es bastante poco lo que se puede lograr con la campaÃ±a, los debates y las franjas electorales. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><span style="font-family: Calibri;">La historia electoral en el mundo revela que, a menos que la parte en desventaja haya guardado una carta muy importante, las tendencias claras de una primera vuelta (y las encuestas), se mantienen en un segundo balotaje.<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>Y la carta debe ser de mucho peso, si se busca acortar una distancia de proporciones, como la alcanzada por el candidato de la CoaliciÃ³n por el Cambio el 13 de diciembre. En caso contrario, para que se revierta una tendencia clara, debe ser el candidato que encabeza las preferencias, el que debe cometer un error garrafal, un traspiÃ© grave como para sembrar la duda y<span id="more-703"></span> rechazo entre los votantes mÃ¡s moderados. <span style="mso-spacerun: yes;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><span style="font-family: Calibri;">Con esto, la franja electoral de Frei (que debe dar un golpe a la cÃ¡tedra si desea estrechar las cifras), no estÃ¡ cumpliendo con ese objetivo. Llama la atenciÃ³n que los creativos de la ConcertaciÃ³n no encuentren nada mÃ¡s â€œoriginalâ€, que seguir recurriendo a la condiciÃ³n de empresario, de SebastiÃ¡n PiÃ±era, en la tarea de cargar una balanza que necesita bastante contrapeso para equilibrar una diferencia de 14 puntos.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><span style="font-family: Calibri;">A estas alturas, insistir en la misma estrategia utilizada en la segunda vuelta electoral del aÃ±o 2005-2006 (Bachelet vs. PiÃ±era), aburre y desmoraliza. En realidad, serÃ­a mÃ¡s interesante saber por quÃ© los chilenos deben extender, una vez mÃ¡s, el mandato a una coaliciÃ³n que ya ha estado en el poder durante cuatro periodos consecutivos. Y si la intenciÃ³n es corregir â€˜muy malas prÃ¡cticasâ€™ (que los propios timoneles de la ConcertaciÃ³n reconocen por estos dÃ­as), beneficiarÃ­a a la campaÃ±a de Frei saber, concretamente, <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>todo lo que no se repetirÃ¡ (especialmente en la regiÃ³n de TarapacÃ¡), en su eventual gobierno. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><span style="font-family: Calibri;">No es fÃ¡cil reencantar a quienes consideran que 20 aÃ±os es demasiado tiempo para seguir viendo las mismas caras (o rectificar prÃ¡cticas que se han hecho una costumbre). Por esa misma razÃ³n, el trabajo comunicacional debe ser creativo, profesional y honesto. No hay tiempo, ni espacio para repetirse a sÃ­ mismo, porque hacerlo denota mÃ¡s agotamiento y falta de horizonte.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><span style="font-family: Calibri;">En el escenario actual, sorprende menos que los asesores de SebastiÃ¡n PiÃ±era apuesten por distanciar al candidato de la centro-derecha de Eduardo Frei. El status quo les favorece, por lo que una lÃ­nea contestataria podrÃ­a causar mÃ¡s daÃ±os que beneficios. En el fondo, se trata de reforzar una estrategia que ya ha resultado exitosa, agregando elementos menores que contribuyan a reafirmar la percepciÃ³n de quienes sienten que PiÃ±era estÃ¡ cerca de terminar con la era concertacionista. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><span style="font-family: Calibri;">Aunque la franja de la CoaliciÃ³n por el Cambio proyecta superficialidad, combinando elementos de la franja de MEO y<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>el concepto â€˜de alegrÃ­a multicolorâ€™, utilizado por la ConcertaciÃ³n en el plebiscito del SI y el NO, la oposiciÃ³n apuesta a hacer lo justo y necesario para abrazar la victoria el 17 de Enero. En estas circunstancias, un error de consecuencias destructivas se disminuye jugando limpio (o creando esa percepciÃ³n), y evitando â€œpisar el palitoâ€ de quien intenta llevar â€˜al punteroâ€™ a un terreno menos favorable.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES-CL;" lang="ES-CL"><span style="font-family: Calibri;">Sin embargo, en las elecciones presidenciales- la mayor probabilidad de un desenlace exitoso no es sinÃ³nimo de carrera corrida. La experiencia electoral demuestra que, de vez en cuando y en el tramo final &#8211; los favoritos (a pesar de seguir al pie de la letra buenas recomendaciones), han caÃ­do vÃ­ctimas de su propia confianza, o por la genialidad (o audacia) de un adversario presionado.</span></span></p>
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		<title>Encuesta de encuestas a 3 semanas de las elecciones</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Nov 2009 16:58:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-654 aligncenter" title="encuesta1" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/encuesta1.jpg" alt="encuesta1" width="457" height="240" /></p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-655 aligncenter" title="encuesta2-1" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/encuesta2-1.jpg" alt="encuesta2-1" width="459" height="253" /></p>
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		<title>Ãšltima encuesta CEP: â€œEl gran dilema de la ConcertaciÃ³nâ€</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=619</link>
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		<pubDate>Wed, 11 Nov 2009 20:51:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La informaciÃ³n mÃ¡s importante revelada, por la encuesta CEP, es el paulatino, pero progresivo distanciamiento que experimenta la candidatura de SebastiÃ¡n PiÃ±era con el candidato de la ConcertaciÃ³n, Eduardo Frei, en una segunda vuelta.

Mientras que la encuesta CEP de Junio mostrÃ³ una ventaja de PiÃ±era sobre Frei de dos puntos (41% y 39% respectivamente), esa distancia aumentÃ³ de tres (42% y 39%), a seis puntos entre Agosto y Octubre (43% y 37%). ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><strong><span lang="ES-CL"> </span></strong></p>
<p><strong> <img class="alignleft size-full wp-image-615" title="elec2009-candidatos" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/elec2009-candidatos.jpg" alt="elec2009-candidatos" width="260" height="184" /></strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="ES-CL">&#8220;La encuesta CEP dio cuenta de un significativo aumento, entre quienes votarÃ­an por Marco EnrÃ­quez-Ominami, en caso de que sea el candidato dÃ­scolo quien enfrente a PiÃ±era en una segunda vuelta&#8221; </span></strong><span lang="ES-CL">(por Carlos Salas Lind)</span><strong><span lang="ES-CL"><br />
</span></strong>
</p>
<p class="MsoNormal">_____________________________________________________________________</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">La Ãºltima encuesta preelectoral CEP,<span> </span>dada a conocer hoy, dejÃ³ a los seguidores de las tres candidaturas, con posibilidad real de lograr un triunfo en Diciembre, en un estado de gran expectaciÃ³n y nerviosismo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Frente a la presencia de una elecciÃ³n reÃ±ida, con cuatro candidaturas confirmadas y en plena campaÃ±a, ya no sirve mucho enfocar la atenciÃ³n a las cifras que los candidatos logran en la primera vuelta. Aunque las variaciones observadas entre Septiembre y Noviembre, aparentemente, no son mayores -Â  otros indicadores &#8211; incluyendo las preferencias de los encuestados en una segunda vuelta, si muestran nÃºmeros que revelan grandes oportunidades y dilemas para los mÃ¡s comprometidos con los resultados en Diciembre.<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">La informaciÃ³n mÃ¡s importante revelada, por la encuesta CEP, es el paulatino, pero progresivo distanciamiento que experimenta la candidatura de SebastiÃ¡n PiÃ±era con el candidato de la ConcertaciÃ³n, Eduardo Frei, en una segunda vuelta.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Mientras que la encuesta CEP de Junio mostrÃ³ una ventaja de PiÃ±era sobre Frei de dos puntos (41% y 39% respectivamente), esa distancia aumentÃ³ de tres (42% y 39%), a seis puntos entre<span id="more-619"></span> Agosto y Octubre (43% y 37%). </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">AdemÃ¡s, la encuesta CEP dio cuenta de un significativo aumento, entre quienes votarÃ­an por Marco EnrÃ­quez, en caso de que sea el candidato dÃ­scolo quien enfrente a PiÃ±era en una segunda vuelta. La distancia, entre ambos candidatos, se estrecha de 10 a solo 3 puntos entre los meses de Agosto y Octubre (44%<span> </span>y 34% para PiÃ±era y Marco EnrÃ­quez-Ominami en Agosto, a un 40%<span> </span>contra un 37%, respectivamente, en Octubre).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Este dato es muy significativo, porque mientras el candidato de la ConcertaciÃ³n, Eduardo Frei, pierde competitividad, EnrÃ­quez-Ominami se convertirÃ­a en el contendor que crea un mayor riesgo para la victoria de SebastiÃ¡n PiÃ±era.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Peor aÃºn para el candidato de la ConcertaciÃ³n, es la mediciÃ³n en el nivel de rechazo que los encuestados expresan por las diferentes alternativas. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Esta lista la encabeza Frei con un nivel de rechazo de un 54%. Es decir, el 54% de los entrevistados expresa su decisiÃ³n de no votar por el candidato de la ConcertaciÃ³n en las elecciones presidenciales. Comparando esta cifra, con el nivel de resistencia que Frei acumulaba en Septiembre (de un 49%), se observa claramente un deterioro de su imagen.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Lo anterior representa un problema de gran magnitud para cualquier candidato que, en tan poco tiempo, necesita seguir acortando la distancia con su principal contendor. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">En este Ã­tem, Marco EnrÃ­quez-Ominami aparece, igualmente, en mejor pie para derrotar al candidato de la coaliciÃ³n por el cambio en una segunda vuelta. El ex militante del PS logra un nivel de rechazo de un 48%. Es decir, dispondrÃ­a de un margen mayor para lograr mÃ¡s del 50% de los votos vÃ¡lidamente emitidos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">En cuanto a los atributos que los electores esperan de un presidenciable, las cifras<span> </span>muestran a ambos candidatos: SebastiÃ¡n PiÃ±era y Eduardo Frei a la baja entre los meses de Agosto y Octubre. En este mismo Ã­tem EnrÃ­quez-Ominami logra importantes avances en todos los atributos, afianzando una imagen mÃ¡s presidencialista entre los chilenos. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">En suma, lo esencial de los resultados de la encuesta CEP, es, en mi opiniÃ³n, el hecho que comienza a crearse un dilema mayor para quienes no desean que SebastiÃ¡n PiÃ±era (y su coaliciÃ³n por el cambio), se alcen como los triunfadores del proceso electoral en Chile. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">La gran apuesta, entre quienes se niegan a ver a la centro-derecha alcanzar el poder democrÃ¡ticamente, <span> </span>concurre entre volcar su apoyo al candidato mÃ¡s competitivo, EnrÃ­quez-Ominami (pero sentenciando el derrumbe de la ConcertaciÃ³n), o elegir el camino menos auspicioso (apoyar a Frei), pero defendiendo el honor de un proyecto e identidad.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Gran dilema porque si Frei, finalmente, no logra remontar, se iniciarÃ­a (de todos modos), un proceso de ajustes, al interior de los partidos, que dejarÃ¡ a muchos privilegiados y â€œduros de matarâ€ en el camino.<span> </span></span></p>
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		<title>Oficina Salitrera Victoria: un fantasma de 30 aÃ±os</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 09:42:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­Â­tica de Iquique]]></category>
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		<description><![CDATA[La ex Oficina Salitrera Victoria cerraba en los momentos en que mi adolescencia venÃ­a en camino. El 31 de Diciembre de 1978, nos juntamos a celebrar el aÃ±o nuevo, un grupo de â€œadultosâ€ que, ese aÃ±o, acababa de terminar la enseÃ±anza bÃ¡sica.

Mi casa, que nunca se recuperÃ³ totalmente de los daÃ±os causados por el terremoto de Noviembre de 1976, se aprestaba a recibir a familia y vecinos que se negaban a creer en un ultimÃ¡tum disfrazado de rumor. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-523" title="victoria-ruinas2" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/victoria-ruinas2.jpg" alt="victoria-ruinas2" width="552" height="322" /></p>
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<strong>&#8220;El retorno a mi ciudad natal, Iquique, coincidiÃ³ con los inciertos aÃ±os de la juventud. No tenÃ­a tiempo, ni energÃ­a para solidarizar con los adultos que luchaban por acomodarse a una vida menos comunitaria y poco predecible&#8221;</strong> (por Carlos Salas Lind, publicado en <strong><a href="http://portada.diariosregionales.cl/prontus_blogs/site/artic/20091020/pags/20091020113523.html" target="_blank">Estrellaiquique.cl: enlace a columna con comentarios</a></strong>).</p>
<p>_____________________________________________________________________</p>
<p>La ex Oficina Victoria cerraba en los momentos en que mi adolescencia venÃ­a en camino. El 31 de Diciembre de 1978, nos juntamos a celebrar el aÃ±o nuevo, un grupo de â€œadultosâ€ que, ese aÃ±o, acababa de terminar la enseÃ±anza bÃ¡sica.</p>
<p>Mi casa, que nunca se recuperÃ³ totalmente de los daÃ±os causados por el terremoto de Noviembre de 1976, se aprestaba a recibir a familia y vecinos que se negaban a creer en un ultimÃ¡tum disfrazado de rumor. Yo y mis amigos, atentos al descuido de los verdaderos adultos, tomÃ¡bamos un trago de lo primero que veÃ­amos sobre la mesa.</p>
<p>La conversaciÃ³n, entre mis padres y sus amistades, giraba alrededor de lo que parecÃ­a inevitable: un cierre que terminaba para siempre con una forma de vida. Nosotros hablÃ¡bamos<span id="more-516"></span> de nuestros propios temas â€œde grandesâ€, temas atrevidos y menos pesimistas.</p>
<p>PresentÃ­amos que dejarÃ­amos de ver esas calles polvorientas, mas no nos preocupaba. IntuÃ­amos que esa amistad, que jurÃ¡bamos eterna, quizÃ¡s no se sobrepondrÃ­a a la separaciÃ³n y la distancia.</p>
<p>La gran diferencia, entre quienes brindÃ¡bamos a escondidas, y los adultos â€˜de verdadâ€™, eran las expectativas en torno a lo que venÃ­a. Mientras que para nosotros toda la aventura, que lo impredecible albergaba, era motivo de entusiasmo, para nuestros padres se transformaba en inseguridad y desasosiego.</p>
<p>Yo hablaba, con mis amigos, del progreso que habÃ­a significado mudarnos desde un pueblo cercano y mÃ¡s pequeÃ±o, como el ex campamento Alianza, &#8216;al centro de la modernidad&#8217; en medio del desierto. Recuerdo, que tan pronto llegamos a Victoria, me dediquÃ© a recorrer lo que, a todas luces, era una ciudad desarrollada.</p>
<p>La iluminaciÃ³n era mÃ¡s intensa, el comercio mejor presentado, casas y calles mÃ¡s amplias.Â  Para mÃ­, la exclusiva tienda de electrodomÃ©sticos â€œFontanaâ€, a pasos de nuestro domicilio, era una seÃ±al inequÃ­voca que en Victoria vivirÃ­amos mejor.</p>
<p>Recibimos una vivienda con baÃ±o, todo un lujo en un mundo en el que la necesidad obligaba a compartir lo privado. Nuestra nueva casa era tan grande que no hallÃ¡bamos como distribuir las pocas cosas que llevÃ¡bamos. La promesa de mejores tiempos me hizo olvidar a Alianza; llegando incluso a la autocrÃ­tica dura, renegando de una identidad.</p>
<p>â€œCon razÃ³n los victorianos nos llamaban los prehistÃ³ricosâ€, pensÃ© sin cargo de conciencia. A las pocas horas comprobÃ©, tambiÃ©n, porque nosotros &#8216;retribuÃ­amos&#8217; ese ataque, llamÃ¡ndoles a nuestros rivales â€œlos come cochoâ€.</p>
<p>Una nube de polvo muy fino e intenso, proveniente de las faenas, envolvÃ­a a toda la Oficina Victoria, tan pronto caÃ­a la noche. La visibilidad y la respiraciÃ³n, de quienes Ã©ramos atrapados en plena calle, se transformaban en un derecho bÃ¡sico inexistente. No lo conocÃ­amos, ni nos importaba.</p>
<p>Era una vida que transcurrÃ­a en una pampa generosa, pero intransigente. Un desierto extremo que iluminaba hasta enceguecernos durante el dÃ­a, pero que, en una par de horas, nos dejaba sumidos en la obscuridad y aÃ±orando un calor imperdonable. El sol salitrero, que era un adorno infaltable en medio de tanto aislamiento, habÃ­a sido testigo del efecto dominÃ³ que hizo caer, una oficina salitrera tras otra, en toda la regiÃ³n.</p>
<p>Los relatos que mis padres compartÃ­an, de su infancia y juventud, hablaban de mudanzas constantes para escapar de la suerte que arrinconaba a los trabajadores en una pampa que no conocÃ­a otro oficio. Tantos nombres de lugares que, a esas alturas, solo servÃ­an para designar restos de cimientos despreciados por quienes esperaban atentos para lucrar con la desolaciÃ³n.</p>
<p>La Ex Oficina Victoria no escapÃ³ a esa sentencia. Los primeros dÃ­as de Enero del aÃ±o 1980, transportÃ¡bamos nuestras pertenencias por calles iluminadas, pero vacÃ­as. Meses despuÃ©s, las historias hablaban de un saqueo que no respetaba siquiera el duelo de los que habÃ­an decidido quedarse.</p>
<p>El retorno a mi ciudad natal, Iquique, coincidiÃ³ con los inciertos aÃ±os de la juventud. No tenÃ­a tiempo ni energÃ­a para solidarizar con los adultos que luchaban por acomodarse a una vida menos comunitaria, y poco predecible. El aÃ±o 1992, decidÃ­ volver, por primera vez, para poner a prueba la memoria. Desde ese dÃ­a la pampa, con sus alegrÃ­as y tragedias, se ha transformado en un fantasma que se niega a abandonar los recuerdos.</p>
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		<title>Â¿DÃ³nde irÃ¡n los votos de Soria?</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Oct 2009 08:55:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­Â­tica de Iquique]]></category>
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		<description><![CDATA[El problema es que los sucesos, de los Ãºltimos meses, han vuelto a poner en guardia a los seguidores de Soria. En consecuencia, el voto de sus partidarios hoy se vislumbra mÃ¡s duro que nunca, reservado, mayormente, para quienes logren consolar la amargura dejada por la ausencia de su nombre.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft size-full wp-image-487" title="soria4" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/soria4.jpg" alt="soria4" width="242" height="191" /> </strong></p>
<p><strong>&#8220;Se especula si la estrategia del exâ€“alcalde Soria, de llevar adelante un proyecto riesgoso, fue un paso mal dado. En el plano estrictamente polÃ­tico, la decisiÃ³n de enfrentar al sistema (aunque creara amargura), fue la correcta&#8221;</strong> (por Carlos Salas Lind, publicada Estrella.cl).<br />
_____________________________________________________________________</p>
<p>Con la marginaciÃ³n de Jorge Soria Quiroga, se ha perdido gran parte de la emociÃ³n en la elecciÃ³n senatorial de Diciembre. Por cierto, sus partidarios, que nunca han sido pocos, estÃ¡n viviendo el peor escenario que supuso iniciar el proceso de inscripciÃ³n de la candidatura del exâ€“alcalde.</p>
<p>El caso es muy complejo, porque no solo contendrÃ­a serias aristas legales, sino tambiÃ©n (afirman sus seguidores), tintes notoriamente polÃ­ticos.Â  Lo concreto es que la condena, en primera instancia, cita la concurrencia de delitos que marcan (y de forma grave), a una gestiÃ³n y un nombre. Su defensa argumenta que las consideraciones polÃ­ticas superan, ampliamente, los aspectos legales. Por esta razÃ³n, no habrÃ­a justicia,Â  mientras imperen los intereses que sustancian el caso.</p>
<p>Hace un par de semanas, decidÃ­ personalmente contactarÂ  al Servicio Electoral (Servel), para recabar mayor informaciÃ³n sobre la determinaciÃ³n, del organismo, de cancelar la inscripciÃ³n electoral al ex alcalde Jorge Soria. Al citar la sentencia en primera instancia, la abogada del Servel en Santiago, Catherine MartÃ­nez, afirmÃ³ que debÃ­a tratarse de un error.</p>
<p>Me hizo saber que el Servel solo aplicaba la cancelaciÃ³n de los derechos polÃ­ticos en casos extremos, casos de pena aflictiva, y en los que las instancias de apelaciÃ³n se encontraban<span id="more-479"></span> agotadas.Â  La abogada insistiÃ³ en que la costumbre no era cancelar la inscripciÃ³n de alguien que se encontraba en la situaciÃ³n de Jorge Soria, simplemente porque Ã©sa era una medida excepcional. Sin embargo, hace menos de tres semanas, el Servel volviÃ³ a hacerlo, dejÃ¡ndome con mÃ¡s preguntas que antes.</p>
<p>Por lo visto, estas mismas dudas estarÃ­an afectando a varios candidatos a diputados, que no han titubeado en solidarizar con el ex-alcalde, y la gente que se aprestaba a marcar su nombre. Curioso (o no tanto), que las dudas solo sean expresadas por quienes no competÃ­an con Ã©l, y no por quienes dependÃ­an de la participaciÃ³n de Soria, al evaluar sus propias posibilidades en la carrera senatorial.</p>
<p>Obviamente, no se puede poner en tela de juicio la sinceridad de todos, pero las muestras de comprensiÃ³n y solidaridad pueden aparecer como demasiado predecibles. Especialmente, porque, entre los aspirantes a diputado, un desbande de los Soristas podrÃ­a significar cambios importantes en las dinÃ¡micas que tiende a generar el sistema binominal.</p>
<p>Los independientes ya lo perciben, y la mayor libertad (y necesidad), que enfrentan a la hora de buscar el voto, los empuja a acercarse a un adherente con ganas de castigar con el voto.</p>
<p>Se especula si la estrategia del ex â€“alcalde Soria, de llevar adelante un proyecto riesgoso, fue un paso mal dado. En el plano estrictamente polÃ­tico, la decisiÃ³n de enfrentar al sistema (aunque creara amargura), fue la correcta.Â  Lo otro, elegir el ostracismo polÃ­tico, siempre delata un grado de culpa, y renunciar al protagonismo polÃ­tico solo contribuye al olvido.</p>
<p>Aunque el caso Soria volviÃ³ a relucir con todos los costos personales, econÃ³micos y familiares que su naturaleza conlleva, dejÃ³ en evidencia que hay un liderazgo que sigue vivo. A pesar de las reiteradas derrotas en diferentes frentes, Jorge Soria ratificÃ³ que su nombre continÃºa influyendo en las dinÃ¡micas electorales de la regiÃ³n.</p>
<p>DespuÃ©s de la Ãºltima batalla, â€˜la torta electoralâ€™ dejada por el ex alcalde Soria estÃ¡ ahÃ­, sobre la mesa. Su tamaÃ±o es tan significativo, que hasta sus mÃ¡s enconados adversarios, estarÃ­an dispuestos a contradecirse, con tal de cortar una tajada.</p>
<p>El problema es que los sucesos, de los Ãºltimos meses, han vuelto a poner en guardia a los seguidores de Soria. En consecuencia, el voto de sus partidarios hoy se vislumbra mÃ¡s duro que nunca, reservado, mayormente, para quienes logren consolar la amargura dejada por la ausencia de su nombre.</p>
<p>Soria asÃ­ lo debe entender, y se apresta a canalizar esa votaciÃ³n para reafirmar la vigencia de un proyecto que, aunque malherido, se niega a sucumbir.</p>
<p>Interesante, entonces, seguir las dinÃ¡micas de la competencia, a nivel de diputados, en un distrito que se vuelve estrecho frente a candidatos mÃ¡s numerosos y competitivos.</p>
<p>En la elecciÃ³n senatorial, quizÃ¡s la contienda ya perdiÃ³ su calidad de competencia. QuizÃ¡s no, y aunque parezca menos probable, podrÃ­a ser muy pronto para darla por terminada de forma tan categÃ³rica.</p>
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		<title>Debate: el traspiÃ© de PiÃ±era</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Sep 2009 02:40:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[ 
&#8220;Lo que observamos, fue un esquema predecible, falto de retÃ³rica e ideas que evidenciaran un desarrollo, un salto cualitativo durante la espera de cuatro aÃ±os&#8221; (por Carlos Salas Lind).
_____________________________________________________________
En una elecciÃ³n dominada por candidatos que adhieren, en mayor o menor grado, a los mismos lineamientos econÃ³micos (en el caso de Chile, el mantenimiento de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft size-full wp-image-447" title="pinera" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/pinera.jpg" alt="pinera" width="250" height="165" /> </strong></p>
<p><strong>&#8220;Lo que observamos, fue un esquema predecible, falto de retÃ³rica e ideas que evidenciaran un desarrollo, un salto cualitativo durante la espera de cuatro aÃ±os&#8221; </strong>(por Carlos Salas Lind).</p>
<p>_____________________________________________________________</p>
<p>En una elecciÃ³n dominada por candidatos que adhieren, en mayor o menor grado, a los mismos lineamientos econÃ³micos (en el caso de Chile, el mantenimiento de una economÃ­a abierta), la percepciÃ³n que los electores indecisos se formen de ellos, podrÃ­a ser determinante a la hora de definir su voto. Obviamente, esta percepciÃ³n aumenta en importancia si una contienda electoral, como las elecciones presidenciales de Diciembre, promete ser muy competitiva.</p>
<p>El aÃ±o 2005, cuando las encuestas solo entregaban a PiÃ±era la tercera opciÃ³n (despuÃ©s de Michelle Bachelet y LavÃ­n), el exitoso empresario logrÃ³ desplazar al candidato de la UDI, persuadiendo a un segmento de electores moderados que normalmente no votaban por la Centro-Derecha. Con un mensaje efectivo, sencillo y ameno, SebastiÃ¡n PiÃ±era consiguiÃ³ consolidarse como una opciÃ³n real, forzando, incluso, a la ConcertaciÃ³n a posponer las celebraciones de victoria para una segunda vuelta.</p>
<p>Sin embargo hoy, en una posiciÃ³n mucho mÃ¡s privilegiada, el candidato Ãºnico de la coaliciÃ³n por el cambio se preocupÃ³, personalmente, de poner una nota de mayor<span id="more-446"></span> suspenso al resultado de unas elecciones que ya han comenzado a polarizar a la opiniÃ³n pÃºblica.</p>
<p>La innegable cercanÃ­a programÃ¡tica con sus mÃ¡s cercanos contendores apelaba, nuevamente, a un estilo autÃ©ntico, plasmado en un mensaje sÃ³lido que reafirmara el inicio de la transiciÃ³n al cambio. En otras palabras, PiÃ±era requerÃ­a de un discurso que invitara a la renovaciÃ³n, al relanzamiento de un proyecto nacional que inauguraba el tÃ©rmino de las dos dÃ©cadas de historia de la ConcertaciÃ³n.</p>
<p>Lo que observamos, en cambio, fue un esquema predecible, falto de retÃ³rica e ideas que evidenciaran un desarrollo, un salto cualitativo durante la espera de cuatro aÃ±os. Algo tenso y con poca naturalidad, el candidato de la oposiciÃ³n parecÃ­a preso de esquemas basados en estrategias comunicativas de dudosa calidad.</p>
<p>Por lo visto, se confirmarÃ­a, una vez mÃ¡s, que no es muy ventajoso posicionarse como el favorito (y con tanta antelaciÃ³n), en una carrera que amenaza con dejar â€˜numerosos heridosâ€™ entre los que resulten derrotados. A primera vista, esa serÃ­a la conclusiÃ³n mÃ¡s inmediata que podrÃ­a sacarse del poco provechoso debut protagonizado por SebastiÃ¡n PiÃ±era, en el primer debate de cara a las elecciones presidenciales de Diciembre.</p>
<p>En estas circunstancias, debe haber resultado menos tranquilizador observar la endeble disposiciÃ³n del candidato de la Centro-Derecha, ante el certero, pero predecible golpe del candidato de la ConcertaciÃ³n. En esta ocasiÃ³n, PiÃ±era perdiÃ³ el debate porque su mediocre presentaciÃ³n terminÃ³ marcada por una interpelaciÃ³n que contribuye a mantener presente viejos cuestionamientos a su integridad e imagen. Por cierto, ese instante deberÃ­a remecer la confianza de quienes desean creer que la apetecida promesa del cambio bastarÃ­a para â€˜desalojarâ€™ a un adversario desgastado, pero aÃºn formidable.</p>
<p>Como consuelo, los adherentes de la Alianza cuentan con mÃ¡s oportunidades para constatar si el traspiÃ© de su representante podrÃ¡ ser contrarrestado con intervenciones mÃ¡s alentadoras en los siguientes debates presidenciales. Y para tranquilidad de sus partidarios mÃ¡s desilusionados, la poca fructÃ­fera participaciÃ³n del candidato de la CoaliciÃ³n por el Cambio, por lo menos no sirviÃ³ para pavimentar el camino â€˜al estrellatoâ€™ de su mÃ¡s serio contendor.</p>
<p>Al contrario, mucho indica que la audacia de Frei, de citar un informe internacional de transparencia (demasiado oportuno y â€˜justamenteâ€™ de cuestionable transparencia), ya estarÃ­a neutralizando sus ganancias a corto plazo. Importante, entonces, tener en cuenta que el estilo confrontacional de Frei podrÃ­a terminar daÃ±ando (e irremediablemente), la imagen de prudencia que debe caracterizar a todo lÃ­der que ya ha ocupado la mÃ¡s alta magistratura del paÃ­s. Probablemente, algo rescatable para los ansiosos por el cambio, porque a pesar de la dÃ©bil intervenciÃ³n de PiÃ±era, Frei tampoco ganÃ³ un debate monÃ³tono que no estuvo a la altura ni en su organizaciÃ³n ni desarrollo.</p>
<p>En realidad, la noche de los favoritos terminÃ³ convirtiÃ©ndose en la velada de los que sueÃ±an con el otro cambio: el fin del monopolio electoral de las dos grandes coaliciones.</p>
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		<title>Factor Soria en elecciÃ³n senatorial: Iquique &#8211; Arica y Parinacota</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Sep 2009 22:32:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­Â­tica de Iquique]]></category>
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		<description><![CDATA["En Diciembre, la elecciÃ³n a senadores por la circunscripciÃ³n Iquique - Arica y Parinacota, serÃ¡ la mÃ¡s competitiva y tensa del paÃ­s". (AnÃ¡lisis escrito por Carlos Salas Lind).

Si el ex-alcalde Soria es sobreseÃ­do de los cargos, sus posibilidades de obtener una votaciÃ³n personal muy alta, en el distrito 2, se verÃ­an fuertemente reforzadas (los tres escenarios fueron evaluados en el periodo previo a la sentencia, en primera instancia, dictada en Junio de este aÃ±o).
En caso de ser declarado culpable, y condenado a una pena aflictiva que implique la suspensiÃ³n de sus derechos polÃ­ticos, un candidato muy cercano (como su hijo), tambiÃ©n podrÃ­a resultar siendo un candidato muy competitivo, si enfrenta las elecciones con un compaÃ±ero de lista que sea capaz de canalizar una votaciÃ³n significativa en la regiÃ³n Arica-Parinacota.

Cumplido lo anterior, el segundo Senador serÃ¡, con mayor probabilidad, uno de los representantes de la Alianza por Chile (y una presentaciÃ³n a la re-elecciÃ³n de su actual Senador, Jaime Horpis, serÃ­a la mejor carta).

Si Fuerza PaÃ­s no presentara candidatos para la elecciÃ³n senatorial, o estos candidatos fueran de bajo perfil, la ConcertaciÃ³n y la Alianza por Chile (como ha sido el caso anteriormente), elegirÃ¡n un Senador cada una.

De todas maneras, una candidatura de Rossi por la ConcertaciÃ³n no puede tampoco considerarse como inofensiva para las opciones de Soria u Orpis. El candidato socialista es altamente competitivo, y representar a la coaliciÃ³n gobernante permite una serie de ventajas logÃ­sticas y de recursos que pueden terminar cargando la balanza en una elecciÃ³n muy estrecha.

Con todo, el complejo escenario electoral en la circunscripciÃ³n TarapacÃ¡/Arica-Parinacota, sÃ³lo permite afirmar, con mayor certeza, que la posibilidad de doblaje (a nivel senatorial), es prÃ¡cticamente nula.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft size-full wp-image-393" title="urrutia-soria" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/urrutia-soria.jpg" alt="urrutia-soria" width="196" height="161" /><img class="alignleft size-full wp-image-396" title="orpis2" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/orpis2.jpg" alt="orpis2" width="165" height="161" /><img class="alignleft size-full wp-image-399" title="rossi-11" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/rossi-11.jpg" alt="rossi-11" width="188" height="161" /></strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>_______________________________________________________________________<br />
</strong></p>
<p><strong>Una candidatura de Jorge Soria Quiroga, en las elecciones senatoriales del aÃ±o 2009, representa una seria amenaza para ambas coaliciones en el distrito 2, y en particular para la ConcertaciÃ³n </strong>(anÃ¡lisis escrito por Carlos Salas Lind).</p>
<p>_______________________________________________________________________</p>
<p>Desde el retorno a la democracia, las dinÃ¡micas que se han creado en la competencia electoral en el distrito 2 (hoy regiÃ³n de TarapacÃ¡), difieren significativamente de las observadas en el resto del paÃ­s (con excepciÃ³n de la regiÃ³n de Magallanes).</p>
<p>La razÃ³n es la presencia de una fuerza electoral con base local liderada por el ex-alcalde Jorge Soria (Partido Regionalista Fuerza PaÃ­s). El nivel de apoyo electoral, que congrega el ex-alcalde, ha llegado a superar, con creces, a la ConcertaciÃ³n y a la Alianza por Chile en las elecciones municipales en la Comuna de Iquique desde que el paÃ­s retornÃ³ a la democracia.</p>
<p>El ex- alcalde Jorge Soria Quiroga ganÃ³, ininterrumpidamente, las elecciones municipales desde 1992 hasta el 2004.Â  A nivel de diputados, Fuerza PaÃ­s ha logrado un escaÃ±o en tres oportunidades; 1993,1997 y el 2005 (ver figura b).Â  Aunque el Sorismo no ha alcanzado una senadurÃ­a (en la circunscripciÃ³n que une a los distritos 1 y 2), sus candidatos han logrado la votaciÃ³n mÃ¡s alta en la regiÃ³n de TarapacÃ¡ los aÃ±os 1989 y 2001. Y todo indica que las posibilidades de elegir a uno de sus candidatos, aumenta significativamente cuando el postulante proviene de la familia Soria.</p>
<p>A continuaciÃ³n<span id="more-346"></span>, se analizarÃ¡n los datos electorales histÃ³ricos de las elecciones senatoriales, a diputados y municipales en el distrito 2 (hoy regiÃ³n de TarapacÃ¡). El propÃ³sito es evaluar la posiciÃ³n del Sorismo (y su lÃ­der natural; el ex- alcalde Jorge Soria), en los comicios de Diciembre.</p>
<p><strong>Senadores</strong></p>
<p style="text-align: left;">En cuanto a la situaciÃ³n de las dos grandes coaliciones en el distrito 2 (la ConcertaciÃ³n y la Alianza por Chile), es posible observar que la adhesiÃ³n electoral de la Centro Derecha, en las elecciones senatoriales del 89â€™, 93â€™ y 2001, ha sido alta y estable.</p>
<p><strong>Figura a</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><img class="alignnone" title="figuraa" src="http://www.carlossalas.com/imagenes/figuraa.jpg" alt="" width="364" height="229" /></strong></p>
<p>__________________________________________________________________________</p>
<p>*Para la elecciÃ³n senatorial del aÃ±o 1989, no existÃ­a Fuerza PaÃ­s. Jorge Soria Quiroga se presentÃ³ como independiente y sin compaÃ±ero de lista. El aÃ±o 2001, MarÃ­a InÃ©s Macchiavello, esposa del ex-Alcalde Soria, se presentÃ³ como candidata a Senadora sin compaÃ±ero(a) de lista.Â  El aÃ±o 1993, Fuerza PaÃ­s no presentÃ³ candidatos.</p>
<p>__________________________________________________________________________</p>
<p>Los resultados electorales desde 1989, muestran que la Centro Derecha ha incrementado progresivamente su votaciÃ³n, y que la ConcertaciÃ³n sÃ³lo ha recibido un apoyo electoral sÃ³lido el aÃ±o 1993 (aÃ±o en que Soria no presentÃ³ candidatos propios). Es decir, la alta votaciÃ³n de Soria el aÃ±o 1989 y de su esposa el aÃ±o 2001, ocurriÃ³, claramente, en detrimento de la ConcertaciÃ³n.</p>
<p>En particular, es significativo constatar que la candidatura Ãºnica (sin compaÃ±ero-a de lista), de MarÃ­a InÃ©s Macchiavello al senado el aÃ±o 2001, logrÃ³ prÃ¡cticamente la misma votaciÃ³n que la suma de los dos ex-ministros de estado y compaÃ±eros de lista de la ConcertaciÃ³n; don Enrique Kraus (DC), y el actual Senador por la primera regiÃ³n, don Fernando Flores (ex-PPD).</p>
<p>En la elecciÃ³n del aÃ±o 2001, Fernando Flores resultÃ³ elegido gracias a la alta votaciÃ³n que logrÃ³ en el distrito 1, Arica (casi el 44% de los votos). En cambio, MarÃ­a InÃ©s Macchiavello obtuvo una votaciÃ³n bastante baja en ese mismo distrito.</p>
<p><strong>Diputados y alcaldes</strong></p>
<p>Dada la estrecha competencia a tres bandas, que domina el cuadro polÃ­tico de la regiÃ³n de TarapacÃ¡, es importante determinar que fuerza polÃ­tica tiene mÃ¡s posibilidades de potenciar su votaciÃ³n.</p>
<p>Para intentar establecer el potencial de crecimiento (para las prÃ³ximas elecciones), de cada una de fuerzas polÃ­ticas en el distrito 2, podemos incluir el resultado electoral alcanzado por la ConcertaciÃ³n, la Alianza por Chile y el movimiento regionalista en otros comicios. En este caso, la elecciÃ³n a diputados y de alcaldes, desde el retorno a la democracia (los alcaldes comenzaron a ser elegidos, democrÃ¡ticamente, a partir del aÃ±o 92&#8242;), hasta el aÃ±o 2008.</p>
<p><strong>Figura b</strong></p>
<p style="text-align: center;"><img class="alignnone" title="figurab" src="http://www.carlossalas.com/imagenes/figurab.jpg" alt="" width="489" height="232" /></p>
<p>Al observar la figura (b), se vislumbra que el Ãºnico bloque que ha mantenido una votaciÃ³n, mÃ¡s o menos, estable dentro de un rango de un 27-30% de los sufragios (salvo el aÃ±o 2001 en el que se presentÃ³ un candidato de muy bajo perfil), ha sido el movimiento regionalista encabezado por Jorge Soria Quiroga.</p>
<p>La votaciÃ³n de la ConcertaciÃ³n ha sido muy volÃ¡til, constatÃ¡ndose una baja notoria en su nivel de adhesiÃ³n, cada vez que el movimiento regionalista ha presentado un candidato fuerte (los aÃ±os 93â€™-97â€™ y 2005).</p>
<p>Por otro lado, la Alianza por Chile muestra una pÃ©rdida progresiva de su fuerza electoral a nivel de diputados a partir de 1993, llegando incluso a no lograr representaciÃ³n en la cÃ¡mara de diputados en dos oportunidades (1997 y 2005).</p>
<p>Si los resultados de la elecciÃ³n a diputados, los complementamos con la informaciÃ³n electoral de las elecciones municipales, en los periodos 1992-2008, podemos formarnos una visiÃ³n mÃ¡s completa de la capacidad de crecimiento (o â€˜encogimientoâ€™), que cada una de las tres fuerzas polÃ­ticas en Iquique posee (en este caso, la capacidad de extender su potencial electoral, en perjuicio de los adversarios).</p>
<p><strong>Elecciones Municipales en la Comuna de Iquique</strong></p>
<p>Para simplificar el anÃ¡lisis, sÃ³lo se tomarÃ¡n en cuenta los resultados en la comuna de Iquique, que hasta las elecciones del aÃ±o 2000, junto a la actual comuna de Alto Hospicio, representaba casi el 90% del universo electoral del distrito 2.</p>
<p><strong>Resultados Elecciones Municipales 1992, 2004 y 2008</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><img class="alignnone" title="figurac" src="http://www.carlossalas.com/imagenes/figurac.jpg" alt="" width="600" height="381" /></strong></p>
<p>Durante las Ãºltimas elecciones municipales (Octubre 2008), Mauricio Soria Macchiavello perdiÃ³, frente a la candidata de la Alianza por Chile, con una votaciÃ³n levemente inferior a la obtenida por su padre el aÃ±o 1992 (en un duelo similar con la misma candidata de la Centro Derecha).</p>
<p>El aÃ±o 1992, Jorge Soria Quiroga logrÃ³ la alcaldÃ­a por una ventaja mÃ­nima de votos, pero en las elecciones municipales de los aÃ±os 1996, 2000 y 2004 alcanzÃ³ un apoyo promedio de alrededor de un 50% de los sufragios.</p>
<p>El 2008, a pesar de perder las elecciones municipales, los resultados anteriores (desde 1992 hasta 2004), nos revelan que la adhesiÃ³n alcanzada por el ex-alcalde Soria, ha sido capaz de reducir la votaciÃ³n, a menos de un 15% de la suma de todos los candidatos a concejales o a alcalde, de la ConcertaciÃ³n y de la Alianza por Chile.</p>
<p>Lo primero ocurriÃ³ el aÃ±o 1992, cuando Soria Quiroga se presentÃ³ como candidato a concejal por el Partido Comunista. En esa oportunidad, la suma de todos los candidatos de la ConcertaciÃ³n sÃ³lo llegÃ³ al 15% del total de la votaciÃ³n (y estamos hablando de un periodo en el que la ConcertaciÃ³n pasaba por su mejor momento, tanto a nivel de cohesiÃ³n interna como aprobaciÃ³n ciudadana).</p>
<p>Lo segundo ocurriÃ³ en la elecciÃ³n directa para alcaldes del aÃ±o 2004. En esos comicios, fue la Alianza por Chile, la que vio reducida su votaciÃ³n a cerca de un 11% en la comuna de Iquique.</p>
<p>En la Ãºltima elecciÃ³n municipal (2008), la votaciÃ³n obtenida por la ConcertaciÃ³n quedÃ³ reducida a alrededor de un 5%, logrando, la Alianza por Chile, alcanzar la votaciÃ³n mÃ¡s alta desde el retorno a la democracia.</p>
<p>Consiguientemente, a pesar de perder las Ãºltimas elecciones municipales, el partido regionalista dirigido por Jorge Soria Quiroga, es el Ãºnico que ha mantenido un piso de apoyo alto (mÃ¡s de un tercio de la votaciÃ³n de la Comuna de Iquique), en relaciÃ³n a la ConcertaciÃ³n y la Centro Derecha.</p>
<p>Si consideramos las circunstancias que llevaron a la destituciÃ³n del ex-alcalde Jorge Soria, los resultados electorales del 2008 confirman que el fundador de Fuerza PaÃ­s, mantiene un potencial de crecimiento significativo.</p>
<p><strong>Una candidatura de Jorge Soria Quiroga, en las elecciones senatoriales del aÃ±o 2009, puede representar, entonces, una seria amenaza para ambas coaliciones en el distrito 2, y en particular para la ConcertaciÃ³n</strong> (si tomamos en cuenta que la Alianza por Chile ya habÃ­a mantenido un nivel de adhesiÃ³n del alrededor del 40%, antes de que la comuna mÃ¡s importante de la regiÃ³n, quedara en manos de la Centro Derecha).</p>
<p style="text-align: center;"><strong>ConclusiÃ³n</strong></p>
<p><strong>Diputados</strong></p>
<p>AÃºn cuando la Alianza por Chile perdiÃ³ las Ãºltimas elecciones a diputados en el distrito 2, la Centro Derecha obtuvo una victoria resonante en las Ãºltimas elecciones municipales.</p>
<p>El propÃ³sito de este anÃ¡lisis no es evaluar las circunstancias, y las decisiones que se tomaron al interior de la ConcertaciÃ³n, a nivel local el aÃ±o 2007, y que permitieron a la representante en el Concejo de la Centro Derecha, Mirtha Dubost, asumir el control pre-eleccionario del municipio (con los votos de los concejales de la ConcertaciÃ³n).</p>
<p>Sin embargo, esta decisiÃ³n terminÃ³ por consolidar la posiciÃ³n de la Alianza por Chile en Iquique y en la comuna de Alto Hospicio; quedÃ¡ndose la ConcertaciÃ³n sin ningÃºn municipio en el distrito 2, en los comicios municipales del 2008.</p>
<p>Peor aÃºn, la ConcertaciÃ³n bajÃ³ su votaciÃ³n a niveles histÃ³ricos, logrando apenas el 5% de la votaciÃ³n en Iquique y un dÃ©bil desempeÃ±o en la comuna de Alto Hospicio (y en esta comuna, Soria no presentÃ³ candidatos).</p>
<p>Lo cierto es que existe un Ã¡nimo derrotista en el distrito 2 (entre los adherentes de la ConcertaciÃ³n).Â  Entre otros Ã¡mbitos, lo anterior se refleja en la falta de candidatos fuertes y competitivos, que terminen con el proceso de deterioro que ha sufrido la coaliciÃ³n de gobierno en la regiÃ³n.</p>
<p>Con esto, la Alianza por Chile y Fuerza PaÃ­s (Sorismo), tendrÃ­an las posibilidades mÃ¡s claras de elegir a uno de sus candidatos en las elecciones para diputados de este aÃ±o.</p>
<p><strong>Senadores</strong></p>
<p>Al analizar la informaciÃ³n de las elecciones senatoriales y de diputados durante el periodo 1989-2005, se puede observar que la Alianza por Chile, con el 40% de la votaciÃ³n lograda por la dupla Orpis-Lagos en la elecciÃ³n senatorial del 2001, ya estÃ¡ llegando a su techo electoral (cercano al 45% de la votaciÃ³n logrado en la elecciÃ³n para diputados de los aÃ±os 89â€™ y 93â€™).</p>
<p>Por lo tanto, las posibilidades de crecer favorecerÃ­an a la ConcertaciÃ³n, siempre y cuando Fuerza PaÃ­s desistiera de llevar candidato propio para las elecciones del 2009.</p>
<p>En cuanto al potencial electoral de Fuerza PaÃ­s, Ã©ste se reforzarÃ­a si el movimiento regionalista, a diferencia de las elecciones anteriores el 89â€™ y el 2001, presentara dos candidatos para las prÃ³ximas elecciones senatoriales del 2009 (esta condiciÃ³n ya habÃ­a sido planteada en una versiÃ³n mÃ¡s resumida de este anÃ¡lisis, realizada el aÃ±o 2007 ).</p>
<p>Como las regiones de TarapacÃ¡ y Arica siguen formando una circunscripciÃ³n senatorial, Fuerza PaÃ­s se potenciarÃ­a mucho mÃ¡s si el (la) compaÃ±ero (a) de lista fuera de la nueva regiÃ³n de Arica-Parinacota (o, por lo menos, de otro lugar que no sea Iquique).</p>
<p>Cabe recordar que en este Ãºltimo escenario (mantenimiento de ambas regiones en una sola circunscripciÃ³n), el distrito 2 tiene un mayor peso electoral, al contar con un mayor nÃºmero de inscritos, y un nivel de participaciÃ³n electoral superior al 60% del total de la circunscripciÃ³n senatorial.</p>
<p>En este contexto, si Fuerza PaÃ­s presenta a su fundador como candidato, junto a un compaÃ±ero(a) de lista que apele, medianamente, al electorado de Arica-Parinacota, el movimiento regionalista tendrÃ¡ muy buenas posibilidades de elegir a uno de los dos Senadores por la circunscripciÃ³n TarapacÃ¡/Arica-Parinacota.</p>
<p>AÃºn cuando hay un proceso judicial en marcha, no se puede determinar su impacto en el comportamiento electoral en el distrito 2.</p>
<p>La figura de Soria siempre ha provocado opiniones antagÃ³nicas, y sus seguidores se caracterizan por mantener un alto grado de lealtad y de movilizaciÃ³n, a favor de un liderazgo que ha trascendido en el tiempo.</p>
<p>Si el ex-alcalde Soria es sobreseÃ­do de los cargos, sus posibilidades de obtener una votaciÃ³n personal muy alta, en el distrito 2, se verÃ­an fuertemente reforzadas (los tres escenarios fueron evaluados en el periodo previo a la sentencia, en primera instancia, dictada en Junio de este aÃ±o).</p>
<p>Por otra parte, si Jorge Soria Quiroga fuera condenado a una pena menor, que no implique una suspensiÃ³n de sus derechos polÃ­ticos, igualmente podrÃ­a ser la mejor carta de â€˜Fuerza PaÃ­sâ€™. Esta aseveraciÃ³n se basa en el poco impacto que estÃ¡n demostrando tener las acusaciones, y procesos ligados a delitos de improbidad administrativa en muchos sistemas democrÃ¡ticos, tanto de paÃ­ses desarrollados, como en vÃ­as de desarrollo.</p>
<p>En caso de ser declarado culpable, y condenado a una pena aflictiva que implique la suspensiÃ³n de sus derechos polÃ­ticos, un candidato muy cercano (como su hijo), tambiÃ©n podrÃ­a resultar siendo un candidato muy competitivo, si enfrenta las elecciones con un compaÃ±ero de lista que sea capaz de canalizar una votaciÃ³n significativa en la regiÃ³n Arica-Parinacota.</p>
<p>Cumplido lo anterior, el segundo Senador serÃ¡, con mayor probabilidad, uno de los representantes de la Alianza por Chile (y una presentaciÃ³n a la re-elecciÃ³n de su actual Senador, Jaime Horpis, serÃ­a la mejor carta).</p>
<p>Si Fuerza PaÃ­s no presentara candidatos para la elecciÃ³n senatorial, o estos candidatos fueran de bajo perfil, la ConcertaciÃ³n y la Alianza por Chile (como ha sido el caso anteriormente), elegirÃ¡n un Senador cada una.</p>
<p>De todas maneras, una candidatura de Rossi por la ConcertaciÃ³n no puede tampoco considerarse como inofensiva para las opciones de Soria u Orpis. El candidato socialista es altamente competitivo, y representar a la coaliciÃ³n gobernante permite una serie de ventajas logÃ­sticas y de recursos que pueden terminar cargando la balanza en una elecciÃ³n muy estrecha.</p>
<p>Con todo, el complejo escenario electoral en la circunscripciÃ³n TarapacÃ¡/Arica-Parinacota, sÃ³lo permite afirmar, con mayor certeza, que la posibilidad de doblaje (a nivel senatorial), es prÃ¡cticamente nula.</p>
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		<title>AdiÃ³s a la ConcertaciÃ³n</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=309</link>
		<comments>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=309#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 01 Sep 2009 18:44:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[encuestas]]></category>
		<category><![CDATA[Frei]]></category>
		<category><![CDATA[Ipsos]]></category>
		<category><![CDATA[Ominami]]></category>
		<category><![CDATA[PiÃ±era]]></category>

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		<description><![CDATA[ 
&#8220;En el periodo mÃ¡s difÃ­cil que estÃ¡Â enfrentando la ConcertaciÃ³n (desde el retorno a la democracia), tampoco llegan noticias que pudieran energizar a quienes se resisten a seguir a los decepcionados que llaman a abandonar el barco&#8221;. Por Carlos Salas Lind, foto: PS Chile).
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Al igual que en los comicios presidenciales del aÃ±o 2005, nuevamente una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft size-full wp-image-323" title="la-concertacion" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/la-concertacion.jpg" alt="la-concertacion" width="253" height="174" /> </strong></p>
<p><strong>&#8220;En el periodo mÃ¡s difÃ­cil que estÃ¡Â enfrentando la ConcertaciÃ³n (desde el retorno a la democracia), tampoco llegan noticias que pudieran energizar a quienes se resisten a seguir a los decepcionados que llaman a abandonar el barco&#8221;</strong>. Por Carlos Salas Lind, foto: PS Chile).</p>
<p>___________________________________________________________</p>
<p>Al igual que en los comicios presidenciales del aÃ±o 2005, nuevamente una de las grandes coaliciones se presentarÃ¡ dividida en diciembre.</p>
<p>Sin embargo, a diferencia de las elecciones pasadas, la divisiÃ³n que experimenta la ConcertaciÃ³n, estÃ¡ resultando mÃ¡s profunda y desmoralizadora que elÂ  golpe propinado por PiÃ±era a la UDI, el 2005, con su proclamaciÃ³n como segundo candidato de la Alianza.</p>
<p>Hace cuatro aÃ±os, PiÃ±era asumiÃ³ una postura desafiante, ante la eventualidad de enfrentar, con mÃ¡s Ã©xito, a la candidata<span id="more-309"></span> presidencial de la ConcertaciÃ³n, Michelle Bachelet. En cambio hoy, EnrÃ­quez Ominami no se presenta con la misiÃ³n de prolongar â€˜la sequÃ­a de gobiernoâ€™ de la Centro Derecha. Por el contrario, la fortaleza (y atracciÃ³n) de la candidatura de Marco EnrÃ­quez Ominami se sostiene, mÃ¡s bien, en una propuesta de quiebre con la forma de hacer gobierno de la propia ConcertaciÃ³n.</p>
<p>El 2005, LavÃ­n, y la UDI (aunque a regaÃ±a dientes), terminaron aceptando â€˜el oportunismoâ€™ del representante de RN, SebastiÃ¡n PiÃ±era. A pesar de los fuertes roces, ambos partidos llegaron al acuerdo tÃ¡cito de considerar la primera vuelta de las elecciones de ese aÃ±o, como â€˜la gran primariaâ€™ de la Centro Derecha.</p>
<p>Hasta este momento, la ConcertaciÃ³n estÃ¡ lejos de alcanzar el mismo compromiso.<br />
Las polÃ©micas (y poco participativas) primarias de la CoaliciÃ³n de gobierno ya se realizaron, y Ominami se vio impedido de participar en representaciÃ³n del PS (entre otras razones, porque el partido que dirige Escalona ya habÃ­a comprometido su apoyo a Frei).</p>
<p>Aunque Frei es el Ãºnico candidato oficial de la ConcertaciÃ³n, Marco EnrÃ­quez-Ominami estÃ¡ canalizando masivamente el desencanto de muchos â€˜concertacionistasâ€™ que, hasta hace poco, solo se conformaban con desenfundar sus posturas crÃ­ticas al interior del conglomerado oficialista. Por cierto, para los patrocinadores de la candidatura de Frei, la rebeldÃ­a de poca importancia, que representaba inicialmente la irrupciÃ³n de Ominami, se estÃ¡ convirtiendo en el peor escenario para un ex &#8211; presidente que nunca ha brillado por su elocuencia o carisma.</p>
<p>En el periodo mÃ¡s difÃ­cil que estÃ¡ enfrentando la ConcertaciÃ³n (desde el retorno a la democracia), tampoco llegan noticias que pudieran energizar a quienes se resisten a seguir a los decepcionados que llaman a abandonar el barco. Las Ãºltimas encuestas insinÃºan un preocupante estancamiento de Frei (en una cifra que ya no supera el 30% de las preferencias), mientras que Ominami (con apenas el 1-2% de la intenciÃ³n de voto a comienzos de aÃ±o), hoy estarÃ­a superando el 20% de apoyo.</p>
<p>ExtraÃ±a similitud con el desgaste paulatino (pero progresivo), que sufriÃ³ la candidatura de JoaquÃ­n LavÃ­n, a partir del mismo periodo en las elecciones del 2005. Basta recordar que en la encuesta CEP, de junio del 2005, LavÃ­n obtenÃ­a cerca de un 21% de apoyo, mientras que PiÃ±era solo lograba un 14%. Cuatro aÃ±os mÃ¡s tarde, esta misma firma (y en el mismo periodo), entrega un nivel de adhesiÃ³n muy parecido a Ominami.</p>
<p>Independiente del nivel de precisiÃ³n que reflejen las encuestas, no se puede refutar que Ominami estÃ¡ amenazando, seriamente, las posibilidades de extender la era concertacionista. En este plano, la estrategia oficialista, de presentar al candidato rebelde como inexperimentado y amigo de la farÃ¡ndula, en realidad revela que ya no hace falta ser un gran personaje polÃ­tico para desestabilizar a la coaliciÃ³n mÃ¡s estable y exitosa que recuerde nuestra historia.</p>
<p>Muy complejo el escenario que enfrentan quienes, probablemente, no desean siquiera imaginar que la alternancia en Chile podrÃ­a convertirse en una realidad, a partir de marzo del 2010.</p>
<p>Si Frei pierde frente a Ominami en diciembre, o incluso lo vence, pero pierde frente al candidato de la Alianza en la segunda vuelta, la base organizacional que la ConcertaciÃ³n ha construido, durante 20 aÃ±os, se desmoronarÃ­a inevitablemente. En el mejor de los casos, si Frei pasa a la segunda vuelta y logra derrotar al candidato de la Alianza, la coaliciÃ³n de gobierno que emerja, tampoco serÃ¡ viable sin una transformaciÃ³n real de sus estructuras de poder.</p>
<p>Es decir, aunque no resulte exitosa, la candidatura del ex &#8211; militante del PS estÃ¡ sirviendo para confirmar que la ConcertaciÃ³n, que hemos conocido, ya no es posible.</p>
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		<title>Transparencia: los jÃ³venes saben mÃ¡s</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=201</link>
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		<pubDate>Thu, 09 Jul 2009 21:54:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[ConcertaciÃ³n]]></category>
		<category><![CDATA[corrupciÃ³n]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[transparencia]]></category>

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		<description><![CDATA[

 
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&#8220;Entre tantas revelaciones, los jÃ³venes de hoy han constatado que vicios, como la ineficiencia a niveles absurdos y el abuso de la confianza ciudadana, no distinguen ideologÃ­as&#8221; (por Carlos Salas Lind).

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Aunque parezca contradictorio, el desinterÃ©s de tantos jÃ³venes por participar en el proceso polÃ­tico chileno, me recuerda a esos tiempos universitarios en los que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong> <img class="alignleft size-full wp-image-226" title="chile, pingÃ¼inos" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/chile11.jpg" alt="chile, pingÃ¼inos" width="239" height="180" /></strong></p>
<p>.</p>
<p><strong>&#8220;Entre tantas revelaciones, los jÃ³venes de hoy han constatado que vicios, como la ineficiencia a niveles absurdos y el abuso de la confianza ciudadana, no distinguen ideologÃ­as&#8221; </strong>(por Carlos Salas Lind).</p>
<p><img src="file:///C:/DOCUME%7E1/CARLOS%7E1.NBC/LOCALS%7E1/Temp/moz-screenshot.jpg" alt="" /></p>
<p>.</p>
<p>___________________________________________________________</p>
<p>Aunque parezca contradictorio, el desinterÃ©s de tantos jÃ³venes por participar en el proceso polÃ­tico chileno, me recuerda a esos tiempos universitarios en los que soÃ±Ã¡bamos con el cambio.</p>
<p>Los jÃ³venes de aquella Ã©poca andÃ¡bamos pendientes de una u otra movilizaciÃ³n para demostrar que Ã©ramos muchos mÃ¡s, los que anhelÃ¡bamos el surgimiento de una sociedad tolerante e incluyente.</p>
<p>Tanta energÃ­a, tanta incondicionalidad y fe en lÃ­deres que se nutrÃ­an de nuestra osadÃ­a e idealismo. DespuÃ©s de dos dÃ©cadas, las calles parecen estar vacÃ­as de las ilusiones que instigaban a â€˜los creyentesâ€™. Mucha agua ha<span id="more-201"></span> pasado bajo el puente, y el sueÃ±o de una naciÃ³n justa, de liderazgos Ã­ntegros y competentes se ha disipado entre tanto acomodo, oportunismo y desconcierto.</p>
<p>A estas alturas, la democracia ha revelado que la eficacia y la probidad no necesariamente la acompaÃ±an. Que el mÃ©rito y la vocaciÃ³n por el servicio pÃºblico, demasiadas veces se contraponen con el personalismo, con el dominio obsesivo que ejercen los lÃ­deres de turno en su entorno.</p>
<p>Entre tantas revelaciones, los jÃ³venes de hoy han constatado que vicios, como la ineficiencia a niveles absurdos y el abuso de la confianza ciudadana, no distinguen ideologÃ­as. Y que el renovado compromiso de servir, y â€œno servirse de la gente como lo hace el adversarioâ€, ha resultado ser mÃ¡s un slogan apresurado que una propuesta genuina.</p>
<p>Con la puesta en marcha de la ley de transparencia y elÂ  acceso a la informaciÃ³n de todos los Ã³rganos de la administraciÃ³n del estado, nuevamente â€˜se trasluceâ€™ la falta de sentido comÃºn y derroche que afecta al sector pÃºblico.</p>
<p>Aunque la ley sÃ³lo obliga a entregar los datos sobre contratos que se firmen a partir delÂ  20 de abril del presente aÃ±o, lo poco que hemos visto retrata la injusticia social que ejercen muchos de sus declarados protectores.</p>
<p>Esta vez, el nefasto cuoteo polÃ­tico que el deslenguado ministro Vidal reconoce como normal en todos los Ã¡mbitos de la gestiÃ³n de gobierno, quedÃ³ en evidencia con nombre, apellido, y un buen sueldo.</p>
<p>Como la palabra cuoteo es fea, todos se esmeran en condenarla, pero la costumbre de repartir cargos entre familiares, amigos y correligionarios ha sobrevivido hasta los â€˜discursos mÃ¡s lindosâ€™. Por lo menos, la nueva ley de acceso ciudadano a la informaciÃ³n obligarÃ¡ a justificar de manera mÃ¡s elegante lo que, a todas luces, es grotesco.</p>
<p>En este orden de cosas, mucho indica que los jÃ³venes prefieren abstraerse a excusar lo indefendible, o a defender lo que ya no sirve. La juventud nos provoca con su menosprecio por las mismas recetas que han inspirado nuestras decisiones y juicios mÃ¡s reflexionados.</p>
<p>Poco podemos hacer para convencer a los jÃ³venes de que la siguiente serÃ¡ la vencida, y que los ganadores del prÃ³ximo torneo de la democracia, sÃ­ cumplirÃ¡n con la promesa de facilitar el anhelado viaje al desarrollo. Probablemente, los jÃ³venes perciben con mÃ¡s claridad, que son los liderazgos del presente, los que se confabulan con los vicios del pasado. Y se niegan a ser parte de esa historia.</p>
<p>Los mayores, en cambio, hemos sido parte de un proceso que, por lealtades poco cuestionadas o intolerancia injustificada, nos empuja a apostar a lo que percibimos como â€˜menos daÃ±inoâ€™.</p>
<p>Con esto, la aparente falta de compromiso de la juventud con el proceso polÃ­tico chileno, no debe entenderse como el abandono de las ganas de vivir en una sociedad mÃ¡s moderna e incluyente.</p>
<p>Al contrario, los jÃ³venes entienden mejor que muchos que la participaciÃ³n ciudadana noÂ  puede ser impulsada con meras reformas a la institucionalidad vigente, sino con transformaciones â€˜autÃ©nticamente revolucionariasâ€™.</p>
<p>Y una de las primeras serÃ­a â€˜transformarâ€™ la forma de ejercer el poder, por parte de los afortunados que han logrado posicionarse entre tanta trivialidad y majaderÃ­a.</p>
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		<title>CrÃ­tica a encuestas CEOP y TNS Times en Iquique (Chile)</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Jun 2009 09:33:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­Â­tica de Iquique]]></category>
		<category><![CDATA[encuestas]]></category>
		<category><![CDATA[Iquique]]></category>
		<category><![CDATA[Orpis]]></category>
		<category><![CDATA[Rossi]]></category>
		<category><![CDATA[Soria]]></category>

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		<description><![CDATA[
&#8220;El debate sobre quien estÃ¡ mejor posicionado en Iquique para los comicios de Diciembre, debe ser amplio y transparente, para que el ciudadano de la regiÃ³n de TarapacÃ¡ elija bien informado&#8221; (por Carlos Salas Lind, publicada por La Estrella Iquique.cl ).
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Las recientes encuestas realizadas por la Universidad del Mar (CEOP), y la firma TNS Times [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft size-full wp-image-217" title="iquiquecerrodragon" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/iquiquecerrodragon.jpg" alt="iquiquecerrodragon" width="253" height="167" /></strong></p>
<p><strong>&#8220;El debate sobre quien estÃ¡ mejor posicionado en Iquique para los comicios de Diciembre, debe ser amplio y transparente, para que el ciudadano de la regiÃ³n de TarapacÃ¡ elija bien informado&#8221; </strong>(por Carlos Salas Lind, <a href="http://portada.diariosregionales.cl/prontus_blogs/site/artic/20090619/pags/20090619112620.html?s=www.estrellaiquique.cl" target="_blank">publicada por La Estrella Iquique.cl</a> ).</p>
<p>_______________________________________________________________</p>
<p>Las recientes encuestas realizadas por la Universidad del Mar (CEOP), y la firma TNS Times en Iquique, han agregado un elemento nuevo a las elecciones en la regiÃ³n, volviÃ©ndolo un proceso â€˜mÃ¡s profesionalizadoâ€™ y competitivo.</p>
<p>Ciertamente, el debate sobre quien estÃ¡ mejor posicionado para los comicios de Diciembre, debe ser amplio y transparente, para que el<span id="more-216"></span> ciudadano de la regiÃ³n de TarapacÃ¡ elija bien informado.</p>
<p>El editorial del diario La Estrella, del 7 de Junio, recordÃ³ lo poco confiable, que pueden resultar numerosas encuestas en Chile, en donde la informaciÃ³n se obtiene vÃ­a telefÃ³nica. Este serÃ­a el caso de los sondeos realizados por TNS Times, en el paÃ­s y la regiÃ³n, sondeos que han sido criticados, duramente, por el renombrado economista de la ConcertaciÃ³n, Eduardo Engel (<em><a title="Eduardo Engel: Transparentando las Encuestas, crÃ­tica a TNS Times" href="http://blog.latercera.com/blog/eengel/entry/transparentando_las_encuestas_telef%C3%B3nicas" target="_blank">ver artÃ­culo: &#8220;Transparentando las Encuestas&#8221;</a></em>).</p>
<p>Digo, â€˜serÃ­a el casoâ€™,Â  porque, a pesar de hacerse pÃºblica hace dos semanas, la encuesta del TNS Times no estÃ¡ a disposiciÃ³n de los interesados en verificarla. Es decir, ni siquiera cumplirÃ­a con un requisito mÃ­nimo de transparencia.</p>
<p>Ahora, en relaciÃ³n con la encuesta realizada por la Universidad del Mar, es oportuno destacar que el encuentro â€˜cara a caraâ€™ con los encuestados, tambiÃ©n puede resultar muy problemÃ¡tico, cuando se busca determinar el grado de confiabilidad de un sondeo.</p>
<p>En esta mediciÃ³n, se entrevistÃ³ a los inscritos en el registro electoral, en lugares de afluencia pÃºblica, como el Terminal agropecuario, Zofri, Centros comerciales y centro de la ciudad.</p>
<p>Este mÃ©todo es muy utilizado en encuestas dirigidas a indagar sobre el comportamiento de los consumidores, pero, raramente, en estudios de opiniÃ³n polÃ­tica.</p>
<p>La razÃ³n es sencilla, porque la gente entrevistada anda de compras (o trÃ¡mites), y la posibilidad de â€˜salir a hacer comprasâ€™, no es una actividad que todos los ciudadanos realicen con la misma frecuencia, a la misma hora y cualquier dÃ­a de la semana.</p>
<p>Aunque se busque entrevistar, a personas que correspondan al perfil de los inscritos en los registros electorales, no siempre es fÃ¡cil determinar si el que responde, realmente pertenece a esa categorÃ­a.</p>
<p>En la Ciencia polÃ­tica, se insiste en que este tipo de sondeo no tiene el carÃ¡cter de representativo, porque finalmente, es el entrevistador el que decide a quien incluir en su muestra. Es decir, el entrevistador (sujeto a sus propios prejuicios y percepciÃ³n), se acercarÃ¡ a quienes se muestren mÃ¡s amistosos, con ganas de responder, y no a quienes parezcan apurados, indiferentes o â€˜diferentesâ€™. Esta razÃ³n resta un valor de representatividad significativo, a los resultados que se reÃºnan de esa manera.</p>
<p>En realidad, para que una encuesta tenga el carÃ¡cter de representativa (y predictiva), todos los electores deben tener la misma posibilidad de ser elegidos para responder las preguntas. A menos que toda la poblaciÃ³n tenga un telÃ©fono, en donde pueda ser localizada (y elegida al azar), una entrevista cara a cara deberÃ­a ser realizada en el domicilio del encuestado (e igualmente elegido al azar, para que todos los inscritos tengan la misma probabilidad de ser entrevistados).</p>
<p>Por otra parte, la encuesta de la Universidad del Mar, no entrega el nÃºmero de gente que no quiso participar (solo blancos). Ese dato es clave, porque incluye a muchos indecisos, que es un segmento en crecimiento. Por ejemplo, la cifra de votos blancos y nulos en Arica ha aumentado del 10%, en la elecciÃ³n a senadores del 93â€™, a casi un 15% el 2001. En la muestra del CEOP esta cifra se revierte totalmente, llegando a un nivel inexistente de un 0.5% para este aÃ±o, lo que es bastante ilÃ³gico.</p>
<p>Por Ãºltimo, la encuesta no realiza un cÃ¡lculo proporcional entre los distritos 1 y 2 (Arica e Iquique). Esto tambiÃ©n es importante, porque Iquique concentra un mayor nÃºmero de electores que Arica (en la Ãºltima elecciÃ³n presidencial la regiÃ³n de TarapacÃ¡ sumÃ³ alrededor de 93.000 votos, mientras que Arica-Parinacota cerca de 78.500).<br />
Es decir, el porcentaje es por el total de votos, y no la simple suma de los porcentajes obtenidos en Arica e Iquique, dividido por dos.</p>
<p>Con todo, debo destacar la buena disposiciÃ³n de la Universidad del Mar que realiza un trabajo arduo y pionero. AdemÃ¡s, ellos han entregado la informaciÃ³n requerida, cumpliendo con un requisito esencial de transparencia.</p>
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		<title>Por quÃ© PiÃ±era seguirÃ¡ liderando las encuestas</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Apr 2009 20:15:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Derecha]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[encuestas]]></category>
		<category><![CDATA[Frei]]></category>
		<category><![CDATA[PiÃ±era]]></category>

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		<description><![CDATA[Â 
&#8220;Peor aÃºn para la ConcertaciÃ³n, las encuestas muestran que la posibilidad de neutralizar los efectos negativos de su desgaste electoral y la crisis econÃ³mica, ya no podrÃ­a surgir de una masa joven que en el pasado era reticente a votar por la Centro Derecha&#8221; (por Carlos Salas Lind).
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La bajada de Insulza y la irrupciÃ³n de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Â <img class="alignleft size-full wp-image-760" title="pinera2010_noticias_56863" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/pinera2010_noticias_56863.jpg" alt="pinera2010_noticias_56863" width="238" height="187" /></p>
<p><strong>&#8220;Peor aÃºn para la ConcertaciÃ³n, las encuestas muestran que la posibilidad de neutralizar los efectos negativos de su desgaste electoral y la crisis econÃ³mica, ya no podrÃ­a surgir de una masa joven que en el pasado era reticente a votar por la Centro Derecha&#8221; </strong>(por Carlos Salas Lind).</p>
<p><strong>____________________________________________________</strong></p>
<p>La bajada de Insulza y la irrupciÃ³n de Frei en las encuestas han estado inyectando renovadas esperanzas a quienes, ni siquiera, desean imaginar un giro del paÃ­s a la Derecha.</p>
<p>Sin embargo, con la reciente caÃ­da de JosÃ© Miguel Insulza (segundo pre-candidato de peso de la coaliciÃ³n de gobierno), quedÃ³ de manifiesto â€˜el acercamientoâ€™ de la sociedad chilena a una posiciÃ³n mÃ¡s distante de los sectores progresistas de la ConcertaciÃ³n (y de la izquierda extra-parlamentaria).</p>
<p>En este escenario, Eduardo Frei se perfilarÃ­a como el candidato mÃ¡s competitivo para enfrentar a SebastiÃ¡n PiÃ±era. Como prueba, basta constatar que Frei ha sido el candidato de la ConcertaciÃ³n que ha logrado el triunfo mÃ¡s holgado desde el retorno a la democracia, y el Ãºnico que ha derrotado a la Derecha &#8220;en su propio terreno&#8221;, como la regiÃ³n de la AraucanÃ­a y la ciudad de Iquique.</p>
<p>De todos modos, habiendo finalizado el breve y exitoso periodo presidencial de Patricio Aylwin, a comienzos de la dÃ©cada de los 90â€™, era lÃ³gico esperar una retribuciÃ³n clara de la ciudadanÃ­a a la capacidad de la<span id="more-148"></span> ConcertaciÃ³n (y de un demÃ³crata cristiano), de dirigir al paÃ­s en un periodo tan complejo.</p>
<p>En cambio hoy, despuÃ©s de cuatro periodos consecutivos en el poder, el entusiasmo que despierta el estilo de gobierno de la ConcertaciÃ³n (y entre muchos que apoyaron decididamente el retorno a la democracia), ya no sigue siendo el mismo.</p>
<p>Asimismo, el tÃ©rmino del periodo de Frei tampoco fue tan retribuyente para quienes nos habÃ­amos acostumbrados a cifras de crecimiento envidiables en el contexto latinoamericano y mundial. La crisis asiÃ¡tica, a fines de los 90â€™, dejÃ³ a su gobierno con un sabor amargo, y a Ricardo Lagos obligado a ir a una estrecha y tensa segunda vuelta en las elecciones del 99â€™.</p>
<p>El Ãºltimo aÃ±o de mandatoÂ de Michelle Bachelet tambiÃ©n serÃ¡ sacudido por los efectos de una crisis que, en Chile, aÃºn no se siente con la fuerza que muchos ya experimentan en USA y Europa. El temor de los chilenos a perder su trabajo (o a no poder encontrar uno), serÃ¡ un factor de peso a la hora de expresar sus preferencias.</p>
<p>AdemÃ¡s, no sorprenderÃ­a que el empeoramiento de la situaciÃ³n econÃ³mica lleve a un aumento de los hechos delictivos (o sensaciÃ³n de su ocurrencia). Es decir, comenzarÃ­amos a experimentar una percepciÃ³n de inseguridad mÃ¡s intensa que no sÃ³lo se limitarÃ­a a lo econÃ³mico.</p>
<p>Peor aÃºn para la ConcertaciÃ³n, las encuestas muestran que la posibilidad de neutralizar los efectos negativos de su desgaste electoral y la crisis econÃ³mica, ya no podrÃ­a surgir de una masa joven que en el pasado era reticente a votar por la Centro Derecha.</p>
<p>IrÃ³nicamente (y en desmedro de los sectores progresistas mÃ¡s proclives a interpretarla), la juventud y su adhesiÃ³n natural por el cambio, â€˜se conjuranâ€™ hoy en contra de la Ãºnica coaliciÃ³n de gobierno que han conocido: la ConcertaciÃ³n.</p>
<p>En suma, a menos que PiÃ±era o sus aliados cometan un error muy grande (o la percepciÃ³n de la situaciÃ³n del paÃ­s mejore radicalmente), es lÃ³gico esperar que el candidato de RN siga mejor posicionado para poner fin a la racha ganadora de quienes, hasta hace poco, parecÃ­an invencibles.</p>
<p>___________________________________________</p>
<p>Nota: Al momento de escribir este artÃ­culo, el &#8216;fenÃ³meno Ominami&#8217;, era nulo.</p>
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		<title>Chile y PerÃº: Â¿Y si perdemos en la Haya?</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=150</link>
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		<pubDate>Tue, 24 Mar 2009 13:56:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Arica]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[Haya]]></category>
		<category><![CDATA[PerÃº]]></category>

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		<description><![CDATA[
&#8220;Mientras la poblaciÃ³n de ambos paÃ­ses es alertada del inicio de un nuevo capÃ­tulo de divergencias territoriales, muchos expertos y comunicadores sociales de ambos paÃ­ses, parecen emular la posiciÃ³n de polÃ­ticos que intentan canalizar el fervor de quienes buscan reafirmaciones y liderazgos&#8221; (por Carlos Salas Lind).
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____________________________________________________
El aÃ±o 1971, despuÃ©s de una dÃ©cada cargada de tensiÃ³n [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://southclips.files.wordpress.com/2007/12/delimitacion-maritima.jpg" alt="" width="250" height="176" align="left" /><br />
<strong>&#8220;Mientras la poblaciÃ³n de ambos paÃ­ses es alertada del inicio de un nuevo capÃ­tulo de divergencias territoriales, muchos expertos y comunicadores sociales de ambos paÃ­ses, parecen emular la posiciÃ³n de polÃ­ticos que intentan canalizar el fervor de quienes buscan reafirmaciones y liderazgos&#8221;</strong> (por Carlos Salas Lind).</p>
<p>.</p>
<p>____________________________________________________</p>
<p>El aÃ±o 1971, despuÃ©s de una dÃ©cada cargada de tensiÃ³n fronteriza, los gobiernos de Argentina y Chile acordaron someter el litigio, por el Canal del Beagle, al arbitraje de la Corona BritÃ¡nica.</p>
<p>Siete aÃ±os mÃ¡s tarde, la prensa transandina anunciaba, en sus titulares, que el gobierno Argentino habÃ­a decidido desconocer, formalmente, el veredicto anunciado por la MonarquÃ­a BritÃ¡nica.</p>
<p>La anulaciÃ³n unilateral del fallo se justificaba en que esta decisiÃ³n â€˜se confabulaba con las pretensiones chilenasâ€™, despreciando condiciones fundamentales para la integridad territorial de Argentina.</p>
<p>A partir de ese momento, el peligro inminente de una confrontaciÃ³n armada, entre ambos estados, alcanzÃ³ su punto mÃ¡s alto.</p>
<p>En esos tiempos, el peor escenario de amenaza para la existencia de Chile (un frente conformado por la triple alianza; Argentina-PerÃº-Bolivia), se configuraba en la mente de una poblaciÃ³n que se aferraba<span id="more-150"></span> a los relatos heroicos de nuestra historia.</p>
<p>La notable â€˜predisposiciÃ³nâ€™ latinoamericana, de recurrir a la vÃ­a jurÃ­dica para la resoluciÃ³n de los conflictos fronterizos, habÃ­a sufrido una mutilaciÃ³n de insospechadas consecuencias para las relaciones de seguridad en la regiÃ³n.</p>
<p>No obstante, la guerra no llegÃ³, y ambos paÃ­ses lograrÃ­an zafarse de una relaciÃ³n abrumada por el resentimiento y la rivalidad.</p>
<p>20 aÃ±os despuÃ©s, el clima regional se vuelve a â€˜enrarecerâ€™ con la interposiciÃ³n de PerÃº, ante el Tribunal de la Haya, de una demanda por su diferendo marÃ­timo con Chile.</p>
<p>El gobierno de Chile califica la iniciativa peruana de gesto inamistoso, fundado en la negaciÃ³n de una frontera marÃ­tima precisada de comÃºn acuerdo hace mÃ¡s de 50 aÃ±os.</p>
<p>PerÃº afirma que, en los aÃ±os 50, sÃ³lo se establecieron acuerdos pesqueros, y considera lÃ³gico usar como referencia el punto de la â€œConcordiaâ€, a orillas del mar, para trazar las 200 millas de dominio marÃ­timo que reclama.<br />
Lo concreto es que las contradictorias interpretaciones chileno-peruanas crean un litigio sobre un Ã¡rea (y en la que Chile ha ejercido soberanÃ­a), de aprox. 35.000 kilÃ³metros cuadrados en el PacÃ­fico.</p>
<p>Es decir, lo que unos califican como la bÃºsqueda de una soluciÃ³n â€œjustaâ€, para otros no es mÃ¡s que el desconocimiento explÃ­cito de lo estipulado en los tratados firmados por ambos paÃ­ses en los aÃ±os 1952 y 1954.</p>
<p>Mientras la poblaciÃ³n de ambos paÃ­ses es alertada del inicio de un nuevo capÃ­tulo de divergencias territoriales, muchos analistas y comunicadores sociales de ambos paÃ­ses, parecen emular la posiciÃ³n de polÃ­ticos que intentan canalizar el fervor de quienes buscan reafirmaciones y liderazgos.</p>
<p>DespuÃ©s de 20 aÃ±os, ya no hay dictaduras que recurran a la lÃ³gica del enemigo para encontrar el apoyo que se volvÃ­a escaso en el resto del mundo. Sin embargo, la democracia tampoco garantiza mayor responsabilidad con sociedades aÃºn vulnerables a la figuraciÃ³n de escenarios que amenacen una percepciÃ³n de seguridad mÃ­nima.</p>
<p>Con la entrega de la memoria que sustenta la reclamaciÃ³n peruana, de una delimitaciÃ³n marÃ­tima con Chile, algunos plantean la necesidad de impugnar la competencia del Tribunal de la Haya. En cambio,Â el gobierno de Chile se inclina por apostar a la fuerza de los argumentos, anunciando una estrategia de defensa jurÃ­dica al mÃ¡s alto nivel.</p>
<p><strong>â€œNo aceptaremos una nueva Laguna del Desiertoâ€</strong>, afirmÃ³ IvÃ¡n Moreira, miembro de la ComisiÃ³n de Relaciones Exteriores de la CÃ¡mara de diputados, y reconocido representante del sector duro de la Derecha chilena.</p>
<p>Ciertamente, la ratificaciÃ³n del Congreso chileno del veredicto adverso que implicÃ³ la pÃ©rdida de la Laguna del Desierto, fue un proceso premioso y amargo para grandes sectores del paÃ­s.</p>
<p>Â¿Pero serÃ­a viable para una estrategia de desarrollo firmemente unida a la plena (re)inserciÃ³n en la comunidad de naciones, si nos negÃ¡ramos a aceptar un eventual veredicto adverso?</p>
<p>Ser un paÃ­s muy respetado en el mundo, Â incluso con participaciÃ³n activa como garante de acuerdos limÃ­trofes en la regiÃ³n, crea tambiÃ©n grandes expectativas, respecto a nuestra postura, Â en caso de sufrir un fallo adverso en un Tribunal Internacional.</p>
<p>Y si parte de la clase polÃ­tica percibe el momento propicio para proyectar un sentimiento patriÃ³tico que potencie su posicionamiento, es necesario recordarle a la poblaciÃ³n de ambos paÃ­ses, que la geografÃ­a y las obligaciones con nuestro entorno, seguirÃ¡n manteniÃ©ndonosÂ unidos.</p>
<p>Por esta simple razÃ³n, ganar o perder en la Haya, no puede ser una condiciÃ³n determinante en el curso de lazos indisolubles, y vitales para la co-existencia pacÃ­fica entre ambos estados.</p>
<p><span style="font-family: Calibri;"> </span></p>
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		<title>Voto voluntario y el binominal: &#8220;Una fÃ³rmula de alto riesgo&#8221;</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=63</link>
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		<pubDate>Wed, 07 Jan 2009 13:33:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[
&#8220;La adopciÃ³n de la inscripciÃ³n automÃ¡tica y el voto voluntario- pero sin modificar el sistema binominal- podrÃ­a llevar a una caÃ­da histÃ³rica en el nivel de participaciÃ³n ciudadana en el proceso electoral chileno (por Carlos Salas Lind).
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____________________________________________________________
En una democracia estable, pero aÃºn marcada por grandes problemas sociales, es crucial evaluar constantemente el nivel de participaciÃ³n [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img src="http://www.elamaule.cl/tmp_images/101/noticia_5006_normal.jpg" alt="" width="244" height="171" align="left" /></strong></p>
<p><strong>&#8220;La adopciÃ³n de la inscripciÃ³n automÃ¡tica y el voto voluntario- pero sin modificar el sistema binominal- podrÃ­a llevar a una caÃ­da histÃ³rica en el nivel de participaciÃ³n ciudadana en el proceso electoral</strong> <strong>chileno </strong>(por Carlos Salas Lind).</p>
<p>.</p>
<p>____________________________________________________________</p>
<p>En una democracia estable, pero aÃºn marcada por grandes problemas sociales, es crucial evaluar constantemente el nivel de participaciÃ³n que la sociedad civil ha logrado en el desarrollo integral del paÃ­s.</p>
<p>Ignorar o menospreciar el rol de la sociedad civil inevitablemente conlleva a la marginalizaciÃ³n &#8211; de los segmentos mÃ¡s dÃ©biles o menos organizados de una comunidad &#8211; del necesario proceso de afianzamiento de la cohesiÃ³n socio-polÃ­tica de un paÃ­s.</p>
<p>Este proceso, en el que se forman (o se debilitan), los nexos de identificaciÃ³n de los ciudadanos con los valores polÃ­ticos y sociales que un estado promueve, es fundamental para determinar el grado de fortaleza que una naciÃ³n desarrolla y proyecta.</p>
<p>En el caso particular de Chile, la falta de voluntad por mejorar los canales de participaciÃ³n ciudadana se estÃ¡ manifestando en el notorio<span id="more-63"></span> desinterÃ©s que despierta en la ciudadanÃ­a, el cumplir con el requisito indispensable para ejercer su derecho a sufragio, y que es la inscripciÃ³n en los registros electorales. Y esta indiferencia no sÃ³lo se estÃ¡ manifestado entre quienes cumplen con los requisitos legales para participar en el proceso electoral, sino tambiÃ©n entre quienes ya estÃ¡n inscritos, y por ende estÃ¡n obligados a sufragar (1).</p>
<p>Frente a esta realidad, es fundamental que los legisladores tengan presente las eventuales consecuencias &#8211; que las diferentes propuestas de modificaciÃ³n a la ley electoral &#8211; podrÃ­an tener paraÂ el desarrollo del proceso polÃ­tico chileno.</p>
<p>Menciono lo anterior, porque llama la atenciÃ³n que muchos actores polÃ­ticos insistan en lo urgente y necesario que es implementar un proceso de inscripciÃ³n electoral automÃ¡tica y de voto voluntario, aÃºn cuando las discusiones sobre la reforma al sistema de elecciÃ³n binominal continÃºan entrampadas.</p>
<p>Aunque comparto plenamente la idea de inscripciÃ³n automÃ¡tica y voto voluntario, opino que su tramitaciÃ³n debe &#8211; necesariamente &#8211; estar acompaÃ±ada de una propuesta de modificaciÃ³n sustancial al sistema electoral binominal vigente. Es necesario tener en cuenta &#8211; que la experiencia electoral a nivel mundial &#8211; revela que los sistemas de elecciÃ³n mayoritarios como el chileno (en donde los grandes partidos o bloques tienen prÃ¡cticamente asegurada su representaciÃ³n), tienden a crear menor interÃ©s y convocatoria en comparaciÃ³n a los sistemas de elecciÃ³n proporcional (sistemas que &#8211; entre otras cualidades &#8211; posibilitan la llegada de coaliciones o partidos menores al parlamento).</p>
<p>Consiguientemente, no extraÃ±a observar que paÃ­ses que han anulado la ley de voto obligatorio (y de forma particular aquellos que han utilizado sistemas de elecciÃ³n mayoritario como el nuestro), hayan experimentado una fuerte caÃ­da en el nivel de convocatoria a las elecciones parlamentarias posteriores.</p>
<p><strong>Â¿CuÃ¡les podrÃ­an ser, entonces, las consecuencias para el proceso polÃ­tico chileno, si implementamos un sistema de inscripciÃ³n automÃ¡tica y voto voluntario pero sin modificar el sistema electoral binominal?</strong></p>
<p>A diferencia de lo que algunos sostienen (que muchos jÃ³venes se sentirÃ­an mÃ¡s motivados a participar), temo una caÃ­da -Â  a niveles histÃ³ricos &#8211; de participaciÃ³n en los procesos electorales venideros.</p>
<p>De igual forma, temo un gasto de campaÃ±a electoral inaceptable y grotesco, en donde los grandes bloques polÃ­ticos concentrarÃ­an gran parte de sus recursos en asegurar &#8211; que su electorado mÃ¡s proclive &#8211; llegue en masa a los lugares de votaciÃ³n el dÃ­a de las elecciones.</p>
<p>Descrito de forma mÃ¡s directa pero realista, mi temor es que los procesos electorales en Chile terminen convirtiÃ©ndose en un vulgar â€œacarreoâ€ de gente, denostÃ¡ndose todo sustento moral de legitimidad a sus resultados.</p>
<p>Si no hay acuerdo en modificar el sistema binominal, pero se insiste en la tramitaciÃ³n de la inscripciÃ³n automÃ¡tica, por lo menos deberÃ­amos mantener la obligatoriedad del voto.Â  Es lo aconsejable, porque el riesgo a que la calidad de nuestra democracia empeore (al combinar un sistema electoral mayoritario &#8211; como el binominal &#8211; con un rÃ©gimen de inscripciÃ³n automÃ¡tica y voto voluntario), puede ser mucho mayor que los beneficios promovidos con la reforma.<br />
_______________________________________________________________<br />
1.- En efecto, las cifras indican que de un universo electoral de aprox. 8.000.000 de personas en el aÃ±o1988, casi un 93% se inscribiÃ³ en los registros electorales. Sin embargo, a partir de esa fecha el porcentaje de inscritos, en relaciÃ³n al universo electoral, ha caÃ­do continuamente, hasta llegar a una cifra cercana al 78% en la actualidad.</p>
<p>De la misma manera, el porcentaje de personas que han acudido a votar y que han elegido una opciÃ³n presidencial, ha caÃ­do desde aprox. un 96% en 1988, a casi un 85% en la Ãºltima elecciÃ³n. Esta tendencia es aÃºn mÃ¡s notoria, si consideramos las elecciones de diputados desde el aÃ±o 1989 hasta el 2005 (Fuente: elecciones.gov.cl).</p>
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		<title>Obama y la regiÃ³n: Â¿Tiene importancia AmÃ©rica Latina?</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Nov 2008 08:35:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>

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&#8220;A pesar de los nuevos escenarios creados con la llegada de Barack Obama, a la Casa Blanca, todo hace indicar que una vez mÃ¡s, AmÃ©rica Latina, sigue olvidada, para el gobierno estadounidense. Esta vez, la crisis financiera y econÃ³mica que golpea al interior de los Estados Unidos, resulta ser el motivo perfecto para un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft size-full wp-image-833" title="obama-latin" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/obama-latin.jpg" alt="obama-latin" width="281" height="188" /> </strong></p>
<p><strong>&#8220;A pesar de los nuevos escenarios creados con la llegada de Barack Obama, a la Casa Blanca, todo hace indicar que una vez mÃ¡s, AmÃ©rica Latina, sigue olvidada, para el gobierno estadounidense. Esta vez, la crisis financiera y econÃ³mica que golpea al interior de los Estados Unidos, resulta ser el motivo perfecto para un nuevo perÃ­odo de indiferencia y fractura en la relaciÃ³n polÃ­tica regional&#8221;</strong> (por Jorge Montecino, alainet.org)</p>
<p>____________________________________________________________<br />
AmÃ©rica Latina, para Barack Obama, es un espacio geogrÃ¡fico desconocido. Nunca visitÃ³ en su calidad de senador, algÃºn paÃ­s de la regiÃ³n. AdemÃ¡s, en su campaÃ±a electoral, no incluyÃ³ temÃ¡ticas vinculadas con el Ã¡mbito regional, salvo su visita a la FundaciÃ³n Cubana-Americana.</p>
<p>A pesar de ello, cualquier intento de revisar las relaciones entre la Casa Blanca y los paÃ­ses vecinos, es un avance importante, al considerar la unilateralidad mostrada por la administraciÃ³n del ex Presidente George W. Bush, durante todo su mandato. Incluso en el Ãºltimo aÃ±o, Washington, enfrentÃ³ una crisis diplomÃ¡tica con paÃ­ses como Bolivia y Venezuela, lo que implicÃ³ la retirada de los embajadores y el rompimiento de vÃ­nculos polÃ­ticos, que debieran ser normalizados con la nueva administraciÃ³n.</p>
<p>Barack Obama, enfrenta una regiÃ³n con pocos vÃ­nculos polÃ­ticos cercanos salvo aquellas relaciones con Colombia, MÃ©xico y algunos paÃ­ses<span id="more-146"></span> centroamericanos, atraÃ­dos por la cercanÃ­a histÃ³rica y geogrÃ¡fica, y por temÃ¡ticas vinculadas con el conflicto armado colombiano, el combate al narcotrÃ¡fico y los TLC, con algunas economÃ­as regionales.</p>
<p>Estados Unidos ha perdido presencia polÃ­tica y comercial en el sur de AmÃ©rica. Otros actores extra regionales, como Rusia, China e incluso IrÃ¡n, mantienen mayores vÃ­nculos con gobiernos sudamericanos. Miembros de la UniÃ³n Europea, entre ellos EspaÃ±a, mantienen una presencia empresarial y comercial mÃ¡s notoria en el Ã¡mbito pÃºblico que Estados Unidos. La llegada al poder de lÃ­deres anti-estadounidenses, genera que el mapa polÃ­tico regional, le sea adverso y ademÃ¡s complejo para el paÃ­s del norte.</p>
<p>Washington, entiende perfectamente que debe tener relaciones mÃ¡s fluidas con algunos paÃ­ses de la regiÃ³n en el Ã¡mbito polÃ­tico, diplomÃ¡tico, econÃ³mico y comercial. En dicho escenario, Cuba resulta un sÃ­mbolo del mÃ¡s alto nivel y apertura del diÃ¡logo estadounidense con nuestra AmÃ©rica. Uno de los temas pendientes entre Washington y La Habana, es el bloqueo contra el paÃ­s caribeÃ±o.</p>
<p>Todo hace indicar que la nueva administraciÃ³n suavizarÃ¡ las prohibiciones de viajes y envÃ­o de dinero hacia la Isla. Respecto de establecer un diÃ¡logo polÃ­tico, con el gobernante RaÃºl Castro, parece un tema aÃºn lejano, sobre todo por la presiÃ³n que podrÃ­an ejercer algunos sectores de la comunidad cubana- americana, en Miami, que insisten en una polÃ­tica de confrontaciÃ³n con La Habana.</p>
<p>Otras de las definiciones claves, tiene relaciÃ³n con los vÃ­nculos diplomÃ¡ticos con Venezuela. Estados Unidos, requiere de seguridad energÃ©tica, para garantizar su recuperaciÃ³n econÃ³mica y el gobierno de Hugo ChÃ¡vez, mantiene la conveniencia financiera de mantener en su cartera de negocios, a un cliente como los Estados Unidos. En un mundo globalizado, por lo general, la relaciÃ³n polÃ­tica y diplomÃ¡tica, entre los gobiernos, mantienen carriles separados de aquellos negocios que los vinculan entre sÃ­.</p>
<p>Colombia, el mayor aliado de la Casa Blanca en la regiÃ³n, observa con cierta preocupaciÃ³n su nueva relaciÃ³n con los Estados Unidos. El gobierno del Presidente Ãlvaro Uribe, sabe que se mantendrÃ¡ el apoyo al combate del narcotrÃ¡fico. Sin embargo, la cobertura financiera del llamado â€œPlan Colombiaâ€ pudiera verse disminuido por la situaciÃ³n econÃ³mica que atraviesa el paÃ­s del norte, pero ademÃ¡s, cualquier ayuda estarÃ¡ supedita a los resultados concretos que puedan ser medidos en el corto plazo y el compromiso real de no violar los derechos humanos. La muerte de mÃ¡s de 20 jÃ³venes a manos de militares, tuvo su primera reacciÃ³n de rechazo en los nuevos cÃ­rculos de influencia en los Estados Unidos.</p>
<p>Otro de los temas que complican las relaciones entre ambos paÃ­ses, es la revisiÃ³n del esperado TLC que aÃºn no llega y las nuevas exigencias demandadas por Washington, que retrasarÃ­a la firma del acuerdo. Algo parecido ocurre con MÃ©xico y su relaciÃ³n comercial con los Estados Unidos, por que la nueva administraciÃ³n, busca revisar ciertas polÃ­ticas aplicadas por el gobierno anterior, en la bÃºsqueda de lograr mayores restricciones y defensa del mercado y los productores estadounidenses.</p>
<p>En el caso de Brasil, su relaciÃ³n se mantendrÃ¡ en su calidad de paÃ­s lÃ­der de la regiÃ³n. Sin embargo, el gobierno mira con preocupaciÃ³n su relaciÃ³n comercial. El mayor avance en materia energÃ©tica (exportaciÃ³n de etanol a los Estados Unidos) podrÃ­a verse complicado, de mantener la nueva administraciÃ³n del Presidente Barack Obama, su empeÃ±o en aplicar un impuesto a dicha importaciÃ³n.</p>
<p>A pesar de los nuevos escenarios creados con la llegada de Barack Obama, a la Casa Blanca, todo hace indicar que una vez mÃ¡s, AmÃ©rica Latina, sigue olvidada, para el gobierno estadounidense. Esta vez, la crisis financiera y econÃ³mica que golpea al interior de los Estados Unidos, resulta ser el motivo perfecto para un nuevo perÃ­odo de indiferencia y fractura en la relaciÃ³n polÃ­tica regional.</p>
<p>Tal vez, dicha apatÃ­a no sea tan mala como parece. Ello permite cierta movilidad y el relacionamiento regional (convergencias como UNASUR), sobre todo en el sur del continente. A pesar de no ser una zona de mÃ¡xima preocupaciÃ³n para la Casa Blanca, la llegada al gobierno de un nuevo liderazgo como el anticipado por Obama, genera cierta expectativa y entusiasmo. Sea como sea, es mejor que la unilateralidad mostrada por el gobierno anterior.</p>
<p>_________________________________________________________</p>
<p>Jorge Montecino<br />
Cientista PolÃ­tico</p>
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		<title>Â¿CÃ³mo y por quÃ© se creÃ³ el sistema electoral binominal ?</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Nov 2008 20:36:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[binominal]]></category>
		<category><![CDATA[centro-derecha]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
		<category><![CDATA[ElecciÃ³n]]></category>
		<category><![CDATA[Sistema binominal]]></category>

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		<description><![CDATA[
A los interesados en saber un poco mÃ¡s sobre el sistema electoral binominal, les recomiendo leer estas dos entrevistas sobre la adopciÃ³n del sistema electoral binominal en Chile y su efecto en el sistema de partidos (foto: Atinachile).
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Entrevistas realizadas al actual Secretario General de la Presidencia, don JosÃ© Antonio Viera Gallo, (pinchar enlace) y a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://bligoo.com/media/users/0/10433/images/sistema_binominal_congreso.jpg" alt="" width="261" height="186" align="left" /><br />
<strong>A los interesados en saber un poco mÃ¡s sobre el sistema electoral binominal, les recomiendo leer estas dos entrevistas sobre la adopciÃ³n del sistema electoral binominal en Chile y su efecto en el sistema de partidos </strong>(foto: Atinachile).</p>
<p>.</p>
<p>.</p>
<p>.<strong><br />
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<p>__________________________________________________________</p>
<p>Entrevistas realizadas al actual <a href="http://www.carlossalas.com/documentos/entrevistas/entrevistas3.pdf" target="_blank"><strong>Secretario General de la Presidencia, don JosÃ© Antonio Viera Gallo, (pinchar enlace)</strong></a> y a uno de los grandes responsables de la elecciÃ³n, e implementaciÃ³n del sistema electoral binominal en Chile, <a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/?cat=1" target="_blank"><strong>don Arturo MarÃ­n VicuÃ±a.</strong></a></p>
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		<title>Sobrevivir el prÃ³ximo colapso del US DÃ³lar</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=145</link>
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		<pubDate>Thu, 13 Nov 2008 22:26:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>

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&#8220;El mundo se estÃ¡ &#8220;despalancando&#8221; en su totalidad y tenemos una burbuja financiera que se rompe y la prÃ³xima vÃ­ctima de esa depresiÃ³n que aparece es el US dÃ³lar&#8221; (por Christopher Laird, Alainet.org).
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Ahora que ya pasÃ³ la elecciÃ³n, debemos que pensar en el futuro. MÃ­rese como se mire, el mundo entero, occidente en particular, estÃ¡ [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img height="172" width="274" align="left" src="http://images.businessweek.com/story/07/370/1107_dollar.jpg" />Â </strong></p>
<p><strong>&#8220;El mundo se estÃ¡ &#8220;despalancando&#8221; en su totalidad y tenemos una burbuja financiera que se rompe y la prÃ³xima vÃ­ctima de esa depresiÃ³n que aparece es el US dÃ³lar&#8221; </strong>(por Christopher Laird, Alainet.org).</p>
<p>______________________________________________________________</p>
<p>Ahora que ya pasÃ³ la elecciÃ³n, debemos que pensar en el futuro. MÃ­rese como se mire, el mundo entero, occidente en particular, estÃ¡ en un Ã¡spero resbalÃ³n financiero.</p>
<p>Primero luchamos contra una creciente desaceleraciÃ³n econÃ³mica. Luego estaremos luchando contra una inestabilidad monetaria mundial &#8211; de eso ya tenemos seÃ±ales.</p>
<p>Aunque el oro y materias primas estÃ©n recibiendo un golpe con la liquidaciÃ³n general de todo, hay una cosa que no debemos perder de vista y es lo que pasarÃ¡ cuando el US dÃ³lar finalmente se deje ir.</p>
<p>Porque sube<span id="more-145"></span> actualmente el US DÃ³lar.</p>
<p>El hecho de que el dÃ³lar este subiendo ahora (con fluctuaciones semanales) no significa que su futuro no sea oscuro. Hay muchas razones para que suba en este momento. Esas incluyen la fuga general hacia el efectivo durante una liquidaciÃ³n de mercados en todas las Ã¡reas y tambiÃ©n acumulaciÃ³n de liquidez porque las empresas no pueden contar con el crÃ©dito a corto plazo que usan para pagos de salarios y operaciones en curso. TambiÃ©n influye el habitual aumento de efectivo hacia fines de aÃ±o en las empresas y entidades financieras. TambiÃ©n estÃ¡n la fuga hacia el dÃ³lar buscando seguridad, y finalmente, elÂ  ajuste de otras monedas a la desaceleraciÃ³n de la economÃ­a mundial y al enfriamiento de los mercados extranjeros por lo que hay mucho dinero saliendo de mercados &#8220;emergentes&#8221;.</p>
<p>Pero en 09 estaremos enfrentando dos problemas particulares a los que ninguno estÃ¡ acostumbrado, ni hemos visto. El mundo va a sufrir una recesiÃ³n severa al lÃ­mite de una depresiÃ³n econÃ³mica. En esencia, casi nadie que estÃ© vivo hoy sabe lo que es eso. SÃ³lo los mÃ¡s viejos vivieron esa experiencia.</p>
<p>Pero encima de eso, en algÃºn momento el US dÃ³lar finalmente va a colapsar. Eso no es algo para un futuro lejano. Esa es una amenaza a corto plazo.</p>
<p>Que ha mantenido el US dÃ³lar y porque eso va a cambiar.</p>
<p>La razÃ³n primaria por la que el dÃ³lar se sostuvo bien en las Ãºltimas dÃ©cadas, a pesar de un empeoramiento en unos dÃ©ficits comerciales y fiscales que combinados llegan a un billÃ³n (trillion) anual, es que los Estados Unidos eran el sueÃ±o de las economÃ­as exportadoras. Como los Estados Unidos era tan buen cliente del mundo, aquellas compraron nuestros bonos del tesoro y prestaron billones (trillions) por otros medios al consumidor norteamericano. Mientras el consumidor pudo mantener ese proceso, nuestros socios comerciales podÃ­an financiar a los Estados Unidos y al US dÃ³lar.</p>
<p>Sin embargo, una vez que el consumidor norteamericano se agotÃ³ y no puede devolver efectivamente esa inversiÃ³n de nuestros socios comerciales, el razonamiento para continuar con el US dÃ³lar se esfuma. DespuÃ©s de eso, lo que queda es un gobierno federal de Estados Unidos insolvente. A ese punto, Â¿quÃ© motivo tienen nuestros socios comerciales para continuar comprando nuestros bonos del tesoro y devaluar sus monedas? En ese momento el US dÃ³lar caerÃ¡ rÃ¡pidamente en una crisis de valor.</p>
<p>Ninguno de nosotros en Estados Unidos ha manejado esas amenazas gemelas que vienen camino a nosotros los prÃ³ximos aÃ±os. La primera es una depresiÃ³n econÃ³mica verdadera. La segunda serÃ¡ el rechazo del US dÃ³lar, o al mÃ­nimo su severa devaluaciÃ³n, en torno al 70% a mÃ¡s (al principio).</p>
<p>Quiero seÃ±alar que en la gran depresiÃ³n de Estados Unidos, en los 1930s, nunca tuvimos una combinaciÃ³n de crisis cambiaria con crisis econÃ³mica. El US dÃ³lar, aun cuando cayÃ³ con respecto al oro, mantuvo bien. La deflaciÃ³n aumento el valor de cualquier cosa que pudiera llamarse efectivo, incluyendo el oro.</p>
<p>Esta vez la salida serÃ¡ distinta. Esta vez los Estados unidos enfrentan una depresiÃ³n econÃ³mica Y seguida de una crisis cambiaria. Â¿QuÃ© tan lejos esta eso?</p>
<p>Bueno, primero, nosotros ya estamos al principio de una depresiÃ³n econÃ³mica. El daÃ±o hecho a los mercados crediticios y financieros del mundo desde agosto del 07 es impresionante. Por encima de 35 billones (trillions) se han perdido en los mercados financieros del mundo. Eso se ha derramado ahora en la economÃ­a real y estaremos viendo mÃ¡s y mÃ¡s avisos de despido. La demanda econÃ³mica disminuirÃ¡ y no es que veremos una recesiÃ³n de un aÃ±o, como dicen los sabihondos &#8220;anticipamos 5 trimestres de desaceleraciÃ³n econÃ³mica en Estados Unidos &#8230;&#8221;</p>
<p>Esta vez nos hablamos en la escala de 5 aÃ±os de ocaso econÃ³mico y con desempleo por encima del 20%. La Gran DepresiÃ³n durÃ³ diez aÃ±os y los Estados Unidos tuvieron un desempleo por encima del 25%. La producciÃ³n econÃ³mica fue la mitad.</p>
<p>La situaciÃ³n de China.</p>
<p>Al resto del mundo le fue peor. Ahora oÃ­mos que China tiene ese gran crecimiento econÃ³mico, que se mantiene en torno al 8% anual, una cifra por la que cualquier paÃ­s matarÃ­a. Pero, China necesita AÃ‘ADIR 15 millones de puestos de trabajo cada aÃ±o sÃ³lo para seguir el crecimiento de su poblaciÃ³n, porque tiene 1,3 millardos de personas!</p>
<p>De modo que ese 8% de crecimiento es obligado, no es un lujo, porque China aÃºn tiene 800 millones de campesinos en sus Ã¡reas rurales buscando mudarse a las ciudades para ser mejor pagados. AÃºn en sus niveles mÃ¡s modestos la paga urbana es tres veces el ingreso bÃ¡sico rural que son salarios de hambre.</p>
<p>Recordemos que hay 130 millones de chinos indocumentados que acuden a las ciudades para trabajar (no residentes de la ciudad) y que no tienen dÃ³nde ir ahora que su economÃ­a dependiente de las exportaciones se hace mÃ¡s lenta. La receta aquÃ­ es de una revoluciÃ³n en China, si es que no puede mantener a mÃ¡s de 800 millones trabajando &#8230; y eso se comienza a sentir. Este es un tema que asusta al gobierno chino.</p>
<p>Â¿Para evitar una revoluciÃ³n NECESITAN tener un 8% de crecimiento econÃ³mico indefinidamente? Eso no va a pasar. La fiesta estÃ¡ a punto de terminar en China.</p>
<p>La razÃ³n de enfatizar aquÃ­ la demografÃ­a china es porque sin grandes exportaciones a Occidente, ellos no pueden sostener una estabilidad econÃ³mica o polÃ­tica. Ellos son el niÃ±o del anuncio sobre lo que sucede a las economÃ­as exportadoras cuando los mercados de Estados Unidos se hacen significativamente mÃ¡s lentos.</p>
<p>Esta vez no se va a detener la contracciÃ³n econÃ³mica.</p>
<p>Volvamos al asunto de la depresiÃ³n econÃ³mica y el US dÃ³lar. El punto aquÃ­ es que la maquina econÃ³mica mundial esta camino a pararse y no hay manera de impedirlo. La Reserva Federal y los bancos centrales han descubierto que esta vez no logran reflotar la economÃ­a mundial, como lo hicieron en 2001 y el 9/11 o la Burbuja Tech. Esta vez los esfuerzos fallan. Esta vez las cosas se hacen mÃ¡s lentas mÃ¡s rÃ¡pido, y eso combinado a la implosiÃ³n de los mercados crediticios en cada paÃ­s del mundo.</p>
<p>Sin crÃ©dito, las economÃ­as del mundo se contraen y malamente. Todo se basa en el crÃ©dito. Las empresas lo necesitan hasta para sus operaciones diarias y la gente para hacer sus compras. El otro modo es tener efectivo y pagar a medida que se gasta. La economÃ­a mundial no esta estructurada para operar de esa manera. Las cosas no tendrÃ­an que ser asÃ­, pero nuestra economÃ­a mundial es inextricablemente adicta al crÃ©dito y el colapso del crÃ©dito implica una recesiÃ³n econÃ³mica mundial si el crÃ©dito no se restablece rÃ¡pido.</p>
<p>El crÃ©dito NO estÃ¡ volviendo. Cierto, oÃ­mos que la tasa Libor (tasa de prÃ©stamo entre bancos que es la sangre de las instituciones financieras a corto plazo) ha mejorado. Pero estos prestamistas no estÃ¡n prestando; ellos cubren sus propias necesidades y acumulan efectivo; tal como se ven obligadas a hacer las empresas desde que los mercados de crÃ©dito a corto plazo estÃ¡n congelados, con poca probabilidad de que eso mejore por un buen tiempo.</p>
<p>Â¿Que quiere decir eso para el US dÃ³lar?</p>
<p>Lo que eso significa para el US dÃ³lar es que, mientras el mundo pierde su motor econÃ³mico y cae en una depresiÃ³n econÃ³mica, el muy abusado dÃ³lar pierde la razÃ³n de estar fuerte.</p>
<p>A un cierto punto todos los socios comerciales se darÃ¡n cuenta de que Estados Unidos estÃ¡ abusando demasiado de su moneda. Con todos estos salvamentos financieros, eso comienza a ser certeza. Entonces, cuando la depresiÃ³n econÃ³mica se haga sentir, los dÃ©ficits fiscales de Estados Unidos, que ya llegan al billÃ³n (trillion) anual, causaran una fuga desde el US dÃ³lar. Los socios comerciales dejaran de comprar notas/billetes del Tesoro. Esto, amigos, va a suceder.</p>
<p>Entonces, el US dÃ³lar se irÃ¡ rÃ¡pido al infierno. Â¿CuÃ¡ndo sucederÃ¡ eso? Bueno, hace algunos aÃ±os escribÃ­ unos artÃ­culos donde afirmaba que cuando el consumidor estadounidense llegara a no poder darle a nuestros socios comerciales un retorno por los subsidios masivos al gobierno de Estados Unidos, se acababa el juego del US dÃ³lar.</p>
<p>La Ãºnica razÃ³n por la que el US dÃ³lar ha evitado una enorme devaluaciÃ³n y una crisis cambiaria, es porque desde 1945, desde la Segunda Guerra Mundial, cada vez que se contrajo la economÃ­a los Estados Unidos lograba volver a crecer. En muchos casos Estados Unidos lograba bajar sus tasas de interÃ©s (prestar para salir) y estimular la economÃ­a. Ahora, ese proceso estÃ¡ roto, para decir lo menos. Esta vez las tasas de interÃ©s bajas no estÃ¡n funcionando. Esta vez no vamos a poder estimularnos fuera de la depresiÃ³n. Esta vez tenemos una depresiÃ³n. Â¿Porque?</p>
<p>Porque esta vez tenemos dos problemas insolubles para evitar la depresiÃ³n, Esta vez estamos generalmente en la misma situaciÃ³n que en 1929 y la consiguiente deflaciÃ³n mundial.</p>
<p>Los dos problemas insolubles que llevaran a la depresiÃ³n y finalmente al Ãºltimo colapso del US dÃ³lar.</p>
<p>El &#8220;despalancamiento&#8221; [palanquear: financiar activos con deuda] econÃ³mico no se puede parar, porque hay demasiado.</p>
<p>El US dÃ³lar se apoya sÃ³lo en una economÃ­a mundial saludable y esta subsidiado.</p>
<p>El mundo se estÃ¡ &#8220;despalancando&#8221; en su totalidad y tenemos una burbuja financiera que se rompe. Yo estimo que bien por encima de 1000 billones (trillions) solamente en los mercados financieros mundiales se estÃ¡n &#8220;despalancando&#8221;. Ese nÃºmero se calcula sumando todo el apalancamiento que hay, en el cual lo mayor son los derivativos de todo tipo que son sÃ³lo INMENSAS apuestas financiadas. No son otra cosa. El Banco Internacional de CompensaciÃ³n dice que mundialmente los derivativos amontan a un millardo de billones (quadrillion) &#8211; esto es 1000 billones (trillions).</p>
<p>AÃºn cuando los bancos centrales muevan el cielo y la tierra con sus inyecciones de liquidez, que van por los 7 billones, a todos los mercados imaginables, eso es una gota en el balde comparado con lo que hay allÃ¡ afuera. Por eso, esta vez, el &#8220;despalancamiento&#8221; continuara sin pararse.</p>
<p>Â¿Porque sucede eso? Muy simple, los consumidores occidentales no pueden mÃ¡s, porque pidieron prestado mÃ¡s de lo que pueden sostener. Por ejemplo, vemos la burbuja de la vivienda que colapsa, luego el colapso de los bonos hipotecarios, luego el colapso de los bancos. Â¿capta la idea? Entonces el crÃ©dito desaparece en todas partes y tenemos asegurada una depresiÃ³n econÃ³mica. Eso conducirÃ¡ a un 20% de desempleo o peor, en el mundo entero. Anote mis palabras.</p>
<p>El cuadro general es que la burbuja econÃ³mica/crediticia mundial, que dura desde 1945, estÃ¡ explotando delante de nuestros ojos desde agosto 2007. Esa es una enorme burbuja.</p>
<p>Como dicen, por cada Ying hay un Yang o mÃ¡s simple, todo lo que sube deberÃ¡ bajar. Y estÃ¡ cayendo con fuerza esta vez. Y &#8230; no hemos visto nada aÃºn. Esa caÃ­da aÃºn tiene un largo camino; estamos sÃ³lo en las primeras etapas. Y el mundo ya estÃ¡ sufriendo.</p>
<p>Por eso y siguiendo esa lÃ­nea, la prÃ³xima vÃ­ctima de esa depresiÃ³n que aparece es el US dÃ³lar. Como dije, la Ãºnica cosa que mantiene el US dÃ³lar a flote con sus masivos dÃ©ficits fiscales ha sido el gastador consumidor estadounidense que compro billones (trillions) de dÃ³lares en importaciones. Cuando se agotaron ya no hay alguna razÃ³n para que nuestros socios comerciales mantengan esa situaciÃ³n Â¿o sÃ­? Los subsidios al dÃ³lar (socios comerciales comprando todo tipo de bonos a EE UU) terminarÃ¡n esta vez.</p>
<p>Â¿CÃ³mo salir de este desastre?</p>
<p>Bueno, debo decir que no creo que nos evitaremos una larga depresiÃ³n, tal vez de diez aÃ±os. Pero hay algunos modos de evitarla.</p>
<p>Primero, si los Estados Unidos abrogaran los $60 billones prometidos a la Seguridad Social y a la AtenciÃ³n MÃ©dica (Medicare) el US dÃ³lar podrÃ­a salvarse. Pero eso no sucederÃ¡. Probablemente los EE UU simplemente pagarÃ¡n, pero con dÃ³lares sin valor.</p>
<p>La segunda medida que podrÃ­a salvar al mundo de esa inminente depresiÃ³n econÃ³mica, y puede que al US dÃ³lar, serÃ­a el sobreseimiento de todas las deudas. Tal vez el dÃ³lar sea barrido de todas maneras, pero eso arreglarÃ­a la escena para una enorme recuperaciÃ³n mundial. El problema con la anulaciÃ³n de las deudas es que casi nunca sucede. CrÃ©anme, no estoy hablando tonterÃ­as sobre el perdÃ³n de la deuda. La Biblia, por ejemplo, habla sobre cÃ³mo cada 7 aÃ±os y cada 70 debe haber un perdÃ³n total de deudas. Se le llama Jubileo. Esa idea es un concepto legÃ­timo que puede funcionar y ha funcionado.</p>
<p>Â¿Considera que no es viable? Pues puede funcionar porque todo lo que sucede es que quien presta a crÃ©dito debe calcular un pago total o anulaciÃ³n de deudas en un perÃ­odo de 7 aÃ±os. Eso puede hacerse y resultarÃ­a en el mÃ¡s grande y sostenido boom econÃ³mico imaginable.</p>
<p>Lo que produce las depresiones econÃ³micas mundiales son la deuda y las burbujas financieras. Las dos van juntas.</p>
<p>Volviendo al destino del US dÃ³lar. El problema es que los prestamistas no perdonaran deudas ni unas que sean amortizables en corto tiempo. Los prestamistas insisten en deudas siempre mÃ¡s grandes y hacen cosas como unas leyes de bancarrota cada vez mÃ¡s restringentes (como hace poco en EE UU). Con eso ellos se garantizan que el consumidor mundial serÃ¡ totalmente exprimido (solo cuestiÃ³n de tiempo) y que luego colapse la burbuja y venga la depresiÃ³n mundial.</p>
<p>La cosa interesante es que sucede es que en las depresiones hay repudiaciÃ³n de deudas, de todas maneras. Eso nos lleva al destino del US dÃ³lar en los prÃ³ximos aÃ±os.</p>
<p>No creo que vayamos a necesitar 30 aÃ±os para ver como la Seguridad Social y la AtenciÃ³n MÃ©dica (Medicare) quiebran a los Estados Unidos. Lo que sucederÃ¡ antes es que cuando los Estados Unidos entren en depresiÃ³n esta vez, el retorno de la inversiÃ³n de nuestros socios comerciales desaparecerÃ¡. Estados Unidos dejara de mantener empleos para sus centenares de millones y ellos dejarÃ¡n de comprar bonos del Tesoro. Entonces los Estados Unidos devaluarÃ¡n un 70% en un aÃ±o, tal vez para seguir hasta valor cero. Los Estados Unidos estarÃ¡n en bancarrota.</p>
<p>Â¿CuÃ¡ndo puede suceder eso? Tal vez a mediados de la prÃ³xima recesiÃ³n econÃ³mica (no una recesiÃ³n). Como creo que entramos en una recesiÃ³n que puede durar 10 aÃ±os, eso significa que tendremos unos 4 aÃ±os que andar antes de que el US dÃ³lar entregue al fin su espÃ­ritu. Si, quiero decir eso. Tenemos tal vez 4 aÃ±os, puede que sÃ³lo 2, en que el US dÃ³lar serÃ¡ todavÃ­a alguna cosa.</p>
<p>Â¿Que podemos hacer sobre todo esto?</p>
<p>Bueno, aparte de tratar con el inevitable caos polÃ­tico y social o los peligros de cuando colapse el US dÃ³lar, necesitarÃ¡ movilizar su dinero hacia una combinaciÃ³n de otras monedas y tambiÃ©n a la compra de cosas reales. Es concebible que a ciertas acciones sobre cosas reales, como minas, les vaya bien. Pero las acciones y los productos financieros en general, con anualidades, serÃ¡n destrozados en su valor, porque en las depresiones econÃ³micas las empresas quiebran o se encogen.</p>
<p>TambiÃ©n sucede que en una crisis de la moneda (US$) ese cheque de la Seguridad Social, el CD del banco, ese bono del Tesoro, la anualidad del seguro, se vuelven todos papeles sin valor. Lo siento, pero es la realidad.</p>
<p>Por eso, para evitar perder todo su ingreso y perder su patrimonio en una crisis de una moneda, se necesita tener dinero en otras monedas y tambiÃ©n comprar cosas reales que aÃºn estÃ©n allÃ­ despuÃ©s de que la moneda sea destruida. Obviamente, oro y metales preciosos figuran allÃ­. La actual caÃ­da de precios no es pertinente, lo que realmente cuenta es lo que pasarÃ¡ en los prÃ³ximos aÃ±os al US dÃ³lar. Ese es el GRAN asunto.</p>
<p>La razÃ³n por la cual el oro y otros parecidos estÃ¡n cayendo se debe al general &#8220;despalancamiento&#8221; financiero y de productos bÃ¡sicos. Cuando esto toque fondo, el oro aÃºn estarÃ¡ allÃ­ y no creo que habrÃ¡ muchas otras cosas que todavÃ­a estÃ©n allÃ­. El problema es cÃ³mo sobrevivirlo.</p>
<p>Nosotros anticipamos muchos movimientos del mercado este aÃ±o pasado, tales como inminentes caÃ­das en las bolsas mundiales pocos dÃ­as antes de que sucediesen, axial como grandes balanceos en los mercados del oro pocos dÃ­as antes de que ocurrieran. TambiÃ©n hicimos pronÃ³sticos en el movimiento de ciertas divisas, como el US dÃ³lar, el Euro y el Yen. Lo invitamos a visitar nuestro sitio.</p>
<p>(TraducciÃ³n Umberto Mazzei)</p>
<p>- Christopher Laird, Editor in Chief, www.PrudentSquirrel.com</p>
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		<title>Â¿Se puede aplicar el modelo laboral danÃ©s en Chile o AmÃ©rica Latina?</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Oct 2008 20:35:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[ &#8220;Debido al conjunto de factores que podrÃ­an haber afectado de forma positiva las tasas de desempleo en Dinamarca, a partir de la segunda mitad de la dÃ©cada de los 90â€™, opino que es aventurado unir los buenos Ã­ndices que Dinamarca expone en material laboral con la condiciÃ³n de flexibilidad contractual, que el mercado laboral [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img src="http://img.photobucket.com/albums/v488/lotte52/Denmark/Dannebrog.jpg" alt="" width="245" height="162" align="left" /> &#8220;Debido al conjunto de factores que podrÃ­an haber afectado de forma positiva las tasas de desempleo en Dinamarca, a partir de la segunda mitad de la dÃ©cada de los 90â€™, opino que es aventurado unir los buenos Ã­ndices que Dinamarca expone en material laboral con la condiciÃ³n de flexibilidad contractual, que el mercado laboral danÃ©s, por norma, ha tenido&#8221; </strong>(por Carlos Salas Lind, publicado por La Segunda.cl).</p>
<p>_________________________________________________________</p>
<p>He seguido con atenciÃ³n el debate que se ha creado, en relaciÃ³n a la visita del ministro de hacienda a Dinamarca. Este viaje tuvo como fin el recabar informaciÃ³n sobre el buen funcionamiento del mercado laboral danÃ©s para evaluar la posibilidad de instaurar (parte de) sus principios en Chile.</p>
<p>El milagro danÃ©s, en este Ã¡mbito, se expresarÃ­a en la progresiva disminuciÃ³n de las tasas de desempleo durante los Ãºltimos 14 aÃ±os (para ser mÃ¡s preciso a partir del aÃ±o 1993 cuando la desocupaciÃ³n alcanzÃ³ un mÃ¡ximo de 10.1%), hasta el Ãºltimo trimestre del aÃ±o 2006, en el que esta cifra llegÃ³ a sÃ³lo un 4,1%.</p>
<p>Como pilar de estos exitosos resultados, se destaca la existencia de tres ejes que han hecho posible su concreciÃ³n: una gran flexibilidad contractual, un generoso seguro de desempleo, y un amplio (y sofisticado) sistema de capacitaciÃ³n y asesoramiento para los trabajadores cesantes (1).</p>
<p>Sin embargo, al citar la experiencia danesa, las autoridades econÃ³micas en Chile han querido poner Ã©nfasis en las perspectivas de soluciÃ³n que pueden representar para el perdurable problema de desempleo en Chile, la adopciÃ³n de (algunos de) los principios de flexibilidad del mercado laboral danÃ©s.</p>
<p>Lo interesante del tema es que<span id="more-26"></span> el mercado laboral danÃ©s se ha caracterizado por su gran flexibilidad en el contexto europeo (y mundial) durante mucho tiempo.<br />
No obstante, esta flexibilidad no fue impedimento para que se desataran altos niveles de desempleo con anterioridad al periodo nombrado por el ministro de hacienda en su exposiciÃ³n en la Enade.</p>
<p>Por consiguiente, es relevante averiguar si ha habido otros factores (externos y/o internos), que han afectado el comportamiento de la economÃ­a y/o del mercado laboral desde mediados de los aÃ±os 90â€™, para poder evaluar sus posibles efectos en la caÃ­da de las tasas de desocupaciÃ³n durante el mismo periodo.</p>
<p>En primer lugar, es muy importante tomar en cuenta, que un sistema de seguridad social tan desarrollado e inusual en este mundo como el danÃ©s, ofrece a mucha gente la posibilidad de abandonar temporalmente (o incluso definitivamente) su lugar de trabajo y/o fuerza laboral, sin que esto signifique grandes repercusiones para sus ingresos, o derechos plenos a todos los demÃ¡s beneficios que el sistema de bienestar social ofrece.</p>
<p>En Dinamarca, esta posibilidad ha contribuido a que mucha gente en edad activa, dependiendo de los proyectos sociales que los distintos gobiernos promueven, no forme parte de las estadÃ­sticas de desempleo.</p>
<p>La variaciÃ³n en el nÃºmero de estos â€œbeneficiadosâ€ puede, por cierto, tener una enorme incidencia en la cifra real de ocupados/desocupados (2). Es asÃ­ que el estado danÃ©s ha destinado una gran cantidad de recursos econÃ³micos para financiar programas, dirigidos a mantener en contacto con el mercado laboral, a personas que han estado desempleadas por un periodo determinado, o personas que simplemente no estÃ¡n en condiciones de realizar un trabajo de tiempo completo, o de ejercer su profesiÃ³n.</p>
<p>Entre estos beneficios, destacan los programas de trabajo flexible (donde el estado paga la diferencia de todas las horas que el trabajador no estÃ¡ en condiciones de realizar), programas de revalidaciÃ³n con goce de seguro de cesantÃ­a (para quienes por problemas fÃ­sicos o psicolÃ³gicos no estÃ©n en condiciones de seguir ejerciendo su profesiÃ³n actual y deciden estudiar nuevamente). AdemÃ¡s, existe un programa de â€œsueldo estatalâ€ para quienes han estado desempleados por mÃ¡s de 6 meses, y consigan un puesto de prÃ¡ctica laboral en una empresa pÃºblica o privada de su interÃ©s (3).</p>
<p>En segundo lugar, con el declarado propÃ³sito de reducir los Ã­ndices de desempleo, el Ãºltimo gobierno social demÃ³crata y la administraciÃ³n actual de corte liberal, han implementado una serie de medidas para hacer menos atractivo, econÃ³micamente, el estar inactivo.</p>
<p>De esta manera, se ha reducido considerablemente el periodo de vigencia del seguro de desempleo; obligando a quienes han estado desempleados por mucho tiempo, a integrarse a la actividad laboral utilizando los programas de reactivaciÃ³n, o arriesgarse a perder el derecho al apoyo econÃ³mico de subsistencia o de cesantÃ­a.</p>
<p>De la misma forma, se disminuyÃ³ el ingreso por concepto de seguro de desempleo estatal para el segmento mÃ¡s joven de la fuerza laboral, aprobÃ¡ndose al mismo tiempo un programa mucho mÃ¡s exigente de reactivaciÃ³n laboral para los jÃ³venes entre 18-25 aÃ±os.</p>
<p>Estas medidas han resultado en un mayor interÃ©s (y necesidad), de este segmento mÃ¡s joven por seguir una carrera profesional (4).</p>
<p>Cabe destacar que estudiar una carrera universitaria o tÃ©cnica no sÃ³lo es gratuito, sino ademÃ¡s es apoyado econÃ³micamente por el estado con la entrega de una mesada o â€œsueldo mensualâ€ al estudiante.<br />
Aparte de este sueldo o â€œmesada estatalâ€, los estudiantes tienen acceso a un crÃ©dito de bajÃ­simo interÃ©s (equivalente al crÃ©dito fiscal en Chile, pero exclusivamente para financiar sus gastos personales), en caso que el ingreso anterior no sea suficiente (5).</p>
<p>En tercer lugar, a mediado de los aÃ±os 90â€™, Dinamarca puso en marcha un exitoso programa de incentivos para hacer atractivo el retiro voluntario de personas activas que se acercaban a la edad de jubilaciÃ³n.</p>
<p>La posibilidad de jubilar con anticipaciÃ³n, bajo condiciones favorables, ha tenido un fuerte impacto en la disminuciÃ³n de personas activas de entre 60 y 66 aÃ±os. Esta polÃ­tica ha estado especialmente dirigida a aumentar las oportunidades de trabajo para el segmento mÃ¡s joven de la poblaciÃ³n (6).</p>
<p>Por Ãºltimo, la aplicaciÃ³n de todas estas medidas coincidiÃ³ con el periodo de fuerte expansiÃ³n econÃ³mica que Dinamarca comenzÃ³ a experimentar a partir de 1994.<br />
AÃºn cuando este periodo de repunte econÃ³mico sufriÃ³ una leve contracciÃ³n entre 2001-2004, la reactivaciÃ³n econÃ³mica se ha vuelto a sentir con renovada fuerza, a partir del Ãºltimo trimestre del 2004.</p>
<p>Sin duda, las polÃ­ticas anteriormente expuestas, muestran que un paÃ­s que dispone de un estado de bienestar social tan desarrollado (y de un monumental costo econÃ³mico) como Dinamarca, dispone de un gran espacio para incentivar el empleo, sin modificar los principios de flexibilidad contractual del mercado laboral.</p>
<p>Debido al conjunto de factores que podrÃ­an haber afectado de forma positiva las tasas de desempleo en Dinamarca, a partir de la segunda mitad de la dÃ©cada de los 90â€™, opino que es un poco aventurado unir mayormente los buenos Ã­ndices que el paÃ­s expone en material laboral, con la condiciÃ³n de flexibilidad contractual que el mercado laboral danÃ©s siempre ha tenido.</p>
<p>Dada las condiciones econÃ³micas y sociales que han enmarcado esta experiencia danesa, es, entonces, aÃºn menos probable que en este modelo, pudiÃ©ramos encontrar la respuesta a los persistentes y altos Ã­ndices de desempleo en Chile (a menos que estuviÃ©ramos en condiciones de importar mucho mÃ¡s que el concepto de flexibilidad laboral. En este caso puntual, parte del principio danÃ©s de distribuciÃ³n mÃ¡s equitativa de la riqueza).</p>
<p>Coincidentemente, las encuestas muestran que los daneses son los europeos que se muestran menos temerosos ante la posibilidad de perder su trabajo, aÃºn cuando Dinamarca no es el Ãºnico paÃ­s que cuenta con un seguro de desempleo generoso.</p>
<p>Y no deja de ser comprensible, porque la pÃ©rdida de la fuente de trabajo para un danÃ©s, no sÃ³lo se contrarresta con la mantenciÃ³n de un ingreso digno, sino ademÃ¡s con el derecho a una pensiÃ³n, y el acceso gratuito a un sistema de salud y educaciÃ³n pÃºblica de primera clase en el mundo.</p>
<p>__________________________________________________________________________________________<br />
<strong>1.-</strong> La red de â€œreactivaciÃ³nâ€, incluye asesorÃ­a personal para evaluar las posibilidades de trabajo de una persona, y el pago de sueldo al trabajador que las empresas estÃ©n dispuestas a recibir por un periodo de prÃ¡ctica determinado. Estos programas son generalmente aplicados a personas que han estado desempleadas por mÃ¡s de 6 meses.</p>
<p><strong>2.</strong>- En este grupo se encuentran tambiÃ©n quienes, manteniendo su puesto de trabajo, deciden hacer uso de beneficio post-natal para mujeres y hombres que, en el caso de Dinamarca, actualmente se puede extender hasta un aÃ±o (recibiendo sueldo completo durante 6 meses y los seis meses siguientes un ingreso menor, pero igualmente atractivo en el mayor de los casos).</p>
<p><strong>3</strong>.- Las estadÃ­sticas muestran que el nÃºmero de personas que se han acogido al beneficio de un â€œtrabajo flexibleâ€, ha aumentado de 15.164 a comienzos de 2004 a 41.645 personas el aÃ±o 2006 (fuente Oficina de estadÃ­stica de Dinamarca. www.dst.dk ).</p>
<p><strong>4</strong>.- El aÃ±o 1992, la fuerza laboral conformada por jÃ³venes entre 18 y 30 aÃ±os era de 864.638 personas. Hoy esa cantidad llega a 627.058 (fuente Oficina de estadÃ­stica de Dinamarca. www.dst.dk ).</p>
<p><strong>5</strong>.- Toda esta enorme red de beneficio social es financiada con el pago de impuestos de todos quienes tienen una forma de ingreso, ya sea un sueldo mÃ­nimo, pensiÃ³n, seguro de desempleo o incluso ingresos como estudiante.</p>
<p><strong>6</strong>.- Curiosamente, la fuerza laboral en Dinamarca ha disminuido entre el periodo 1992-2006, de 2.802.282 a 2.749.392 personas (fuente Oficina de estadÃ­stica de Dinamarca www.dst.dk ).</p>
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		<title>Partidos PolÃ­ticos de la ConcertaciÃ³n para: Â¿El Gobierno o la OposiciÃ³n?</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Oct 2008 17:30:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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&#8220;Un gobierno de SebastiÃ¡n PiÃ±era no cambiarÃ¡ en nada la estructura de Chile, todo lo contrario, seguirÃ¡ fortaleciendo el sistema actual e incluso derechizarÃ¡ aÃºn mÃ¡s sus polÃ­ticas&#8221; (por Gonzalo Prieto Navarrete) foto; primeralinea.cl)
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El momento mÃ¡s difÃ­cil de la ConcertaciÃ³n de Partidos por la Democracia de Chile se encuentra en un punto de inflexiÃ³n. Sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong></strong></p>
<p><strong><img src="http://www.primeralinea.cl/site/c_documentos/galerias/galeria_presi_concer/images/CONCERTACION.jpg" alt="" width="240" height="159" align="left" /></strong></p>
<p><strong>&#8220;Un gobierno de SebastiÃ¡n PiÃ±era no cambiarÃ¡ en nada la estructura de Chile, todo lo contrario, seguirÃ¡ fortaleciendo el sistema actual e incluso derechizarÃ¡ aÃºn mÃ¡s sus polÃ­ticas&#8221;</strong> (<em><a href="http://nuestrasconversaciones.blogia.com/" target="_blank">por Gonzalo Prieto Navarrete)</a></em> foto; primeralinea.cl)</p>
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<p>_________________________________________________________</p>
<p>El momento mÃ¡s difÃ­cil de la ConcertaciÃ³n de Partidos por la Democracia de Chile se encuentra en un punto de inflexiÃ³n. Sus partidos estÃ¡n divididos ideolÃ³gica y generacionalmente, lo que contradice su acciÃ³n polÃ­tica. Por un lado el pensamiento que hoy se debate en el paÃ­s desde la DC hasta el PPD, nos hablan de la necesidad de una gran reforma estructural, que le de un giro a Chile mÃ¡s allÃ¡ del Bicentenario y por tanto el sello del desarrollo. Por otro lado existe una clase polÃ­tica anclada al poder y que no esta dispuesta a dejar el gobierno, esa premisa le hace cometer errores y contradice incluso el corazÃ³n de las acciones individuales y colectivas del conglomerado.</p>
<p>Dependiendo de que rumbo tome en los prÃ³ximos dos aÃ±os la ConcertaciÃ³n, el paÃ­s tambiÃ©n tomarÃ¡ un rumbo diferente. Para ello debemos conocer quienes piensan en la coaliciÃ³n de los Ãºltimos 18 aÃ±os como un<span id="more-135"></span> gobierno, un cuarto gobierno, frente aquellos que piensan en sus partidos como oposiciÃ³n y dar el cambio profundo a la clase polÃ­tica chilena. Este punto de inflexiÃ³n es necesario, una reflexiÃ³n para lo que ocurre hoy y pasarÃ¡ maÃ±ana.</p>
<p><strong>La Clase PolÃ­tica y el recambio generacional. </strong></p>
<p>MÃ¡s allÃ¡ de las distinciones de color o posiciÃ³n mÃ¡s al centro o mÃ¡s a la izquierda, claramente podemos visualizar dentro de la concertaciÃ³n una pugna generacional y que tambiÃ©n es ideolÃ³gica. En lo primero constatamos una clase polÃ­tica que se ha anclado al poder del gobierno, su eje de acciÃ³n esta en el Estado y parece no haber ninguna intenciÃ³n de dejarlo. La organizaciÃ³n instalada para hacer del poder la llave de la Moneda y por tanto una red gigante de favores polÃ­ticos y malas praxis, han dado a parar en los casos de corrupciÃ³n, problemas de gestiÃ³n que dan muestra del desgaste del gobierno, los partidos y esa clase polÃ­tica que no quiere dejar el poder por sentirse con el derecho de haberlo ganado y de alguna forma es cierto, pero la pregunta que nos cabe aquÃ­ es Â¿hasta cuÃ¡ndo? y Â¿a quÃ© precio?</p>
<p>Ojo, la derecha no queda exenta del mismo diagnÃ³stico, lo que pasa es que ellos no estÃ¡n en el escenario de ser cuestionados por su forma de hacer oposiciÃ³n, eso es tema para otra discusiÃ³n.</p>
<p>Un sistema gubernamental y parlamentario, como dirÃ­a para el caso de las regiones un buen amigo: â€œEste es el sistema del gobernador de la islaâ€ donde las regiones son cedidas a los parlamentarios y en acuerdo con el poder central, reparten el poder a conveniencia de sus reelecciones y por tanto la gestiÃ³n del gobierno queda a merced de los objetivos electorales del parlamentario, alcalde o el mÃ¡ximo lÃ­der de la regiÃ³n, pero en ningÃºn caso el darle un mejor bienestar a las y los ciudadanos.</p>
<p>Durante estos 18 aÃ±os los partidos de la concertaciÃ³n han ido regenerÃ¡ndose naturalmente, se han ido unos, y han venido otros nuevos. Una parte de ellos jÃ³venes funcionarios (funcionales) para la maquina del lÃ­der del partido o del lote partidario. Puestos estratÃ©gicamente para dar movimiento al engranaje del poder, pero su peligro esta dado en que estos se han convertido en burÃ³cratas sin ningÃºn compromiso mÃ¡s que el de su sueldo y dispuestos a todo con tal de â€œconservar la pegaâ€ no tienen ningÃºn compromiso polÃ­tico con aquello que hacen y por tanto manifiestan el desgaste que hoy dÃ­a vemos a flor de piel.</p>
<p>El mismo sistema instalado por la clase polÃ­tica que mueve los hilos y hace pactos irreconocibles ve como su ejÃ©rcito desencantado y sin compromiso comete errores una y otra vez, que hacen desesperar la acciÃ³n polÃ­tica del gobierno y mellar las buenas intenciones que existen en la construcciÃ³n de las polÃ­ticas pÃºblicas.</p>
<p>En este mismo espacio se encuentra una nueva generaciÃ³n polÃ­tica comprometida, llena de ilusiÃ³n, ideas y fuerzas para brindar en los prÃ³ximos aÃ±os a Chile un modelo diferente, otro Chile posible que albergue el bienestar y destierre el miedo que el actual sistema mantiene. Esa generaciÃ³n a la que pertenece Michelle Bachelet, pero amordazada por la clase polÃ­tica obsesionada con el poder y con un ejercito de burÃ³cratas mediocres dedicados a pasar la tarjeta a las cinco de la tarde. El discurso de la Presidenta en la Ãºltima Asamblea deÂ  Naciones Unidas es prueba de las ideas de una generaciÃ³n diferente, su gobierno prueba de lo que les planteo, hay una contradicciÃ³n entre lo que se dice y lo que se hace.</p>
<p>Pero la generaciÃ³n comprometida, la nueva generaciÃ³n piensa a largo plazo, piensa incluso en el sacrificio electoral y polÃ­tico. Cree que es bueno perder las prÃ³ximas presidenciales si ello permite dar un recambio a la clase polÃ­tica actual. Cierto es, que este discurso esta en los pasillos, no en la prensa y menos aÃºn en los discursos pÃºblicos. Decir esto muy fuerte es causa de sentencia, destierro y aislamiento, no hay necesidad de dar ejemplos.</p>
<p>Si observamos los documentos dentro de los partidos, las declaraciones en los consejos, encuentros de dirigentes, no es difÃ­cil ver lo que planteo en estas lÃ­neas. Muchos de los desencantados, de los dÃ­scolos, no son mÃ¡s (no todos por supuesto) que hombres y mujeres esperando su momento.<br />
<strong><br />
Los caminos posibles, gobierno u oposiciÃ³n. </strong></p>
<p>Seguir, continuar en el gobierno, sin duda es una tarea, un desafÃ­o que consolida a una coaliciÃ³n con capacidad para gobernar y avanzar en la inclusiÃ³n social y la equidad. Sin embargo el modelo econÃ³mico y social imperante en este mundo globalizado y globalizante parece no dar grandes saltos, todo lo contrario, mantener un sistema polÃ­tico bipartidista, dos grandes coaliciones que hacen avanzar â€œlento, pero seguroâ€ un paÃ­s que desea avanzar pronto porque los que menos tienen no pueden seguir esperando.</p>
<p>Un cuarto gobierno de la ConcertaciÃ³n es la consolidaciÃ³n de una clase polÃ­tica exitosa en el desempeÃ±o de la conquista y mantenciÃ³n del poder, pero que puede adolecer de una estrepitosa derrota y fragmentaciÃ³n irrecuperable, con una sociedad civil aÃºn mÃ¡s desencantada y peor aÃºn, fuera del marco institucional para participar de los procesos polÃ­ticos. No olvidemos que hay 2 millones de ciudadanos no inscritos en los registros electorales y ese nÃºmero aumenta. No existe motivaciÃ³n y un cuarto gobierno parece solamente asegurar una dÃ©cada de gobiernos de derecha, con una oposiciÃ³n fragmentada, dispersa, frustrada incapaz de articular una alternativa que vuelva a entusiasmar como el 5 de octubre.</p>
<p>El segundo camino parece mÃ¡s interesante, peligroso polÃ­ticamente por el sÃ³lo hecho de decirlo, pero necesario para dar estatura de Estado al pensamiento polÃ­tico de Chile.</p>
<p>Un gobierno de SebastiÃ¡n PiÃ±era no cambiarÃ¡ en nada la estructura de Chile, todo lo contrario, seguirÃ¡ fortaleciendo el sistema actual e incluso derechizarÃ¡ aÃºn mÃ¡s sus polÃ­ticas. Una oportunidad para una oposiciÃ³n progresista, con fuerza y decidida a los cambios del paÃ­s. VolverÃ¡ a entrar el verdadero aire fresco, una generaciÃ³n verdaderamente polÃ­tica y no funcionarial, una posibilidad real de contar con esa clase polÃ­tica que encanta y motiva a las y los ciudadanos a comprometerse con un Chile mÃ¡s justo.</p>
<p>Una oposiciÃ³n convencida, comprometida a debatir y actuar por los temas que Chile tiene pendientes, la redistribuciÃ³n de los ingresos, el bienestar, el matrimonio homosexual, el aborto, la eutanasia, la sindicalizaciÃ³n, la gratuidad universal de la cobertura en salud, la descentralizaciÃ³n polÃ­tica y econÃ³mica de las regiones, entre otros tantos temas que darÃ¡n una fuerza multiplicadora en toda la ciudadanÃ­a.</p>
<p>Las conclusiones sobre cual serÃ¡ el camino son diversas, la discusiÃ³n esta abierta y todavÃ­a quedan muchas jugadas por mover. Pero quienes leen este artÃ­culo y reflexionan sobre el quehacer de la polÃ­tica, deben tomar su propia posiciÃ³n y creer en el proyecto que sienten de verdad para Chile. Siempre podemos quedarnos mirando, otros preferimos ir construyendo.</p>
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		<title>USA y la Crisis Financiera</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Sep 2008 19:06:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[Â &#8220;Lo que quedÃ³ claro es que la opiniÃ³n pÃºblica y los polÃ­ticos en su mayorÃ­a simple decidieron que rescatar a banqueros era un mal negocio. El capitalismo financiero, como lo conocimos desde la dÃ©cada del 70, ha terminado&#8221; (Por Oscar Ugarteche, Alainet.org. Foto, The Economist).
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La maÃ±ana del 29 de septiembre del 2008 se discutiÃ³ en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img height="147" width="247" align="left" style="width: 247px; height: 147px" src="http://www.economist.com/images/20070623/D2507FN1.jpg" />Â <strong>&#8220;Lo que quedÃ³ claro es que la opiniÃ³n pÃºblica y los polÃ­ticos en su mayorÃ­a simple decidieron que rescatar a banqueros era un mal negocio. </strong><strong>El capitalismo financiero, como lo conocimos desde la dÃ©cada del 70, ha terminado&#8221; </strong>(Por Oscar Ugarteche, Alainet.org. Foto, The Economist).</p>
<p>________________________________________________________________</p>
<p>La maÃ±ana del 29 de septiembre del 2008 se discutiÃ³ en el Congreso estadounidense la iniciativa del Secretario del Tesoro, Hank Paulson (HP) para comprar activos de los bancos de inversiÃ³n.</p>
<p>Esta iniciativa que habÃ­a sido rechazada por la poblaciÃ³n en su conjunto porque se entendiÃ³ como un rescate de los banqueros ricos y no de los deudores pobres, generÃ³ una polÃ©mica internacional.</p>
<p>Desde el inversionista George Soros y el profesor Paul Krugman hasta el cineasta Michael Moore y otros dentro de Estados Unidos expresaron su renuencia a esta iniciativa. Una lista de acadÃ©micos estadounidenses prestigiosos firmÃ³ una carta donde, en esencia, se oponÃ­an al concepto del rescate bancario porque el plan es un subsidio a los inversionistas al costo de los contribuyentes. Los inversionistas que asumieron los riesgos tambiÃ©n deben<span id="more-134"></span> de pagar las pÃ©rdidas, dicen. No todas las quiebras conllevan riesgos sistÃ©micos, aÃ±aden. Agregan que ni la misiÃ³n de la nueva agencia que se iba a crear con los 700,000 millones de dÃ³lares ni su Ã¡mbito es claro.</p>
<p>Si bien los contribuyentes deben comprar activos ilÃ­quidos y opacos de vendedores preocupados, las condiciones, ocasiones y mÃ©todos de tales compras deberÃ­an de ser claros y las operaciones de compra supervisadas despuÃ©s. Esto no era parte del plan.</p>
<p>Terminan diciendo que si el plan es promulgado, sus efectos estarÃ¡n con los estadounidenses una generaciÃ³n. Con todos sus problemas recientes, los mercados de capital privado son dinÃ¡micos e innovadores y han traÃ­do una prosperidad sin par a la naciÃ³n americana. Debilitar aquellos mercados con interrupciones de corto plazo es desesperadamente miope, dicen.</p>
<p>Desde el bando contrario, Michael Moore, el cineasta critico de los republicanos, dice en su mensaje que no importa lo que digan, cuÃ¡ntas palabras atemorizantes pronuncien, estÃ¡n utilizando sus viejos trucos de provocar miedo y confusiÃ³n para hacerse y continuar ellos mismos y el 1% de la clase alta, obscenamente ricos. SÃ³lo lean los primeros cuatro pÃ¡rrafos del artÃ­culo principal de la ediciÃ³n del lunes 22 de septiembre del 2008 del New York Times y podrÃ¡n ver de quÃ© se trata realmente el asunto: â€œIncluso mientras los diseÃ±adores de polÃ­ticas trabajaban en los detalles del salvataje de $700,000 millones al negocio financiero, Wall Street comenzÃ³ a buscar las formas de aprovecharse de eso.</p>
<p>Las empresas financieras estÃ¡n cabildeando para tener cubiertas todas las formas de inversiones problemÃ¡ticas, no sÃ³lo las relacionadas a las hipotecas. Al mismo tiempo, las empresas financieras estÃ¡n maniobrando astutamente para vigilar todos los valores de los libros de las instituciones financieras que el Tesoro planea intervenir, rol que podrÃ­a hacerles ganar cientos de millones de dÃ³lares al aÃ±o en honorarios. Nadie quiere ser dejado fuera de la propuesta del Tesoro para adquirir valores de instituciones financierasâ€. IncreÃ­ble.</p>
<p>Wall Street y sus defensores crearon este desastre y ahora van a limpiarlo como delincuentes. Hasta Rudy Giuliani estÃ¡ cabildeando para que su empresa sea contratada (y pagada) para realizar â€œconsultorÃ­asâ€ sobre el rescate financiero, termina diciendo Moore.</p>
<p>Opuesto por la derecha y la izquierda la iniciativa fue rechazada por un margen de 23 votos, 228 contra 205 votos en el Capitolio y las bolsas se desplomaron en todo el mundo en niveles grandes. Paulson ha salido diciendo en la tarde del lunes 29 que hay que hacer algo aunque reconociÃ³ que el sistema estÃ¡ funcionando bien a pesar de todo. En los Ãºltimos cuatro meses han quebrado toda la banca de inversiÃ³n menos Morgan Stanley y Goldman Sachs que no las dejaron quebrar y las transformaron en holdings bancarios con la idea de que el gobierno les compre sus activos.</p>
<p>Hasta ahora, de una lista de veinte instituciones expuestas a los derivados vinculados a seguros de hipotecas, diez han dejado de existir sin que haya pasado nada sustantivo ni en la banca comercial ni en el tipo de cambio. Lo que estÃ¡ ocurriendo previsiblemente es que bancos mayores estÃ¡n comprando por poco dinero las carteras de las instituciones que van camino a la quiebra o compran la empresa quebrada entera de manera que el nombre siga aunque en realidad sea ahora una divisiÃ³n de un banco mayor.</p>
<p>Los grandes compradores son Bank of America, Citibank y JP Morgan Chase que compraron Washington Mutual y Wachovia el fin de semana del 27-28 de setiembre, si bien estos tambiÃ©n tiene rabo de paja. El posible fin luego de la quiebra de las veinte instituciones vinculadas a este mercado de derivados relacionados a hipotecas es que bancos extranjeros compraran esos activos en Estados Unidos a precio de remate. En Gran BretaÃ±a donde quebrÃ³ el lunes 29 el segundo banco hipotecario mÃ¡s grande del paÃ­s, Bradford &#038; Bingley, el Tesoro lo nacionalizÃ³. Es el segundo banco en ser nacionalizado en esta crisis en dicho paÃ­s. Lo que quedÃ³ claro es que la opiniÃ³n pÃºblica y los polÃ­ticos en su mayorÃ­a simple decidieron que rescatar a banqueros era un mal negocio.</p>
<p>Entre las consecuencias de esta crisis posiblemente estÃ© la necesidad de separar nuevamente a los bancos comerciales de los bancos de inversiÃ³n y de supervisar todas las operaciones de mostrador de la banca comercial, asÃ­ como el establecimiento de encajes en este tipo de operaciones, que por libres y globales suman ahora 547 millones de millones de dÃ³lares. El regreso de la acumulaciÃ³n financiera a la acumulaciÃ³n real harÃ¡ que los aÃ±os venideros sean de bajo crecimiento para Estados Unidos pero de consolidaciÃ³n de las nuevas tecnologÃ­as y del nuevo orden emergente con sus nuevas instituciones. El capitalismo financiero, como lo conocimos desde la dÃ©cada del 70, ha terminado.<br />
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		<title>Crisis financiera: El retorno definitivo de Obama?</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Sep 2008 00:10:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Para suerte de Obama, en un descuidado uso de las palabras (que siempre dicen mucho mÃ¡s que las estudiadas), fue el propio McCain el que se preocupÃ³ de recordar a los indecisos que su manejo de la economÃ­a no sufrirÃ­a mayores cambios&#8221; (por Carlos Salas Lind. Ir a La NaciÃ³n, Chile. Foto; Vanityfair).
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El lunes 15 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img style="width: 249px; height: 173px;" src="http://www.vanityfair.com/images/politics/2008/03/poar01_obama0803.jpg" alt="" width="249" height="173" align="left" />&#8220;Para suerte de Obama, en un descuidado uso de las palabras (que siempre dicen mucho mÃ¡s que las estudiadas), fue el propio McCain el que se preocupÃ³ de recordar a los indecisos que su manejo de la economÃ­a no sufrirÃ­a mayores cambios&#8221;</strong> (por Carlos Salas Lind. <em><strong><a href="http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20080930/pags/20080930202641.html" target="_blank">Ir a La NaciÃ³n, Chile</a></strong></em>. Foto; Vanityfair).</p>
<p>_____________________________________________________________<br />
El lunes 15 de Septiembre, muchos norteamericanos fueron despertados del â€˜tranceâ€™ en el que parecÃ­an haber caÃ­do con el tÃ©rmino de la ConvenciÃ³n republicana, y la presentaciÃ³n de Sarah Palin como compaÃ±era de fÃ³rmula del candidato republicano, John McCain.</p>
<p>El nerviosismo generalizado que desencadenÃ³ la fuerte caÃ­da de los mercados financieros, permitiÃ³ a los demÃ³cratas neutralizar el complicado panorama que estaba creando la irrupciÃ³n en la carrera presidencial de la joven y carismÃ¡tica gobernadora de Alaska.</p>
<p>McCain buscÃ³ bajar el perfil a la peor crisis financiera en dÃ©cadas, apresurÃ¡ndose en afirmar que la base de la economÃ­a norteamericana seguÃ­a siendo sÃ³lida.<br />
QuizÃ¡s, esta intervenciÃ³n haya servido como un tibio mensaje de alivio para el mundo de los negocios, pero en absoluto para el grueso de la sociedad norteamericana que sigue reprobando, en forma categÃ³rica, el manejo econÃ³mico de la actual administraciÃ³n de Bush.</p>
<p>Todo volviÃ³ a ser como el periodo<span id="more-124"></span> previo a ambas convenciones; con Obama manteniendo una ventaja modesta, pero esperanzadora para quienes ni siquiera desean imaginar la posibilidad de una eventual permanencia de los republicanos en el poder.</p>
<p>Aunque la economÃ­a no habÃ­a dejado de ser el tema mÃ¡s importante en estas elecciones, el equipo de McCain estaba sumando Ã©xitos en su objetivo de opacar la imagen de lÃ­der poco convencional y transformador de Obama.</p>
<p>Pero es justo sostener que frente a la sorpresiva apariciÃ³n de Palin, la sobre-reacciÃ³n del aparato comunicacional de los seguidores de Obama alcanzÃ³ uno de sus puntos mÃ¡s bajos.</p>
<p>El contraataque de los demÃ³cratas (notoriamente movido por la incredulidad y el pÃ¡nico) estaba exponiendo una actitud reaccionaria, de â€˜arrogancia intelectualâ€™ y menosprecio.</p>
<p>Y no es primera vez que los â€˜aliados intelectualesâ€™ y liberales delÂ  partido demÃ³crata se preocupan de convertirse en la peor receta para potenciar las posibilidades de sus presidenciables.</p>
<p>Esta vez, al igual que las fracasadas campaÃ±as presidenciales de Jimmy Carter en 1980, Walter Mondale el 84â€™ y Michael Dukakis el 88â€™Â  la desconexiÃ³n entre el norteamericano comÃºn y la Ã©lite comunicacional (e intelectual) del partido demÃ³crata se estaba haciendo mÃ¡s y mÃ¡s evidente.</p>
<p>Sin embargo, con la preocupante y bullida sacudida del mercado financiero, Obama ha recibido la estafeta, y con Ã©sta, la oportunidad de desvincularse de una campaÃ±a menos positiva e inconsistente.</p>
<p>Para suerte de Obama, en un descuidado uso de las palabras (que siempre dicen mucho mÃ¡s que las estudiadas) fue el propio McCain el que se preocupÃ³ de insinuar a los indecisos que su manejo de la economÃ­a, en caso de resultar electo, no sufrirÃ­a mayores cambios.</p>
<p>En otras palabras, que el candidato demÃ³crata no estarÃ­a tan equivocado en seguir explotando un slogan simple, pero potencialmente demoledor:<br />
&#8216;Que el liderazgo de McCain no ofrece mÃ¡s que la continuaciÃ³n del estilo de gobierno de uno de los presidentes republicanos peor evaluado en la historia de los Estados Unidos&#8217;.</p>
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		<title>Coaching PolÃ­tico: â€œNunca te quejes; explica siempreâ€</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Aug 2008 15:48:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[Â Se dice con frecuencia que, por el hecho de aspirar a ellas, los polÃ­ticos, por definiciÃ³n, son los menos indicados para ocupar posiciones de poder.
Â¿CÃ³mo sostener la paradoja de aspirar legÃ­timamente al poder y ser consciente de todas las maniobras, a veces malas artes, que parecen ser consustanciales con la actividad polÃ­tica? (por Carlos Herrero).
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No [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img height="163" width="235" align="left" src="http://www.gurusoftware.com/images/GuruNet/Leadership.gif" />Â Se dice con frecuencia que, por el hecho de aspirar a ellas, los polÃ­ticos, por definiciÃ³n, son los menos indicados para ocupar posiciones de poder.</strong></p>
<p><strong>Â¿CÃ³mo sostener la paradoja de aspirar legÃ­timamente al poder y ser consciente de todas las maniobras, a veces malas artes, que parecen ser consustanciales con la actividad polÃ­tica? </strong>(<em><a target="_blank" href="http://www.liderazgoyestrategia.blogspot.com/"><strong>por Carlos Herrero</strong></a></em>)<strong>.<br />
</strong>_________________________________________________________________</p>
<p>No sÃ© muy bien si titular como lo hago o escribir:â€coaching para polÃ­ticosâ€.<br />
El lector, estoy seguro, sabe de quÃ© estoy hablando. En los Ãºltimos meses, en EspaÃ±a y en algÃºn paÃ­s lejano, he trabajado haciendo coaching con polÃ­ticos y con candidatos a puestos de elecciÃ³n popular. En muchos aspectos, la problemÃ¡tica no es diferente de la que emerge cuando se trabaja con directivos.</p>
<p>Sin embargo, hay algunas diferencias y a ellas quiero dedicar estas lÃ­neas. SiÂ  los modelos ejecutivos con los que trabajo sugieren moverse a lo largo del triÃ¡ngulo persona, rol, sistema, he encontrado Ãºtil hacer una trasposiciÃ³n al campo polÃ­tico utilizando el triÃ¡ngulo: la persona (polÃ­tico o candidato), el partido polÃ­tico yÂ  el electorado ( o la sociedad; o el pÃºblico).</p>
<p>Con frecuencia se dice que el polÃ­tico, para serlo o para aspirar a un cargo pÃºblico, ha de tener un alto componente de narcisismo; tambiÃ©n el ejecutivo, aÃ±ado yo.<br />
Hay un narcisismo, el productivo, que es necesario para acometer cualquier tarea creativa, estratÃ©gica.<br />
Pero tiene un lado oscuro con<span id="more-123"></span> efectos, entre otros, de producir una visiÃ³n distorsionada de la realidad, de su entorno; suelen ser muy desconfiados y no cuentan con las emociones de los demÃ¡s.</p>
<p>El trabajo de coaching puede y debe abordar esta cuestiÃ³n del narcisismo. Ya en Roma se sabÃ­a del peligro de los dirigentes narcisos: los generales triunfadores entraban en la ciudad junto a un esclavo que les recordaba que eran mortales.<br />
Sin embargo, en momentos como los actuales de gran incertidumbre y de transformaciones masivas, los narcisistas productivos tienen la audacia de promover los cambios que necesitan las sociedades.</p>
<p>Se dice con frecuencia que, por el hecho de aspirar a ellas, los polÃ­ticos, por definiciÃ³n, son los menos indicados para ocupar posiciones de poder.</p>
<p>Â¿CÃ³mo sostener la paradoja de aspirar legÃ­timamente al poder y ser consciente de todas las maniobras, a veces malas artes, que parecen ser consustanciales con la actividad polÃ­tica?</p>
<p>En el siglo XIX el primer ministro inglÃ©s Disrali acuÃ±Ã³ la frase: â€œnunca te quejes, nunca expliquesâ€.</p>
<p>QuizÃ¡ en el XXI haya que cambiarla a â€œnunca te quejes, explica siempreâ€.Â  Buscando frases de dirigentes cÃ©lebres siempre aparecen unas cuantas que permiten reflexionar al polÃ­tico.</p>
<p>Â¿PolÃ­tica como profesiÃ³n para toda la vida o como profesiÃ³n temporal?</p>
<p>Si en nuestra experiencia empresarialÂ  sabemos que ya casi no existen puestos vitalicios, Â¿por quÃ© tendrÃ­a que ser diferente en la polÃ­tica?<br />
AsÃ­,Â  el polÃ­tico reflexiona sobre su hoy, su ayer y sus proyectos para maÃ±ana. En el coaching se trabaja la coherencia o incoherencia de esos proyectos y en cÃ³mo adquirir los recursos necesarios para asegurar una mÃ­nima coherencia.</p>
<p>Otro vÃ©rtice del triÃ¡ngulo es el partido polÃ­tico. En mi andar por varios paÃ­ses, he trabajado con polÃ­ticos, y candidatos con sistemas electorales diversos: unos, como el espaÃ±ol, en los que la legislaciÃ³n refuerza la posiciÃ³n de los partidos; otros, por ejemplo aquÃ©llos con sistema de distrito uninominal, en los que sobresale la de los polÃ­ticos o candidatos.</p>
<p>Pero en todos es indudable la relevancia, mayor o menor, de los partidos. Y en Ã©stos hay que trabajar la paradoja que supone colaborar y competir para ser elegido o reelegido. Nada totalmente nuevo porque tambiÃ©n en las empresas se produce la misma paradoja.</p>
<p>La alternancia polÃ­tica democrÃ¡tica es seguramente el mejor mecanismo para garantizar la estabilidad de los sistemas. Aceptamos que los nuestros no ganen porque sabemos que algÃºn dÃ­a lo harÃ¡n.</p>
<p>Aceptamos los semÃ¡foros para regular el trÃ¡fico porque sabemos que a la luz roja que nos detiene, y que da paso a los otros, sigue la verde que para a los otros y nos otorga la preferencia.</p>
<p>Â¿QuÃ© ocurrirÃ­a si estuviera siempre roja para nosotros y siempre verde para los demÃ¡s?.</p>
<p>Podemos imaginarlo. Â¿CÃ³mo aceptar que el partido de uno ha perdido oÂ  que, si ha ganado, algÃºn dÃ­a dejarÃ¡ el poder?</p>
<p>Sabemos desde Darwin que la selecciÃ³n natural, el desarrollo de nuevas especies y de la complejidad, implicaÂ  fomentarÂ  la colaboraciÃ³n intra-grupal y la competitividad inter.-grupal.</p>
<p>En polÃ­tica democrÃ¡tica, la alternancia permite el avance de un sistema, de un partido, cuando, temporalmente, gana las elecciones. Pero el sistema siempre tiene en cuenta que el perdedor serÃ¡ ganador despuÃ©s.<br />
Por lo tanto, quizÃ¡ habrÃ­a que pensar en ecosistemas mÃ¡s que en grupos partidarios enfrentados, de la misma manera que pienso que un gran banco espaÃ±ol es consciente de que forma parte de un ecosistema en el que los pequeÃ±os son tan necesarios como el gigante.</p>
<p>El tercer Ã¡ngulo, ninguno de ellos es menos importante que los otros dos, es el electorado, el pÃºblico. Tengo una buena amistad con un profesor inglÃ©s que explica en Londres polÃ­tica subsahariana.</p>
<p>Hace algÃºn tiempo le preguntÃ© en los Picos de Europa, quÃ© era lo que mÃ¡s querÃ­an los electores de Ghana o de cualquier otro paÃ­s africano. No dudÃ³ en responder: â€œigual que los espaÃ±oles, que dialoguen con ellos; el mayor dÃ©ficit democrÃ¡tico es la falta de comunicaciÃ³nâ€.</p>
<p>En este Ã¡ngulo el trabajo consiste en reflexionar sobre la comunicaciÃ³n, Â¿es eficaz la sinceridad o â€œrindeâ€ mÃ¡s la mentira, la ocultaciÃ³n?</p>
<p>Â¿Da mÃ¡s votos la infantilizaciÃ³n de los electores?.</p>
<p>Hay ejemplos concretos en los que los polÃ­ticos contestan que sÃ­ , que es mÃ¡s rentable no dejarles ser adultos. Y entonces la reflexiÃ³n consiste en desmenuzar el sentido y el significado de las palabras; y en comentar â€œEl mago de Ozâ€.</p>
<p>Cuando el perro rasga la pantalla tras la que opera el mago, Dorothy y sus compaÃ±eros le ven cara a cara: es un hombrecillo insignificante, dÃ©bil, con cara un poco estÃ³lida:</p>
<p>Â¿Y tÃº eres el mago?; si, responde, pero no digÃ¡is a la gente del pueblo lo minÃºsculo que soy porque le conviene creer en mÃ­ como su salvador.</p>
<p>Â¿Hasta quÃ© punto el polÃ­tico ( o candidato) estÃ¡ en connivencia subterrÃ¡nea con los intereses de muchos que prefieren no ocuparse de sus propios problemas?</p>
<p>Â¿QuÃ© hacer? Una reflexiÃ³n apasionante.</p>
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		<title>Estatuto Docente: una tragedia peor que el Transantiago</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Aug 2008 18:23:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[Mario Waissbluth, profesor de la Universidad de Chile y afÃ­n a la ConcertaciÃ³n, se abocÃ³ a revisar un sinnÃºmero de estudios y cifras, y a conversar con expertos en educaciÃ³n, directores y sostenedores de colegios. La idea era arribar a un balance, sin eufemismos ni clichÃ©s, sobre la calidad de los profesores y de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><font size="2"></font><font size="2"><img height="160" width="246" align="left" style="width: 246px; height: 160px" src="http://siteresources.worldbank.org/PERUINSPANISHEXT/Images/fotoEducacion.jpg" /><strong>Mario Waissbluth, profesor de la Universidad de Chile y afÃ­n a la ConcertaciÃ³n, se abocÃ³ a revisar un sinnÃºmero de estudios y cifras, y a conversar con expertos en educaciÃ³n, directores y sostenedores de colegios. La idea era arribar a un balance, sin eufemismos ni clichÃ©s, sobre la calidad de los profesores y de la educaciÃ³n en Chile y los factores que influyen en Ã©sta. He aquÃ­ las dramÃ¡ticas conclusiones </strong>(por Mario Waisbluth, Revista QuÃ© Pasa).</font></p>
<p><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"><font size="2" /></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"><font size="2" /></font><font size="2"><font size="2" /></font></p>
<p><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"><font size="2" /><font size="2" /></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"><font size="2" /></font><font size="2"><font size="2" /></font></p>
<p><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2"></font><font size="2">_______________________________________________________</font></p>
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La legislaciÃ³n de educaciÃ³n superior -estupenda muestra del libre mercado- le permitiÃ³ ingresar a estudiar PedagogÃ­a a una universidad de dudosa calidad, de esas que otorgan los tÃ­tulos al vapor y/o por internet.</font><font size="2">SegÃºn una reciente investigaciÃ³n (ver recuadro en la pÃ¡gina 16), a lo largo de sus &#8220;estudios&#8221; los niveles de conocimiento de nuestro joven mejoraron entre&#8230; 2% a 4%. No mÃ¡s. PasÃ³ por la universidad y aprendiÃ³ nada. PagÃ³ buen dinero o incluso se endeudÃ³ para comprar un tÃ­tulo. En su lugar, cualquiera hubiera hecho lo mismo.</font><font size="2"> </font><font size="2">No exagero. Aunque los puntajes de corte y la demanda por estos estudios han ido en aumento, la carrera de PedagogÃ­a BÃ¡sica registrÃ³ en el proceso de admisiÃ³n 2008 un puntaje PSU del Ãºltimo matriculado, que en una universidad llegÃ³ a ser deâ€¦ 320 puntos. Esto equivale a responder correctamente cuatro de las 80 preguntas. AsÃ­ es, 4 de 80.</font><font size="2">De 18 mil estudiantes que este aÃ±o egresarÃ¡n como profesores -con poca esperanza de encontrar trabajo-, cerca de la mitad lo estÃ¡ haciendo vÃ­a dudosas regularizaciones de estudios. Las universidades que los imparten, incluidas algunas del Consejo de Rectores, hacen un pingÃ¼e negocio que crece vertiginosamente: son 40 universidades e institutos que aumentaron, en los Ãºltimos 3 aÃ±os, su matrÃ­cula total formal de 12.500 a 24.600 alumnos de PedagogÃ­a. EstÃ¡ bueno el mercado.</font><font size="2"><strong>El lastre del Estatuto Docente</strong></font><font size="2">Luego, ya egresado y titulado, la suerte le sonriÃ³ un rato a nuestro joven: pudo ingresar como profesor con una jornada de 44 horas semanales a una escuela municipal. Habiendo logrado -con todas las asignaciones &#8211; una remuneraciÃ³n inicial de 591 mil pesos brutos mensuales, que con los aumentos bianuales automÃ¡ticos llega inexorablemente a 877 mil pesos, Ã©ste ya no tan joven, gracias al Estatuto Docente y con el entusiasta apoyo de su Colegio de Profesores, ha procurado rehuir cualquier tipo de evaluaciÃ³n rigurosa.</font><font size="2"> </font><font size="2">Si yo estuviera en su lugar, asegurado un ingreso intocable para mi familia, el que no podrÃ­a haber logrado de otra forma con ese nivel de preparaciÃ³n, me opondrÃ­a rotundamente a un cambio en la situaciÃ³n. AdemÃ¡s me sentirÃ­a bastante tranquilo, sabiendo que si el sostenedor municipal osara pedirme la renuncia por &#8220;pÃ©simo desempeÃ±o docente&#8221;, existirÃ­a la casi certeza de que la InspecciÃ³n del Trabajo y/o los tribunales me reintegrarÃ­an al cargo, con una indemnizaciÃ³n de $15 millones a $25 millones. Â¿La causal? &#8220;Menoscabo por desvinculaciÃ³n injusta&#8221;. Para perder el trabajo, este profesor deberÃ­a tener mÃ¡s de 100 dÃ­as anuales de licencia mÃ©dica, cometer abuso sexual o un crimen similar.</font><font size="2">Digamos las cosas como son porque es sanador. Visto en retrospectiva, el error mÃ¡s caro para el paÃ­s en dos dÃ©cadas no es el Transantiago: es el Estatuto Docente. Como en toda tragedia, nadie es tan maligno. Me lo relatÃ³ un altÃ­simo integrante del primer gobierno de la ConcertaciÃ³n: &#8220;UbiquÃ©monos en esa Ã©pocaâ€¦ Pinochet comandante en jefe, terror a la fuga de capitales, ejercicios de enlace&#8230; habÃ­a que defender la economÃ­a y la democracia a toda costa. Tuvimos que concederles mucho a muchos, como el Estatuto Docente a los profesores y el silencio sobre las privatizaciones a los empresarios&#8221;.</font><font size="2"><strong>Uno posiblemente hubiera hecho lo mismo.</strong></font><font size="2">Retomemos la historia del joven profesor. No creamos que lo estÃ¡ pasando bien. Sus condiciones laborales son durÃ­simas: agotadoras 32 horas de clases, el ambiente es agresivo, su tasa de depresiones severas a lo largo de la vida es de 32% cuando el promedio de una muestra de referencia es de 23%. Sus episodios de pÃ¡nico o de ansiedad superan por mÃ¡s del doble a la muestra de referencia. Mayor razÃ³n para sentirse menoscabado si alguien propusiera someterlo a una evaluaciÃ³n rigurosa.</font><font size="2"> </font><font size="2">Como todos sabemos, pero no decimos, la evaluaciÃ³n docente actual es enteramente dudosa. DespuÃ©s de 4 aÃ±os de resistencia, todavÃ­a no se logra evaluar ni siquiera a la mitad de los profesores. Pero algo se ha avanzado; es un logro, casi como poner un pie en una puerta antes cerrada.</font><font size="2">Pero, escarbemos en los datos que yacen tras un velo de eufemismos en el sitio web del Ministerio de EducaciÃ³n: los clasificados como &#8220;competentes&#8221; o &#8220;destacados&#8221; suman el 64% de los evaluados. Este 64% tiene derecho a un incentivo monetario, para lo cual debe rendir una prueba rigurosa de conocimientos, asunto no incluido en la evaluaciÃ³n regular. Cerca de la mitad de los que tienen ese derecho, por alguna &#8220;extraÃ±a&#8221; razÃ³n, se abstiene de rendir dicha prueba, aunque recientemente se ablandaron los criterios para que mÃ¡s profesores lo hagan.</font><font size="2">Revisando los resultados de ese proceso, se concluye que en realidad apenas el 10% del total de los profesores tiene niveles de conocimiento comprobado que los pudieran calificar como realmente &#8220;competentes&#8221; o &#8220;destacados&#8221;.</font><font size="2">La situaciÃ³n de los docentes de colegios particulares subvencionados no es muy diferente. SegÃºn todo lo que se observa, descontado el factor socioeconÃ³mico de sus alumnos, se constata que la realidad educativa, emocional y salarial de los profesores y los tamaÃ±os de aula en ambos sistemas son muy parecidos.</font><font size="2"> </font><font size="2">El informe del Sials ya mencionado contiene otro dato aterrador, pero como los chilenos somos expertos en hacernos los lesos, esta verdad polÃ­ticamente irritante no se comenta: sÃ³lo el 8% de los egresados de educaciÃ³n superior entiende completamente lo que lee.</font><font size="2">Es fÃ¡cil sospechar entonces que los profesionales que hoy comprenden perfectamente lo que leen no son los que ingresaron a la educaciÃ³n superior con 400 o incluso 600 puntos. El 8% superior en la PSU equivale a cerca de 650 puntos. Por tanto, es difÃ­cil creer que muchos profesores comprendan perfectamente lo que leen; luego, es difÃ­cil imaginar que podrÃ¡n enseÃ±ar a sus alumnos a comprender lo que leen o a dividir fracciones. PerdÃ³n por la franqueza.</font><font size="2">En suma, despuÃ©s de revisar informes, mirar cifras y entrevistar a bastante gente para escribir este artÃ­culo, si se toma en consideraciÃ³n el origen escolar de la mayorÃ­a de los educadores y la calidad de la educaciÃ³n pedagÃ³gica que recibieron, es inevitable concluir que, por lo bajo, un tercio de ellos no tiene la formaciÃ³n esencial, los conocimientos, la pedagogÃ­a o la motivaciÃ³n para abordar la titÃ¡nica tarea que este paÃ­s enfrenta para resolver el problema de la calidad educacional. Peor aun en los mayoritarios casos de alumnos y apoderados en situaciÃ³n vulnerable, lo que requerirÃ­a profesores con aun mayores competencias.</font><font size="2">Para muchos profesores motivados, nada de esto es su culpa: es este perverso encadenamiento de circunstancias el que los ha puesto donde estamos. Para otros, son flagrantes sus faltas a la Ã©tica al recibir un sueldo por un trabajo que no se hace o se hace pÃ©simo.</font><font size="2"> </font><font size="2">No cabe duda de que hay una cuota relevante de buenos y motivados profesores, pero hay que mencionar la desmotivaciÃ³n y desidia de muchos. Si yo llevara 20 aÃ±os en una escuela municipal, en esas condiciones ambientales, laborales y organizacionales, posiblemente me sentirÃ­a igual.</font><font size="2">La motivaciÃ³n de los docentes tiene una elevada correlaciÃ³n con el liderazgo de los directores de escuela. EstÃ¡ verificado que el liderazgo directivo es el segundo factor intraescuela, luego de las competencias docentes, que mÃ¡s influye en la calidad de la educaciÃ³n. Obvio.</font><font size="2"><strong>Otra verdad inconveniente</strong></font><font size="2">La otra verdad inconveniente, que los parlamentarios de derecha callan discretamente: Â¿alguna vez nos explicarÃ¡n con la frente en alto por quÃ© se opusieron por mÃ¡s de 15 aÃ±os a cambiar el estatuto pinochetista de &#8220;amarre&#8221;, que declarÃ³ a los directores como vitalicios?</font><font size="2"> </font><font size="2">Vitalicios. EstÃ¡ clarito por quÃ©: ellos tambiÃ©n tienen su cuota de clientelismo. AsÃ­ son las tragedias. Y luego tienen cara para criticar la calidad de la educaciÃ³n municipal y reclamar por la inflexibilidad laboral del paÃ­s.</font><font size="2">A pesar de que ya se logrÃ³ cambiar la dichosa norma vitalicia, los astutos artÃ­culos transitorios introducidos por estos parlamentarios todavÃ­a permiten la permanencia de un buen porcentaje de apernados que no le rinden cuentas a nadie. Como me contÃ³ esta semana un sostenedor municipal del sur: &#8220;Tengo un tercio de vitalicios; despedÃ­ a uno por peticiÃ³n expresa y reiterada del Centro de Padres. Me tuve que tragar 25 meses de indemnizaciÃ³n, mÃ¡s una condena de 30 millones de pesos por menoscabo. No lo vuelvo a intentar. Simplemente no tengo la plata. AdemÃ¡s, pese a que la matrÃ­cula me disminuye aÃ±o a aÃ±o, sigo con el mismo nÃºmero de profesores&#8221;.</font><font size="2">El arreglito es mÃ¡s sicÃ³tico todavÃ­a: si uno de los vitalicios pierde su concursoâ€¦ el municipio debe mantenerlo contratado con el mismo sueldo. Esa sÃ­ que es flexibilidad laboral.</font><font size="2"><strong>Negociemos el rescate</strong></font><font size="2"> </font><font size="2">En esta tragedia griega, como en un juego de ajedrez, al gremio de profesores se le concediÃ³, por medio del Estatuto Docente, la captura de la educaciÃ³n municipal y la tiene de rehÃ©n. Por ende, tiene de rehÃ©n el futuro del paÃ­s.</font><font size="2">No estoy juzgando a nadie. Son las benditas circunstancias polÃ­ticas, histÃ³ricas y constitucionales. Las mismas que han permitido agarrarse de la teta a otros grupos de poder gremial, empresarial o universidades truchas. Las mismas que han llevado a un grupo de no mÃ¡s de 200 dirigentes polÃ­ticos a repartirse los cupos parlamentarios y municipales a su gusto durante casi 20 aÃ±os gracias al sistema binominal, mecanismo inventado para mantener el statu quo y &#8220;proteger la democracia&#8221;. No hay castigo ni incentivo polÃ­tico alguno por obtener resultados de largo plazo que ayuden a la ciudadanÃ­a, educaciÃ³n incluida.</font><font size="2">&#8220;Captura&#8221; es lo que ocurre cuando un grupo de agentes, empresas o personas logran apropiarse de una instituciÃ³n o sistema -por conductos formales o informales- para su propio beneficio. Las capturas se resuelven por rescate armado o por negociaciÃ³n. Siendo impensable la primera opciÃ³n, Â¿por quÃ© no inventamos una negociaciÃ³n en la firme, para salir de este embrollo? Pongamos nÃºmeros gruesos, por ejemplo, a lo que costarÃ­a modificar radicalmente el Estatuto Docente.</font><font size="2">Supongamos retiros anticipados -dignos y programados- a lo largo de cinco aÃ±os, por unos 15 meses de salario ademÃ¡s de lo que establece el CÃ³digo del Trabajo, para unos 20.000 docentes que no tengan una buena y rigurosa evaluaciÃ³n, y que hoy mal-educan a unos 800 mil niÃ±os. No es tan loco considerando que recientemente nueve mil se acogieron a retiro.</font><font size="2"> </font><font size="2">Agreguemos el cese inmediato -con pensiÃ³n razonable- de todos los vitalicios que siguen desmotivando a sus profesores y que no ganen su concurso. EstarÃ­amos sumando unos mil millones de dÃ³lares. Esto es inversiÃ³n por una vez.</font><font size="2">Suponiendo el cierre inmediato de carreras pedagÃ³gicas de calidad inaceptable y la imprescindible creaciÃ³n de un examen nacional de habilitaciÃ³n para ejercer la pedagogÃ­a en cualquier tipo de escuela, deberemos sumar el costo de devolverles la plata que malgastaron en matrÃ­culas a unos 10.000 estudiantes de pedagogÃ­a express en estos Ãºltimos aÃ±os: serÃ­an unos cien millones de dÃ³lares mÃ¡s.</font><font size="2">Agreguemos un programa para crear o fortalecer institutos pedagÃ³gicos dignos de ese nombre, con postgrados de nivel internacional, etc.: otros cien millones de dÃ³lares. Por una vez. Ya vamos en 1.200 millones de dÃ³lares.</font><font size="2">Finalmente, lo mÃ¡s caro. InmigraciÃ³n inmediata de dos o tres mil profesores extranjeros bilingÃ¼es con experiencia en aula. Beca robusta para todo estudiante con PSU arriba de 650 puntos que ingrese a estudiar PedagogÃ­a a una carrera acreditada, con una promesa salarial 40% superior al valor actual, y de 70% para aquellos que obtengan un magÃ­ster acreditado en PedagogÃ­a o una materia especÃ­fica. Lo mismo para egresados de IngenierÃ­a, Derecho o cualquier ciencia, que obtengan un magÃ­ster acreditado en PedagogÃ­a. En EspaÃ±a, por cierto, esta Ãºltima es la Ãºnica manera de ser profesor de secundaria. AgrÃ©guele inducciÃ³n, apoyo y mentores para todos los profesores que inicien sus labores. SÃºmele 100% de aumento salarial para atraer buenos directores de escuela.</font><font size="2"> </font><font size="2">Suponiendo un programa paulatino, que comience hoy, estaremos hablando de un gasto adicional que a la vuelta de una dÃ©cada puede llegar a ser del orden de mil millones a mil doscientos millones de dÃ³lares anuales, algo asÃ­ como el 0,5 % del PGB que Chile deberÃ­a tener para esa Ã©poca. NÃºmeros gruesos, por supuesto. Todos los profesores del sistema municipalizado continuarÃ­an, si lo desean, siendo miembros del Colegio de Profesores: eso ni se discute. Pero con un renovado y flexible Estatuto Docente, con incentivos asociados a una evaluaciÃ³n rigurosa y a una salida expedita para los casos de flagrante abandono de deberes. Yo pagarÃ­a feliz mÃ¡s impuestos para financiar semejante revoluciÃ³n.</font><font size="2">Por cierto, Ã©ste no es sÃ³lo un llamado a los profesores. Para que haya negociaciÃ³n deben existir dos partes. La otra es el Poder Ejecutivo y todos los partidos del espectro polÃ­tico, abandonando por una vez las rencillas y creando el consenso necesario para avanzar con los maestros y no contra ellos.</font><font size="2">Pongamos esa plata arriba de la mesa y todos ganan, incluyendo los profesores, que habrÃ¡n recuperado su histÃ³rico sitial en la sociedad. Se crea una carrera docente de estÃ¡ndar internacional. Se desarrolla un nuevo concepto de evaluaciÃ³n, cuyo foco es el perfeccionamiento de profesores que ingresaron a la carrera cumpliendo estÃ¡ndares mÃ­nimos. Se fortalece la educaciÃ³n pÃºblica que muchos aÃ±oramos. Los que mÃ¡s ganarÃ­an son nuestros hijos y nietos. Por eso, si quieren, subamos el monto de los retiros anticipados al doble, pagaderos en cÃ³modas cuotas a 10 aÃ±os. Â¿Hay trato? Me convencÃ­ que el resto es mÃºsicaâ€¦ con minÃºscula.</font> </p>
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		<title>Por quÃ© Lagos va a ser el candidato de la ConcertaciÃ³n</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Jun 2008 12:06:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[
&#8220;Ya que la ConcertaciÃ³n sigue siendo una mÃ¡quina electoral poderosÃ­sima, sus posibilidades de unirse a Arturo Alessandri como el Ãºnico presidente en ganar dos elecciones democrÃ¡ticas no son para nada triviales&#8221; (por Patricio Navia, Revista Poder, junio 2008).
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A menos que Ã©l mismo opte por abortar su candidatura, el ex Presidente Ricardo Lagos serÃ¡ el candidato [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20080712/imag/FOTO_0120080712142820.jpg" alt="" width="231" height="157" align="left" /><br />
<strong>&#8220;Ya que la ConcertaciÃ³n sigue siendo una mÃ¡quina electoral poderosÃ­sima, sus posibilidades de unirse a Arturo Alessandri como el Ãºnico presidente en ganar dos elecciones democrÃ¡ticas no son para nada triviales&#8221; </strong>(por Patricio Navia, Revista Poder, junio 2008).</p>
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A menos que Ã©l mismo opte por abortar su candidatura, el ex Presidente Ricardo Lagos serÃ¡ el candidato oficialista en 2009. Porque ninguno de los otros aspirantes tiene suficiente fuerza ni recursos para detenerlo, y aparentemente tampoco tienen demasiadas ganas, Lagos serÃ¡ el abanderado concertacionista.</p>
<p>Ya que la ConcertaciÃ³n sigue siendo una mÃ¡quina electoral poderosÃ­sima, sus posibilidades de unirse a Arturo Alessandri como el Ãºnico presidente en ganar dos elecciones democrÃ¡ticas no son para nada triviales.</p>
<p>Nacido el 2 de marzo de 1938, Ricardo Lagos cumplirÃ¡ 71 aÃ±os cuando la ConcertaciÃ³n estÃ© en pleno proceso de selecciÃ³n de candidato. Si logra ganar la presidencial, Lagos cumplirÃ¡ 72 aÃ±os una semana antes de iniciar su segundo periodo.</p>
<p>Abogado de profesiÃ³n con un doctorado en economÃ­a en Dukeâ€”que en nomenclatura actual serÃ­a mÃ¡s bien en historia econÃ³micaâ€”Lagos es mucho mÃ¡s de centro que de izquierda. Si bien militÃ³ en el PS y fundÃ³ el PPD, Lagos parece<span id="more-110"></span> mÃ¡s cÃ³modo en la tradiciÃ³n de los presidentes del Partido Radical.</p>
<p>Laico hasta la mÃ©dula, comprometido con la justicia social pero tambiÃ©n con el desarrollo econÃ³micoâ€”y la protecciÃ³n de los grandes grupos empresarialesâ€”el ex presidente construyÃ³ de grandes obras de infraestructura y consolidaciÃ³n de un Estado desarrollista. Lo suyo no fue ni la salutaciÃ³n derechista reverencial al mercado cruel ni la diatriba anti-capitalismo de la izquierda.</p>
<p>Progresista y modernizadorâ€”ocasionalmente izquierdista segÃºn algunas definiciones laxasâ€”Lagos tuvo muchas mÃ¡s luces que sombras en su primer periodo. La gran mayorÃ­a de los chilenos estaba mejor despuÃ©s de su gobierno que cuando Lagos llegÃ³ al poder.</p>
<p>Ese Ã©xito le otorga a Lagos una plataforma inmejorable para una candidatura. Pese a los esfuerzos de la Alianzaâ€”y de crÃ­ticos incluso en la ConcertaciÃ³nâ€”Lagos sigue gozando de un alto apoyo popular y del respeto de la clase dirigente y empresarial. DespuÃ©s de dos aÃ±os de ataques e intentos vanosâ€”aunque no carentes de evidenciaâ€”por desacreditarlo, Lagos sigue siendo el concertacionista mejor posicionado en las encuestas presidenciales.</p>
<p>A sabiendas de su popularidad, el propio Lagos echÃ³ a andar la carrera presidencial cuando anunciÃ³ que, dada su condiciÃ³n de ex Presidente, no estaba disponible para primarias en la ConcertaciÃ³n. Esto es, se atribuyÃ³ una condiciÃ³n impropia de un demÃ³crata. Como si la votaciÃ³n de 2000 todavÃ­a tuviera validez, Lagos unilateralmente definir las reglas del juego para la selecciÃ³n en la ConcertaciÃ³n.</p>
<p>Sorpresivamente, ninguno de sus potenciales rivales acusÃ³ el golpe. Ni la senadora DC Soledad Alvear ni el Secretario General de la OEA, el PS JosÃ© Miguel Insulza, se atrevieron a contradecirlo.</p>
<p>Aunque hubiera resultado fÃ¡cilâ€”e incluso conveniente para la salud de la democraciaâ€”ninguno llamÃ³ a entender a todos los chilenos, incluso los presidenciables, como iguales en dignidad y derechos.</p>
<p>La apuesta de Lagos, obviamente, es mÃ¡s compleja. Lo suyo fue anunciar su intenciÃ³n antes que los demÃ¡s para posicionarse mejor en las encuestas. Si mantiene su primer lugar entre los aspirantes concertacionistas, las primarias serÃ¡n innecesarias. Sin primarias, el candidato se definirÃ¡ a comienzos de 2009. Con primarias, en cambio, la definiciÃ³n se producirÃ­a mÃ¡s tarde.</p>
<p>Las primarias exigen debates y discusiÃ³n de propuestas antes que la gente decida. Las campaÃ±as pueden demostrar que un candidato perdiÃ³ el contacto con las aspiraciones de los chilenos o que simplemente ya no tiene la salud que exige un puesto tan estresante y demandante como la primera magistratura.</p>
<p>Al imponer que deben ser las encuestasâ€”y no unas primarias celebradas despuÃ©s de una campaÃ±a competitivaâ€”Lagos dio el primer golpe al interior de la ConcertaciÃ³n. Y como va corriendo primero entre los oficialistas, mientras antes se defina al candidato, mejor para Lagos.</p>
<p>Producto del anuncio de Lagos, Alvear e Insulza se vieron obligados a mover pieza. Lo de Alvear fue la repeticiÃ³n de su frustrado intento anterior. Su anuncio enfrentÃ³ una fÃ©rrea oposiciÃ³n interna. AdemÃ¡s, ni las encuestas, ni los dirigentes del PDC, le otorgan buenas posibilidades.</p>
<p>Peor aÃºn, ya que necesita alterar el statu quo, su principal factor en contra es su propia aversiÃ³n al riesgo. Si en 2005 perdiÃ³ la candidatura precisamente porque no se atreviÃ³ a innovar, resulta difÃ­cil que hoy Alvear tome riesgos aÃºn mayores.</p>
<p>Adicionalmente, Alvear parece incapaz de contradecir al Presidente Lagos. AÃºn cuando Lagos le dio la oportunidad de distanciarse, al anunciar pÃºblicamente su preferencia por Bachelet en 2005, la Presidenta DC ha demostrado una lealtad excesiva con el presidente. Como si la figura paternal de Lagos afectara su capacidad de desafiarlo, Alvear parece incapaz de desafiar a Lagos a primarias.</p>
<p>Insulza, en cambio, parece preso de una inaceptable vacilaciÃ³n. Si bien sus responsabilidades en la OEA hacen difÃ­cil que se venga ya como candidato, sus escaramuzas ocasionales como potencial aspirante debilitan su capacidad para ejercer adecuadamente su puesto en la OEA. Como experimentado polÃ­tico, Insulza sabe que los tiempos electorales son lo que son y no lo que debieran ser.</p>
<p>De ahÃ­ que su insistencia en pedir que se retrase el inicio de la campaÃ±a presidencial resulta, ademÃ¡s de inÃºtil, un reflejo de su propia incapacidad para tirarse a la piscina aunque haya, por ahora, poco agua. Si no sube rÃ¡pidamente en las encuestas, Insulza no tendrÃ¡ chance alguna frente a Lagos.<br />
Y si no se baja del tren de la OEA para subirse a la micro de la campaÃ±a, Insulza se va quedar fuera antes de que siquiera formalice sus intenciones.</p>
<p>Lagos ya anunciÃ³ su intenciÃ³n. Se comporta como candidato en campaÃ±a. AdemÃ¡s ya logrÃ³ imponer reglas del juego favorables a su propia candidatura. Es cierto que carga con una pesada mochila (Transantiago, EFE, su edad, su asociaciÃ³n mÃ¡s con el pasado, su mal genio), pero sus fortalezas son tambiÃ©n evidentes.</p>
<p>Por dos aÃ±os recibiÃ³ fuego intenso sin responder. Pese a eso, sigue encumbrado en las encuestas. Ahora que entrÃ³ a hacer campaÃ±a, sus nÃºmeros sÃ³lo debieran mejorar. Si bien en temas electorales la Ãºltima palabra se dice sÃ³lo el dÃ­a que se inscriben las candidaturas, a menos que el propio Lagos opte por declinar la candidatura, resulta cada dÃ­a mÃ¡s difÃ­cil que alguno de los otros aspirantes concertacionistas le arrebaten la nominaciÃ³n al septuagenario ex presidente.</p>
<p>Mientras mÃ¡s se demoren sus adversarios en formalizar sus candidaturas, mÃ¡s se consolida Lagos como el candidato concertacionista.</p>
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		<title>Este Intendenteâ€¦</title>
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		<pubDate>Sun, 25 May 2008 17:01:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­Â­tica de Iquique]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[ConcertaciÃ³n]]></category>
		<category><![CDATA[Intendente]]></category>
		<category><![CDATA[Iquique]]></category>
		<category><![CDATA[mirta dubost]]></category>

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		<description><![CDATA[
&#8220;El tercer intendente en ejercicio es una muestra clara del notorio desfase que se observa entre las necesidades polÃ­ticas de la ConcertaciÃ³n y los intereses de la sociedad civil iquiqueÃ±a mÃ¡s activa&#8221; (Por Carlos Salas Lind).
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Ya comenzÃ³ el segundo tiempo del cuarto y sufrido gobierno de Bachelet e Iquique ha vuelto a enrarecerse â€¦.. Pero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img style="width: 237px; height: 137px;" src="http://www.diario21.cl/images/fotosdiario/not/0621052008.jpg" alt="" width="237" height="137" align="left" /><br />
<strong>&#8220;El tercer intendente en ejercicio es una muestra clara del notorio desfase que se observa entre las necesidades polÃ­ticas de la ConcertaciÃ³n y los intereses de la sociedad civil iquiqueÃ±a mÃ¡s activa&#8221;</strong> (Por Carlos Salas Lind).</p>
<p>Â </p>
<p>___________________________________________________________</p>
<p>Ya comenzÃ³ el segundo tiempo del cuarto y sufrido gobierno de Bachelet e Iquique ha vuelto a enrarecerse â€¦.. Pero visto desde afuera, no extraÃ±a que la ciudad no logre estabilizarse polÃ­ticamente.</p>
<p>Las expectativas ciudadanas y el nivel de comunicaciÃ³n, en un clima de agotamiento de la ConcertaciÃ³n como referente de estrategias y planes de soluciÃ³n a los numerosos problemas sociales, difÃ­cilmente podrÃ­an estar pasando por peores momentos.</p>
<p>El tercer intendente en ejercicio es una muestra clara del notorio desfase que se observa entre las necesidades polÃ­ticas de la ConcertaciÃ³n y los intereses de la sociedad civil iquiqueÃ±a mÃ¡s activa.</p>
<p>Para ser honesto, la primera autoridad regional ha sido poco convincente en su capacidad de canalizar los imperativos de su propio gobierno en una ciudad que, desde el retorno a la democracia, sÃ³lo de manera tÃ­mida ha adherido a las recetas propuestas por la ConcertaciÃ³n.</p>
<p>En un distrito electoral en donde la centro-derecha disfruta de un nivel de adhesiÃ³n sÃ³lido, el Sorismo arrastra, y la izquierda dura grita fuerte, difÃ­cilmente podrÃ­a imponerse un lÃ­der de bajo perfil polÃ­tico y de, hasta hoy, dÃ©biles habilidades comunicativas.</p>
<p>No puede ponerse en duda que el actual intendente desea, desde su perspectiva, contribuir a revitalizar el segundo tiempo del gobierno de Bachelet; tampoco se trata de poner en duda su capacidad, buenas intenciones o valores personales, sino apuntar, estrictamente, al perfil que cualquier autoridad regional debiera tener bajo circunstancias tan complejas para todo gobierno.</p>
<p>AÃºn quedan casi 2 aÃ±os para tratar de re-encantar a los desilusionados y marcar la diferencia entre tanta adversidad. Sin embargo, lo anterior requiere mucha capacidad de auto-crÃ­tica, profesionalismo, y sobre todo liderazgo para enmendar el rumbo.</p>
<p>Y &#8220;este intendente&#8221; podrÃ­a empezar por hablar en primera persona, ser polÃ­ticamente mÃ¡s audaz, y abstenerse de caer en la fÃ¡cil, pero potencialmente desastrosa tentaciÃ³n de recurrir al lenguaje despectivo con sus detractores, y/o al uso de la fuerza, en detrimento de un acercamiento e inclusiÃ³n.</p>
<p>Esa receta trae malos recuerdos, especialmente cuando es revivida por quienes tuvieron 17 aÃ±os para constatar que Ã©sa es la peor manera de intentar controlar los momentos de efervescencia social.</p>
<p>Hoy, despuÃ©s de 18 aÃ±os de re-encontrarnos con la democracia, Iquique necesita mÃ¡s que nunca de liderazgos &#8216;positivamente&#8217; diferentes. Bajo las actuales circunstancias, el intendente de Tarapaca tiene la oportunidad histÃ³rica de revitalizar la fe pÃºblica en la polÃ­tica y en su gobierno; respondiendo a ese clamor ciudadano.</p>
<p><a href="http://rpc.technorati.com/rpc/ping" target="_blank">Ping</a></p>
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		<title>Iquique, La CuestiÃ³n Urbana y Social. &#8216;Reflexiones progresistas&#8217;</title>
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		<pubDate>Sat, 24 May 2008 20:41:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­Â­tica de Iquique]]></category>

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		<description><![CDATA[IQUIQUE, LA CUESTIÃ’N URBANA Y SOCIAL. &#8220;Reflexiones progresistas&#8221;.
 
&#8220;Porque mientras muchos vivirÃ¡n en condominios y edificios con portero, muchos mÃ¡s siguen caminando en veredas maltrechas con brechas de tierra. Y mientras a algunos les sacan la basura, otros deben mirar dos veces antes de ir a dejarla a la esquina&#8221; (por Gonzalo Prieto Navarrete. Madrid, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>IQUIQUE, LA CUESTIÃ’N URBANA Y SOCIAL. &#8220;Reflexiones progresistas&#8221;.</p>
<p><strong><img class="alignleft size-full wp-image-341" title="alto-hospicio" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/alto-hospicio.jpg" alt="alto-hospicio" width="271" height="174" /> </strong></p>
<p><strong>&#8220;Porque mientras muchos vivirÃ¡n en condominios y edificios con portero, muchos mÃ¡s siguen caminando en veredas maltrechas con brechas de tierra. Y mientras a algunos les sacan la basura, otros deben mirar dos veces antes de ir a dejarla a la esquina&#8221;</strong> (<a href="http://nuestrasconversaciones.blogia.com/" target="_blank">por Gonzalo Prieto Navarrete. </a>Madrid, Mayo 27 de 2008).</p>
<p>_____________________________________________________________</p>
<p><strong>Iquique se transforma en regiÃ³n</strong> y desde hace aÃ±os es un potencial econÃ³mico importante, lo demuestra la inmigraciÃ³n que recibe de las distintas regiones de Chile como asÃ­ tambiÃ©n de PerÃº y Bolivia, Ãºltimamente ha sido receptor de comunidades ecuatorianas y colombianas. El atractivo econÃ³mico que supone para los cientos de personas que se trasladan hasta el puerto nortino en busca de oportunidades laborales en los exitosos sectores de la minerÃ­a, turismo, servicios, zona franca entre otros. Muestra la situaciÃ³n que cruza la ciudad.</p>
<p>Pero la ciudad cuenta hoy con algunos lÃ­mites para su desarrollo, esos lÃ­mites son de carÃ¡cter geogrÃ¡fico entre otros, la posibilidad de albergar mÃ¡s habitante procedentes tanto de su crecimiento natural de la poblaciÃ³n, como asÃ­ tambiÃ©n la inmigraciÃ³n antes seÃ±alada hace necesaria una ampliaciÃ³n en el radio urbano que actualmente posee la ciudad. Iquique tiene detrÃ¡s el cerro y por delante el mar y hacia norte ya no existe mÃ¡s espacio posible, sÃ³lo queda el sector sur que hoy tiene un radio urbano demarcado.</p>
<p><strong>Â¿QuÃ© pasa entonces en Iquique?</strong></p>
<p>La respuesta es simple, a mayor<span id="more-105"></span> demanda y escasa oferta los precios suben, Â¿cuÃ¡l es el precio que sube?, el de suelo. Los barrios antiguos, histÃ³ricos de Iquique, han comenzando a adquirir un fuerte valor comercial y por tanto una fuente de negocios para los que estÃ©n decididos a invertir en dichas zonas. El terreno adquiere mÃ¡s valor aÃºn si se piensa en que este ya cuenta con toda la urbanizaciÃ³n necesaria, redes de alcantarillado, luz, servicios telefÃ³nicos, televisiÃ³n por cable. AdemÃ¡s de encontrarse en el corazÃ³n de un sin fin de servicios financieros, mÃ©dicos y econÃ³micos.</p>
<p>Por recordar que no es casual que hace unos pocos dÃ­as se inauguro la cuarta tienda de retail, una de las mÃ¡s grandes de Chile y aquello claramente no es casual, puesto que este tipo de empresas estudian con minucioso detalle la viabilidad de sus negocios. Por tanto debemos entender que Iquique es una ciudad pujante y con capacidad de consumo suficiente para albergar mÃ¡s proyectos vinculados al desarrollo urbano.</p>
<p>Pero volvamos a nuestro estado de la cuestiÃ³n, Iquique se queda sin espacio y necesita entonces ampliarse y ademÃ¡s reconstruir espacios que se consideran por algunos como eventuales nichos comerciales. El problema esta principalmente que gran parte del casco viejo es considerado patrimonio histÃ³rico, por tanto estas casas y edificios que permanecen desde hace mÃ¡s de 100 aÃ±os no pueden ser demolidos y representan un obstÃ¡culo para las empresas deseosas de construir edificios, condominios en las zonas cÃ©ntricas de la ciudad.</p>
<p>Es evidente que es mÃ¡s barato construir en el centro por todas las posibilidades mencionadas, aÃºn cuando se continÃºa insistiendo en la necesidad de ampliar el radio urbano para el sector sur. Permitir ampliar la ciudad tiene un costo mayor debido a que se debe no sÃ³lo urbanizar lo que ya necesita una inversiÃ³n cuantiosa, sino que se debe trasladar una serie de servicios que implica mayores costos, aunque tambiÃ©n es cierto, aumenta las posibilidades de crecimiento y empleo en la ciudad.</p>
<p><strong>La perspectiva progresista</strong></p>
<p>Â¿DÃ³nde radica el problema para la perspectiva progresista?, el problema radica en la segregaciÃ³n residencial que se ha estado produciendo en la ciudad, se ha relegado a los sectores mÃ¡s pobres de Iquique a la comuna de Alto Hospicio, que no cuenta aÃºn con los insumos pÃºblicos y privados necesarios para atender a la demanda que generan las clases mÃ¡s pobres de la ciudad y que con el anhelo de la casa propia son trasladados del centro urbano. Junto con ello vemos la voluntad de que Iquique crezca en la lÃ³gica neo-liberal. Es decir, crece para quienes pueden comprar un departamento con vista al mar y en clave del chorreo hay trabajo para obreros de la construcciÃ³n con sueldos precarios con los que deben sostener a sus familias y gran parte de ello se debe consumir en gastos de transporte, pues cada dÃ­a mÃ¡s lo mÃ¡s pobres viven mÃ¡s lejos y a los que mejor les va viven en la ciudad. En medio queda la clase media, que teniendo casa propia disfruta de los grandes almacenes pero ve crecer edificios frente a sus ventanas o desarticular la sociabilidad de sus barrios.</p>
<p>Debe existir entonces una perspectiva progresista que abogue por quienes se encuentran siendo trasladados, porque no hay espacio para viviendas sociales, pero si hay para los edificios de altura y grandes condominios, que crean un espacio urbano individualizado y en la lÃ³gica del miedo al otro, ya no son casas sino castillos feudales protegidos con guardias donde en muchos casos debes presentar tÃº cÃ©dula de identidad para entrar en ellos. Ese modelo no es tan sÃ³lo crecimiento econÃ³mico, sino la instalaciÃ³n de toda una estructura social individual que fomenta la libertad, sino el miedo al otro y la generaciÃ³n de grupos desvinculados unos de los otros.</p>
<p>Ejemplos de lo que digo se pueden evidenciar en lo que fueron los Palafitos, esta comunidad fue trasladada por entero al Cerro la Tortuga de Alto Hospicio. AllÃ­ no hay una lÃ³gica de equidad sino de segregaciÃ³n del problema, puesto que todos los problemas sociales en esa comunidad aÃºn persisten y ademÃ¡s estos son enfrentados con menos capacidades por parte de las autoridades locales.</p>
<p><strong>Hechos de la situaciÃ³n.<br />
</strong><br />
El prÃ³ximo 29 de Mayo se realizarÃ¡ en la ciudad de Iquique un seminario llamado â€œVisiÃ³n EstratÃ©gica de Iquique del Siglo XXIâ€ este seminario es realizado por la CÃ¡mara Chilena de la ConstrucciÃ³n y contarÃ¡ con la presencia de la Ministra de Vivienda y Urbanismo Patricia Poblete. SegÃºn el director regional de la CCHC el objetivo es â€œpropiciar una mirada de Iquique en aspectos de gestiÃ³n urbana, profundizar la planificaciÃ³n de la ciudad que establezcan pautas claras en virtud del mejor desarrollo de la ciudadâ€.</p>
<p>Las preguntas que surgen para quienes debemos contar con una perspectiva progresista es Â¿por quÃ©?, por quÃ© tiene que venir a Iquique la plana mayor de uno de los gremios mÃ¡s poderosos del paÃ­s, legitimados por el Gobierno a travÃ©s de su Ministra de Vivienda a establecer pautas claras de trabajo en virtud del mejor desarrollo de la ciudad.</p>
<p>No sÃ³lo se decide a espaldas de la sociedad civil IquiqueÃ±a en su conjunto, sino que tambiÃ©n se reproduce un modelo que no incluye, sino que excluye a los que menos tienen siendo estos segregados y planificando para aquellos que mÃ¡s tienen.</p>
<p>Hace algunos meses este tema fue tratado por diario La Estrella de Iquique, para quien revise sus archivos podrÃ¡n ver como representantes de las constructoras decÃ­an abiertamente que en Iquique no todas las zonas eran patrimonio y que por tanto debÃ­an existir cambios en la legislaciÃ³n Existe entonces presiÃ³n al parecer y un fuerte lobby por parte de quienes tienen intereses en la construcciÃ³n. No sÃ³lo eso, ademÃ¡s pretende que sea el Estado quien pague los futuros terrenos urbanizables, porque como es habitual el empresariado quiere realizar el mÃ­nimo esfuerzo, para obtener el mÃ¡ximo de beneficios como es la lÃ³gica neo-liberal.</p>
<p>El silencio que existe en Iquique respecto de este tema es inexplicable. Debemos entonces visibilizar problemas concretos y profundos en los modelos de desarrollo y crecimiento de la ciudad, estos deben ser mÃ¡s participativos e integradores que vayan no en la direcciÃ³n de segmentar sino de integrar, no de generar islas particulares sino de generar una ciudad comprometida y con valores comunes. No es menor la idea de que por ley existan suelos para viviendas sociales y para viviendas comerciales bajo los mismos criterios de construcciÃ³n.</p>
<p>Que duda cabe que mayor construcciÃ³n trae una cadena de producciÃ³n y servicios que aportarÃ¡n a dar mayor crecimiento y empleo, pero no podemos ni debemos conformarnos con esto. Debemos poner el acento, el Ã©nfasis en una construcciÃ³n local y participativa de la ciudad y su modelo urbano, garantizando asÃ­ el acceso igual y universal al desarrollo.</p>
<p>Las empresas deben dejar no sÃ³lo su inversiÃ³n econÃ³mica, sino tambiÃ©n social, se deben hacer cargo de dejar un capital social a travÃ©s de la inversiÃ³n, si el Estado construye terreno urbanizable, las empresas deben pagar lo suyo, colaborando en la reconstrucciÃ³n de escuelas, consultorios, mejorando el espacio urbano de los que menos tienen. Porque mientras muchos vivirÃ¡n en condominios y edificios con portero, muchos mÃ¡s siguen caminando en veredas maltrechas con brechas de tierra, mientras algunos les sacan la basura, otros deben mirar dos veces antes de ir a dejarla a la esquina.</p>
<p>Una regiÃ³n que quiere mayor y mejor descentralizaciÃ³n debe comenzar por poner la mirada y la acciÃ³n en temas como este, que no son menores, sino trascendentales para el futuro de Iquique y por tanto competente a toda la ciudadanÃ­a y no a un par de agentes centrales que viene a decidir por nosotros.</p>
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		<title>Elecciones regionales ya!</title>
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		<pubDate>Fri, 23 May 2008 10:49:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­Â­tica de Iquique]]></category>

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		<description><![CDATA[ELECCIONES REGIONALES YA!
&#8220;El siguiente paso en la descentralizaciÃ³n debe ser la elecciÃ³n directa de los gobiernos regionales. Cualquier otra reforma se verÃ¡ frenada por el problema estructural que implica la ausencia de gobiernos regionales legÃ­timamente representativos de la voluntad de sus ciudadanosâ€ (por Patricio Navia, Cientista PolÃ­tico).


____________________________________________________________
Con el retorno de la democracia, el gobierno central [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center">ELECCIONES REGIONALES YA!<img height="166" width="204" align="left" src="http://www.mecesup.cl/informativo/imagenes/20050420113448.jpg" /></p>
<p align="left"><strong>&#8220;El siguiente paso en la descentralizaciÃ³n debe ser la elecciÃ³n directa de los gobiernos regionales. Cualquier otra reforma se verÃ¡ frenada por el problema estructural que implica la ausencia de gobiernos regionales legÃ­timamente representativos de la voluntad de sus ciudadanosâ€ </strong>(por Patricio Navia, Cientista PolÃ­tico).</p>
<p align="center">
<p align="center">
<p align="left">____________________________________________________________</p>
<p align="left">Con el retorno de la democracia, el gobierno central promoviÃ³ iniciativas en pro de la descentralizaciÃ³n. La elecciÃ³n directa de concejales en 1992 y posteriormente la elecciÃ³n directa de alcaldes a partir de 2004 fueron gigantescos pasos en la direcciÃ³n correcta.</p>
<p>La creaciÃ³n de los Consejos Regionales (CORE) tambiÃ©n constituyÃ³ un paso, algo mÃ¡s tÃ­mido, en pro de la descentralizaciÃ³n. Otras reformas que promovieron la decisiÃ³n sobre gastos pÃºblicos a nivel regional tambiÃ©n fueron celebradas iniciativas en pro de reducir el protagonismo de Santiago. Pero el motor que empujaba la locomotora de la descentralizaciÃ³n parece haberse quedado sin gasolina.</p>
<p>El estancamiento evidente en el proceso de descentralizaciÃ³n se ejemplifica mejor cuando observamos el complejo problema del Transantiago. Resulta preocupante que la primera-y casi Ãºnica-prioridad de La Moneda durante los primeros meses de 2007 haya sido la implementaciÃ³n de este traumÃ¡tico cambio al sistema de transportes. Si bien en 2007 tambiÃ©n se han creado dos nuevas regiones, la descentralizaciÃ³n parece mÃ¡s engordada que fortalecida. Las nuevas regiones satisfacen viejas demandas provinciales, pero no hay nuevos poderes para los gobiernos regionales.</p>
<p>Es mÃ¡s, la creaciÃ³n de estas nuevas regiones bien pudiera despertar nuevos Ã­mpetu separatistas. Dentro de algunos aÃ±os podrÃ­amos terminar teniendo un nÃºmero de regiones similar al de las viejas 25 provincias. Las regiones necesitan consolidar sus identidades propias. No basta con descentralizar decisiones sobre el gasto. Hay que avanzar hacia la descentralizaciÃ³n de la autoridad polÃ­tica. El jefe de los intendentes es el Ministro del Interior, no los electores de cada regiÃ³n.</p>
<p>Si bien tiene sentido que haya cierta verticalidad en el mando, no se puede pretender que los Intendentes pongan los intereses de su regiÃ³n por encima de las prioridades del gobierno central. La elecciÃ³n directa de intendentes contribuirÃ­a a solucionar el problema de legitimidad, pero crearÃ­a problemas de implementaciÃ³n de polÃ­ticas pÃºblicas. Por eso, tiene sentido avanzar hacia la descentralizaciÃ³n por etapas.</p>
<p>La elecciÃ³n directa de los miembros del Consejo Regional es la alternativa obvia. Es mÃ¡s, es incluso posible realizar las modificaciones necesarias para que se celebren junto a las elecciones municipales de octubre de 2008. Si la iniciativa avanza bien, entonces incluso se puede crear la figura de Presidente Regional. El Presidente Regional puede comenzar a compartir atribuciones y poderes con el Intendente, para facilitar una transiciÃ³n ordenada-y reversible en cuestiones que no funcionen bien-hacia una mayor autonomÃ­a de las regiones.<br />
Los tiempos polÃ­ticos y electorales son propicios, pero la necesidad de empujar la reforma es urgente. Por razones obvias, los candidatos al gobierno regional en 2008 tendrÃ­an que abstenerse de buscar escaÃ±os en el parlamento en 2009 (por lo que resultarÃ¡ mÃ¡s fÃ¡cil que los parlamentarios actuales apoyen esta reforma).</p>
<p>AdemÃ¡s, si esta reforma no se hace ahora, tendremos que esperar hasta despuÃ©s del bicentenario para volver a discutir el tema. Hay que moverse pronto. Este es el momento preciso para dar el nuevo gran paso en el sendero hacia una mayor descentralizaciÃ³n.</p>
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		<title>El gran dilema de Obama</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=95</link>
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		<pubDate>Tue, 25 Mar 2008 12:13:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[ 
â€Si su estilo no es capaz de sobrevivir a una campaÃ±a, difÃ­cilmente podrÃ­a sobreponerse a los insalvables dilemas que terminan acompaÃ±ando al ejercicio del poderâ€. (Por Carlos Salas Lind, La NaciÃ³n.cl).
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La promesa de mejores dÃ­as para la sociedad estadounidense no habrÃ­a logrado un nivel de receptividad tan impresionante si no hubiera sido realizada por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img style="width: 234px; height: 172px;" src="http://texansforobama.typepad.com/blog/images/2007/03/29/obama_hac_logo.gif" alt="" width="234" height="172" align="left" /><strong> </strong></p>
<p><strong>â€Si su estilo no es capaz de sobrevivir a una campaÃ±a, difÃ­cilmente podrÃ­a sobreponerse a los insalvables dilemas que terminan acompaÃ±ando al ejercicio del poderâ€.</strong> (Por Carlos Salas Lind, <a href="http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20080324/pags/20080324185731.html" target="_blank">La NaciÃ³n.cl</a>).</p>
<p>________________________________________________________</p>
<p>La promesa de mejores dÃ­as para la sociedad estadounidense no habrÃ­a logrado un nivel de receptividad tan impresionante si no hubiera sido realizada por un polÃ­tico que proyectara un grado de sinceridad y carisma tan excepcional como el de Barack Obama.</p>
<p>La movilizaciÃ³n de millones de ciudadanos que, por lo comÃºn, no tienen interÃ©s o desconfÃ­an de la polÃ­tica, ha sido histÃ³rico en lo que podrÃ­a haber sido otro simple proceso de primarias del sistema polÃ­tico norteamericano.</p>
<p>Este inmenso entusiasmo popular tampoco serÃ­a posible si el primer candidato negro con posibilidades en la historia de EEUU no invitara a neutralizar el<span id="more-95"></span> poder de los grandes intereses que habrÃ­an estado tras las decisiones polÃ­ticas y econÃ³micas mÃ¡s daÃ±inas para la convivencia nacional de los Ãºltimos aÃ±os.</p>
<p>En gran parte, Obama estÃ¡ remeciendo los cimientos de la polÃ­tica de su paÃ­s gracias a su rol de outsider. Es decir, a su autodefiniciÃ³n como un polÃ­tico ajeno a la ambiciÃ³n de poder por el poder y a la conducta maquiavÃ©lica que esta relaciÃ³n fomenta.</p>
<p>No obstante, ese mensaje &#8220;revolucionario&#8221; podrÃ­a convertirse en una promesa imposible de cumplirse si Obama decide apostar todo al logro de su nominaciÃ³n como candidato demÃ³crata en esta oportunidad, y no, dentro de cuatro u ocho aÃ±os, como propone la senadora Hillary Clinton.</p>
<p>Desafortunadamente para los planes de Obama, sus Ãºltimas derrotas en los populosos estados de Texas y Ohio (pese a no alterar mayormente la distancia entre ambos candidatos) han expuesto de forma mÃ¡s seria las debilidades de su candidatura.</p>
<p>En particular fue el duro revÃ©s en un estado estratÃ©gico para el Partido DemÃ³crata, como Ohio, lo que intensificÃ³ la duda sobre los prospectos de un triunfo presidencial basado, mÃ¡s bien, en victorias en estados pequeÃ±os y algunos de nulo valor para un candidato liberal.</p>
<p>Lo paradÃ³jico es que la posibilidad de derrotar a Clinton, en este nuevo contexto, requiere que Obama se convierta en un insider. Es decir, un polÃ­tico calculador que se aferre a las matemÃ¡ticas, a las reglas del partido (para evitar que se incluyan los resultados muy adversos en Florida y Michigan) y a usar sus contactos mÃ¡s influyentes para presionar a los superdelegados que aÃºn no han hecho pÃºblica sus preferencias.</p>
<p>A partir de ahora, Obama se verÃ­a entonces forzado a enterrar al mensajero de &#8220;los nuevos tiempos&#8221;, y recurrir en mayor grado a las tÃ¡cticas que han pavimentado el camino al poder de sus adversarios.</p>
<p>Coincidentemente, las revelaciones de su doble juego en temas muy importantes para su imagen, como su posiciÃ³n en el tratado de libre comercio, su asociaciÃ³n con un siniestro personaje de negocios en Chicago (el caso Obama-Rezko) y su contradictoria posiciÃ³n en el retiro de las tropas de Irak, ya han comenzado a mostrarlo como un polÃ­tico mÃ¡s tradicional.</p>
<p>De la misma manera, es fÃ¡cil constatar un aumento en la utilizaciÃ³n de estrategias comunicacionales menos &#8220;inspiradoras&#8221;, especialmente destinadas a deteriorar la imagen de Clinton.</p>
<p>Gran dilema, porque los millones de apasionados obamistas necesitan tambiÃ©n mantener el sueÃ±o del advenimiento de alguien inquebrantable en la misiÃ³n de mejorar los valores Ã©ticos y morales en la forma de hacer polÃ­tica.</p>
<p>Y si ese estilo de liderazgo no es capaz de sobrevivir a una campaÃ±a electoral intensa, difÃ­cilmente podrÃ­a sobreponerse a los colosales e insalvables dilemas que terminan acompaÃ±ando al ejercicio del poder.</p>
<p><a type="text/javascript" href="http://www.carlossalas.com/wordpress/%3Cscript%20xsrc=" target="_blank">&#8220;&gt;Google </a></p>
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		<title>Demandas bolivianas: Â¿mejores perspectivas de soluciÃ³n?</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=52</link>
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		<pubDate>Sun, 23 Mar 2008 12:00:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[
&#8220;De manera reiterada, las encuestas de opiniÃ³n en Bolivia y Chile, se han preocupado de recordar a los interesados de ambas partes, que incluso la propuesta de soluciÃ³n mÃ¡s sensata y equilibrada, no servirÃ­a para acercar posiciones recÃ­procamente extremas y de gran arraigo popular&#8221; (por Carlos Salas Lind).
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Mientras cumplÃ­a con mi programa de estudios en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://media.maps.com/magellan/Images/BOLIVI-W1.gif" alt="" width="227" height="167" align="left" /><br />
<strong>&#8220;De manera reiterada, las encuestas de opiniÃ³n en Bolivia y Chile, se han preocupado de recordar a los interesados de ambas partes, que incluso la propuesta de soluciÃ³n mÃ¡s sensata y equilibrada, no servirÃ­a para acercar posiciones recÃ­procamente extremas y de gran arraigo popular&#8221; </strong>(por Carlos Salas Lind).</p>
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<p>Mientras cumplÃ­a con mi programa de estudios en Dinamarca, decidÃ­ escribir sobre el histÃ³rico problema de la mediterraneidad boliviana.</p>
<p>La razÃ³n era presentar un trabajo diferente a los temas, que ocupan el interÃ©s de los investigadores europeos, en materias de seguridad.</p>
<p>Mi profesor guÃ­a quiso saber porque escribÃ­a sobre una controversia que se originÃ³ por una guerra de hace mÃ¡s de 120 aÃ±os. En realidad, le pareciÃ³ un tema de seguridad de escasa relevancia.</p>
<p>AprovechÃ³ de recordarme las grandes transformaciones territoriales que habÃ­an ocurrido en Europa, durante gran parte del Ãºltimo siglo, sin que ello se hubiese convertido en motivos de demandas reivindicativas, y mucho menos en un impedimento para la creaciÃ³n de un clima regional de reconciliaciÃ³n e integraciÃ³n.</p>
<p>A la luz de las demandas histÃ³ricas de nuestro vecino, mis colegas tampoco comprenden la falta de acercamiento y perspectivas de soluciÃ³n que beneficie econÃ³mica- y polÃ­ticamente a ambos estados.Â  Especialmente, teniendo en cuenta la inmensa extensiÃ³n de ocÃ©ano que posee Chile, y la ausencia de â€˜grandesâ€™ barreras culturales, o religiosas que pudieran despertar una desconfianza tan intensa.</p>
<p>Por cierto, no es fÃ¡cil entender las dinÃ¡micas que aÃºn mantienen divididos a dos paÃ­ses vecinos que, en los hechos, no han podido prescindir el uno del otro<span id="more-52"></span> en sus respectivos procesos de desarrollo econÃ³mico, polÃ­tico y social.</p>
<p>Es innegable, que durante largos periodos, y a pesar de la gran ventaja militar y econÃ³mica que Chile ha tenido sobre Bolivia, la rivalidad entre ambos estados representÃ³ un serio problema de seguridad para la integridad del territorio chileno.</p>
<p>Este es el caso, porque los fuertes vÃ­nculos de amistad que Bolivia desarrollÃ³ con los vecinos en comÃºn de ambos paÃ­ses, le permitieron contrapesar la indiscutible superioridad de Chile en el terreno militar.</p>
<p>Sin embargo, el proceso de distensiÃ³n que ha experimentado la subregiÃ³n, a partir de una transformaciÃ³n progresiva de los patrones de rivalidad que caracterizaron a las relaciones de Chile con Argentina y PerÃº hasta mediados de la dÃ©cada de los ochenta, ha limitado la capacidad de Bolivia de seguir recurriendo al factor geopolÃ­tico como elemento de presiÃ³n.</p>
<p>No es entonces una coincidencia, el que Bolivia comenzara a replantear substancialmente su polÃ­tica exterior hacia Chile, a comienzos de la dÃ©cada de los 90â€™.</p>
<p>Durante ese periodo, el interÃ©s de la Ã©lite polÃ­tica boliviana era, claramente, crear las condiciones que facilitaran el desarrollo de un renovado proceso de acercamiento entre ambos paÃ­ses.</p>
<p>No obstante, a pesar del notorio mejoramiento que experimentaron las relaciones entre los dos estados a partir de entonces, las demandas bolivianas de reivindicaciÃ³n de acceso soberano al OcÃ©ano PacÃ­fico, junto a la posiciÃ³n histÃ³rica de rechazo de nuestro paÃ­s, han seguido constituyendo un vÃ­nculo psicolÃ³gico colectivo muy resistente en la poblaciÃ³n de ambos paÃ­ses.</p>
<p>Naturalmente, lo Ãºltimo dificulta de sobremanera la bÃºsqueda de fÃ³rmulas de acercamiento y soluciÃ³n, que no impliquen poner en riesgo algo tan fundamental para la posiciÃ³n de sus propios promotores dentro de un rÃ©gimen democrÃ¡tico, la adhesiÃ³n mayoritaria de sus electores.</p>
<p>De manera reiterada, las encuestas de opiniÃ³n en Bolivia y Chile, se han preocupado de recordar a los interesados de ambas partes, que incluso la propuesta de soluciÃ³n mÃ¡s sensata y equilibrada, no servirÃ­a para acercar posiciones recÃ­procamente extremas y de gran arraigo popular.</p>
<p>En este contexto, la transformaciÃ³n de las dinÃ¡micas de seguridad en la subregiÃ³n tampoco podrÃ­a ser tomada como una garantÃ­a para la consecuciÃ³n de un proceso de acercamiento y negociaciÃ³n mÃ¡s fructÃ­fero que los anteriores.</p>
<p>Simplemente, porque el debilitamiento de la amenaza estrictamente militar, como elemento perturbador para el diÃ¡logo, ha sido sustituido por el fortalecimiento de otras percepciones de inseguridad; como las sociales (entre otros, el temor a los fenÃ³menos de inmigraciÃ³n y criminalidad) las polÃ­ticas y econÃ³micas.</p>
<p>Estas amenazas resultan demasiado atractivas, electoralmente hablando, como para no creer que se transformen en objeto de explotaciÃ³n por quienes mÃ¡s se beneficiarÃ­an con su propagaciÃ³n; precisamente los partidarios de mantener el status quo.</p>
<p>No obstante la poca probabilidad de Ã©xito que los renovados intentos por acercar posiciones deparen, es justo recordar que al asumir Evo Morales, como presidente de Bolivia, declarÃ³ que su gobierno se desmarcarÃ­a de la polÃ­tica â€˜poco responsableâ€™ seguida por sus predecesores en relaciÃ³n con el tema de la mediterraneidad.</p>
<p>Es decir, el actual gobierno boliviano hace un reconocimiento explÃ­cito del gran obstÃ¡culo que ha significado para la bÃºsqueda de una soluciÃ³n aceptable para la contraparte chilena, el abuso y manipulaciÃ³n sostenida del que ha sido objeto la poblaciÃ³n boliviana, en relaciÃ³n con las expectativas razonables de soluciÃ³n al conflicto.</p>
<p>En mi opiniÃ³n, considero que independiente de nuestras posiciones polÃ­ticas o personales frente al tema, el paÃ­s, tanto gobierno como oposiciÃ³n, no deberÃ­a desaprovechar la oportunidad que representa la presencia de un interlocutor mÃ¡s responsable en esta materia.</p>
<p>Un desarrollo econÃ³mico, social y polÃ­tico sostenible en el tiempo, tambiÃ©n implica priorizar la preocupaciÃ³n real y permanente de la situaciÃ³n de quienes tenemos mÃ¡s cerca geogrÃ¡ficamente.</p>
<p>De cualquier modo, es racional suponer que Chile y Bolivia terminarÃ¡n negociando algÃºn dÃ­a.</p>
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<a href="http://www.blogcatalog.com/directory/politics/democratic" target="_blank">Internacional </a></p>
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		<title>Cuba despuÃ©s de Castro: Â¿cambio o continuidad?</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Feb 2008 07:21:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
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&#8220;Sorpresivas eran las imÃ¡genes que daban cuenta del estado de franca recuperaciÃ³n del lÃ­der cubano, ocho meses despuÃ©s de haber estado al borde de la muerte&#8221;. (Por Carlos Salas Lind).
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La entrevista de una hora que Castro dio en el mes de junio, parecÃ­a ser la culminaciÃ³n del gran desquite que el anciano revolucionario tenÃ­a preparado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img height="142" width="226" align="left" src="http://questionscritiques.free.fr/ameriques/fidel_castro-big.jpg" /></p>
<p><strong>&#8220;Sorpresivas eran las imÃ¡genes que daban cuenta del estado de franca recuperaciÃ³n del lÃ­der cubano, ocho meses despuÃ©s de haber estado al borde de la muerte&#8221;.</strong> (Por Carlos Salas Lind).<br />
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<p>La entrevista de una hora que Castro dio en el mes de junio, parecÃ­a ser la culminaciÃ³n del gran desquite que el anciano revolucionario tenÃ­a preparado para quienes, a corta distancia, habÃ­an empezado, una vez mÃ¡s en vano, a preparar las maletas del retorno.</p>
<p>Sin embargo, a partir de ese momento Castro volviÃ³ a desaparecer de escena, y una vez mÃ¡s eran sus seguidores los que nuevamente comenzaban a sentir la presiÃ³n que las interrogantes, por su repentina y total ausencia, generaban.</p>
<p>Los rumores no se hicieron esperar, y se llegÃ³ incluso a especular que la dirigencia cubana mantenÃ­a en secreto su muerte (rumor que por cierto se debilitaba por el abuso del que ha sido objeto en ocasiones anteriores).</p>
<p><strong>Â¿Pero por quÃ© tanta preocupaciÃ³n, entre seguidores y adversarios, por el estado de salud de un hombre que, a su avanzada edad, de todos modos, estÃ¡ cerca del final de sus dÃ­as?</strong></p>
<p>La suerte de Castro despierta un interÃ©s enorme, porque es indudable que el carisma, liderazgo y obstinaciÃ³n del mentor de la revoluciÃ³n cubana, ha sido fundamental para mantener con vida, tanto â€œla ilusiÃ³nâ€ de los enemigos del capitalismo, como al rÃ©gimen polÃ­tico y econÃ³mico mÃ¡s hostil que EEUU haya enfrentado en su propio vecindario.<span id="more-62"></span><br />
Por la misma razÃ³n, es lÃ³gico suponer que esta capacidad de seguir sobreviviendo en un mundo mayoritariamente incompatible, se reduce de manera dramÃ¡tica ante la aproximaciÃ³n del tÃ©rmino fÃ­sico de ese liderazgo.</p>
<p>Naturalmente, gran parte de los vaticinios que se realizan no han podido estar exentos de una fuerte carga ideolÃ³gica. En este contexto, los escenarios propuestos se extienden desde el caos y â€œajuste de cuentasâ€, hasta el orden absoluto y continuaciÃ³n inquebrantable de la longeva revoluciÃ³n cubana.</p>
<p>Aunque el desarrollo de los hechos en direcciones diametralmente opuestas, no puede descartarse, es mucho mÃ¡s interesante intentar establecer que escenario serÃ­a el mÃ¡s probable, si dirigimos nuestro enfoque a los factores que pueden ejercer mÃ¡s influencia en el desenlace de la situaciÃ³n cubana. Primordialmente se destacan:</p>
<p>- La situaciÃ³n interna (tanto polÃ­tica como econÃ³mica) desde que Castro entregÃ³ el poder a su      hermano.</p>
<p>- Comportamiento de estados aliados y adversarios (principalmente el rol de Venezuela y de los EEUU).</p>
<p>En primer lugar, desde el momento en que Raul Castro asumiÃ³ como presidente â€œinterinoâ€, Cuba se ha mantenido en completo orden.</p>
<p>A pesar de ser definido como un dirigente dogmÃ¡tico y de lÃ­nea muy dura, no se observa un empeoramiento en el trato a la disidencia, ni en la relaciÃ³n con el tradicional y gran adversario del norte, desde que Raul Castro asumiÃ³ el poder en agosto del 2006.</p>
<p>Desde esa fecha, aunque pequeÃ±os aÃºn, los cambios que se han observado no dejan de ser significativos, a la hora de compararlos con el periodo inmediatamente anterior.</p>
<p>Coincidentemente, el presidente â€temporalâ€ de Cuba ha aprovechado dos fechas claves en la historia revolucionaria cubana para invitar al mayor enemigo ideolÃ³gico, EEUU, a abrirse a un proceso de diÃ¡logo.</p>
<p>AÃºn cuando este llamado se ha supeditado al respeto por el principio de igualdad de condiciones en todos los Ã¡mbitos, su ocurrencia es, por cierto, interesante, y en particular relevante frente a las actuales circunstancias.</p>
<p>La invitaciÃ³n a dialogar extendida por el hermano de Fidel Castro, dio lugar a una visita insÃ³lita de un grupo de parlamentarios norteamericanos a Cuba, a fines del aÃ±o pasado.</p>
<p>Por primera vez, en los casi 50 aÃ±os de la revoluciÃ³n, una comisiÃ³n conjunta de 10 congresistas; seis demÃ³cratas y cuatro republicanos visitaron Cuba, se reunieron con parte importante de la Ã©lite cubana y abogaron por un mejoramiento en las relaciones entre ambos estados.</p>
<p>Conjuntamente, organizaciones internacionales de Derechos Humanos han informado que el nÃºmero de presos polÃ­ticos disminuyÃ³ en el periodo en que RaÃºl Castro ha ejercido como jefe de estado.<br />
Aunque este informe no concluye que exista un cese del acoso y represiÃ³n en contra de quienes difieren de la polÃ­tica oficial, los organismos internaciones destacaron como â€buenas noticiasâ€ el leve mejoramiento en este Ã¡mbito.</p>
<p>De la misma manera, frente al reconocimiento realizado en pÃºblico, por el hermano de Fidel Castro, de los graves problemas econÃ³micos que el paÃ­s aÃºn sigue sufriendo (a pesar del notorio mejoramiento en los Ã­ndices de crecimiento econÃ³mico en los aÃ±os 2006-2007) se reporta un interesante y dinÃ¡mico debate en torno a la gran ineficiencia de la economÃ­a cubana, y de las reformas que contribuirÃ­an a corregir este curso.</p>
<p>LÃ³gicamente, quienes han encabezado estas discusiones no han propuesto el desmantelamiento de las bases econÃ³micas del sistema socialista como soluciÃ³n definitiva al precario desarrollo econÃ³mico que continÃºa afectando al paÃ­s.</p>
<p>Sin embargo, la crÃ­tica ha sido amplia y las discusiones han ocurrido a vista y paciencia de muchos que no estÃ¡n dispuestos a cambiar ni un Ã¡pice en los lineamientos econÃ³micos del paÃ­s.</p>
<p>Por otra parte, en el plano externo, EEUU ha mantenido un perfil bajo desde el momento en que se anunciÃ³ la enfermedad y alejamiento de Fidel Castro.</p>
<p>Contrariamente a lo esperado por algunos, desde que Bush asumiÃ³ el cargo el aÃ±o 2000, el fuerte apoyo de los republicanos a quienes impacientemente esperan volver a una â€nueva Cubaâ€, se ha limitado a la aplicaciÃ³n de nuevas medidas diplomÃ¡ticas y restrictivas, y al uso de la repetida retÃ³rica anti Castro, tÃ­pica de periodos pre-eleccionarios.</p>
<p>Por cierto, las elecciones presidenciales en EEUU se acercan, y si los republicanos desean recuperar la posibilidad palpable de prolongar su permanencia en el poder, deben ser muy cuidadosos de no iniciar una nueva aventura militar que entrampe, e intranquilice aÃºn mÃ¡s al paÃ­s.</p>
<p>En este contexto, es racional suponer que el gobierno de Bush tiene muy limitadas opciones para asumir un papel mÃ¡s activo en los acontecimientos que podrÃ­an desencadenarse en la isla, si la partida definitiva de Fidel se concreta antes del tÃ©rmino de su mandato.</p>
<p>La probabilidad creciente de que sea un (o una) demÃ³crata el (o la) que asuma la direcciÃ³n de EEUU en un poco mÃ¡s de un aÃ±o, refuerza los prospectos de que impere un clima menos tenso entre ambos estados.</p>
<p>A pesar del fuerte embargo comercial contra Cuba que han mantenido todas las administraciones norteamericanas, histÃ³ricamente los demÃ³cratas han tenido una relaciÃ³n menos visceral con Castro.</p>
<p>Por esta razÃ³n, es natural suponer que una administraciÃ³n de este partido (o incluso una republicana) no desearÃ­a comenzar su mandato enviando las mismas seÃ±ales que hoy tienen al gobierno de Bush en un bajo nivel de popularidad tanto en la comunidad internacional, como entre sus propios compatriotas.</p>
<p>Otro factor importante que contribuye a un desarrollo de acercamiento y negociaciones, en vez de precipitar o incitar a una desestabilizaciÃ³n total del rÃ©gimen en la isla, es la existencia de la controvertida Ley Helms-Burton puesta en vigencia en 1996.</p>
<p>La polÃ©mica ley abre las puertas para que los residentes cubanos en Miami y firmas norteamericanas exijan recuperar, o recibir indemnizaciÃ³n por las propiedades confiscadas por el rÃ©gimen cubano a partir de 1959.</p>
<p>AÃºn cuando el rechazo internacional ha obligado a los dos Ãºltimos gobiernos de EEUU a suspender la puesta en vigencia del capÃ­tulo mÃ¡s problemÃ¡tico de la ley, su existencia ya constituye una amenaza para muchÃ­simos cubanos que hoy ocupan infraestructura, residencias y tierras confiscadas desde el inicio de la revoluciÃ³n.<br />
Es decir, una parte muy importante de la poblaciÃ³n cubana podrÃ­a tambiÃ©n ver amenazada sus intereses, en caso de colapsar el sistema que ha garantizado el derecho a disfrutar del uso de esos bienes. Disipar estos temores requiere negociaciones, y las negociaciones complejas requieren tiempo.</p>
<p>Por otro lado, en un escenario regional menos armonioso para los intereses de los EEUU, Venezuela se ha alzado como actor muy importante para el proceso que experimente la revoluciÃ³n cubana despuÃ©s de Castro.</p>
<p>Por cierto, la declarada admiraciÃ³n de ChÃ¡vez por el lÃ­der cubano y su proyecto revolucionario, no sÃ³lo se ha limitado a la entrega de apoyo moral y diplomÃ¡tico, sino mÃ¡s importante aÃºn, a un extenso programa de colaboraciÃ³n e integraciÃ³n econÃ³mica.</p>
<p>La bonanza econÃ³mica que los altos precios del petrÃ³leo han significado para Venezuela, le ha permitido al rÃ©gimen de ChÃ¡vez emular el rol â€solidario y generosoâ€ que la ex- UniÃ³n SoviÃ©tica asumÃ­a con el entonces aliado latino amÃ©ricano.</p>
<p>Hoy, gracias a la disposiciÃ³n de ChÃ¡vez, Cuba ha logrado cubrir entre un 35-45 % de sus necesidades energÃ©ticas y ha contribuido a aumentar la circulaciÃ³n de millones de dÃ³lares en su economÃ­a.  Por lo tanto, la dependencia Cubana de la ayuda venezolana es un factor que no se puede ignorar, a la hora de evaluar los acontecimientos que se podrÃ­an desencadenar en Cuba, en el periodo inmediatamente posterior a la partida de Castro.</p>
<p>Es mi impresiÃ³n, que el equilibrio creado entre la complicada situaciÃ³n norteamericana en el plano internacional e interno, y el fuerte compromiso de ChÃ¡vez con el rÃ©gimen cubano (y la capacidad de apoyarlos en este momento) puede constituirse en un factor de mucho peso para evitar un colapso abrupto de la Cuba de Fidel Castro.</p>
<p>La posibilidad de los cubanos de reemplazar o reformar sustancialmente el modelo polÃ­tico y econÃ³mico vigente, dependerÃ­a mÃ¡s bien entonces de los acontecimientos que se desarrollen a mediano plazo, es decir, cuando la administraciÃ³n Bush y la era Castro (o mejor dicho de los Castro) hayan llegado a su fin.</p>
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		<title>Â¿Reformar o superar el modelo econÃ³mico actual?</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Feb 2008 13:15:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[Â¿Es efectivo que nuestros males nada tienen que ver con el &#8220;modelo&#8221; [sistema] econÃ³mico vigente y solo obedecen a la empecinada aplicaciÃ³n de una errada &#8220;estrategia [modelo] de desarrollo?  (Por Jorge Gonzalorena DÃ¶ll*, dibujo, blog Carlos Espinoza J).
A medida que se extiende y profundiza el descontento social fermentado por las grandes desigualdades, constantemente creadas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img width="229" height="238" align="left" src="http://bp0.blogger.com/_xWMKAzTSixM/RjQH1gBsqNI/AAAAAAAABbk/Jy1OAi8RwUg/s320/des0.gif" />Â¿Es efectivo que nuestros males nada tienen que ver con el &#8220;modelo&#8221; [sistema] econÃ³mico vigente y solo obedecen a la empecinada aplicaciÃ³n de una errada &#8220;estrategia [modelo] de desarrollo?  </strong>(Por Jorge Gonzalorena DÃ¶ll*, dibujo, blog Carlos Espinoza J).</p>
<p>A medida que se extiende y profundiza el descontento social fermentado por las grandes desigualdades, constantemente creadas y recreadas por el modelo econÃ³mico vigente, se van tornando mas numerosas y audibles las voces que se alzan para criticar las polÃ­ticas econÃ³micas que se hallan actualmente en aplicaciÃ³n en Chile.</p>
<p>Son cada vez mas los que abogan por una orientaciÃ³n econÃ³mica distinta, basada en la definiciÃ³n de un proyecto nacional de desarrollo que, tomando en consideraciÃ³n las necesidades, derechos y aspiraciones de la poblaciÃ³n, se oriente a poner tÃ©rmino a la situaciÃ³n de marcada desigualdad social existente en el paÃ­s.</p>
<p>En efecto, el cuadro de injusticias que se ha configurado al amparo de las polÃ­ticas econÃ³micas en aplicaciÃ³n es tan &#8220;escandaloso&#8221; -como lo calificÃ³ hace un tiempo atrÃ¡s la Iglesia CatÃ³lica- que todos quienes las critican parecieran estar hablando un mismo lenguaje.</p>
<p>Pero si se examinan los argumentos con alguna detenciÃ³n, resulta claro que esta actitud de rechazo es bastante heterogÃ©nea. Algunos de los crÃ­ticos, particularmente los que proviniendo de las propias filas gobiernistas manifiestan hoy su desencanto por los resultados alcanzados, pero sin aspirar a<span id="more-87"></span> reemplazar sino tan solo a reformar el modelo econÃ³mico imperante.</p>
<p>Hay quienes, intentando esbozar algÃºn planteamiento mas teÃ³rico al respecto, han planteado incluso la necesidad de distinguir entre &#8220;modelo&#8221; y &#8220;estrategia de desarrollo&#8221;, limitando sus crÃ­ticas a esta Ãºltima y postulando, en consecuencia, la necesidad de esforzarse por lograr un &#8220;cambio de estrategia&#8221;.</p>
<p>Se tratarÃ­a, entonces, de un cambio en el marco del modelo. Es, por ejemplo, lo que se sostenÃ­a en un documento en que se abogaba por &#8220;un desarrollo con justicia&#8221; hecho pÃºblico a mediados del gobierno de Lagos y suscrito por un grupo de 17 parlamentarios de distintos partidos de la ConcertaciÃ³n:</p>
<p><em>&#8220;Existe cierta confusiÃ³n respecto a la distinciÃ³n entre estrategia y modelo de desarrollo. El modelo de desarrollo determina los lineamientos generales del ordenamiento polÃ­tico, econÃ³mico y social en el contexto de la economÃ­a mundial, lo cual difÃ­cilmente puede cambiarse en un paÃ­s pequeÃ±o y abierto. La estrategia de desarrollo se refiere, en cambio, a las polÃ­ticas especificas que los estados persiguen en el contexto del modelo de desarrollo imperante&#8221;.</em></p>
<p>A nuestro juicio, es posible imaginar una estrategia de desarrollo distinta para Chile sin alterar significativamente el modelo.</p>
<p>AÃºn cuando la explicaciÃ³n que se suministra de tal distinciÃ³n entre &#8220;modelo&#8221; y &#8220;estrategia&#8221; esta lejos de ser rigurosa, lo que no ofrece dudas es que, a juicio de quienes la postulan, el &#8220;modelo de desarrollo&#8221; vigente serÃ­a, dados el tamaÃ±o de nuestra economÃ­a y las condiciones imperantes en la economÃ­a mundial, el mas conveniente para el paÃ­s.<br />
Parece claro, ademÃ¡s, que por &#8220;modelo&#8221; se alude al carÃ¡cter capitalista del sistema de producciÃ³n, distribuciÃ³n y consumo prevaleciente en el paÃ­s, y por &#8220;estrategia&#8221; al modelo neoliberal de economÃ­a abierta, primario-exportadora, implantado en Chile a partir del golpe de 1973, mas allÃ¡ de los cambios de Ã©nfasis que ha conocido a lo largo de sus mas de tres dÃ©cadas de vigencia.</p>
<p>El problema quedarÃ­a circunscrito entonces a la &#8220;estrategia de desarrollo&#8221;, plasmada en las &#8220;polÃ­ticas especÃ­ficas&#8221; con que aquel ha sido aplicado en Chile, las que guardan una estrecha correspondencia con las orientaciones del &#8220;Consenso de Washington&#8221;.</p>
<p>Desde esta perspectiva, la alternativa consistirÃ­a en diseÃ±ar y aplicar una polÃ­tica que, como la de gran parte de los paÃ­ses europeos, muy especialmente los escandinavos, se oriente a fomentar y sustentar una intervenciÃ³n mas activa del Estado en resguardo del interÃ©s publico.</p>
<p>Esta es tambiÃ©n la orientaciÃ³n de polÃ­tica econÃ³mica que desde hace varios aÃ±os viene propiciando con insistencia el ex vicepresidente del Banco Mundial y Premio Nobel de EconomÃ­a 2001 Joseph Stiglitz.</p>
<p>Como se comprende, ello implica postular, en clara consonancia con la ideologÃ­a liberal contemporÃ¡nea, la posibilidad y conveniencia de un capitalismo &#8220;bueno&#8221;, mas civilizado y solidario, en reemplazo del capitalismo &#8220;malo&#8221;, salvaje y egoÃ­sta, que actualmente nos rige, fruto de la reacciÃ³n ultraconservadora llevada equÃ­vocamente a cabo bajo la etiqueta de &#8220;neoliberalismo&#8221;.</p>
<p>En tÃ©rminos mas especÃ­ficos, de un capitalismo en que la acciÃ³n del Estado, en representaciÃ³n de la comunidad, se muestre capaz de poner limites a la voracidad del gran capital y de regular su acciÃ³n de modo tal que pueda desplegarse en clara consonancia con el interÃ©s pÃºblico, permitiendo asÃ­ conciliar los objetivos del crecimiento y la justicia social.</p>
<p>Tales planteamientos llevan a interrogarse sobre la validez y pertinencia tanto del diagnostico que se formula respecto del origen y naturaleza de los problemas que encaramos como de la alternativa de soluciÃ³n que se nos propone para superarlos.</p>
<p>Â¿Es efectivo que nuestros males nada tienen que ver con el &#8220;modelo&#8221; [sistema] econÃ³mico vigente y solo obedecen a la empecinada aplicaciÃ³n de una errada &#8220;estrategia [modelo] de desarrollo&#8221;?</p>
<p>Y, segundo, Â¿es efectivo que, dados el tamaÃ±o de nuestra economÃ­a y las condiciones prevalecientes en la economÃ­a mundial, tampoco tenemos una alternativa mas conveniente que la de mantenernos aferrados al actual &#8220;modelo&#8221;?</p>
<p>Estas son cuestiones cruciales que no podemos abordar con la extensiÃ³n y profundidad que se merecen en estrecho marco de un articulo como este.<br />
Pero es claro que, mas allÃ¡ de las coincidencias obvias que permiten tanto la critica a las polÃ­ticas econÃ³micas vigentes como la necesidad de levantar un &#8220;proyecto-paÃ­s&#8221; que articule y oriente las decisiones en ese Ã¡mbito, la incapacidad de relacionar los males que se denuncian, que son en definitiva los males del capitalismo dependiente, con sus verdaderas causas, los limites y condicionamientos que su condiciÃ³n subordinada en el marco del capitalismo impone a este &#8220;modelo de desarrollo&#8221;, lleva a errar el blanco de la critica y a levantar propuestas desprovistas de base.</p>
<p>Por lo demÃ¡s si, por su propia naturaleza, este es un debate de carÃ¡cter estratÃ©gico, Â¿por que habrÃ­a que circunscribirlo de antemano al restringido escenario de las polÃ­ticas que parecen viables en el marco del &#8220;modelo&#8221;? Â¿Se tratarÃ­a de plantearse entonces, en un espÃ­ritu muy propio del alma concertacionista, la realizaciÃ³n de los objetivos de sociedad a que se aspira solo &#8220;en la medida de lo posible&#8221;, entendiendo por esto lo aceptable para los poderes fÃ¡cticos que actualmente la dominan? Por esa vÃ­a llegarÃ­amos al absurdo de tener que aceptar como &#8220;soluciÃ³n&#8221; lo que, en el mejor de los casos, solo podrÃ­a representar para la mayorÃ­a males levemente menores en comparaciÃ³n con la situaciÃ³n actual.</p>
<p>Las obvias dificultades polÃ­ticas de alcanzar objetivos mas ambiciosos solo plantean como problema el de los pasos que pueden y deben darse ahora en funciÃ³n de ellos, y de los ritmos con que podrÃ­an y deberÃ­an darse luego los que resulten necesarios posteriormente, vale decir un problema de estrategia.</p>
<p>Pero de ningÃºn modo resulta lÃ³gico pretender que ellas puedan llevar a definir el carÃ¡cter de los mismos, lo que equivale a decir el carÃ¡cter de la soluciÃ³n, ya que esta viene necesariamente determinada por la naturaleza de los problemas que se enfrentan.</p>
<p>Razonar de ese modo equivaldrÃ­a a permitir que los arboles nos impidiesen ver el bosque. En este sentido, definida la perspectiva valÃ³rica desde la que se aborda esta problemÃ¡tica, la soluciÃ³n que resulta no representa ya propiamente una &#8220;opciÃ³n&#8221;.</p>
<p>La globalizaciÃ³n a que se alude representa una nueva etapa en el proceso de concentraciÃ³n y centralizaciÃ³n del capital a escala planetaria, derivada de la profunda crisis sistÃ©mica de ese proceso de acumulaciÃ³n, que ha desbordado desde hace ya largo tiempo las fronteras de los Estados-naciÃ³n.</p>
<p>Una crisis que se expresa de mÃºltiples formas, tanto en el plano econÃ³mico (bajas tasas de crecimiento, altas tasas de desempleo, etc.) como tambiÃ©n polÃ­tico, ambiental, cultural, etc., y con una fuerza tal que permite hablar con toda propiedad de una formidable crisis civilizatoria, cuyas principales expresiones son las amenazantes tendencias autodestructivas que el sistema econÃ³mico-social esta engendrando a escala global, con la escalada del armamentismo y la guerra, la catastrÃ³fica destrucciÃ³n del medioambiente y las ominosas condiciones de creciente exclusiÃ³n y desigualdad social imperantes en el planeta.</p>
<p>En tales condiciones, la Ãºnica soluciÃ³n &#8220;realista&#8221;, es decir acorde con el carÃ¡cter y magnitud de los problemas que enfrentamos, es, en definitiva, el despliegue de una paciente pero firme y sostenida acciÃ³n colectiva orientada a la superaciÃ³n del &#8220;modelo&#8221;, es decir, del dominio despÃ³tico del capital sobre la vida econÃ³mica, social, polÃ­tica y cultural a escala global.</p>
<p>Frente a la globalizaciÃ³n del capital no hay, por tanto, mas alternativa confiable para los pueblos que la creciente globalizaciÃ³n de la solidaridad, buscando la creaciÃ³n de un Nuevo Orden EconÃ³mico y PolÃ­tico Internacional.</p>
<p>Cualquier intento de soluciÃ³n individual, referida a la evoluciÃ³n de un determinado espacio econÃ³mico nacional, como por ejemplo el nuestro, no pasa de ser un espejismo, es decir, un proyecto condenado de antemano al fracaso, por atractivas que puedan parecer o resultar algunas eventuales ventajas en el corto plazo.<br />
____________________________________________________________________</p>
<p>* Jorge Gonzalorena es sociÃ³logo por la Universidad de Chile, historiador econÃ³mico por la Universidad de Lund, Suecia.</p>
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		<title>Â¿Pinochet le pasarÃ¡ la cuenta a la Derecha?</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Dec 2007 12:22:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[
&#8220;A menos que el aborrecimiento por la ConcertaciÃ³n, entre los mÃ¡s nostÃ¡lgicos, sea hoy tan visceral como para superar la humillaciÃ³n del desprecio y el olvido, un eventual triunfo presidencial de la derecha el 2009, se sostendrÃ­a en un hilo muy delgado&#8221; (por Carlos Salas Lind).
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&#8220;No conozco a este seÃ±orâ€¦â€¦no me explico quÃ© hace aquÃ­!&#8221;.
Ã‰sa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img src="http://www.elobservatodo.cl/tmp_images/118/noticia_5856_normal.jpg" alt="" width="220" height="194" align="left" /></strong><br />
<strong>&#8220;A menos que el aborrecimiento por la ConcertaciÃ³n, entre los mÃ¡s nostÃ¡lgicos, sea hoy tan visceral como para superar la humillaciÃ³n del desprecio y el olvido, un eventual triunfo presidencial de la derecha el 2009, se sostendrÃ­a en un hilo muy delgado&#8221; </strong>(por Carlos Salas Lind).</p>
<p>__________________________________________________________</p>
<p><strong>&#8220;No conozco a este seÃ±orâ€¦â€¦no me explico quÃ© hace aquÃ­!&#8221;</strong>.</p>
<p>Ã‰sa habrÃ­a sido la nerviosa reacciÃ³n del timonel de la UDI, al constatar la presencia en el consejo general del partido, del nieto predilecto del otrora hombre fuerte y protector de los ideales mÃ¡s fundamentales de la derecha chilena.</p>
<p>Y para quienes buscaban aferrarse a la excusa de ignorar tanto parentesco, sus progenitores se preocuparon de recordarles con el nombre que esa estrategia era la mÃ¡s inÃºtil de todas.</p>
<p>Augusto Pinochet III, aunque sin invitaciÃ³n oficial, intentaba acercarse a quienes, por mucho tiempo, no han disimulado el orgullo de haber sido protagonistas ideolÃ³gicos de lo que la Derecha defiende como el gran proyecto transformador encabezado por su abuelo.</p>
<p>Entendible, hasta cierto punto, esta negaciÃ³n dignaâ€de relato bÃ­blicoâ€ que lanzÃ³ LarraÃ­n, si miramos de manera crÃ­tica el proceso de re-articulaciÃ³n que ha estado experimentando la polÃ­tica chilena, a partir de los pocos meses de iniciado el cuarto gobierno de la ConcertaciÃ³n.</p>
<p>Hoy, a diferencia del deterioro del nivel de popularidad que experimentara la coaliciÃ³n de gobierno a fines de los aÃ±os 90â€™ y comienzos del 2000, las seÃ±ales de descontento ciudadano con Michelle Bachelet, ya no pueden atribuirse a un<span id="more-73"></span> fenÃ³meno puntual y econÃ³mico, como el experimentado a partir de la crisis asiÃ¡tica hace casi 10 aÃ±os.</p>
<p>Con una economÃ­a notablemente mejorada, el desgaste actual de la ConcertaciÃ³n es mucho mÃ¡s difÃ­cil de superar, porque, a estas alturas, ya estÃ¡ unido a factores sociales y polÃ­ticos que tienen un impacto mucho mÃ¡s profundo y duradero en el comportamiento electoral.</p>
<p>En este escenario tan complejo para la ConcertaciÃ³n, el deseo de la derecha mÃ¡s conservadora de desmarcarse progresivamente de su rol protagÃ³nico en el rÃ©gimen de Pinochet, buscarÃ­a justamente afianzar la imagen de alternativa mÃ¡s apetecible para la mayorÃ­a que no duda en condenar los graves atropellos a los derechos humanos de la Ã©poca.</p>
<p>Sin embargo, todo curso estratÃ©gico (y pragmÃ¡tico) de convergencia hacia el centro, inevitablemente termina por desmoralizar y aislar a quienes no transigen con sus convicciones, ni mucho menos con la re-interpretaciÃ³n de la historia.<br />
-<br />
La gran frustraciÃ³n que provoca, entre los mÃ¡s duros, la moderaciÃ³n y el continuo cuestionamiento del pasado, generalmente se manifiesta en una actitud de protesta y rebeldÃ­a que incluso lleva a la marginaciÃ³n de este segmento del proceso democrÃ¡tico; ya sea no inscribiÃ©ndose en los registros electorales, o si lo han hecho, evitando sufragar o anulando el voto (1).</p>
<p>Cabe tener en cuenta que el proceso de alejamiento de posiciones mÃ¡s duras, asumida hace ya bastante tiempo por los partidos que hoy conforman la ConcertaciÃ³n, no ha ocurrido con la misma intensidad ni rapidez, entre muchos que han mantenido filas en la defensa del rÃ©gimen de Pinochet.</p>
<p>El desmarque iniciado hoy por la UDI, no es, por lo tanto, un hecho menor. Especialmente, porque este partido habÃ­a servido de refugio natural para quienes percibÃ­an el inicio de un â€œcontubernio deslealâ€ de los socios de RN con las posiciones concertacionistas.</p>
<p>Importante tener presente que en la Ãºltima elecciÃ³n presidencial, no todos los que apoyaron a LavÃ­n en la primera vuelta, entregaron su voto al candidato de RN en el segundo balotaje.<br />
Por el contrario, entre un 5 y 15% de votantes del candidato de la UDI (segÃºn estimaciones de los analistas Eduardo Engel y Juan Pablo Moreno) prefirieron ver ganar a los adversarios por cuarta vez consecutiva, antes que votar por PiÃ±era.</p>
<p>La re-articulaciÃ³n actual de la derecha mÃ¡s conservadora, se volverÃ­a entonces aÃºn mÃ¡s interesante, si tomamos en cuenta que este proceso coincide, precisamente, con el resurgimiento de la figura de Pinochet, a travÃ©s del anunciado interÃ©s de su familia en entrar a la polÃ­tica para defender su obra y memoria desde el propio parlamento.</p>
<p>A menos que el aborrecimiento por la ConcertaciÃ³n, entre los mÃ¡s nostÃ¡lgicos, sea hoy tan visceral como para superar la humillaciÃ³n del desprecio y el olvido, un eventual triunfo presidencial de la derecha el 2009, se sostendrÃ­a en un hilo muy delgado.</p>
<p>Esta es mi impresiÃ³n, porque a pesar del fuerte desgaste que estÃ¡ experimentando la ConcertaciÃ³n, de todos modos, no imagino (ni serÃ­a lÃ³gico esperar) un triunfo holgado de la derecha en las prÃ³ximas elecciones presidenciales.</p>
<p>Por el contrario, si el orden de cosas se mantiene en gran medida en la lÃ­nea actual, imagino la elecciÃ³n presidencial del 2009 como la mÃ¡s estrecha, emocionante y tensa desde el retorno a la democracia.</p>
<p>En este escenario de competencia electoral tan intenso, naturalmente serÃ¡ una tarea monumental el poder cargar la balanza electoral a favor, cuando al mismo tiempo se ha iniciado un proceso de desvinculaciÃ³n histÃ³rico que pone a prueba (y de manera extrema) la vehemencia de quienes podrÃ­an ser determinantes para el resultado.<br />
______________________________________________________________</p>
<ol>
<li>Aunque la izquierda extra-parlamentaria ha mantenido una actitud de protesta permanente frente al orden institucional que se inaugurÃ³ con el retorno al rÃ©gimen democrÃ¡tico a partir del aÃ±o 1990, sÃ³lo en la Ãºltima elecciÃ³n presidencial, se pudo constatar una actitud mÃ¡s confrontacional (pero mayoritariamente resistida) al llamar su candidato presidencial, TomÃ¡s Hirsch, a anular el voto en la segunda vuelta presidencial. De este modo, es igualmente interesante saber si los adherentes de la izquierda extra-parlamentaria, de no cumplirse una vez mÃ¡s, muchas de sus expectativas en el Ã¡mbito polÃ­tico y econÃ³mico, castigarÃ­an tambiÃ©n de forma mÃ¡s masiva y disciplinada a los futuros candidatos de la ConcertaciÃ³n.</li>
</ol>
<p>___________________________________________________________</p>
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		<title>Â¿PerdiÃ³ realmente ChÃ¡vez?</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Dec 2007 00:03:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[
&#8220;Obviamente, frente a una consulta que implicaba cambios tan radicales para el orden institucional, un final &#8216;de fotografÃ­a&#8217; no era en absoluto lo mÃ¡s recomendable para ChÃ¡vez&#8221;. (Por Carlos Salas Lind)
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ExtraÃ±o, pero aunque todos sabemos que al final los triunfos morales no tienen mucha importancia, lo de ChÃ¡vez este domingo, perfectamente podrÃ­a ser la excepciÃ³n.
Lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img height="185" align="left" width="232" src="http://bfgreen.com/photos/Hugo-Chavez.jpg" /><br />
<strong>&#8220;Obviamente, frente a una consulta que implicaba cambios tan radicales para el orden institucional, un final &#8216;de fotografÃ­a&#8217; no era en absoluto lo mÃ¡s recomendable para ChÃ¡vez&#8221;.</strong> (Por Carlos Salas Lind)<br />
__________________________________________________________</p>
<p>ExtraÃ±o, pero aunque todos sabemos que al final los triunfos morales no tienen mucha importancia, lo de ChÃ¡vez este domingo, perfectamente podrÃ­a ser la excepciÃ³n.</p>
<p>Lo mÃ¡s extraÃ±o de todo, es que el lÃ­der venezolano ya lo habÃ­a expresado en estos tÃ©rminos: &#8220;PreferÃ­a que fuera asÃ­&#8221; (una derrota estrecha a una victoria discutible).</p>
<p>Y no parece tan descabellada la preferencia presidencial, si tomamos en cuenta el complejo (e imprevisto) escenario que se habÃ­a apoderado de las calles de Caracas en la vÃ­spera del famoso referÃ©ndum.</p>
<p>Obviamente, frente a una consulta que implicaba cambios tan radicales para el orden institucional, un final â€œde fotografÃ­aâ€ no era en absoluto lo mÃ¡s recomendable.</p>
<p>En realidad, una derrota aparentemente tan estrecha como la ocurrida este domingo, cumple la doble funciÃ³n de mitigar la creciente percepciÃ³n internacional de la existencia de una dictadura en Venezuela, como la de servir de vÃ¡lvula de escape al peligroso espiral de convulsiÃ³n social que el paÃ­s estaba experimentando.</p>
<p>ChÃ¡vez perdiÃ³ el referÃ©ndum, es<span id="more-71"></span> innegable.</p>
<p>Pero aunque Ã©l no lo planeara de esa forma, ganÃ³ tambiÃ©n lo que Putin en Rusia estaba soÃ±ando en las elecciones parlamentarias celebradas el mismo dÃ­a; el poder revertir las grandes sospechas de la comunidad internacional sobre el estado de la democracia en su paÃ­s.</p>
<p>El lÃ­der venezolano aceptÃ³ la derrota, pero con Ã©sto, habrÃ­a entregado tambiÃ©n una prueba irrefutable de la posibilidad de su pueblo de disentir, y poder hacerlo libremente.</p>
<p>ExtraÃ±a paradoja la que podrÃ­amos estar observando porque las interpretaciones dan, por cierto, para mucho mÃ¡s que la simple lectura de cifras.</p>
<p>Y para nosotros los chilenos, doblemente curioso, porque de acuerdo a la opiniÃ³n que muchos ya se han formado, no serÃ­a entonces la primera vez que observamos a un dictador, de hecho o en potencia, &#8220;aceptar&#8221; la voluntad del pueblo.<br />
______________________________________________<br />
Por Carlos Salas Lind</p>
<p><a rel="tag" href="http://technorati.com/tag/Bush++Venezuela+Ch%C3%A1vez+Castro"><img style="border: 0pt none ; vertical-align: middle; margin-left: 0.4em" alt=" " src="http://static.technorati.com/static/img/pub/icon-utag-16x13.png?tag=Bush++Venezuela+Ch%C3%A1vez+Castro" />Bush  Venezuela ChÃ¡vez Castro</a></p>
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		<title>Chile, moderaciÃ³n e intolerancia: el ejemplo escandinavo</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=64</link>
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		<pubDate>Tue, 09 Oct 2007 15:03:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[
&#8220;A pesar del largo camino que nos queda para entrar al club de los paÃ­ses mÃ¡s desarrollados, las dinÃ¡micas de la competencia electoral observada, desde el retorno a la democracia en Chile, se estÃ¡n asemejando mÃ¡s y mÃ¡s a los procesos eleccionarios de las democracias occidentales avanzadas y estables&#8221;  (por Carlos Salas Lind).
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Este fenÃ³meno [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laopinon.cl/tmp_images/236/noticia_11784_normal.jpg" alt="" width="218" height="142" align="left" /><strong></strong></p>
<p><strong>&#8220;A pesar del largo camino que nos queda para entrar al club de los paÃ­ses mÃ¡s desarrollados, las dinÃ¡micas de la competencia electoral observada, desde el retorno a la democracia en Chile, se estÃ¡n asemejando mÃ¡s y mÃ¡s a los procesos eleccionarios de las democracias occidentales avanzadas y estables&#8221; </strong> (por Carlos Salas Lind).</p>
<p>_______________________________________________________________________</p>
<p>Este fenÃ³meno se podrÃ­a explicar, tanto en la â€œactitud sumisaâ€ que grandes sectores de la sociedad chilena asumieron despuÃ©s del trÃ¡gico desenlace que la polarizaciÃ³n ideolÃ³gica tuvo para la convivencia nacional, como en la admisiÃ³n (en los hechos), de la inviabilidad que la alternativa socialista ortodoxa demostrÃ³ tener entre sus propios â€œbeneficiariosâ€ en el mundo.</p>
<p>Las dinÃ¡micas que se desencadenen con la competencia polÃ­tica electoral en el Chile de hoy, debieran estar, por lo tanto, cada vez menos sujetas a lo emocional, a la retÃ³rica ofensiva y promesas desproporcionadas e irresponsables.</p>
<p>Este es el caso, porque un paÃ­s que estÃ¡ paulatinamente zafÃ¡ndose de lealtades partidistas a priori, indudablemente, se encuentra en mejores condiciones de impedir que su clase polÃ­tica evada cumplir con un requerimiento bÃ¡sico de responsabilidad con el bienestar de la gente, y que es el promocionar la cohesiÃ³n social entre todos<span id="more-64"></span> los ciudadanos.</p>
<p>Para algunos, la consecuciÃ³n de estos ideales se contrapondrÃ­a con un avance resuelto en temas que implican un tratamiento mÃ¡s urgente y decidido (e inevitablemente mÃ¡s confrontacional en el plano social), como son una distribuciÃ³n mÃ¡s justa de la riqueza que genera el paÃ­s.</p>
<p>AÃºn cuando este argumento es respetable (e igualmente discutible), las ventajas para la sociedad chilena que una competencia electoral menos ideologizada representa, son, en mi opiniÃ³n, de igual o mÃ¡s importancia.</p>
<p>Por urgente que sean los desafÃ­os sociales de un paÃ­s, la experiencia en la regiÃ³n y el mundo ha demostrado, una y otra vez, que es muy contraproducente para una naciÃ³n  intentar corregir desigualdades histÃ³ricas por medio de la imposiciÃ³n de polÃ­ticas econÃ³micas radicales y resistidas, que inevitablemente corroen el grado de cohesiÃ³n social mÃ­nimo que toda sociedad necesita para seguir compitiendo y progresando en el actual orden mundial.</p>
<p>Lo anterior no supone desconocer la presencia de un impedimento tan determinante para el logro de un desarrollo real, como es la existencia de un segmento de la poblaciÃ³n en condiciÃ³n de pobreza inaceptable.</p>
<p>Simplemente, implica reconocer la existencia de un gran mal que debe ser abordado con el mÃ¡ximo de sensibilidad, pero sin olvidar la mantenciÃ³n del orden del que todos dependemos para seguir proyectando la preciada y poco usual credibilidad que una economÃ­a emergente (y latinoamericana) como la chilena, ha logrado alcanzar.</p>
<p>Los problemas de desigualdad y extrema pobreza tambiÃ©n lo han experimentado los paÃ­ses mÃ¡s desarrollados del mundo en un momento de su historia.</p>
<p>En el caso de los paÃ­ses escandinavos,  por ejemplo, el tratamiento que todos los actores polÃ­ticos le dieron al tema de la (extrema) pobreza, es notable.</p>
<p>Un amplio diÃ¡logo social, generado a partir del reconocimiento mutuo de obligaciones y deberes, tanto legales como morales, se impuso por sobre la tentaciÃ³n de imponer soluciones corto-placistas, confrontacionales y, a la larga, insostenibles.</p>
<p>En este desarrollo, fue fundamental un proceso de persuasiÃ³n basado, primeramente, en un cambio sustancial de actitud y lenguaje entre sus promotores, al momento de tratar todos los temas que se inter-conectaban con la creaciÃ³n de un sistema mÃ¡s justo y solidario.</p>
<p>Lo mÃ¡s relevante es que la construcciÃ³n de un sistema social menos excluyente en esta parte del mundo, fue un proyecto de autorÃ­a nacional, impulsado a partir de una reflexiÃ³n profunda de los desafÃ­os que paÃ­ses pequeÃ±os y vulnerables (como tambiÃ©n lo es el nuestro) enfrentaban en un vecindario desolado por la lucha de clases y la amenaza expansionista.<br />
Si observamos y reflexionamos a partir de nuestra propia experiencia, en Chile, no debiera ser descabellado imaginar que actores polÃ­ticos y sociales entiendan que un amplio diÃ¡logo social necesariamente implica admitir un cambio radical de la retÃ³rica, especialmente, cuando el electorado chileno ya se ha desmarcado (y cansado) de los discursos apasionados y divisorios.</p>
<p>Una condiciÃ³n mÃ­nima para promover acuerdos entre quienes, en distintos frentes, tienen los medios de facilitar el curso del paÃ­s en direcciÃ³n al desarrollo requiere, entonces,  cambiar el trato del adversario, o al que no siÃ©ndolo, discrepa en algÃºn momento.</p>
<p>La vigencia de expresiones extremas y ofensivas en contra de la clase empresarial, el trato de â€œtraidorâ€ en contra de quienes cambian de opiniÃ³n o se distancian de un partido, o el trato de â€œrojos ateosâ€ o â€œfascistasâ€ entre quienes estÃ¡n en frentes opuestos, es muy daÃ±ina para la promociÃ³n de un diÃ¡logo nacional respecto de temas sociales pendientes de gran relevancia para el paÃ­s.</p>
<p>Frente a esta lamentable realidad, es de esperar que el nuevo y creciente electorado moderado y crÃ­tico en Chile, se preocupe, de una vez por todas, de â€œobligar a renovarseâ€ a quienes insisten en sacar partido a un lenguaje de odio e  intolerancia.</p>
<p>__________________________</p>
<p><a rel="tag" href="http://technorati.com/tag/Bachelet+Chile" target="_blank"><img style="border: 0pt none ; vertical-align: middle; margin-left: 0.4em" src="http://static.technorati.com/static/img/pub/icon-utag-16x13.png?tag=Bachelet+Chile" alt=" " />Bachelet Chile</a>&#8220;&gt;Carlos Salas L</p>
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		<title>MovilizaciÃ³n de la CUTâ€¦â€¦ y ha vuelto a perder la ConcertaciÃ³n</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=61</link>
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		<pubDate>Fri, 31 Aug 2007 11:50:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Cuando el descenso en las encuestas comenzaba a mostrar cierto nivel de estabilizaciÃ³n, el paro convocado por la CUT parece haber marcado el punto de partida de un nuevo e insufrible periodo de incertidumbre para el cuarto gobierno de la ConcertaciÃ³n&#8221;. (Por Carlos Salas Lind)
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Como era de esperar, el ministro del interior ha tratado de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img src="http://www.cubaencuentro.com/var/cubaencuentro.com/storage/images/internacional/articulos/el-parto-de-la-democracia-96275/protesta-de-profesores-y-estudiantes-en-santiago-de-chile-el-8-de-julio-de-2008/765723-1-esl-ES/protesta-de-profesores-y-estudiantes-en-santiago-de-chile-el-8-de-julio-de-2008.jpg" alt="" width="241" height="171" align="left" />&#8220;Cuando el descenso en las encuestas comenzaba a mostrar cierto nivel de estabilizaciÃ³n, el paro convocado por la CUT parece haber marcado el punto de partida de un nuevo e insufrible periodo de incertidumbre para el cuarto gobierno de la ConcertaciÃ³n&#8221;. </strong>(Por Carlos Salas Lind)</p>
<p>__________________________________________________________</p>
<p class="MsoNormal">Como era de esperar, el ministro del interior ha tratado de bajarle rÃ¡pida- y contundentemente el perfil a los acontecimientos de los Ãºltimos dÃ­as.</p>
<p class="MsoNormal">Con este propÃ³sito, Belisario Velasco ha recurrido a la agotada y poco trabajada estrategia de ponerse a contar cuantos salieron a la calle el 29 de Agosto.</p>
<p class="MsoNormal">Es la percepciÃ³n Sr. Ministro, la percepciÃ³n de los hechos, y de los actores involucrados lo que determina la opiniÃ³n que la ciudadanÃ­a se forma de los temas que son cruciales, al momento de evaluar la gestiÃ³n y/o credibilidad de quienes tienen el poder, o aspiran a alcanzarlo.</p>
<p class="MsoNormal">En este sentido, no es tan relevante la magnitud de las protestas, sino el impacto que genera el comportamiento de los participantes del juego polÃ­tico en la opiniÃ³n pÃºblica.</p>
<p class="MsoNormal">Precisamente, es en el actual escenario de persistente deterioro del nivel de optimismo y disciplina concertacionista, que la actuaciÃ³n del PS seÃ±aliza un crudo (y desesperado) deseo de desmarcarse, justamente,<span id="more-61"></span> de un gobierno encabezado por una militante de sus propias filas.</p>
<p class="MsoNormal">Es irresistible asociar esta actitud con la de quienes advierten que ha llegado la hora de abandonar el barco que fatalmente para las pretensiones de sus beneficiarios, sigue a la deriva.</p>
<p class="MsoNormal">Desde un Ã¡ngulo estrÃ­ctamente electoral, es innegable que los dilemas del PS son reales.</p>
<p class="MsoNormal">Este es el caso, porque la base electoral del PS estÃ¡ compuesta por mucha gente que de manera disciplinada (y a regaÃ±a dientes) a pospuesto su deseo natural de exigir recetas econÃ³micas muy diferentes a las actuales para solucionar los problemas sociales y econÃ³micos que aquejan a nuestro nivel de desarrollo.</p>
<p class="MsoNormal">Hoy, despuÃ©s de 17 aÃ±os de gobiernos de la ConcertaciÃ³n, (y los dos Ãºltimos encabezados por los sectores de izquierda) la impaciencia y lealtad de esa base social se ha erosionado lo suficiente como para seguir ignorÃ¡ndola.</p>
<p class="MsoNormal">Sin embargo, los representantes de los sectores mÃ¡s izquierdistas de la coaliciÃ³n de gobierno se olvidan que solos no son en absoluto mayorÃ­a, y que el equilibrio que la ConcertaciÃ³n ha proyectado desde el retorno a la democracia se rompe, cuando una parte de sus propios partidarios se revela contra el orden que ha hecho posible su viabilidad.</p>
<p>PÃ©simo le ha ido a la ConcertaciÃ³n en estos dÃ­as. Junto al balde de agua frÃ­a que representan las movilizaciones de la CUT, las declaraciones de otros presidenciables concertacionistas y voceros oficiales, no han hecho mÃ¡s que agravar la imagen de desconcierto e indisciplina que de manera crÃ³nica estÃ¡ afectando a la gestiÃ³n de Michelle Bachelet.</p>
<p class="MsoNormal">En este escenario, naturalmente la Alianza estÃ¡ disfrutando de su mejor momento (y sin tener mucha necesidad de involucrarse en los procesos que se han desatado).</p>
<p class="MsoNormal">Aunque el descontento reflejado por las movilizaciones de la CUT no deja de ser una victoria parcial y prestada (simplemente porque<!--more--> un eventual gobierno del bloque opositor tampoco podrÃ­a estar en condiciones de ceder a las exigencias de quienes justificadamente o no, impulsan estas protestas) sus repercusiones han reforzado la posiciÃ³n electoral de la (centro) derecha chilena.</p>
<p class="MsoNormal">Obviamente, la tarea de los detractores de la ConcertaciÃ³n no estÃ¡ en ganarse la simpatÃ­a de quienes adhirieron activamente a la convocatoria de la CUT (esfuerzo que ademÃ¡s tampoco se vislumbra como muy productivo).</p>
<p class="MsoNormal">MÃ¡s bien la misiÃ³n, para quienes desean â€desalojarâ€ a la ConcertaciÃ³n de una vez por todas, estÃ¡ en consolidar la imagen de desorden y agotamiento entre quienes con su tÃ­mida confianza han hecho posible los 17 aÃ±os de gobiernos de la ConcertaciÃ³n.</p>
<p class="MsoNormal">Es decir, los aspirantes al poder deben convencer al creciente segmento de chilenos crÃ­ticos y moderados que hasta el 11 de Marzo del 2006, premiaron la indiscutible cohesiÃ³n, responsabilidad y estabilidad social proyectadas durante los gobiernos de la ConcertaciÃ³n.</p>
<p class="MsoNormal">(Por Carlos Salas Lind)</p>
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		<title>Encuesta CEP: cansancio y exigencias de un paÃ­s</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jul 2007 10:23:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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 &#8220;Los chilenos exigen acortar el trecho al desarrollo y los actores polÃ­ticos, tanto de gobierno como de oposiciÃ³n, deberÃ­an reflexionar y revisar profundamente sus respectivos programas y estrategias&#8221;. (Por Carlos Salas Lind)
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A la distancia, no deja de sorprenderme (y alegrarme) el cambio paulatino que noto en la opiniÃ³n pÃºblica chilena, a la hora de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img width="237" height="150" align="left" src="http://www.emol.com/fotos2006/0707_adimark.jpg" /><br />
<strong> &#8220;Los chilenos exigen acortar el trecho al desarrollo y los actores polÃ­ticos, tanto de gobierno como de oposiciÃ³n, deberÃ­an reflexionar y revisar profundamente sus respectivos programas y estrategias&#8221;</strong>. (Por Carlos Salas Lind)</p>
<p>____________________________________________________________</p>
<p>A la distancia, no deja de sorprenderme (y alegrarme) el cambio paulatino que noto en la opiniÃ³n pÃºblica chilena, a la hora de entregar su evaluaciÃ³n sobre el estado de nuestra economÃ­a, la marcha del proceso polÃ­tico y sus principales protagonistas.</p>
<p>La Ãºltima encuesta CEP, mÃ¡s que una simple visiÃ³n ciudadana del momento, revela, en mi opiniÃ³n, indicios de un proceso de transformaciÃ³n que deberÃ­a inquietar a todo aquel que desea seguir creyendo (o apostando a) que la sociedad chilena definitivamente se ha quedado estancada en el conformismo.</p>
<p>Naturalmente, era de esperar que la opiniÃ³n pÃºblica no serÃ­a particularmente generosa con la gestiÃ³n de Michelle Bachelet, como tampoco era sorpresivo suponer que el Transantiago seguirÃ­a pasÃ¡ndole la cuenta a sus creadores y ejecutores.</p>
<p>En realidad, a mÃ­ lo que mÃ¡s me llama la atenciÃ³n, es el serio revÃ©s que estÃ¡ sufriendo el gobierno en la percepciÃ³n ciudadana de un Ã¡mbito tan importante, como el econÃ³mico.</p>
<p>Hay que tomar en cuenta que desde el Ãºltimo trimestre del 2006, la economÃ­a chilena ha experimentado un repunte sostenido, lo que se manifiesta tanto en las mejores perspectivas de crecimiento para este aÃ±o, como en los Ã­ndices de desempleo estables y significativamente menores a los experimentados durante gran parte del aÃ±o 2006.</p>
<p>Curiosamente, y aunque la opiniÃ³n pÃºblica reconoce estos logros, al evaluar el riesgo de desempleo como un problema menor en comparaciÃ³n<span id="more-55"></span> a la encuesta de diciembre Ãºltimo, esta apreciaciÃ³n no influye en la visiÃ³n que la ciudadanÃ­a tiene de la economÃ­a en su conjunto.</p>
<p>Por el contrario, el sondeo nos muestra que el porcentaje de encuestados que opina que la situaciÃ³n econÃ³mica ha empeorado desde diciembre del 2006 a junio del 2007, ha aumentando de manera importante.</p>
<p>Cabe recordar, que al continuo mejoramiento de los indicadores econÃ³micos (salvo el caso puntual del imacec de mayo) se sumÃ³ el â€œesperanzadorâ€ anuncio del gobierno de  flexibilizar la rÃ­gida polÃ­tica de disciplina fiscal, enmarcada en el criterio de balance estructural al 1% del PIB.</p>
<p>Este anuncio no fue menor, porque justamente buscÃ³ mitigar las presiones de importantes sectores de la sociedad, y conciliar las serias contraposiciones internas que han deteriorado enormemente la convivencia entre los partidarios mÃ¡s interesados en un epÃ­logo exitoso del complejo cuarto periodo concertacionista.</p>
<p>No obstante lo anterior, la encuesta CEP no registra la complacencia ciudadana, lo que evidentemente limita mucho las posibilidades del gobierno de Bachelet de recuperar niveles de popularidad que ayuden a aplacar los sobresaltos, las tensiones y el consiguiente empeoramiento de la disciplina dentro de la ConcertaciÃ³n.</p>
<p>A la hora de evaluar la percepciÃ³n econÃ³mica y visiÃ³n del paÃ­s de los principales problemas, es significativo constatar que la gente quiere mucho mÃ¡s, y espera una atenciÃ³n mÃ¡s urgente a temas relacionados con la erradicaciÃ³n de la pobreza, el aumento del poder adquisitivo, inversiÃ³n en infraestructura y protecciÃ³n del medio ambiente.</p>
<p>En resumen, los chilenos exigen acortar el trecho al desarrollo y los actores polÃ­ticos, tanto de gobierno como de oposiciÃ³n, deberÃ­an reflexionar y revisar profundamente sus respectivos programas y estrategias, no sÃ³lo para invertir en sus propios proyectos electorales, sino tambiÃ©n para revitalizar la fe pÃºblica en una actividad que recibe la peor de todas las evaluaciones.<br />
(El 81% de los encuestados opina que los parlamentarios sÃ³lo actÃºan pensando en sus intereses personales por sobre los intereses del paÃ­s. Del 19% restante, mÃ¡s de la mitad no contesta).</p>
<p>En este sentido, no es menos revelador constatar que el ciudadano comÃºn tampoco ha optado por premiar a los crÃ­ticos del agotamiento e ineficiencia de los protagonistas, sino mÃ¡s bien ha elegido seguir abandonando el segmento de los â€œincondicionalesâ€.</p>
<p>A corto plazo, es entonces muy probable que la moderaciÃ³n de nuestro sistema de partidos se siga intensificando, simplemente porque la debilitaciÃ³n de las posiciones ideolÃ³gicas y partidistas, refuerza la atracciÃ³n por posturas menos dogmÃ¡ticas (y mucho mÃ¡s pragmÃ¡ticas) respecto de los temas que estÃ¡n dominando la agenda del chileno comÃºn.</p>
<p>Para terminar, no quisiera perder la oportunidad de destacar la caÃ­da sostenida y acelerada de la popularidad del ex-presidente Lagos.</p>
<p>Si el ex-presidente aÃºn considera el retorno en gloria y majestad al poder el 2009, como un gran proyecto en su carrera polÃ­tica, es recomendable que empiece a tomar mÃ¡s en serio las seÃ±ales que la ciudadanÃ­a le ha estado enviando desde ya hace varios meses.</p>
<p>Es indispensable que Lagos baje al mundo de los ciudadanos (del que Ã©l y todos somos parte) y participe de la discusiÃ³n de los teman que preocupan y ocupan el interÃ©s de los chilenos.</p>
<p>Los reiterados y publicitados reconocimientos acadÃ©micos y cargos internacionales estÃ¡n teniendo un impacto mÃ­nimo, por no decir nulo, a la hora de influir en el juicio de su propia gente (y electores).</p>
<p>La evidente estrategia de evitar desgastarse en discusiones de â€menor nivelâ€, en relaciÃ³n con su status de ex-presidente, sÃ³lo es defendible (y recomendable) si sus planes son Ãºnicamente esos: el ser recordado y respetado como un ex-presidente de la repÃºblica.</p>
<p>(Por <a rel="me" href="http://technorati.com/claim/zy8hp4jqh">Technorati Profile</a>&#8220;>Carlos Salas Lind )</p>
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		<title>Se debilita el partidismo: mÃ¡s participaciÃ³n ciudadana y menos corrupciÃ³n</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Jul 2007 01:01:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[
&#8220;Hoy, cuando las encuestas coinciden en resaltar el progresivo robustecimiento de los escÃ©pticos en el paÃ­s, es lÃ³gico esperar que sea la percepciÃ³n ciudadana del grado de seriedad, honestidad y efectividad de los actores polÃ­ticos, lo que en mayor grado determine el destino de la confianza pÃºblica&#8221;Â  (Por CarlosÂ  SalasÂ  Lind).
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La capacidad de los actores [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img src="http://estaticos01.cache.el-mundo.net/albumes/2006/12/12/funeral_antipinochet/a453c36f57aaead9b219e4f83f6cf9c2_extras_albumes_0.jpg" alt="" width="247" height="158" align="left" /></strong></p>
<p><strong>&#8220;Hoy, cuando las encuestas coinciden en resaltar el progresivo robustecimiento de los escÃ©pticos en el paÃ­s, es lÃ³gico esperar que sea la percepciÃ³n ciudadana del grado de seriedad, honestidad y efectividad de los actores polÃ­ticos, lo que en mayor grado determine el destino de la confianza pÃºblica&#8221;Â  </strong>(Por CarlosÂ  SalasÂ  Lind).<br />
________________________________________________________</p>
<p>La capacidad de los actores polÃ­ticos de poner en la agenda pÃºblica los temas que mÃ¡s fortalecen la posiciÃ³n electoral de su partido o coaliciÃ³n, ha demostrado ser una formaÂ  efectiva de debilitar al adversario.<strong> </strong></p>
<p>AÃºn cuando, numerosos estudios han establecido un rol menos decisivo de la habilidad comunicacional en la formaciÃ³n de las opiniones, el impacto de una buena estrategia comunicativa sÃ­ ha sido de importancia, a la hora de influir en la elecciÃ³n de los temas y preocupaciones que ocuparÃ¡n la atenciÃ³n pÃºblica.</p>
<p>En este plano, es evidente que el gobierno y la oposiciÃ³n han tenido un Ã©xito importante en explotar mutuamente (y en muchos casos exageradamente) sus debilidades frente a la opiniÃ³n pÃºblica.</p>
<p>Mientras el gobierno ha sido capaz de instaurar la imagen de una oposiciÃ³n autoritaria, destructiva en su crÃ­tica, e inflexible en muchos temas de gran relevancia social, Ã©sta Ãºltima ha logrado desmoralizar a mucha gente proclive a la ConcertaciÃ³n, a travÃ©s de una exposiciÃ³n igualmente efectiva de su corrosiÃ³n interna, de su falta de eficiencia y probidad.</p>
<p>Curiosamente, los Ã©xitos comunicacionales de la ConcertaciÃ³n y la Alianza estÃ¡n teniendo consecuencias muy distintas a las esperadas por sus protagonistas, lo que se manifiesta en una importante intensificaciÃ³n del proceso de debilitamiento de los lazos ideolÃ³gicos y partidistas que paulatinamente comenzÃ³ con el retorno a la democracia hace ya 17 aÃ±os.</p>
<p>La inauguraciÃ³n de lo que a todas luces parece ser una nueva etapa en el proceso polÃ­tico chileno, es muy interesante porque hasta hoy, el impacto del tÃ©rmino de los grandes antagonismos ideolÃ³gicos, no se ha extendido con la misma fuerza al discurso polÃ­tico, ni mucho menos a las innumerables asociaciones, discusiones e ideas que han marcado las relaciones entre los chilenos.</p>
<p>Sin embargo, el notorio distanciamiento que estÃ¡ experimentando el ciudadano comÃºn de las ideologÃ­as y la clase que las sustenta, inevitablemente afectarÃ¡ la forma de ejercer la actividad polÃ­tica en Chile, limitÃ¡ndose<span id="more-59"></span> progresivamente la repeticiÃ³n de vicios y costumbres que de forma grotesca se contraponen con el ejercicio del buen servicio pÃºblico.</p>
<p>Hoy, cuando las encuestas coinciden en resaltar el progresivo robustecimiento de los escÃ©pticos en el paÃ­s, es lÃ³gico esperar que sea la percepciÃ³n ciudadana del grado de seriedad, honestidad y efectividad de los actores polÃ­ticos, lo que en mayor grado determine el destino de la confianza pÃºblica.</p>
<p>Frente a esta nueva realidad, los protagonistas de nuestra institucionalidad se verÃ¡n forzados a terminar con el discurso tradicional y excluyente que precisamente ha contribuido a limitar las posibilidades de los ciudadanos de cuestionar e influir en el funcionamiento de nuestras instituciones.</p>
<p>Aunque no parezca muy probable para algunos, hay un proceso importante en marcha, el cual, en mi opiniÃ³n, permitirÃ¡ abrir espacios para que mÃ¡s sectores de la sociedad civil se organicen a partir de sus propios intereses.</p>
<p>Lo anterior es deseable y necesario, porque una ciudadanÃ­a mÃ¡s crÃ­tica y exigente es esencial para el proceso de modernizaciÃ³n del estado y de una institucionalidad que promueva un desarrollo econÃ³mico, polÃ­tico-social mÃ¡s justo, estable y regenerativo en el tiempo.</p>
<p>De igual forma, los actores polÃ­ticos se sentirÃ¡n mucho mÃ¡s presionados a profesionalizar definitivamente la actividad polÃ­tica, a travÃ©s de una preparaciÃ³n mÃ¡s seria, informada y responsable en torno a las alternativas viables de soluciÃ³n a los grandes problemas sociales existentes en el paÃ­s.</p>
<p>De todos modos, para que los buenos augurios que â€œacechanâ€ a nuestra democracia se concreten, es necesario que la sociedad civil y sus liderazgos tambiÃ©n estÃ©n en condiciones de asumir la responsabilidad que les cabe en este serio proceso de desgaste y desconfianza institucional.</p>
<p>De lo contrario, corremos el riesgo de perder la oportunidad de fortalecer una crÃ­tica social independiente e informada, posponiendo, de este modo, la posibilidad histÃ³rica de los chilenos de influir efectivamente en la construcciÃ³n de la sociedad que queremos.</p>
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		<title>â€œSin democracia cristiana no hay ConcertaciÃ³nâ€. â€¦Â¿Y sin colorines, hay DC o ConcertaciÃ³n?</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Jul 2007 15:54:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[
&#8220;Muy pocos podrÃ­an sostener que la DC estÃ¡ en condiciones de enfrentar un proceso de divisiÃ³n irreversible, sin daÃ±ar aÃºn mÃ¡s su alicaÃ­do potencial electoral, y por ende su capacidad de negociaciÃ³n dentro de la propia coaliciÃ³n de gobierno&#8221; (por Carlos Salas Lind).
Â 
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Es innegable que la Democracia Cristiana estÃ¡ pasando por el peor momento de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20061122/imag/FOTO17120061122211555.jpg" alt="" align="left" /></p>
<p><strong>&#8220;Muy pocos podrÃ­an sostener que la DC estÃ¡ en condiciones de enfrentar un proceso de divisiÃ³n irreversible, sin daÃ±ar aÃºn mÃ¡s su alicaÃ­do potencial electoral, y por ende su capacidad de negociaciÃ³n dentro de la propia coaliciÃ³n de gobierno&#8221; </strong>(por Carlos Salas Lind).</p>
<p>Â </p>
<p>_________________________________________________________</p>
<p>Es innegable que la Democracia Cristiana estÃ¡ pasando por el peor momento de su historia. A la paulatina, pero progresiva reducciÃ³n de su apoyo electoral, se ha sumado un proceso de divisiÃ³n interna tan persistente y odioso, que incluso tiene desconcertada ( y probablemente muy entusiasmada), a la oposiciÃ³n.</p>
<p>Aunque no es primera vez que el partido demÃ³crata cristiano enfrenta graves problemas de cohesiÃ³n interna y deserciÃ³n, hasta antes del 73â€™ y gran parte de la dÃ©cada de los 90â€™, un partido tan inmenso podÃ­a permitirse esos procesos, sin ver amenazada la posiciÃ³n estratÃ©gica que ocupaba en nuestro sistema de partidos. En gran medida, la tendencia a la moderaciÃ³n que seguÃ­a moviendo el actuar de su base, mantenÃ­a incÃ³lume el potencial electoral de la colectividad.</p>
<p>Sin embargo, hoy, frente al gran consenso que genera el modelo econÃ³mico vigente en la sociedad chilena, la Democracia Cristiana ha perdido el monopolio para apelar a la moderaciÃ³n.<br />
Frente a esta realidad, muy pocos podrÃ­an sostener que la DC estÃ¡ en condiciones de enfrentar un proceso de divisiÃ³n irreversible, sin daÃ±ar aÃºn mÃ¡s su alicaÃ­do potencial electoral, y por ende su capacidad de negociaciÃ³n dentro de la propia coaliciÃ³n de gobierno.</p>
<p>No es un secreto que la proyecciÃ³n de una imagen de moderaciÃ³n, que la preeminencia de la DC en la ConcertaciÃ³n suscita, ha sido crucial para la viabilidad<span id="more-54"></span> de un proyecto polÃ­tico que se ha extendido mucho mÃ¡s de lo que sus detractores pudieron (y desearon), haber imaginado.</p>
<p>De este modo, una divisiÃ³n definitiva entre quienes se aglutinan en un centro disminuido, que ya no funciona como destino obligado de los pragmÃ¡ticos y los moderados, inevitablemente debilitarÃ¡ a la facciÃ³n que herede el nombre.</p>
<p>Â¿Peroâ€¦golpearÃ­a esta divisiÃ³n interna el potencial electoral de la coaliciÃ³n de gobierno?</p>
<p>Los resultados de las elecciones internas de la DC, y numerosas encuestas revelan que una gran mayorÃ­a, tanto de militantes como simpatizantes del partido, se sienten inequÃ­vocamente identificados con la ConcertaciÃ³n.</p>
<p>A simple vista, la separaciÃ³n de los colorines no tendrÃ­a un impacto tan devastador en cifras, si tomÃ¡ramos en cuenta que quienes afirman sentirse identificados con la DC a nivel nacional, no superarÃ­an el 11% de la poblaciÃ³n con derecho a voto (ver encuestas CEP ).</p>
<p>No obstante, el impacto psicolÃ³gico que la divisiÃ³n interna del partido eje de la ConcertaciÃ³n tendrÃ­a en la opiniÃ³n pÃºblica, es mucho mÃ¡s difÃ­cil de dimensionar.</p>
<p>En mi opiniÃ³n, es el impacto en la percepciÃ³n del electorado proclive a la coaliciÃ³n gobernante, en relaciÃ³n a la capacidad de seguir siendo una alternativa viable y exitosa, la mayor amenaza para los planes concertacionistas de prolongar su liderazgo en el proceso polÃ­tico chileno.</p>
<p>-Que la DC pueda seguir teniendo un rol importante (aunque debilitado), dentro del sistema de partidos, a pesar de una divisiÃ³n interna traumÃ¡tica y definitiva, no deja de ser altamente probable.</p>
<p>-Que la ConcertaciÃ³n siga existiendo y disfrutando de la adhesiÃ³n masiva entre quienes se identifican con un partido polÃ­tico o coaliciÃ³n, tampoco podrÃ­a catalogarse de sorprendente.</p>
<p>Pero que la ConcertaciÃ³n, a pesar de los procesos internos de la DC, mantenga la primera opciÃ³n para la elecciones presidenciales del 2009, serÃ­a significativamente menos factible.</p>
<p>Naturalmente, desde el punto de vista personal, uno podrÃ­a tener preferencias legÃ­timas en relaciÃ³n al cumplimiento o no de lo Ãºltimo.</p>
<p>Sin embargo, desde un Ã¡ngulo estrictamente analÃ­tico (y necesariamente desapasionado) un proceso de cambio (frente al actual escenario econÃ³mico y polÃ­tico chileno), no deberÃ­a ser un tema de gran impacto para las condiciones de vida de nuestra sociedad.</p>
<p>Chile ya ha demostrado ser un paÃ­s viable y exitoso en muchos frentes, a pesar de los cambios tan radicales que han sacudido a nuestra historia, especialmente durante los Ãºltimos 40 aÃ±os.</p>
<p>Hoy, a menos de tres aÃ±os de las prÃ³ximas elecciones presidenciales, y frente a los evidentes signos de agotamiento, y reiterados cuestionamientos en temas de probidad y transparencia que afectan el accionar de la coaliciÃ³n gobernante, es incluso recomendable ir preparÃ¡ndonos para la siguiente y necesaria etapa de todo proceso de madurez polÃ­tica y consolidaciÃ³n de una democracia: <strong>la alternancia en el poder.</strong></p>
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		<title>Elecciones regionales ya!</title>
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		<pubDate>Thu, 31 May 2007 21:11:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[El siguiente paso en la descentralizaciÃ³n debe ser la elecciÃ³n directa de los gobiernos regionales. Cualquier otra reforma se verÃ¡ frenada por el problema estructural que implica la ausencia de gobiernos regionales legÃ­timamente representativos de la voluntad de sus ciudadanos. (Por Patricio Navia, Cientista PolÃ­tico, ir a link de interÃ©s)

Con el retorno de la democracia, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><strong><img width="220" height="292" align="left" src="http://www.chiloeweb.com/Datos/imagenes/NON2003118001.jpg" />El siguiente paso en la descentralizaciÃ³n debe ser la elecciÃ³n directa de los gobiernos regionales. Cualquier otra reforma se verÃ¡ frenada por el problema estructural que implica la ausencia de gobiernos regionales legÃ­timamente representativos de la voluntad de sus ciudadanos. </strong>(Por Patricio Navia, Cientista PolÃ­tico, ir a link de interÃ©s)<strong><br />
</strong></p>
<p>Con el retorno de la democracia, el gobierno central promoviÃ³ iniciativas en pro de la descentralizaciÃ³n. La elecciÃ³n directa de concejales en 1992 y posteriormente la elecciÃ³n directa de alcaldes a partir de 2004 fueron gigantescos pasos en la direcciÃ³n correcta.</p>
<p>La creaciÃ³n de los Consejos Regionales (CORE) tambiÃ©n constituyÃ³ un paso, algo mÃ¡s tÃ­mido, en pro de la descentralizaciÃ³n.  Otras reformas que promovieron la decisiÃ³n sobre gastos pÃºblicos a nivel regional tambiÃ©n fueron celebradas iniciativas en pro de reducir el protagonismo de Santiago.</p>
<p>Pero el motor que empujaba la locomotora de la descentralizaciÃ³n parece haberse quedado sin gasolina.
</p>
<p class="MsoNormal">El estancamiento evidente en el proceso de descentralizaciÃ³n se ejemplifica mejor cuando observamos el complejo problema del Transantiago. Resulta preocupante que la primera-y casi Ãºnica-prioridad de La Moneda durante los primeros meses de 2007 haya sido la implementaciÃ³n de este traumÃ¡tico cambio al sistema de transportes.</p>
<p>Si bien en 2007 tambiÃ©n se han creado dos nuevas regiones, la descentralizaciÃ³n parece mÃ¡s engordada que fortalecida. Las nuevas regiones satisfacen viejas demandas provinciales, pero no hay nuevos poderes para los gobiernos regionales. Es mÃ¡s, la creaciÃ³n de estas nuevas regiones bien pudiera despertar nuevos Ã­mpetus separatistas. Dentro de algunos aÃ±os podrÃ­amos terminar teniendo un nÃºmero de regiones similar al de las viejas 25 provincias.</p>
<p>Las regiones necesitan consolidar sus identidades propias. No basta con descentralizar decisiones sobre el gasto. Hay que avanzar hacia la descentralizaciÃ³n<span id="more-51"></span> de la autoridad polÃ­tica. El jefe de los intendentes es el Ministro del Interior, no los electores de cada regiÃ³n.</p>
<p class="MsoNormal">Si bien tiene sentido que haya cierta verticalidad en el mando, no se puede pretender que los Intendentes pongan los intereses de su regiÃ³n por encima de las prioridades del gobierno central.</p>
<p>La elecciÃ³n directa de intendentes contribuirÃ­a a solucionar el problema de legitimidad, pero<br />
crearÃ­a problemas de implementaciÃ³n de polÃ­ticas pÃºblicas. Por eso, tiene sentido avanzar hacia la descentralizaciÃ³n por etapas. La elecciÃ³n directa de los miembros del Consejo Regional es la alternativa obvia.</p>
<p class="MsoNormal">Es mÃ¡s, es incluso posible realizar las modificaciones necesarias para que se celebren junto a las elecciones municipales de octubre de 2008. Si la iniciativa avanza bien, entonces incluso se puede crear la figura de Presidente Regional.</p>
<p class="MsoNormal">El Presidente Regional puede comenzar a compartir atribuciones y poderes con el Intendente, para facilitar una transiciÃ³n ordenada-y reversible en cuestiones que no funcionen bien-hacia una mayor autonomÃ­a de las regiones.</p>
<p>Los tiempos polÃ­ticos y electorales son propicios, pero la necesidad de empujar la<br />
reforma es urgente. Por razones obvias, los candidatos al gobierno regional en 2008 tendrÃ­an que abstenerse de buscar escaÃ±os en el parlamento en 2009 (por lo que resultarÃ¡ mÃ¡s fÃ¡cil que los parlamentarios actuales apoyen esta reforma).</p>
<p class="MsoNormal">AdemÃ¡s, si esta reforma no se hace ahora, tendremos que esperar hasta despuÃ©s del bicentenario para volver a discutir el tema. Hay que moverse pronto.  Este es el momento preciso para dar el nuevo gran paso en el sendero hacia una mayor descentralizaciÃ³n.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Â¿CuÃ¡l es el mayor problema? Â¿Bachelet, la oposiciÃ³n, la ConcertaciÃ³n o el presidencialismo?</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=49</link>
		<comments>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=49#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 26 Apr 2007 21:22:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=49</guid>
		<description><![CDATA[&#8220;El aumento y tono de las interpelaciones, en persona, de simples ciudadanos a los Presidentes de la RepÃºblica, incluso desde antes del retorno a la democracia en 1990, es un sencillo, pero revelador ejemplo del paulatino debilitamiento que el sistema presidencialista estÃ¡ experimentando en Chile&#8221;. (Por Carlos Salas Lind)
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El publicitado revÃ©s, sufrido por el proyecto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://revistaurbanismo.uchile.cl/AlasbimnImages/ru14-bachelet-fig001.jpg" alt="" width="268" height="181" align="left" /><strong>&#8220;El aumento y tono de las interpelaciones, en persona, de simples ciudadanos a los Presidentes de la RepÃºblica, incluso desde antes del retorno a la democracia en 1990, es un sencillo, pero revelador ejemplo del paulatino debilitamiento que el sistema presidencialista estÃ¡ experimentando en Chile&#8221;.</strong> (Por Carlos Salas Lind)</p>
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El publicitado revÃ©s, sufrido por el proyecto del ministro de hacienda en el Senado, ha empaÃ±ado el â€œveranito de San Juanâ€ que el gobierno de Michelle Bachelet habÃ­a comenzado a disfrutar a partir del cambio de gabinete, y en particular con el nombramiento de JosÃ© Antonio Viera Gallo, como nuevo coordinador â€œestrellaâ€ de la agenda legislativa.<strong> </strong></p>
<p>Las reacciones dentro de la propia ConcertaciÃ³n han sido de profundo desaliento y preocupaciÃ³n.<br />
El Senador NuÃ±ez ha hablado derechamente de un eventual comienzo del fin del proceso polÃ­tico encabezado por la ConcertaciÃ³n desde 1990.</p>
<p>La crisis, mÃ¡s bien â€œpuntual y pasajeraâ€ desatada por el transantiago, insinÃºa NuÃ±ez, no tiene implicancias tan serias para la continuaciÃ³n<span id="more-49"></span> del proyecto concertacionista como el traspiÃ© del proyecto de ley de depreciaciÃ³n acelerada. Comparto estas apreciaciones.</p>
<p>Pero cÃ³mo pudo durar tan poco el renovado optimismo generado por el cambio de gabinete?</p>
<p>Naturalmente, para el ministro del interior, los responsables del abrupto tÃ©rmino de la â€œcelebraciÃ³nâ€ concertacionista, son los dirigentes de la oposiciÃ³n, y lo que Ã©l define como, â€œsu mÃ³vil recurrente de oportunismo polÃ­ticoâ€.</p>
<p>Otros han preferido ser un poco mÃ¡s autocrÃ­ticos y han optado por hablar del alto precio que el anunciado cambio de estilo, en la forma de hacer gobierno, estÃ¡ ocasionando para sus mismos promotores.</p>
<p>En este caso, el advenimiento de un nuevo periodo en la historia de nuestro proceso polÃ­tico, â€œgatillado por la presidenta y su entornoâ€, como advierte en una entrevista el reaparecido Senador Girardi, â€œestarÃ­a pasÃ¡ndonos la cuenta a todosâ€.</p>
<p>â€œEl sistema&#8221;, continua Girardi, â€œnunca va a volver a ser como antes, porque ninguno de nosotros estÃ¡ dispuesto a ser borrego, ni dar cheques en blancoâ€</p>
<p>Si precisamente nos encontrÃ¡ramos en una nueva era, en la que â€œcuesta encontrar el equilibrio entre continuidad y renovaciÃ³n, como afirma el timonel del PS Camilo Escalona, nuestra atenciÃ³n deberÃ­a, entonces, no sÃ³lo concentrarse en los cuestionamientos a la capacidad de liderazgo de Bachelet, sino mÃ¡s importante aÃºn, en el sistema, en la forma de ejercer el poder.</p>
<p>En este sentido, es importante recordar que, al redactarse la ConstituciÃ³n de 1980, se justificÃ³ el fortalecimiento del poder presidencial, precisamente en la necesidad de hacer frente a la compleja relaciÃ³n que en general ha marcado las relaciones entre los Presidentes, y el Parlamento en nuestra historia republicana.</p>
<p>La difÃ­cil relaciÃ³n entre los poderes ejecutivo y legislativo, se argumentÃ³, no sÃ³lo habÃ­a llevado a reiterados incumplimientos de los programas de gobiernos, sino peor aÃºn, a la parÃ¡lisis institucional, e interrupciÃ³n traumÃ¡tica del proceso polÃ­tico chileno.<br />
Los crÃ­ticos de esta tesis no dudaron en denunciar y abogar por la correcciÃ³n de lo que definÃ­an como â€˜enclaves autoritarios, e incompatibles con un rÃ©gimen democrÃ¡ticoâ€™.</p>
<p>Sin embargo, las reformas, impulsadas por los detractores de la ConstituciÃ³n del 80â€™ el aÃ±o 2005, representan igualmente una profundizaciÃ³n del poder presidencial.</p>
<p>Lo anterior se manifestarÃ­a, principalmente, en Ã¡reas de gran sensibilidad para las relaciones cÃ­vicos militares, como son las facultades discrecionales del presidente en torno a las Fuerzas Armadas, y en las nuevas atribuciones especiales del ejecutivo para citar al congreso.</p>
<p>De ser cierta la apreciaciÃ³n de los actores polÃ­ticos de la propia coaliciÃ³n de gobierno, en cuanto a la ocurrencia de cambios sociales de una magnitud imprevista en nuestro paÃ­s, es natural suponer que esta transformaciÃ³n, irremediablemente, terminarÃ¡ por poner en jaque la relaciÃ³n que ha predominado entre gobernantes y gobernados en un sistema presidencialista tan marcado por el principio de autoridad como el nuestro.</p>
<p>El aumento y tono de las interpelaciones, en persona, de simples ciudadanos a los Presidentes de la RepÃºblica, incluso desde antes del retorno a la democracia en 1990, es un sencillo, pero revelador ejemplo del paulatino debilitamiento que el sistema presidencialista estÃ¡ experimentando en Chile.</p>
<p>Es mÃ¡s, los reiterados (y aparentemente inÃºtiles) llamados a la unidad, los insistentes y publicitados cÃ³nclaves para poner orden, frente al comportamiento autodestructivo de quienes mÃ¡s lo necesitan para seguir disfrutando del poder, indican que los actores polÃ­ticos deberÃ­an ir abriendo las puertas para un renovado, y necesario debate sobre los grandes desafÃ­os que nuestro proceso polÃ­tico estarÃ­a enfrentando.</p>
<p>Un proceso serio de evaluaciÃ³n de nuestra realidad polÃ­tica, econÃ³mica y social, necesariamente implica no desechar a priori (por experiencias vividas en otros tiempos y contextos) una discusiÃ³n amplia de las virtudes que la adopciÃ³n de regÃ­menes alternativos, como el parlamentario, o un semi-presidencialismo a la francesa, por dar algunos ejemplos, pudieran representar para el desarrollo institucional de un paÃ­s mÃ¡s moderno, dinÃ¡mico y crÃ­tico.</p>
<p>Hoy, â€˜la existencia de una sociedad mÃ¡s exigente que al comienzo del periodo de transiciÃ³nâ€™, como expresa el Senador Jaime Gazmuri, demanda asumir una visiÃ³n de estado en estos temas.</p>
<p>Elegir lo contrario, la autocomplacencia, la indiferencia o el conformismo, puede albergar el gran riesgo de caer en el tÃ­pico y absurdo error humano de reaccionar, cuando un daÃ±o mayor a la convivencia polÃ­tica, y el potencial econÃ³mico y social de un paÃ­s, ya ha sido ocasionado.</p>
<p>(<a rel="tag" href="http://technorati.com/tag/Gobierno+Chile+Bachelet" target="_blank"><img style="border: 0pt none ; vertical-align: middle; margin-left: 0.4em" src="http://static.technorati.com/static/img/pub/icon-utag-16x13.png?tag=Gobierno+Chile+Bachelet" alt=" " />Gobierno Chile Bachelet</a>&#8220;&gt;Carlos Salas L)</p>
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		<title>Gobierno, GÃ©nero y Pubertad PolÃ­tica</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Mar 2007 20:18:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[
&#8220;Los roles de gÃ©nero se modifican en el tiempo, reflejando cambios en las estructuras de poder y en la normativa de los sistemas sociales. Sin embargo, nunca, desde el comienzo del gobierno de Michelle Bachelet, la sociedad chilena ha estado dispuesta a aplicar esta definiciÃ³n&#8221; (por Rodrigo Ãlvarez ValdÃ©s).
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Luego de algo mÃ¡s de un aÃ±o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img width="230" height="148" align="left" src="http://resistir.info/chile/imagens/bachelet.jpg" /></p>
<p><strong>&#8220;Los roles de gÃ©nero se modifican en el tiempo, reflejando cambios en las estructuras de poder y en la normativa de los sistemas sociales. Sin embargo, nunca, desde el comienzo del gobierno de Michelle Bachelet, la sociedad chilena ha estado dispuesta a aplicar esta definiciÃ³n&#8221; </strong>(por<strong> </strong>Rodrigo Ãlvarez ValdÃ©s).<br />
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<p>Luego de algo mÃ¡s de un aÃ±o de gobierno no hay dudas acerca que han existido problemas de estructuraciÃ³n, planteamientos y ejecuciÃ³n de polÃ­ticas pÃºblicas.<br />
Sin embargo, tambiÃ©n es claro que este gobierno ha estado marcado por un problema de gÃ©nero.<br />
Efectivamente, acostumbrados a la mano dura de un â€œpatriarcaâ€, la presencia de una mujer como primera gobernante no demorÃ³ en facilitar el desorden.</p>
<p>De acuerdo a una definiciÃ³n del Banco Mundial â€œgÃ©neroâ€ es una categorÃ­a relacional que identifica roles socialmente construidos y relaciones entre hombres y mujeres.<br />
SegÃºn esta instituciÃ³n, los roles de gÃ©nero se modifican en el tiempo reflejando cambios en las estructuras de poder y en la normativa de los sistemas sociales.<br />
Sin embargo, nunca, desde el comienzo del gobierno de Michelle Bachelet, la sociedad chilena ha estado dispuesta a aplicar esta definiciÃ³n.</p>
<p>Desde el principio los calificativos a la actual presidenta fueron sobre la base de conceptos tales como que poseÃ­a un Ã¡urea â€œcariÃ±osaâ€,<span id="more-48"></span> â€œafectivaâ€ y â€œemocionalâ€; pero en muy escasas esferas los anÃ¡lisis apuntaron a su conocimiento, talento y/o estudios.</p>
<p>DifÃ­cilmente podrÃ­a haber sido diferente, desde que ella habÃ­a surgido de manera espontÃ¡nea -contradiciendo los procesos histÃ³ricos de selecciÃ³n de candidaturas en Chile regulados por las elites polÃ­ticas y econÃ³micas- desde las bases; situaciÃ³n que de paso afectÃ³ las candidaturas de los â€œpresidenciablesâ€ de la coaliciÃ³n de la Ã©poca y a la fÃ³rmula de designaciÃ³n interna de la oposiciÃ³n.</p>
<p>De esta manera, la imagen de gobernadora fue â€“desde el primer dÃ­a- adaptada al de madre querendona, lo cual se transformÃ³ en la situaciÃ³n perfecta para el surgimiento de lo que podrÃ­amos llamar la primera Ã©poca de pubertad polÃ­tica en Chile; modificando el comportamiento tanto de los partidos de la coaliciÃ³n como a los de oposiciÃ³n. Pubertad que ha hecho que los partidos de la concertaciÃ³n sean rebeldes, autÃ³nomos y contestatarios, y los de la oposiciÃ³n dÃ­scolos, negativistas y permanentemente confrontacionistas.</p>
<p>El tema asÃ­, no es sÃ³lo analizar la muerte del bacheletismo [como ha hecho ver Carlos PeÃ±a en ensayo en Diario El Mercurio, 01 de Abril de 2007] sino que, ademÃ¡s, es examinar Â¿quiÃ©n y por quÃ© se esta intentando matar Ã©ste proyecto?</p>
<p>A diferencia de Fuente Ovejuna, en este caso, hay responsables. En la coaliciÃ³n existe un tema de crisis interna que apunta al continuismo del ala socialista al mando de la pacto gobernante.<br />
De esta forma, la posibilidad de que sea Ã©ste sector concertacionista el que alcance un tercer perÃ­odo consecutivo, concentrando de paso aÃºn mÃ¡s el poder y los temas valÃ³ricos, genera altos grados de incertidumbre y ruido entre los socios.<br />
En este sentido, los mÃ¡s afectados serÃ­an aquellos partidos â€“como la Democracia Cristiana- que han visto como elecciÃ³n tras elecciÃ³n sigue bajando su capacidad de representaciÃ³n, de control y de toma de decisiones. En concreto es un tema de supervivencia y supremacÃ­a.</p>
<p>La oposiciÃ³n tambiÃ©n ha hecho lo suyo. Por primera vez, desde la vuelta a la democracia se asomaba un gobierno que mas allÃ¡ del tema paritario o del recambio de las elites burocrÃ¡ticas, proponÃ­a cambios y ajustes de base al modelo econÃ³mico. AsÃ­, se abrÃ­a la posibilidad de afectar, principalmente, el status-quo que los gobiernos de los presidentes Aylwin, Frei y Lagos habÃ­an alcanzado con las elites econÃ³micas. Por primera vez y con seriedad se visualizaba una lÃ­nea polÃ­tica para poner fin al acuerdo consensuado y pactado en torno al tema del modelo.</p>
<p>No ha sido extraÃ±o, entonces, que con un simple cambio de ministros y algunas seÃ±ales, como ha sido el Ãºltimo programa Chile-Invierte, que parte de la oposiciÃ³n [principalmente la derecha econÃ³mica-polÃ­tica] tomara la decisiÃ³n de llamar a la calma, regulando y reduciendo el tono y profundidad de las crÃ­ticas al gobierno de Bachelet.</p>
<p>Veremos ahora si con la nueva etapa de re-constructivismo polÃ­tico, el cual claramente serÃ¡ dominado por un proceso de reconstrucciÃ³n de confianzas, darÃ¡ paso a la ya anticipada muerte del Bacheletismo o permitirÃ¡, desde otra visiÃ³n, re-articular â€“ahora en la lÃ³gica del histÃ³rico â€œpatriarcadoâ€ chileno- un concepto de â€œgÃ©neroâ€ a la chilena.<br />
__________________________________________________________</p>
<p>(*) Rodrigo Ãlvarez ValdÃ©s<br />
Ph. D (c) en el Departamento de Estudios PolÃ­ticos de la Universidad de Auckland,  New   Zealand.</p>
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		<title>La Guerra de Iraq: Aniversario de una tragedia anunciada</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Mar 2007 23:23:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[
(Por Carlos Salas L, La Segunda.cl)
Si algÃºn dÃ­a el actual gobernante norteamericano concede y admite errores en su administraciÃ³n, Iraq deberÃ­a ocupar lejos el primer lugar en su lista.
Cuatro aÃ±os despuÃ©s del inicio de las acciones bÃ©licas contra el rÃ©gimen del ejecutado dictador Saddam Hussein, Iraq es hoy un paÃ­s irreconocible, azotado por un nivel [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img width="216" height="150" align="top" src="http://www.finalcall.com/artman/uploads/iraq_troops03-14-2006b.jpg" /><img width="225" height="150" align="top" src="http://politiken.dk/archive/00177/IRAQ_CAR_BOMB_177223c.jpg" /></strong></p>
<p>(Por Carlos Salas L, La Segunda.cl)<strong><br />
Si algÃºn dÃ­a el actual gobernante norteamericano concede y admite errores en su administraciÃ³n, Iraq deberÃ­a ocupar lejos el primer lugar en su lista.</strong></p>
<p>Cuatro aÃ±os despuÃ©s del inicio de las acciones bÃ©licas contra el rÃ©gimen del ejecutado dictador Saddam Hussein, Iraq es hoy un paÃ­s irreconocible, azotado por un nivel indescriptible de violencia, divisiÃ³n y terrorismo.</p>
<p>A los pocos dÃ­as de iniciadas las operaciones militares a gran escala, la intervenciÃ³n norteamericana en Iraq pareciÃ³ responder a los planes de la administraciÃ³n Bush de lograr una victoria rÃ¡pida y apabullante.<br />
-<br />
Fue asÃ­ que en menos de tres semanas, el repentino desmoronamiento del ejercito iraquÃ­, contrarrestÃ³ las crÃ­ticas de muchos que temÃ­an el resurgimiento<span id="more-43"></span> del devastador efecto para la moral, y reputaciÃ³n de los EEUU, que la apocalÃ­ptica guerra de Vietnam alcanzÃ³ en su momento.</p>
<p>Sin embargo, el escenario mÃ¡s deseado por Washington, igualmente terminÃ³ por derrumbarse de manera abrupta con la asonada de una resistencia armada implacable y brutal, exacerbada tanto por irreconciliables divisiones internas, como por el extremismo islÃ¡mico.</p>
<p>En este contexto, la apuesta a que las diferentes etapas de transferencia del poder a los lÃ­deres iraquÃ­es, serÃ­a suficiente para desalentar a la insurgencia y lograr la pacificaciÃ³n del paÃ­s, ha resultado ser particularmente dÃ©bil.</p>
<p>De igual forma, el cuestionado juicio y polÃ©mica ejecuciÃ³n del ex hombre fuerte de Iraq, no ha hecho mÃ¡s que reforzar la apreciaciÃ³n respecto de las magras posibilidades de substituir la dictadura de Hussein, por un rÃ©gimen que incuestionablemente adhiera al respeto de los derechos humanos fundamentales.</p>
<p>Por el contrario, a cuatro aÃ±os de la intervenciÃ³n militar contra el rÃ©gimen de Saddam Hussein, Iraq no sÃ³lo ha sido epicentro de crueles y sistemÃ¡ticas negaciones de los derechos humanos, sino ademÃ¡s se ha convertido en un imÃ¡n del extremismo y terrorismo islÃ¡mico.</p>
<p>Ni siquiera una de las Ã¡reas mejor resguardadas del mundo, como la llamada â€œZona Verdeâ€ en el centro de Bagdad, ha servido para garantizar la protecciÃ³n de las autoridades iraquÃ­es, y el normal funcionamiento de las representaciones diplomÃ¡ticas.</p>
<p>No es entonces extraÃ±o que todos quienes viven fuera de esta zona militarizada, (los iraquÃ­es), no sÃ³lo estÃ¡n expuestos a las carencias materiales mÃ¡s elementales, sino tambiÃ©n al inevitable daÃ±o colateral que el uso de material de guerra norteamericano provoca.</p>
<p>Las estadÃ­sticas del grado de destrucciÃ³n, y violencia son simplemente desoladoras.</p>
<p>Es suficiente nombrar que desde el inicio de la resistencia a la ocupaciÃ³n norteamericana, han ocurrido cerca de 1000 acciones suicidas contra las fuerzas norteamericanas y aliadas, los agentes de seguridad iraquÃ­es, y todo lo que se percibe como instancias de colaboraciÃ³n con las tropas de ocupaciÃ³n.</p>
<p>Teniendo en cuenta la gran desproporciÃ³n entre la capacidad tecnolÃ³gica-militar y<br />
econÃ³mica de los Estados Unidos, y el grado de planificaciÃ³n, calidad de informaciÃ³n y competencia expuestas desde un comienzo en el conflicto de Iraq, es muy<br />
comprensible la creciente manifestaciÃ³n de impaciencia, y angustia por parte de la poblaciÃ³n norteamericana.</p>
<p>Por lo tanto, la pregunta es hoy si la intervenciÃ³n militar en Iraq ha sido fructÃ­fera para la estabilidad regional, el afianzamiento de la seguridad de los EEUU y la contenciÃ³n del accionar extremista islÃ¡mico.</p>
<p>Todo indica que a partir de este ambiente de ocupaciÃ³n, resistencia, terrorismo y<br />
ejecuciones masivas, sea precisamente el extremismo islÃ¡mico, el que haya visto robustecido su proceso de reclutamiento de â€œmÃ¡rtiresâ€ de la venganza, y la intensificaciÃ³n de su campaÃ±a del odio en contra de occidente, y los paÃ­ses Ã¡rabes moderados.</p>
<p>La invasiÃ³n de Iraq, difÃ­cilmente podrÃ­a justificarse en el imperativo de neutralizar la amenaza para la paz de un reincidente como Hussein, si se toma en cuenta las grandes limitaciones, a la capacidad de rearmarse, que el dictador iraquÃ­ enfrentÃ³ con las fuertes sanciones impuestas contra su rÃ©gimen a partir del aÃ±o 1991.</p>
<p>En realidad, ha sido mÃ¡s bien el evidente Ã¡nimo de predisposiciÃ³n a intervenir militarmente en Iraq, a pesar de las serias y documentadas advertencias de muchos expertos y aliados, lo que ha asestado un daÃ±o mayor al liderazgo y credibilidad de EEUU.</p>
<p>Este golpe a la credibilidad de la polÃ­tica exterior norteamericana no deja de ser un retroceso importante, si se considera el gran nivel de solidaridad y apoyo polÃ­tico estratÃ©gico que la sÃºper potencia habÃ­a logrado en la comunidad internacional, despuÃ©s de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001.</p>
<p>En el frente interno, en las elecciones legislativas de noviembre del aÃ±o pasado, el propio electorado norteamericano se preocupÃ³ de expresar de forma contundente su reprobaciÃ³n al manejo de un conflicto que estÃ¡ creando grandes dilemas para la posiciÃ³n de seguridad de los EEUU.</p>
<p>Peor aÃºn para la Casa Blanca, hoy por primera vez la opiniÃ³n pÃºblica norteamericana expresa inequÃ­vocamente su deseo de iniciar la retirada de territorio iraquÃ­, a mÃ¡s tardar el prÃ³ximo aÃ±o(2).</p>
<p>Por consiguiente, se puede afirmar que el miedo de los norteamericanos, de repetir el humillante repliegue de territorio vietnamita hace 32 aÃ±os, finalmente ha sido neutralizado por las escenas de horror, destrucciÃ³n y muerte que se han apoderado de las imÃ¡genes, y las pÃ¡ginas que se escriben a diario sobre la tragedia creada en Iraq.</p>
<p>(<a target="_blank" rel="tag" href="http://technorati.com/tag/Irak+Bush+Guerra"><img style="border: 0pt none ; vertical-align: middle; margin-left: 0.4em" alt=" " src="http://static.technorati.com/static/img/pub/icon-utag-16x13.png?tag=Irak+Bush+Guerra" />Irak Bush Guerra</a>&#8220;>Carlos Salas L)</p>
<p>___________________________________________________________________________________________________________</p>
<p><strong>1</strong>)   Al momento de terminar este artÃ­culo, han muerto 3. 500 soldados de la coaliciÃ³n, de los cuales 3.200 corresponden a tropas norteamericanas y 134 a soldados britÃ¡nicos.</p>
<p>La cifra de heridos llega a 25.000, de los cuales casi dos terceras partes han sufrido heridas de extrema gravedad que han obligado a su evacuaciÃ³n de Iraq.</p>
<p>Por otra parte, las muertes de civiles por acciones terroristas, ejecuciones y uso de material de guerra norteamericano, se estiman en una cifra cercana a 65.000 (Fuente The Iraq body Count  Database, PentÃ¡gono).<br />
Otras organizaciones, como la Lancet Medical Journal, han llegado a afirmar que la cifra de civiles muertos en la guerra se eleva a varios cientos de miles.</p>
<p><strong>2</strong>)    Casi un 60% de los entrevistados por la cadena CNN opina que las tropas norteamericanas, deben comenzar la retirada de territorio iraquÃ­ inmediatamente, o a mÃ¡s tardar dentro de un aÃ±o. AdemÃ¡s la mayorÃ­a de los encuestados preferirÃ­a que el congreso, y no el presidente Bush, se haga cargo de la polÃ­tica norteamericana en Iraq (CNN Poll, 13 de marzo &#8211; 2007).</p>
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		<title>Castro-ChÃ¡vez: &#8220;Los dilemas de la izquierda&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Feb 2007 13:51:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[(Por Carlos Salas Lind, publicado en la segunda.cl)
El anuncio de ChÃ¡vez de no renovar la concesiÃ³n del canal privado Radio Caracas TelevisiÃ³n (RCTV) a partir de marzo, y la decisiÃ³n del Parlamento de otorgarle poderes legislativos especiales hasta mediados del 2008, sin duda representan un cambio de marcha, en la declarada intenciÃ³n del presidente venezolano, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img align="left" src="http://newsimg.bbc.co.uk/media/images/41913000/jpg/_41913032_afp_castro_chavez203.jpg" />(Por Carlos Salas Lind, publicado en la segunda.cl)<br />
<strong>El anuncio de ChÃ¡vez de no renovar la concesiÃ³n del canal privado Radio Caracas TelevisiÃ³n (RCTV) a partir de marzo, y la decisiÃ³n del Parlamento de otorgarle poderes legislativos especiales hasta mediados del 2008, sin duda representan un cambio de marcha, en la declarada intenciÃ³n del presidente venezolano, de seguir profundizando su proyecto de revoluciÃ³n bolivariana.</strong></p>
<p>Se especula que ChÃ¡vez busca derechamente implantar una dictadura marxista y de querer emular el ejemplo de exportaciÃ³n revolucionaria que Fidel Castro liderÃ³ en la regiÃ³n, con mayor intensidad (y Ã©xito) en la dÃ©cada de los aÃ±os 60 y 70â€™.</p>
<p>La gran diferencia esta vez, es que la entonces radical izquierda chilena y de otros paÃ­ses latinoamericanos, han comprendido perfectamente que la guerra entre modelos econÃ³micos contrapuestos no terminÃ³ sin vencedores<span id="more-34"></span>, por lo que el renegar de viejos ideales ya no puede ser sÃ³lo una tÃ¡ctica electoral, sino una necesidad ineludible.</p>
<p>Sin embargo, a pesar de haber abrazado los principios fundamentales de una democracia liberal, es notorio que a la izquierda renovada, le incomoda (y le duele) de sobre manera criticar al rÃ©gimen de Castro.</p>
<p>Las recurrentes votaciones sobre resoluciones internacionales condenatorias al rÃ©gimen cubano, siguen representando grandes dilemas para quienes, con su forma de alcanzar y ejercer el poder, ya han manifestado un rechazo categÃ³rico a las recetas polÃ­ticas de su antiguo referente revolucionario.</p>
<p>Pero misteriosamente, esta reticencia a condenar lo despreciado, no se hace esperar cuando Hugo ChÃ¡vez, uno de los tantos admiradores del lÃ­der cubano, se apresta a profundizar el proceso que algÃºn dÃ­a, lleve a Venezuela a asumir en parte importante o quizÃ¡s en su totalidad, un modelo que Castro ya ha administrado la mayor parte de su propia vida.</p>
<p>El fuerte rechazo al rÃ©gimen de ChÃ¡vez no deja de ser un fenÃ³meno interesante, si tomamos en cuenta que en rigor, existe una diferencia cualitativa enorme entre Cuba y Venezuela, a la hora de evaluar el estado de la democracia en ambos paÃ­ses. Esta gran diferencia se vuelve fundamental si consideramos la vÃ­a elegida, por ambos revolucionarios, para dirigir polÃ­ticas contrarias a los intereses econÃ³micos de Washington en la regiÃ³n y el mundo.</p>
<p>Mientras que Castro ha dirigido un rÃ©gimen de partido Ãºnico y totalitario, ChÃ¡vez ha subordinado la realizaciÃ³n de su proyecto bolivariano a tres procesos eleccionarios y un referÃ©ndum en un periodo de sÃ³lo 8 aÃ±os.</p>
<p>Es decir, mientras que Castro ha reducido el juicio popular sobre su liderazgo, a procesos absolutamente controlados y de mero trÃ¡mite ratificatorio, ChÃ¡vez ha participado en elecciones abiertas y sujetas al escrutinio de la comunidad internacional.</p>
<p>MÃ¡s de alguien podrÃ¡ argumentar que estas votaciones no han sido limpias, pero los numerosos organismos internacionales que han vigilado el desarrollo de los procesos electorales venezolanos, no han dudado en declararlos como normales, transparentes y sujetos a verificaciÃ³n.</p>
<p>De todos modos cualquier observador imparcial, tampoco podrÃ­a sostener que la ausencia de intervencionismo electoral, sea precisamente una de las virtudes que caracteriza el comportamiento de los gobiernos de turno en toda AmÃ©rica Latina.</p>
<p>Que sectores de derecha, o proclives a Ã©sta detesten la presencia de ChÃ¡vez en el escenario regional, no deja de ser natural y entendible.</p>
<p>Lo curioso es que la crÃ­tica acÃ©rrima al estilo y proyecto del lÃ­der venezolano, tambiÃ©n se haya instalado con tanta vehemencia en sectores de izquierda que repetidamente han evitado unirse a la comunidad internacional en su reprobaciÃ³n de la situaciÃ³n de los derechos humanos en Cuba.</p>
<p>QuizÃ¡s el motivo que mueva a algunos sectores progresistas de la ConcertaciÃ³n a demonizar a ChÃ¡vez, sea el temor al posible surgimiento de una vÃ­a intermedia entre una izquierda pro-liberalismo y una izquierda dura, que logre romper el estado de conformismo de grupos sociales que se muestran reacios a seguir conviviendo con el modelo econÃ³mico vigente.</p>
<p>Este temor se justificarÃ­a en parte por la notoria impaciencia que grandes segmentos sociales ya estÃ¡n expresando por el lentÃ­simo progreso que ha experimentado la justicia social en la regiÃ³n, desde que la democracia liberal se alzÃ³ como la regla a seguir en el afianzamiento de la estabilidad polÃ­tica, econÃ³mica y social de los paÃ­ses menos desarrollados.</p>
<p>En este contexto, no valdrÃ­a la pena poner en riesgo una â€œidentidad e historiaâ€ en comÃºn condenando a Castro. Hoy Castro es inofensivo, ChÃ¡vez no tanto.</p>
<p>Aunque su retÃ³rica y estilo nos recuerden lo superado, ChÃ¡vez no es Castro, ni tampoco cuenta con el apoyo de grandes potencias que puedan contrapesar el poder de nuestro vecino del norte, para que Caracas pudiera llevar a cabo un supuesto plan expansionista ideolÃ³gico y militar en la regiÃ³n.</p>
<p>Hasta hoy, el rÃ©gimen de ChÃ¡vez tampoco ha sido condenado por organismos internacionales por violaciones sistemÃ¡ticas a los derechos humanos, como ha sido el caso del rÃ©gimen de Castro.</p>
<p>Naturalmente, es preocupante que viejos esquemas autoritarios pudieran despertar renovado interÃ©s en un continente que ya ha pagado un alto precio.</p>
<p>Pero de igual forma es evidente la gran desproporciÃ³n y doble standard, que existe en la forma de juzgar a los renegados de â€œla armonÃ­a regionalâ€, por grandes sectores renovados de la izquierda chilena.</p>
<p><a rel="tag" href="http://technorati.com/tag/Bush++Venezuela+Ch%C3%A1vez+Castro"><img style="border: 0pt none ; vertical-align: middle; margin-left: 0.4em" alt=" " src="http://static.technorati.com/static/img/pub/icon-utag-16x13.png?tag=Bush++Venezuela+Ch%C3%A1vez+Castro" />Bush  Venezuela ChÃ¡vez Castro</a></p>
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		<title>Los ateos son mÃ¡s inteligentes que los creyentes?</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Feb 2007 18:34:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carlos en la prensa]]></category>

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		<description><![CDATA[
&#8220;Estaba en conocimiento de las polÃ©micas investigaciones del profesor Nyborg. Sin embargo, nunca ha dejado de atraerme el valor de las personas que no temen poner en serio riesgo su imagen cuando se trata de alterar el status quo.&#8221;
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PensÃ© que era oportuno hacer un artÃ­culo noticioso de una investigaciÃ³n, que seguramente se demorarÃ­a mucho mÃ¡s [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.dr.dk/NR/rdonlyres/DD9D0635-3493-4396-824A-5B4459931BFE/274404/f233845c8610402a90d330fd24ffa2ce_199612215232913_6.jpg" alt="" width="198" height="158" align="left" /><br />
<strong>&#8220;Estaba en conocimiento de las polÃ©micas investigaciones del profesor Nyborg. Sin embargo, nunca ha dejado de atraerme el valor de las personas que no temen poner en serio riesgo su imagen cuando se trata de alterar el status quo.&#8221;</strong></p>
<p>_________________________________________________________________</p>
<p>PensÃ© que era oportuno hacer un artÃ­culo noticioso de una investigaciÃ³n, que seguramente se<span id="more-36"></span> demorarÃ­a mucho mÃ¡s en hacerse pÃºblica, para quienes no vivieran en esta pequeÃ±a, idiomaticamente aislada, pero en muchos aspectos, interesante sociedad danesa.</p>
<p>Me advirtieron que era polÃ©mico hacer un artÃ­culo noticioso sobre las conclusiones de un investigador social, que ya es controvertido para una sociedad muy liberal.</p>
<p>PensÃ© en el nombre, y considerÃ© que por lo menos debÃ­a dejarlo como una pregunta, y evitar asÃ­ una provocaciÃ³n mayor respecto de los resultados del trabajo de Helmuth Nyborg. EmpecÃ© a escribir un simple artÃ­culo noticioso sobre los polÃ©micos resultados del hasta hace poco profesor de psicologÃ­a del desarrollo de la Universidad de Ã…rhus, Dinamarca. La intenciÃ³n era claramente crear debate sobre un tema sensible, pero interesante.<br />
Lo enviÃ© a una cadena de diarios ciudadanos de Chile y seguÃ­ atentamente las reacciones.<br />
AÃºn cuando no me llamÃ³ la atenciÃ³n el acalorado debate que el artÃ­culo desatÃ³, sÃ­ me sorprendiÃ³ su buen nivel.<br />
Hasta este momento en Chile, nadie lo ha tomado como una provocaciÃ³n o una ofensa, y los argumentos de partidarios y detractores de las conclusiones de Nyborg han sido en general muy buenos.<br />
Sin embargo, despuÃ©s de varios dÃ­as de publicado, notÃ© que mi artÃ­culo aumentaba repentinamente de lectores .<br />
&#8220;Debe ser una falla del sistema de conteo&#8221;, pensÃ©. Gente entraba y salÃ­a de la pÃ¡gina de forma obsesiva.<br />
DecidÃ­ entrar a Google, escribir el nombre del artÃ­culo y ver que pasaba.<br />
En menos de 5 dÃ­as ya estaba en todos lados.<br />
Alguien habÃ­a realizado un enlace desde la pÃ¡gina de uno de los diarios ciudadanos chilenos, y el artÃ­culo servÃ­a de tema de debate en las pÃ¡ginas mÃ¡s populares de la red, batiendo records de comentarios.</p>
<p class="MsoNormal">Lo he visto en muchÃ­simas pÃ¡ginas:</p>
<p class="MsoNormal">En el popular <em><a href="http://meneame.net/story/ateos-mucho-mas-inteligentes-creyentes" target="_blank">Foro menÃ©ame de EspaÃ±a</a>, </em><em><a href="http://meneame.net/comments_rss2.php?id=92094" target="_blank">(ir a comentarios menÃ©ame)</a></em>, <a href="http://groups.google.com.pe/group/es.charla.religion/browse_thread/thread/a6ec04ea56cc3c9e/c3813e2662546bbf?#c3813e2662546bbf" target="_blank">groups google</a>,  <a href="http://66.102.9.104/search?q=cache:Viga9fa4zXkJ:1001newsgroups.1001annonces.com/lmess.php%3Fname%3Des.charla.religion+Los+ateos+son+m%C3%A1s+inteligentes+que+los+creyentes%3F&amp;hl=da&amp;ct=clnk&amp;cd=8&amp;gl=dk&amp;client=firefox-a" target="_blank">newsgroups</a>,  <a href="http://216.239.59.104/search?q=cache:3WGn6K9o0QIJ:web2news.ac-versailles.fr/tree.php%3Fgroup_name%3Des_charla_religion%26begin%3D0%26tree_extended%3D1+Los+ateos+son+m%C3%A1s+inteligentes+que+los+creyentes%3F&amp;hl=da&amp;ct=clnk&amp;cd=19&amp;gl=dk&amp;client=firefox-a" target="_blank">Foro de discusiÃ³n: &#8220;Academia de versailles</a>, <a href="http://es.forumsforyou.com/p/es.charla.religion/p_3.html" target="_blank">forumsforyou</a>, <a href="http://216.239.59.104/search?q=cache:hTtPhq5QtI0J:search.mailgate.org/es/es.charla.religion%3Fquery%3Dsoliman%40elazir.net+Los+ateos+son+m%C3%A1s+inteligentes+que+los+creyentes%3F&amp;hl=da&amp;ct=clnk&amp;cd=21&amp;gl=dk&amp;client=firefox-a" target="_blank">organizaciones religiosas</a>, diarios ciudadanos espÃ¡noles y muchos blogs!</p>
<p><em> </em></p>
<p class="MsoNormal"><em>Bueno, para quienes aÃºn no lo han leÃ­do, aquÃ­ pueden pinchar el link a uno de los diarios:</em><em></em><em></em></p>
<p><em></em><em></em><em> </em><em></em><em></em><em> </em></p>
<p><em></em><em></em><em> </em><em></em><em></em><em> </em><em> </em><em> </em></p>
<p><em></em><em></em><em> </em></p>
<blockquote><p><em></em><em></em><em> </em><em></em><em></em><em> </em></p>
<p><em></em><em></em><em> </em></p>
<ul><em></em><em></em><em></em><em> </em></p>
<li><em></em><em></em><em></em><em></em><em><a href="http://www.elamaule.cl/admin/render/noticia/8306" target="_blank"><strong>Los ateos son mÃ¡s inteligentes que los creyentes?</strong></a></em></li>
<p><em></em><em></em><em></em><em> </em><em></em><em></em><em></em><em> </em></p>
<p><em></em><em></em><em></em><em> </em></ul>
<p><em></em><em></em><em></em><em> </em><em></em><em></em><em></em><em> </em></p>
<p><em></em><em></em><em></em><em> </em></p></blockquote>
<p><em></em><em></em><em></em><em> </em><em></em><em></em><em></em><em> </em></p>
<p><em></em><em></em><em></em><em> </em></p>
<ul><em></em><em></em><em></em><em></em><em>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</em></ul>
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		<title>Entrevista a Antonella Sciaraffia</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Feb 2007 18:58:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­Â­tica de Iquique]]></category>
		<category><![CDATA[Antonella]]></category>
		<category><![CDATA[ConcertaciÃ³n]]></category>
		<category><![CDATA[Iquique]]></category>
		<category><![CDATA[Rossi]]></category>
		<category><![CDATA[Soria]]></category>

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		<description><![CDATA[ENTREVISTA A ANTONELLA SCIARAFFIA

â€œSiento que mi gran adversario (Soria) mi enemigo para ser mÃ¡s precisa, ya no es tal. Es difÃ­cil explicar lo que ha pasado, pero asÃ­ lo perciboâ€¦..â€ (por Carlos Salas Lind).
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La primera semana de Abril, gracias a la gestiÃ³n de un amigo concertacionista, fue posible contactar a Antonella Sciaraffia y ser recibido [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>ENTREVISTA A ANTONELLA SCIARAFFIA</div>
<p><img src="http://www.elmorrocotudo.cl/tmp_images/182/noticia_9097_normal.jpg" alt="" width="224" height="149" align="left" /><br />
<strong>â€œSiento que mi gran adversario (Soria) mi enemigo para ser mÃ¡s precisa, ya no es tal. Es difÃ­cil explicar lo que ha pasado, pero asÃ­ lo perciboâ€¦</strong>..â€ (por Carlos Salas Lind).</p>
<p>Â </p>
<p>Â </p>
<p>__________________________________________________________<br />
La primera semana de Abril, gracias a la gestiÃ³n de un amigo concertacionista, fue posible contactar a Antonella Sciaraffia y ser recibido en su oficina de gerencia de Asuntos Legales de Zofri.<br />
Mi interÃ©s por conocer a Antonella Sciaraffia, tenÃ­a que ver con mi curiosidad por saber mÃ¡s sobre su repentina apariciÃ³n en la escena polÃ­tica; a mediados de los 90â€™, y el fuerte posicionamiento que habÃ­a logrado en tan corto tiempo (y que en mi opiniÃ³n aÃºn mantiene) en la opiniÃ³n pÃºblica iquiqueÃ±a.</p>
<p>Los mÃ©ritos son muy evidentes, porque<span id="more-9"></span> terminada la elecciÃ³n parlamentaria del aÃ±o 1997, Antonella habÃ­a relegado a un segundo lugar, al hijo de un gran fenÃ³meno polÃ­tico en Chile, el alcalde de Iquique, Jorge Soria Quiroga.<br />
En las elecciones del aÃ±o 1997, la dupla Sciaraffia-Soria Macchiavello, junto con doblar la votaciÃ³n de una derecha fuerte en el distrito 2, lograron tambiÃ©n desplazar a la mejor carta de esta coaliciÃ³n, el fallecido y muy respetado ex-diputado RamÃ³n PÃ©rez Opazo.De esta gran hazaÃ±a fue, sin duda, Antonella Sciaraffia, la que emergiÃ³ como la gran triunfadora en lo que no dejaba de ser una importante mediciÃ³n de fuerzas entre el Sorismo y la ConcertaciÃ³n a nivel provincial.<br />
Sin embargo, un triunfo tan categÃ³rico, quizÃ¡s no fue lo mejor que le pudo haber ocurrido a Antonella en los comienzos de su carrera polÃ­tica.</p>
<p>Mi impresiÃ³n es que la rapidez de su fuerte posicionamiento, alentÃ³ de cierta manera el proceso de rivalidad y conflicto que marcÃ³ su relaciÃ³n con el Sorismo durante el periodo en que ejerciÃ³ como parlamentaria.<br />
El tiempo demostrÃ³, que en las elecciones parlamentarias del 97â€™, el Sorismo sÃ³lo habÃ­a sufrido un simple â€œrevesâ€ electoral y que su arraigo se mantenÃ­a inalterable.</p>
<p>El punto es que, a pesar de su innegable preparaciÃ³n y de cumplir un buen desempeÃ±o en sus funciones parlamentarias, tambiÃ©n comenzÃ³ un proceso de rechazo a su persona dentro de un sector importante del electorado iquiqueÃ±o.</p>
<p>Este proceso, unido al surgimiento de un candidato joven, exitoso y no convencional entre las filas de la izquierda concertacionista, debilitarÃ­a en gran parte su opciÃ³n de ser re-elegida en las elecciones parlamentarias del aÃ±o 2001.<br />
Esta es mi impresiÃ³n, aÃºn cuando Antonella, por supuesto, tiene mÃ¡s elementos que agregar a esta historia.</p>
<p>Al ser recibido por la ex-diputada y tomar ubicaciÃ³n en su oficina, me llama la atenciÃ³n su buena disposiciÃ³n a contarme su historia. Noto que su hijo ocupa toda la pÃ¡gina de bienvenida de su computador, imagen que se agrega a otra fotografÃ­a igualmente llamativa sobre su escritorio.</p>
<p>Antonella comienza contÃ¡ndome lo optimista que se siente por el futuro de su partido, la Democracia Cristiana, debido a la postulaciÃ³n de Soledad Alvear como candidata a presidir el partido.<br />
Me cuenta tambiÃ©n de lo daÃ±ino que ha sido para los intereses del partido la era â€œZaldivarâ€, y de sus fuertes altercados con el otrora jefe de la DC.<br />
Como mi entrevista coincidÃ­a con el Ãºltimo tramo de las elecciones internas de la DC, Antonella no perdiÃ³ tiempo en tratar de convencerme de la gran capacidad organizativa y potencial electoral que Soledad Alvear posee.<br />
AdemÃ¡s me hablÃ³ de lo esperanzador que fue, ver a tantos demÃ³cratas cristianos iquiqueÃ±os reunidos en una cena organizada por quienes apoyaban esa opciÃ³n de cambio.</p>
<p>No han pasado mÃ¡s de 5 minutos desde mi llegada, y compruebo de inmediato que Antonella irradia energÃ­a y habla rÃ¡pido. De trato amable y relajado, no resultÃ³ extraÃ±o que nuestra conversaciÃ³n se alargara mucho mÃ¡s de la cuenta. De tal manera que referirme detalladamente a todos los temas de nuestra entrevista (y conversaciÃ³n), ocuparÃ­a demasiadas pÃ¡ginas de este espacio.<br />
Mi intenciÃ³n es entonces resumir los aspectos mÃ¡s relevantes de nuestro diÃ¡logo y en los que se destacan los temas relacionados a:</p>
<p>-Comienzo de su carrera polÃ­tica<br />
-La campaÃ±a para las elecciones parlamentarias de 1997<br />
-Su relaciÃ³n con el Alcalde Soria<br />
-Su labor parlamentaria<br />
-Fallida re-elecciÃ³n en las elecciones del aÃ±o 2001<br />
-Elecciones presidenciales y parlamentarias del 2005-06<br />
-Posibilidades de asumir el cargo de intendente en marzo del 2006<br />
-Proyectos a mediano o largo plazo</p>
<p><strong>Entrevista</strong></p>
<p>Para Antonella Sciaraffia su labor como Seremi de Bienes Nacionales fue crucial para posicionar su nombre dentro de la comunidad iquiqueÃ±a.</p>
<p>- <em>â€œEmpecÃ© a aparecer con frecuencia en la prensa, lo que permitiÃ³ que la gente me identificara y evaluara mi desempeÃ±oâ€</em></p>
<p>El rÃ¡pido ascenso de Antonella no pudo ser mÃ¡s oportuno para una Democracia Cristiana iquiqueÃ±a generalmente muy dÃ©bil en el plano electoral en el distrito 2.<br />
Me cuenta que el partido decidiÃ³ enviar un representante desde Santiago para co-ordinar lo que prometÃ­a ser el gran triunfo de la DC en el complicado reducto del Sorismo.<br />
Y asÃ­ fue. Antonella Sciaraffia obtuvo un 37% de la votaciÃ³n, lo que sumado al 27.41% obtenido por el Diputado Soria Macchiavello (votaciÃ³n levemente inferior al 30,37% alcanzada el aÃ±o 93â€™) no sÃ³lo llevÃ³ a la ConcertaciÃ³n a aumentar fuertemente su votaciÃ³n en el distrito 2, sino tambiÃ©n a doblar la votaciÃ³n de la Alianza por Chile por primera y Ãºnica vez desde el retorno a la democracia.</p>
<p>- <em>â€œAlgunas personas me decÃ­an que era muy difÃ­cil ganarle al hijo de Soria, o doblar a una derecha muy bien posicionada en la zona. Pero hicimos una muy buena campaÃ±aâ€¦.. Mucho contacto con la gente y logramos ese gran triunfoâ€.<br />
</em><br />
Como era de esperar, su relaciÃ³n con el alcalde Soria se deteriorÃ³ rÃ¡pidamente, lo que contribuyÃ³ a que la oposiciÃ³n mÃ¡s fuerte a su labor parlamentaria, no fuera ejercida por los adversarios naturales de la ConcertaciÃ³n, la centro derecha, sino mÃ¡s bien por los partidarios del caudillo iquiqueÃ±o.</p>
<p>- â€œâ€¦<em>â€¦Es que era imposible no tener una relaciÃ³n conflictiva con el alcalde. No podÃ­a quedarme callada con todo el desorden y las graves anomalÃ­as que detectaba en la gestiÃ³n del municipioâ€.</em></p>
<p>Y en este clima confrontacional, Â¿de que forma te perjudicaba la gente cercana al alcalde?</p>
<p>- â€œ<em>HacÃ­an correr rumores sobre mi personaâ€¦.â€</em></p>
<p>Â¿CÃ³mo cuales?</p>
<p>- <em>â€œQue yo era lesbiana. Ellos fueron lo que empezaron con eso y un montÃ³n de cosas mÃ¡sâ€¦â€¦â€¦.incluso el mismo alcalde me pusoâ€œla palomita blancaâ€.</em></p>
<p>Pero Antonella esos rumores son un clÃ¡sico en Iquique.<br />
Â¿Realmente tÃº crees que ese tipo de rumores te pudo haber perjudicado electoralmente?</p>
<p>- <em>â€œNo lo sÃ©. Pero gente lo ha repetidoâ€.</em></p>
<p>Â¿ Y porquÃ© te puso el alcalde â€œla palomita blancaâ€?</p>
<p>- <em>â€œMe imagino que trata de decir que me hago la lesaâ€¦., que no soy lo que parezcoâ€¦.eso debe serâ€¦..â€.</em></p>
<p>Â¿Y no estarÃ¡ relacionado con algunos cuestionamientos a tu trabajo en Bienes Nacionalesâ€¦â€¦?</p>
<p>- â€œ<em>Â¿Y que cuestionamientos podrÃ­an haber en ese sentido?<br />
â€¦â€¦ Cuando yo lleguÃ© a Bienes Nacionales, me encontrÃ© con un desorden tremendo. AhÃ­ se realizÃ³ un gran trabajo y eso lo reconoce mucha genteâ€.</em></p>
<p>Sin duda, la tensa relaciÃ³n entre Antonella y el alcalde de Iquique marcÃ³ todo su periodo de labor parlamentaria y debilitarÃ­a aÃºn mÃ¡s la tradicionalmente complicada relaciÃ³n entre el Sorismo y la ConcertaciÃ³n en el distrito 2.<br />
Para las elecciones parlamentarias del aÃ±o 2001, el Sorismo asumÃ­a una posiciÃ³n mucho mÃ¡s crÃ­tica con la ConcertaciÃ³n y se presentaba a las elecciones parlamentarias con sus propios candidatos.<br />
Sin embargo el tiempo y los vaivenes polÃ­ticos parecen haber suavizado la visiÃ³n que Antonella tiene, al momento de esta entrevista, del alcalde Soria.</p>
<p>- <em>â€œSiento que mi gran adversario (Soria), mi enemigo para ser mÃ¡s precisa, ya no es tal. Es difÃ­cil explicar lo que ha pasado, pero lo siento asÃ­â€.</em></p>
<p>Antonella me cuenta que en mÃ¡s de una oportunidad, se ha encontrado con el alcalde Soria en ceremonias protocolares en la Zofri, y que le ha sorprendido ver a un alcalde saludÃ¡ndola de forma cÃ¡lida.</p>
<p>-<em>â€œEl (Soria) lo ha hecho (saludarla de beso y apretÃ³n de manos) y obviamente que me ha descolocado un pocoâ€.</em></p>
<p>Al preguntarle que opinarÃ­a de una eventual candidatura de Soria al Senado el aÃ±o 2009, me sorprendo yo tambiÃ©n un poco con su respuesta.</p>
<p>- â€œ<em>Mira,â€¦.Yo creo que a Iquique le harÃ­a bien si Soria se presenta a las elecciones y fuera elegido.<br />
No tanto porque sea Soria, sino porque considero que serÃ­a positivo para la regiÃ³n el tener en el senado a una persona de la zona y con una visiÃ³n regionalistaâ€</em>.</p>
<p>En relaciÃ³n al trabajo parlamentario Antonella lo considerÃ³ muy agotador pero tambiÃ©n muy gratificador en el plano personal.</p>
<p>- <em>â€œLogrÃ© crear muy buenas relaciones con mis colegas parlamentarios y lo pude comprobar con el gran apoyo que me brindaron durante mi difÃ­cil periodo de embarazo. Era la primera parlamentaria soltera que quedaba embarazada y sÃ³lo recibÃ­ muestras de apoyo entre mis colegas de las diferentes bancadasâ€.</em></p>
<p>Antonella afirma que su candidatura a la re-elecciÃ³n partiÃ³ muy mal, porque no estaba en condiciones fÃ­sicas de realizar una campaÃ±a.</p>
<p>â€œ<em>Yo no querÃ­a ir a la re-elecciÃ³n, pero fui presionada por mi partido y por la gente que me ha apoyado. Los primeros meses de embarazo los vivÃ­ en reposo absoluto, por lo que perdÃ­ tiempo valioso para el contacto diario con la gente.<br />
AdemÃ¡s, siendo tan duro el trabajo parlamentario, pensaba en todo el tiempo que no iba a poder estar con mi hijo. En realidad no querÃ­a ir a una re-elecciÃ³nâ€.</em></p>
<p>-Pero Antonella muchos polÃ­ticos bajan sus candidaturas y despuÃ©s vuelven a re-lanzarlas como parte de una estrategia comunicacionalâ€¦.y esta estrategia se tiende a utilizar cuando las posibilidades de ganar son menoresâ€¦â€¦â€¦</p>
<p>- <em>â€œSÃ­, claro obvio que algunos lo hacen como estrategia. Pero en mi caso hubo un embarazo muy complicado y mis grandes dudas, en cuanto a querer ir a la re-eleciÃ³n, eran realesâ€.</em></p>
<p>Pero al final igual se notÃ³ una gran reactivaciÃ³n de tu campaÃ±a.<br />
Cualquier observador dirÃ­a que â€œtiraron todo a la parrilaâ€. Â¿TenÃ­an antecedentes sobre una posible derrota?</p>
<p>â€œ<em>La gente que me apoyÃ³â€¦., sÃ­ claroâ€¦ellos trabajaron mucho y yo me sentÃ­ un poco mejor al final de la campaÃ±a y por eso pude participar mÃ¡sâ€.<br />
</em><br />
Al preguntarle que sintiÃ³ al saber que no habÃ­a sido re-elegida, Antonella insiste en que ya habÃ­a comenzado a disfrutar de su maternidad y que por eso el resultado se convirtiÃ³ en un alivio.<br />
Me cuenta que el â€œel bajÃ³nâ€ post- electoral, se dio mÃ¡s bien en otro plano.</p>
<p>- <em>â€œEn el plano personal vivÃ­ un periodo muy triste despuÃ©s de perder las elecciones. Vi con pena como mucha gente que parecÃ­a tan cercana e interesada en mi persona, comenzÃ³ a alejarse.<br />
Ese proceso fue duro y realmente me afectÃ³â€.</em></p>
<p>- Â¿ QuÃ© piensas de los resultados en el distrito 2 en las Ãºltimas elecciones parlamentarias y presidenciales?</p>
<p>- <em>â€œAunque muchos imaginaban que era posible doblar nuevamente en la provincia, yo lo veÃ­a difÃ­cil. La campaÃ±a de Soria por Marta Isasi tuvo un efecto sicolÃ³gico muy grande. Eso de ver todas las calles llenas de banderas y pancartas de Soria impresiona mucho. En ese plano ellos (Soria) se manejan muy bienâ€.</em></p>
<p>Â¿Y realmente pensaron que Bachelet podÃ­a ganar, entonces, en la segunda vuelta en Iquique?</p>
<p>- <em>â€œPuhhh, era muy complicado. La campaÃ±a de la segunda vuelta fue dura. Realizamos actividades multitudinariasâ€¦..abrimos la casa de Michelle Bacheletâ€¦ en realidad hicimos todo lo que pudimos, pero la derecha siempre ha sido fuerte a nivel de elecciÃ³n presidencial en la provincia. De todas maneras la Alianza entre Soria y PiÃ±era sÃ³lo tuvo un efecto marginalâ€¦â€¦â€</em></p>
<p>Le recuerdo que mi anÃ¡lisis muestra que la Alianza Soria-PiÃ±era, sÃ­ tuvo un efecto significativo en el resultado de la elecciÃ³n. Le explico que de no haberse concretado esa alianza, Bachelet pudo perfectamente haber ganado de forma holgada, y por un margen mÃ¡s o menos similar al resultado alcanzado a nivel nacionalâ€¦â€¦.<br />
(Acordamos intercambiar correspondencia para hacerle llegar una copia de mi anÃ¡lisis publicado parcialmente por la prensa).<br />
En relaciÃ³n a la campaÃ±a por la segunda vuelta presidencial en Iquique, me interesa saber su opiniÃ³n sobre la estrategia que la ConcertaciÃ³n siguiÃ³ a nivel local.</p>
<p>Â¿Antonella, no piensas que se abusÃ³ del lenguaje en las crÃ­ticas a Soria por apoyar a PiÃ±era?.<br />
Personalmente opino que hubo una sobre reacciÃ³n, y que se cayÃ³ en una descalificaciÃ³n muy fuerte. Honestamente creo que Ã©so terminÃ³ por poner en un dilema a quienes, a pesar de no estar de acuerdo con la posiciÃ³n del alcalde, han apoyado su gestiÃ³n en el municipio.</p>
<p>- <em>â€œEs posible que Ã©se sea el caso. Pero lo que aquÃ­ hubo fue una reacciÃ³n espontÃ¡nea de la gente que se sintiÃ³ traicionada. Yo no lo veo como una estrategia de parte nuestraâ€.<br />
</em><br />
â€¦.pero Antonella, por la prensa se mandaron todo tipo de calificativos y se polarizÃ³ a la genteâ€¦y estrictamente hablando, Â¿Acaso no tiene derecho una persona a cambiar de opiniÃ³n en una democracia?</p>
<p>- <em>â€œSÃ­, entiendo que asÃ­ deberÃ­a ser, pero insisto, las reacciones en contra del alcalde fueron una respuesta espontÃ¡nea de la genteâ€.</em></p>
<p>â€¦.Y en relaciÃ³n a lo que viene despuÃ©s. El proceso de designaciÃ³n de las autoridades regionalesâ€¦â€¦. Â¿QuerÃ­as ser jefa de gobierno regional?</p>
<p>- <em>â€œMira, al comienzo lo vi como una posibilidad muy lejanaâ€¦.., pero de a poco comencÃ© a tomarle peso a este asuntoâ€¦â€¦â€¦ No te voy a negar que llegÃ³ un momento en que me imaginÃ© esa posibilidad para hacer un trabajo por Iquique.<br />
Me entusiasmÃ³ la ideaâ€¦.Estas expectativas tambiÃ©n se relacionaron con el deseo de tanta gente que me dio Ã¡nimo. Los amigos me llamabanâ€¦.gente cercana me ofreciÃ³ todo su apoyoâ€¦â€¦, amigos ligados a la prensa me preguntaban que podÃ­an hacer por mÃ­â€¦. En fin, esa reacciÃ³n tan positiva en torno a mi persona me motivÃ³ mucho, pero no fui nombrada y me hice rÃ¡pidamente la idea de que no fue asÃ­ y punto.<br />
Pero en todo caso estoy muy contenta con el trabajo que realizo aquÃ­ en la Zofriâ€¦.â€.</em></p>
<p>Antonellaâ€¦ Â¿y cuales son tus planes a mediano y largo plazo?</p>
<p>- <em>â€œEn este momento, cuando no estoy trabajando, estoy dedicada completamente al cuidado de mi hijo. Quiero estar cerca de Ã©l en este periodo de su crecimiento.<br />
Incluso me ofrecieron ser acompaÃ±ante de Fulvio en las Ãºltimas elecciones parlamentarias y dije que no por el mismo motivo, mi hijo. De lo contrario habrÃ­amos doblado!â€</em></p>
<p>Â¿EstÃ¡s segura?</p>
<p>- <em>â€œSÃ­, yo creo que perfectamente hubiÃ©semos podido doblar, pero no me veo en el parlamento por ahora.<br />
Cuando mi hijo estÃ© mÃ¡s grandeâ€¦ y estoy hablando a largo plazoâ€¦., ahÃ­ sÃ­ me gustarÃ­a volver a postular a un cargo de elecciÃ³n popularâ€.</em></p>
<p>Â¿QuÃ© cargo&#8230;?</p>
<p>- <em>Si se dan las condiciones&#8230;.al Senado, Â¿porquÃ© no?</em></p>
<p>______________________________________________________</p>
<p><a rel="tag" href="http://www.blogalaxia.com/tags/iquique">iquique</a></p>
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		<title>El calvario demÃ³crata cristiano (la segunda.cl)</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Jan 2007 19:39:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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Â 
Â â€œAl cumplirse 25 aÃ±os del aniversario de la muerte de su gran lÃ­der y mentor, don Eduardo Frei Montalva, la Democracia Cristiana no podrÃ­a estar en peor pie para renovar su status de punto de convergencia, de tanta gente que encontraba en sus filas, el mejor refugio para sortear [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><script type="text/javascript">// < ![CDATA[
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// ]]&gt;</script></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Â </span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="ES-CL"><a href="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/eduardo_frei_montalva-762357.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-946" title="eduardo_frei_montalva-762357" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/eduardo_frei_montalva-762357.jpg" alt="" width="251" height="197" /></a>Â â€œAl cumplirse 25 aÃ±os del aniversario de la muerte de su gran lÃ­der y mentor, don Eduardo Frei Montalva, la Democracia Cristiana no podrÃ­a estar en peor pie para renovar su status de punto de convergencia, de tanta gente que encontraba en sus filas, el mejor refugio para sortear los vaivenes de la polÃ­tica chilenaâ€ </span></strong><span lang="ES-CL">(por Carlos Salas Lind).</span><strong><span lang="ES-CL"><br />
</span></strong></p>
<p class="MsoNormal">__________________________________________________________________</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">A partir de la creciente polarizaciÃ³n que experimentÃ³ el sistema polÃ­tico chileno en la dÃ©cada de los aÃ±os 60â€™ y 70â€™, la DC no sÃ³lo se nutrÃ­a de forma natural y progresiva, sino tambiÃ©n se alzaba como una organizaciÃ³n extremadamente eficiente, a la hora de penetrar los segmentos sociales mÃ¡s proclives a sus adversarios.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Fue de esta manera que el partido demÃ³crata cristiano se convirtiÃ³, en muy poco tiempo, en una forma de vivir y proteger la democracia, logrando una adhesiÃ³n popular envidiable para cualquier coaliciÃ³n por amplia y cohesionada que fuese en esos tiempos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">En este plano, ni siquiera el receso de toda actividad polÃ­tica, que siguiÃ³ con la imposiciÃ³n de un rÃ©gimen de fuerza, pudo ser un obstÃ¡culo para que grandes segmentos de la poblaciÃ³n, siguieran considerando a la DC como el punto de partida de cualquier intento por cambiar el rumbo del paÃ­s.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Por el contrario, todo indica que los largos aÃ±os bajo un rÃ©gimen militar, finalmente terminaron por confirmar que la moderaciÃ³n de la polÃ­tica chilena, era el Ãºnico camino viable para hacer frente a la decisiÃ³n de los extremos, de unirse a la lucha del exterminio mutuo. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Hoy, 25 aÃ±os despuÃ©s de la muerte de don Eduardo Frei Montalva, y 17 aÃ±os desde el retorno a la democracia, la Democracia Cristiana ha perdido un porcentaje de apoyo ciudadano muy importante, como para mantener los â€œprivilegios y derechosâ€ que su potencial electoral solÃ­a brindarle. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">El centro polÃ­tico, opciÃ³n natural de una gran masa electoral proclive a la DC, se ha reducido tanto que sÃ³lo la tradiciÃ³n y/o la nostalgia parecen contener, por el momento, un daÃ±o de mayores proporciones. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Es asÃ­ que mientras el 40-45% de los chilenos se declaraba de centro a mediados de los aÃ±os ochenta (cifra que quedÃ³ plenamente confirmada con la contundente reapariciÃ³n electoral de la DC apenas terminado el rÃ©gimen militar) esa misma adhesiÃ³n hoy apenas sobrepasa el 10% del electorado(1).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Es irÃ³nico constatar que con el proceso de moderaciÃ³n tan necesario de la polÃ­tica chilena, sea justamente el partido que mÃ¡s apelaba a sus virtudes, el que con mayor fuerza se debilite con su avance. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">El progresivo desgaste del partido ocurrirÃ­a en parte, porque la sociedad chilena en su conjunto, y en especial el electorado moderado proclive a la DC, avanzan justamente por un camino distinto de la visiÃ³n (tan) conservadora a la que adhiere gran parte de la Democracia Cristiana, en temas de impacto social (2) </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">La fÃ©rrea defensa de posiciones conservadoras que la DC mantiene en muchos temas valÃ³ricos, difÃ­cilmente podrÃ­a sumarle apoyo, si tomamos en cuenta que el espacio para defender esta postura, ya se encuentra suficientemente bien resguardado por la derecha tradicional chilena.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Junto a esta falta de posibilidades para poder marcar la diferencia, el liderazgo de Soledad Alvear (por muy oportuno que haya sido) tampoco ha servido para revertir el proceso de desuniÃ³n y atrincheramiento que se ha vivido notoriamente al interior del partido. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Esta divisiÃ³n interna es tan palpable, que ni siquiera tendrÃ­a sentido hablar de facciones o de una necesaria diversidad al interior de la colectividad. En el caso de la DC, es mÃ¡s preciso hablar de una uniÃ³n â€œmatrimonialâ€ por conveniencia, protagonizada por quienes exponen su aborrecimiento mutuo en pÃºblico. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Coincidentemente, todas estas dificultades se desarrollan en un duro clima pre-electoral, exacerbado por un periodo presidencial tan breve, que estÃ¡ convirtiendo en una prueba (y tentaciÃ³n) demasiado grande, el compromiso de quienes juraron unirse para dirigir y terminar el proceso de democratizaciÃ³n de Chile.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">En estas circunstancias, poco parece renovar las esperanzas de un retorno mayor de la DC a la polÃ­tica chilena. Entre tanta desafecciÃ³n, es probable que la Democracia Cristiana necesite nuevamente iniciar una bÃºsqueda de posiciones de equilibrio donde se hayan perdido o no existan. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Este proceso se podrÃ­a comenzar, por ejemplo, con una evaluaciÃ³n mÃ¡s crÃ­tica del modelo econÃ³mico vigente, especialmente tomando en cuenta que no pocas voces autorizadas (y responsables) han comenzado a poner en tela de juicio la rÃ­gida polÃ­tica de disciplina fiscal, enmarcada en el criterio de balance estructural al 1% del producto interno bruto. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Y para que la bÃºsqueda de nuevos equilibrios sea fructÃ­fera, no deberÃ­a dejar de extenderse al Ã¡mbito que mayormente sensibiliza y expone las debilidades del partido, el valÃ³rico (por Carlos Salas Lind).<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;" lang="EN-GB">________________________________________________________________________________<br />
(1)</span><span lang="EN-GB"> </span><span style="font-size: 10pt;" lang="ES-CL">Encuesta CEP diciembre 2006. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt;" lang="ES-CL">(2) Leer encuesta Mori sobre actitudes conservadoras y liberales de los chilenos, diciembre 2006.</span></p>
<p class="MsoNormal">Â </p>
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		<title>Mis entrevistas para la televisiÃ³n danesa</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=14</link>
		<comments>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=14#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 16 Jan 2007 19:06:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carlos en la prensa]]></category>

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		<description><![CDATA[Al momento de conocerse la noticia sobre el fallecimiento de Pinochet, los dos canales mÃ¡s importantes de Dinamarca me invitaron a realizar un anÃ¡lisis del impacto que este acontecimiento tendrÃ­a para la polÃ­tica y el proceso de reconciliaciÃ³n en Chile. Una de las cuatro entrevistas, en directo, estÃ¡ disponible al pinchar el link (el logotipo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><strong>Al momento de conocerse la noticia sobre el fallecimiento de Pinochet,</strong> los dos canales mÃ¡s importantes de Dinamarca me invitaron a realizar un anÃ¡lisis del impacto que este acontecimiento tendrÃ­a para la polÃ­tica y el proceso de reconciliaciÃ³n en Chile. Una de las cuatro entrevistas, en directo, estÃ¡ disponible al pinchar el link (el logotipo DR), que sigue a continuaciÃ³n:</p>
<p class="MsoNormal"><strong>*(Lamentablemente el canal de televisiÃ³n DR1 retira la seÃ±al despuÃ©s de un mes. Estoy intentando convertir una grabaciÃ³n VHS a digital para restablecer la imagen) </strong><em><a title="Canal TV 2 News" target="_blank" href="http://sputnik-dyn.tv2.dk/player/asx.php?clip_id=5582709&#038;ticketHandle=5962787:4cf5f2c111ca18b5be86e7de3e184abd&#038;free=true"><strong><br />
</strong></a></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><a title="Dr 1" target="_blank" href="http://www.dr.dk/odp/player.aspx?uniqueid=244072&#038;mt=newstab&#038;st=news_TVAvisen&#038;furl=http%3A//www.dr.dk/odp/default.aspx%3Ftemplate%3Dnyhed%26guid%3DDR1200612102100%26autoplay%3D0%26back%3Ddefault.aspx%253ftemplate%253dnyheder%2526day%253d0"><strong>-Canal Nacional DanÃ©s DR1, ediciÃ³n central de noticias<img width="120" height="42" align="middle" src="http://images.google.dk/images?q=tbn:cZXWne7yBd1PJM:http://so.dk/images/job/companies/F61868A1-958F-4D0A-87BD-B44E0D472DCD_logo.gif" /></strong></a><a title="Canal TV 2 News" target="_blank" href="http://sputnik-dyn.tv2.dk/player/asx.php?clip_id=5582709&#038;ticketHandle=5962787:4cf5f2c111ca18b5be86e7de3e184abd&#038;free=true"><strong><br />
</strong></a></em></p>
<p class="MsoNormal"><u><span lang="ES" style="font-family: Verdana">Extracto de las preguntas y respuestas mÃ¡s importantes de las cuatro entrevistas<span id="more-14"></span>.</span></u><br />
<strong><span lang="ES" /></strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="ES">Carlos, es momento de celebraciÃ³n en Chile?</span></strong><br />
<span lang="ES">CelebraciÃ³n para algunos, luto para otros. Sin embargo creo que para la gran mayorÃ­a de la poblaciÃ³n, la muerte de Pinochet implica mÃ¡s bien un alivio, un alivio de que un periodo tan largo de divisiÃ³n, de discusiÃ³n de los mismos temas haya llegado a su fin.<br />
</span><strong><span lang="ES">-Entonces opinas que es bueno para Chile que Pinochet haya muerto?</span></strong><br />
<span lang="ES">Yo pienso que es bueno para el paÃ­s el dar vuelta la pÃ¡gina y que comience la competencia de ideas, una competencia polÃ­tica y mucho menos seguir entrampados discutiendo el rol de Pinochet en nuestra historia.</span>
</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Indudablemente esto se vuelve mÃ¡s importante ahora en los momentos en que el tema de Pinochet parecÃ­a haber comenzado a tentar a algunos a usarlo como maniobra distractiva ante la irrupciÃ³n de graves casos de corrupciÃ³n en la polÃ­tica chilena. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES"><!--more-->Ahora quien se podrÃ­a beneficiar mÃ¡s con la muerte de Pinochet, creo que un sector de la derecha chilena se sentirÃ¡ menos presionada e incÃ³moda a la hora de competir electoralmente.<br />
Para la derecha en general, el proceso de distanciamiento de lo que representa Pinochet ha sido muy complicado. A partir de hoy, ese problema ya no lo tendrÃ¡n.<br />
</span><strong><span lang="ES">-Te sorprendiÃ³ la noticia de la muerte de Pinochet?</span></strong><br />
<span lang="ES">En un primer momento me costÃ³ creerlo, porque ha habido tantas especulaciones en cuanto a la gravedad del empeoramiento de su salud. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Con el correr de los dÃ­as Pinochet mostrÃ³ una recuperaciÃ³n rÃ¡pida y eso llevÃ³ a mucha gente a cuestionar incluso el trabajo de sus mÃ©dicos.<br />
Hoy sabemos que su gravedad era cierta y la prueba es mÃ¡s que contundente, Pinochet ha muerto.<br />
</span><strong><span lang="ES">-Los desordenes que vemos en las calles de Santiago indican un problema social mayor?</span></strong><br />
<span lang="ES">Yo pienso que no debemos impresionarnos con esas imÃ¡genes. Los extremos polÃ­ticos en Chile tienen un motivo suficientemente grande como para estar tristes o amargados. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">De todos modos la amargura y frustraciÃ³n abunda entre quienes consideran una injusticia el que la muerte haya salvado a Pinochet de enfrentar los numerosos cargos en su contra por graves violaciones a los derechos humanos.<br />
</span><strong><span lang="ES">-Y no es negativo para Chile el que Pinochet nunca haya sido condenado?</span></strong><br />
<span lang="ES">Francamente yo nunca considerÃ© que esa posibilidad fuera real.<br />
Piense que el dÃ­a en que Pinochet perdiÃ³ el poder ya tenÃ­a 75 aÃ±os. A partir de esa fecha mantuvo el cargo de comandante en jefe del ejercito por 8 aÃ±os. </span>
</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">LÃ³gicamente no hay que ser un experto para imaginarse lo imposible que era juzgarlo mientras mantenÃ­a el cargo de comandante en jefe. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Al dejar el cargo de comandante en jefe, asumiÃ³ como senador vitalicio, lo que le entregÃ³ inmunidad. SÃ³lo despuÃ©s de haber sido arrestado en Londres se puede constatar un debilitamiento de Pinochet.<br />
Sin embargo vuelve a Chile con 85 aÃ±os de edad y antecedentes mÃ©dicos que sirvieron para que el gobierno BritÃ¡nico apoyara su decisiÃ³n de interrumpir el proceso de extradiciÃ³n a EspaÃ±a. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Llegando a Chile comienza una nueva batalla para lograr su juzgamiento, proceso que se complica por situaciones polÃ­ticas puntuales. Es decir, era imposible ganar esta carrera contra tiempo, por lo que pienso que juzgar y condenar a Pinochet nunca fue una posibilidad real en Chile.<br />
Ahora se prefiere hacer hincapiÃ© en el juicio histÃ³rico, el juicio de la comunidad internacional.<br />
</span><strong><span lang="ES">-Tiene Pinochet muchos partidarios?</span></strong><br />
<span lang="ES">Pinochet ha perdido una parte importante del apoyÃ³ que tenÃ­a al momento de dejar el cargo de comandante en jefe. Las millonarias cuentas a su nombre descubiertas en el Banco Riggs, echaron abajo la tesis de mucha gente que lo veÃ­a como un dictador diferente en el plano de la probidad.<br />
Sin embargo existe todavÃ­a un segmento de la sociedad que prefiere destacar la visiÃ³n de Pinochet de implantar un modelo econÃ³mico que se distanciÃ³ radicalmente de todas las estrategias de crecimiento adoptadas en Chile y gran parte del mundo. La aceptaciÃ³n de este acierto de Pinochet lo corrobora el mantenimiento de la base de este modelo econÃ³mico por todos los gobiernos democrÃ¡ticos post Pinochet.<br />
</span>
</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">En el aspecto polÃ­tico mantenemos tambiÃ©n la base de su constituciÃ³n, logrando incluso su controvertido sistema electoral binominal una adhesiÃ³n mÃ¡s amplia de lo que muchos en la clase polÃ­tica desearÃ­an reconocer. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Ahora si hablamos de porcentaje de apoyo fuerte a la figura de Pinochet, no me sorprenderÃ­a si actualmente Ã©ste se situara en alrededor de un 15 % de la poblaciÃ³n.</span></p>
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		<title>La Guerra Santa y la Izquierda (*)</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Jan 2007 19:15:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pol. Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[

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En los Ãºltimos aÃ±os, y especialmente desde que Estados Unidos invadiÃ³ Irak, en marzo de 2003, se han visto en todo el mundo seÃ±ales de una convergencia creciente entre las fuerzas de la militancia islamista y la izquierda antiimperialista.
Aparte de una simpatÃ­a muy extendida â€”aunque normalmente no expresadaâ€” hacia los atentados del 11â€”S, justificada porque [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><mce :script type="text/javascript"><!--<br />
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// --></mce><img src="http://www.interserveusa.org/g/pic/service.arabworld.gif" mce_src="http://www.interserveusa.org/g/pic/service.arabworld.gif" align="top" height="172" width="253"/><img src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/hugo_chavez-01.jpg" mce_src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/hugo_chavez-01.jpg" alt="hugo_chavez-01" title="hugo_chavez-01" class="alignleft size-full wp-image-507" height="172" width="252"/><br />
<b></b></p>
<p>______________________________________________________________________________</p>
<p><b>En los Ãºltimos aÃ±os, y especialmente desde que Estados Unidos invadiÃ³ Irak, en marzo de 2003, se han visto en todo el mundo seÃ±ales de una convergencia creciente entre las fuerzas de la militancia islamista y la izquierda antiimperialista.</b></p>
<p>Aparte de una simpatÃ­a muy extendida â€”aunque normalmente no expresadaâ€” hacia los atentados del 11â€”S, justificada porque â€œlos americanos se lo merecÃ­anâ€, desde 2003 hemos visto una coincidencia explÃ­cita de polÃ­ticas y un sÃ³lido apoyo a la â€œresistenciaâ€ iraquÃ­ â€”en la que hay fuertes elementos islamistasâ€” y, mÃ¡s recientemente y de forma todavÃ­a mÃ¡s explÃ­cita, al HezbolÃ¡ libanÃ©s.</p>
<p>Hace poco, unos manifestantes radicales vascos marcharon precedidos por un militante que ondeaba una bandera de HezbolÃ¡. AdemÃ¡s, como la mayorÃ­a de los que se opusieron a la invasiÃ³n de Irak en 2003 tambiÃ©n se habÃ­an opuesto a la invasiÃ³n de AfganistÃ¡n en 2001, existe asimismo, reconocida o no, una actitud de apoyo a los grupos armados antioccidentales, es decir, talibanes, que estÃ¡n actuando en dicho paÃ­s.</p>
<p>Al mismo tiempo, algunos polÃ­ticos de extrema izquierda en Europa han tratado de hacer causa comÃºn con representantes de los partidos islamistas en temas relacionados con el antiimperialismo y la exclusiÃ³n social en Occidente.</p>
<p>Un ejemplo es la acogida dada por la izquierda britÃ¡nica â€”incluido el alcalde de Londresâ€” al lÃ­der de los Hermanos Musulmanes, el jeque Yusuf al Qaradaui. Y mÃ¡s importantes aÃºn que el apoyo a los grupos guerrilleros islamistas, por supuesto, son las alianzas entre Estados: IrÃ¡n cuenta cada vez mÃ¡s con el apoyo de Venezuela. ChÃ¡vez ha ido a TeherÃ¡n un mÃ­nimo de cinco veces. Nos encontramos, quizÃ¡ de manera incipiente, ante un nuevo frente unido internacional.</p>
<p><img src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif" mce_src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif" alt="" class="mceWPmore mceItemNoResize" title="(mÃ¡s...)"/>Lo cierto es que este asunto de la relaciÃ³n entre la izquierda radical y el islam polÃ­tico tiene una larga historia que deberÃ­a hacer reflexionar a quienes tratan hoy de formar una alianza, aunque sea â€œtÃ¡cticaâ€, con los movimientos y Estados islamistas. Ya lo intentaron los primeros bolcheviques: ante el bloqueo de la revoluciÃ³n proletaria en Europa despuÃ©s de 1917, volvieron la mirada hacia las fuerzas antiimperialistas y, a veces, islÃ¡micas que actuaban en aquella Ã©poca en Asia.</p>
<p>El primer paÃ­s del mundo que reconociÃ³ la RevoluciÃ³n Bolchevique fue el reino de AfganistÃ¡n, en pleno conflicto con los britÃ¡nicos. Desde aquel momento, Lenin recomendÃ³ que la Rusia soviÃ©tica prestara siempre â€œespecial atenciÃ³nâ€ a las necesidades del pueblo afgano, un consejo que iba a tener consecuencias irÃ³nicas pero histÃ³ricas en 1979.</p>
<p>Incluso en los aÃ±os posteriores a 1945, los estrategas soviÃ©ticos intentaron hallar un contenido â€œdemocrÃ¡tico nacionalâ€ en el islam e interpretar su Ã©nfasis en la igualdad, la caridad, el reparto de la propiedad y, no menos importante, la lucha â€”es decir, la yihadâ€”, como formas primitivas de comunismo. Aunque en MoscÃº algunos orientalistas describÃ­an al profeta Mahoma como un agente del capitalismo comercial, otros autores marxistas, sobre todo el especialista francÃ©s Maxime Rodinson, trazaron una imagen mÃ¡s positiva, si bien este Ãºltimo reconociÃ³ posteriormente que su admiraciÃ³n por Mahoma derivaba, en parte, de las similitudes que veÃ­a entre Ã©l y Stalin.</p>
<p>Sin embargo, esta simpatÃ­a y esta bÃºsqueda de alianzas tÃ¡cticas quedaron eclipsadas durante mucho tiempo por otra tendencia, la del enfrentamiento y la lucha entre el comunismo y el socialismo, por un lado, y el islamismo organizado por otro. En los aÃ±os veinte y treinta, los bolcheviques se encontraron con una inmensa oposiciÃ³n religiosa y tribal en Asia Central y trataron de destruir las bases sociales de la religiÃ³n organizada, fundamentalmente mediante la emancipaciÃ³n de las mujeres, a las que, en aquel contexto social, veÃ­an como un sucedÃ¡neo de proletariado.</p>
<p>Como presagio de la guerra frÃ­a, la insurrecciÃ³n nacional en EspaÃ±a, que acababa de vivir sus guerras coloniales en Marruecos, reclutÃ³ a decenas de miles de soldados Ã¡rabes para la Guerra Civil, con el argumento de que el catolicismo y el islam recibÃ­an el mismo trato por parte de las fuerzas impÃ­as de la RepÃºblica.</p>
<p>A partir de los aÃ±os cincuenta y sesenta, la situaciÃ³n empezÃ³ claramente a cambiar. En el mundo Ã¡rabe, frente al ascenso del nacionalismo laico â€”sobre todo el â€œnacionalismo Ã¡rabeâ€ de Egiptoâ€”, Occidente y varios Estados conservadores como Arabia SaudÃ­ recurrieron a la religiÃ³n, denunciaron el comunismo como un invento de los judÃ­os y criticaron el socialismo por promover el ateÃ­smo y la lucha de clases.</p>
<p>En 1965, Arabia SaudÃ­ creÃ³ su propia organizaciÃ³n internacional en contra de los socialistas, la Liga IslÃ¡mica Mundial, a travÃ©s de la cual financiaba y guiaba a grupos de todo el mundo; la Liga sigue en activo, sobre todo entre los inmigrantes musulmanes en Europa occidental, y mantiene â€”cosa tal vez sintomÃ¡ticaâ€” un gran edificio en el centro de Bruselas.</p>
<p>En Egipto, el enfrentamiento entre los Hermanos Musulmanes y el rÃ©gimen nasserista fue en aumento, y su lÃ­der, Sayyid Qutb â€”posteriormente, la inspiraciÃ³n intelectual de Osama Bin Ladenâ€”, muriÃ³ ejecutado en 1966.</p>
<p>Varios paÃ­ses de Oriente PrÃ³ximo utilizaron la oposiciÃ³n creciente entre la izquierda laica y las fuerzas islamistas en el contexto de la guerra frÃ­a. Por ejemplo, en TurquÃ­a, el ejÃ©rcito promoviÃ³ a grupos islamistas contra la extrema izquierda en los aÃ±os setenta. En Siria, los opositores al rÃ©gimen baazista fomentaron un levantamiento de los Hermanos Musulmanes en 1982.</p>
<p>Incluso en Israel, en los aÃ±os setenta, las autoridades de ocupaciÃ³n, decididas a debilitar las instituciones laicas de Al Fatah, permitieron que varios grupos islamistas, que mÃ¡s tarde se convirtieron en HamÃ¡s, abrieran centros educativos y universidades y recibieran fondos de la Liga IslÃ¡mica Mundial.</p>
<p>Esta movilizaciÃ³n del islam contra la izquierda resultÃ³ evidente, sobre todo, en tres paÃ­ses. En SudÃ¡n, la llegada al poder en 1989 del Frente IslÃ¡mico Nacional ,una rama alejada de los Hermanos Musulmanes, representÃ³ el recurso generalizado a la cÃ¡rcel, la tortura y la ejecuciÃ³n contra los opositores laicos y de izquierdas. El FIN seguÃ­a el modelo de partido leninista y pretendÃ­a, ademÃ¡s de aplastar a los comunistas en SudÃ¡n, llevar a cabo la polÃ­tica revolucionaria de exportar su modelo a Egipto, TÃºnez, Argelia y Eritrea, entre otros lugares.</p>
<p>En esta tarea contÃ³ con la ayuda, entre 1990 y 1996, de un distinguido huÃ©sped internacionalista, Osama Bin Laden. AÃºn mayor fue la represiÃ³n en Indonesia en 1965, cuando el ejÃ©rcito se volviÃ³ en contra del Partido Comunista, en aquel entonces el mÃ¡s numeroso fuera de los paÃ­ses comunistas.</p>
<p>Los grupos islamistas unieron sus fuerzas a las del ejÃ©rcito y otros grupos interesados en arreglar cuentas locales y, en una serie de matanzas cometidas en Java y otras islas, asesinaron a un millÃ³n de personas.</p>
<p>La alianza mÃ¡s espectacular y con mÃ¡s consecuencias entre Occidente y el islamismo fue, claro estÃ¡, la que se produjo en AfganistÃ¡n. En la mayor operaciÃ³n secreta llevada a cabo por la CIA, Estados Unidos, con ayuda de Arabia SaudÃ­ y PakistÃ¡n, trabajÃ³ a lo largo de los aÃ±os ochenta para movilizar a las fuerzas islamistas en contra del Gobierno del Partido DemocrÃ¡tico Popular y las fuerzas soviÃ©ticas que acudieron en su auxilio en diciembre de 1979.</p>
<p>Fue en AfganistÃ¡n donde Bin Laden organizÃ³ su ejÃ©rcito de combatientes yihadistas procedentes de todo el mundo y donde elaborÃ³ la ideologÃ­a de lucha internacional que cristalizÃ³ el 11 de septiembre de 2001. No parece que a los que respaldaban a los islamistas afganos en los aÃ±os ochenta les preocuparan las consecuencias posteriores de sus actos. Y, sin embargo, la guerra afgana fue al mundo del siglo XXI lo que la Guerra Civil espaÃ±ola a la II Guerra Mundial, la cocina del diablo en la que se prepararon por primera vez todos los caldos que despuÃ©s envenenaron al mundo.</p>
<p>A esta historia de la yihad contra la izquierda, a lo largo de muchos decenios, hay que aÃ±adir otra cosa mÃ¡s, las enormes diferencias que deberÃ­an separar cualquier programa imaginable de la izquierda radical de los de los partidos islamistas. Los derechos de la mujer, el secularismo, la libertad de expresiÃ³n, son temas en los que estas dos corrientes polÃ­ticas se oponen radicalmente.</p>
<p>Como deberÃ­an oponerse en relaciÃ³n con otro aspecto, que es la falta absoluta, en el programa islamista, de cualquier internacionalismo de inclusiÃ³n; por el contrario, al mismo tiempo que hacen sus llamamientos a la umma, la comunidad de los musulmanes, los islamistas â€”tanto Al Qaeda como HezbolÃ¡â€” desprenden veneno y un chovinismo implacable respecto a los cristianos, los judÃ­os e incluso los musulmanes que no sean de su misma secta.</p>
<p>Seguramente, quienes desde la izquierda se alÃ­an hoy con los islamistas lo hacen remitiÃ©ndose a cierto concepto de falsa conciencia. Pero estÃ¡ por ver quÃ© conciencia es la mÃ¡s equivocada.<br />
â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€“<br />
<b>(*)</b> ArtÃ­culo escrito por Fred Halliday, profesor de Relaciones Internacionales en la London School of Economics y en el Institut Barcelona dâ€™Estudis Internacionals. Fuente: www.elpais.es.</p>
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		<title>Bienvenido Tsunami IquiqueÃ±o</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Jan 2007 18:59:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­Â­tica de Iquique]]></category>

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		<description><![CDATA[  &#8220;BIENVENIDO EL TSUNAMI IQUIQUEÃ‘O&#8221;

&#8220;En Iquique, ocurren situaciones que sÃ³lo los actores involucrados entienden.
Las alianzas polÃ­ticas no responden a ningÃºn principio ideolÃ³gico ni valÃ³rico, sino abiertamente a la necesidad del momento&#8221; (por Carlos Salas Lind).
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La vieja historia del tsunami, aquella ola gigante que muchos iquiqueÃ±os temen que podrÃ­a convertir a toda la ciudad en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> <img src="http://www.viajesobrelasnubes.com.ar/Iquique%203D.jpg" alt="" width="274" height="193" align="left" /> </strong>&#8220;BIENVENIDO EL TSUNAMI IQUIQUEÃ‘O&#8221;<strong><br />
</strong></p>
<p><strong>&#8220;En Iquique, ocurren situaciones que sÃ³lo los actores involucrados entienden.<br />
Las alianzas polÃ­ticas no responden a ningÃºn principio ideolÃ³gico ni valÃ³rico, sino abiertamente a la necesidad del momento&#8221; </strong>(por Carlos Salas Lind).</p>
<p>____________________________________________________________</p>
<p>La vieja historia del tsunami, aquella ola gigante que muchos iquiqueÃ±os temen que podrÃ­a convertir a toda la ciudad en una piscina, y que incluso harÃ­a desaparecer hasta el imponente Cerro DragÃ³n, ha remecido con fuerza a una ciudad que ya estaba hundida en la intolerancia y el pesimismo.</p>
<p>Lo cierto es que el cuento del<span id="more-10"></span> famoso y destructor tsunami, es un chiste comparado con los problemas reales que enfrenta la convivencia social en Iquique.</p>
<p>PrÃ¡cticas y mÃ©todos de tiempos muy malos, como la censura y el amedrentamiento, reinan en gloria y majestad en la capital de la antigua regiÃ³n de TarapacÃ¡.</p>
<p>Nadie sabe con precisiÃ³n, como este proceso tan degradante para la democracia y los derechos ciudadanos comenzÃ³ o como se sostiene, pero es tan notorio y sistemÃ¡tico, que sÃ³lo un tsunami podrÃ­a remover sus cimientos.</p>
<p>En Iquique, ocurren situaciones que sÃ³lo los actores involucrados entienden.<br />
Las alianzas polÃ­ticas no responden a ningÃºn principio ideolÃ³gico ni valÃ³rico, sino abiertamente a la necesidad del momento.</p>
<p>â€œPrimitivismo polÃ­ticoâ€, es lo que mejor podrÃ­a definir las dinÃ¡micas que mueven el acontecer iquiqueÃ±o; en realidad un proceso polÃ­tico demasiado predecible, chabacano y de total falta de espÃ­ritu. Todo esto ocurre mientras la gente comÃºn espera.</p>
<p>Los pobres esperan a que la ciudad retome su funcionamiento, los empresarios a que la anormalidad institucional de la ciudad no termine por hundir sus negocios, y los turistas a que Iquique siga siendo atrayente como lugar de descanso.</p>
<p>Yo personalmente espero que Iquique sea un lugar donde se viva la democracia y la tolerancia. Yo creo que somos muchos los que esperamos que pase algo grande, pero jamÃ¡s nos imaginamos que tendrÃ­a que ser el famoso tsunami.</p>
<p>Pero quizÃ¡s esta historia llegÃ³ en un buen momento. La tragedia suele unir a la gente, y es de esperar que Ã©sta vez no sea la excepciÃ³n.</p>
<p>Las declaraciones coincidentes entre distintos actores que se sienten engaÃ±ados y/o manipulados por el igualmente â€œtemible poder centralâ€ (personificado esta vez en una estaciÃ³n televisiva) abren una pequeÃ±a puerta de esperanza al diÃ¡logo y el entendimiento en Iquique.</p>
<p>Si fuese asÃ­, entonces ojalÃ¡ que Iquique siga siendo golpeado por grandes tsunamis, pero tsunamis que dejen todo en pie, menos las bases de lo que destruye y divide a la gente; la censura, la intolerancia y la corrupciÃ³n.</p>
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		<title>Â¿â€¦Y que nos dicen realmente las encuestas CEP y CERC?</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Jan 2007 19:36:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[ 
 
&#8220;Los resultados de las Ãºltimas encuestas, CEP y CERC, han servido para remover un poco la tradicional â€œsequÃ­a de noticiasâ€ que comienza con el verano.
 En particular son los resultados de la encuesta CEP, los que han sido objeto de diversas interpretaciones y evaluaciones que en algunos casos destacan mÃ¡s por lo emocional [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><script type="text/javascript"><!--
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<p><span style="font-weight: bold"><img class="alignleft size-full wp-image-495" title="bachelet201" src="http://www.carlossalas.com/wordpress/wp-content/bachelet201.jpg" alt="bachelet201" width="200" height="190" /> </span></p>
<p><span style="font-weight: bold">&#8220;Los resultados de las Ãºltimas encuestas, CEP y CERC, han servido para remover un poco la tradicional â€œsequÃ­a de noticiasâ€ que comienza con el verano.</span><br />
<span style="font-weight: bold"> En particular son los resultados de la encuesta CEP, los que han sido objeto de diversas interpretaciones y evaluaciones que en algunos casos destacan mÃ¡s por lo emocional que por su necesaria neutralidad&#8221; (por Carlos Salas Lind).</span></p>
<p><span style="font-weight: bold">________________________________________________________________________<br />
</span></p>
<p>Se afirma por ejemplo, que el mejoramiento en los niveles de popularidad de la presidenta, es un reconocimiento a su novedoso estilo ciudadano, a la fuerte proyecciÃ³n de una imagen de honestidad, a su cercanÃ­a y gran sencillez, y/o al â€œexitosoâ€ blindaje de la Moneda.</p>
<p>Entre tanta cualidad positiva, mÃ¡s de alguien no quiso repetirse y lanzÃ³ una carta mucho menos aduladora (pero no menos emocional), al asegurar que la evaluaciÃ³n positiva a la gestiÃ³n de Bachelet, era, simplemente, la manera mÃ¡s fÃ¡cil de huir de lo peor; la oposiciÃ³n.</p>
<p>Naturalmente, estas afirmaciones no necesitan ser totalmente falsas, para poder encontrar una razÃ³n mÃ¡s determinante de la mejor (y peor) opiniÃ³n que la ciudadanÃ­a se ha formado del trabajo de Michelle Bachelet entre junio &#8211; octubre y diciembre en las encuestas CEP y CERC.</p>
<p>Lo anterior no es necesario, porque poca gente podrÃ­a sostener que Michelle Bachelet no es una persona agradable que proyecta cercanÃ­a y naturalidad (baste recordar su reacciÃ³n cuando se equivocÃ³ y nombrÃ³ a Venezuela en vez de Nueva Zelanda durante su visita al segundo paÃ­s).</p>
<p>Sin embargo, estas cualidades ya habÃ­an sido destacadas por la gente como el lado fuerte de Bachelet, en todo el periodo previo al proceso electoral de Diciembre del 2005.<br />
De todos modos, estas virtudes resultaron ser insuficientes para suavizar el abrupto tÃ©rmino del gran recibimiento que Michelle Bachelet obtuvo de los chilenos a comienzos de su mandato.</p>
<p><span id="more-27"></span>De igual forma, tampoco se puede negar que la oposiciÃ³n en Chile, no ha logrado presentarse como una alternativa de gobierno aceptable para grandes segmentos de la poblaciÃ³n.<br />
Pero en mi opiniÃ³n confundir este rechazo con la existencia de una alternativa dÃ©bil o decorativa en el proceso polÃ­tico chileno, es una exageraciÃ³n.</p>
<p>Independiente del â€œsubsidioâ€ electoral que el sistema binominal haya significado en mÃ¡s de una oportunidad para la Alianza por Chile, a nivel parlamentario, sus dos Ãºltimos candidatos presidenciales han terminado forzando, a una segunda vuelta electoral, a un conglomerado de gobierno mucho mejor posicionado (1), y que ademÃ¡s ha demostrado con creces su capacidad y destreza a la hora de gobernar.</p>
<p>Lo cierto es que los bajos niveles de aprobaciÃ³n anteriormente asignados, al trabajo de la oposiciÃ³n, no han demostrado tener el mismo efecto devastador en los resultados electorales.</p>
<p>Consiguientemente, yo opino que debemos buscar lo substancial, lo central en el nivel de mejoramiento (en la encuesta CEP) o empeoramiento (en la encuesta CERC) de la aprobaciÃ³n que la gestiÃ³n de Michelle Bachelet, ha mostrado en el periodo de tiempo registrado por ambas encuestas.</p>
<p>Â¿Pero es posible encontrar un factor comÃºn en los resultados contrapuestos de las encuestas CEP y CERC que nos permita determinar los motivos que han influido en la evaluaciÃ³n ciudadana de la gestiÃ³n de Michelle Bachelet?</p>
<p>En primer lugar, al leer los resultados de la encuesta CEP se puede constatar una variaciÃ³n significativa en la percepciÃ³n que la ciudadanÃ­a tiene de la situaciÃ³n econÃ³mica del paÃ­s entre los meses junio/julio y diciembre del 2006.</p>
<p>Es asÃ­ que el porcentaje de encuestados que opinaron que la situaciÃ³n econÃ³mica era buena o muy buena, entre junio/julio y diciembre del 2006, aumentÃ³ de un 16% al 21%.<br />
Igualmente importante, para reafirmar la evaluaciÃ³n anterior(2), es que el porcentaje de encuestados que opinaba lo contrario, es decir que la situaciÃ³n econÃ³mica era mala o muy mala en los meses junio/julio, disminuyÃ³ notablemente entre esa fecha y el mes de diciembre (de un 38% al 29% de los encuestados).</p>
<p>Ahora si uno desea ir un poco mÃ¡s allÃ¡ y comparar la percepciÃ³n de los encuestados por el CEP, sobre el mejoramiento econÃ³mico entre junio/julio y diciembre del 2006, con datos concretos sobre la marcha de la economÃ­a durante el mismo periodo, se puede constatar que la percepciÃ³n de Ã©stos, es coincidente con el mejoramiento real que la economÃ­a mostraba al momento de realizarse esta mediciÃ³n (3).</p>
<p>De igual manera, la Ãºltima encuesta CERC muestra que la caÃ­da en el nivel de aprobaciÃ³n de la gestiÃ³n de Michelle Bachelet en diciembre, estÃ¡ fuertemente ligada a la percepciÃ³n de los encuestados de la situaciÃ³n econÃ³mica del paÃ­s (pero esta vez a la nociÃ³n de una economÃ­a en peores condiciones respecto al mes de octubre).</p>
<p>En el caso de la encuesta CERC, el porcentaje de participantes que opinÃ³ que la economÃ­a era buena o muy buena en diciembre, fue menor en 5 puntos en relaciÃ³n al mes de octubre (disminuyendo en el mismo periodo el nivel de aprobaciÃ³n de Bachelet de un 59% a un 55% por ciento!).<br />
Al mismo tiempo el porcentaje de quienes opinaron que la economÃ­a sÃ³lo era regular en octubre, aumentÃ³ de un 46% al 53% en diciembre.</p>
<p>Con estos datos, es interesante constatar que aunque la percepciÃ³n de los participantes en la encuesta CERC, no coincide, como en la encuesta CEP, con el mejoramiento real que la economÃ­a experimentÃ³ en ese mismo periodo; los encuestados por el CERC, de manera consecuente con su percepciÃ³n, evalÃºan de forma mÃ¡s crÃ­tica el desempeÃ±o de Bachelet en diciembre.</p>
<p>En conclusiÃ³n la encuesta CEP y CERC nos dicen prÃ¡cticamente lo mismo:</p>
<p>Que el factor determinante, en la evaluaciÃ³n que los chilenos estÃ¡n realizando hasta hoy de la gestiÃ³n de Michelle Bachelet (y como tambiÃ©n fue el caso durante el gobierno de Lagos), es la percepciÃ³n que la gente se forma del estado de la ECONOMIA.</p>
<p>Por lo tanto, en la encuesta CEP, la presidenta saliÃ³ ilesa porque los encuestados expresaron de esta manera su complacencia por el revertimiento del proceso de desaceleraciÃ³n de la economÃ­a que afectÃ³ negativamente las expectativas de bienestar de la poblaciÃ³n a partir del 2006.</p>
<p>El trabajo de su gobierno en materia econÃ³mica, ha sido entonces la mejor carta de Bachelet para neutralizar los serios cuestionamientos que golpean a parte de la coaliciÃ³n de gobierno en el tema de la probidad.</p>
<p>En cambio en la encuesta CERC de diciembre, la misma presidenta saliÃ³ â€œalgo heridaâ€, pero no porque los escÃ¡ndalos de corrupciÃ³n rebasaran los medios, sino mÃ¡s bien porque el aumento del pesimismo entre los encuestados en relaciÃ³n a la marcha de la economÃ­a del paÃ­s, alterÃ³ negativamente el mayor nivel de aprobaciÃ³n obtenido anteriormente.</p>
<p>Como se podrÃ¡ constatar, lamentablemente el resultado de un anÃ¡lisis de este tipo, no ofrece muchas posibilidades de escribir un artÃ­culo muy emocionante y atrayente como noticia o columna de opiniÃ³n.</p>
<p>Sin embargo, en las mismas encuestas tambiÃ©n es posible encontrar mÃ¡s espacio para la apreciaciÃ³n personal y el suspenso. Para esto, es suficiente dirigir la atenciÃ³n a los resultados del nivel de popularidad que la encuesta CEP entregÃ³ sobre un nÃºmero importante de actores polÃ­ticos â€œcon futuroâ€.</p>
<p>Esta es mi impresiÃ³n, porque creo que los cambios en el nivel de popularidad que afectan, o estÃ¡n comenzando a afectar a un nÃºmero importante de estrellas de la polÃ­tica chilena, (incluyendo a quien recientemente parecÃ­a inamovible, el ex-presidente Lagos(5), no deja de agregar una interesante cuota de emociÃ³n al prÃ³ximo proceso electoral chileno.</p>
<p>â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”â€”</p>
<p>(1) SegÃºn la encuesta CEP, los partidos que conforman la ConcertaciÃ³n recibirÃ­an en conjunto un voto â€œduroâ€ de casi un 30% del electorado.<br />
Esto sumado al 6-7% de los votos de la izquierda extraparlamentaria, deja en una posiciÃ³n de partida de considerable desventaja, a nivel de elecciÃ³n presidencial, a la centro derecha chilena (que sÃ³lo logra una adhesiÃ³n â€œincondicionalâ€ del apenas el 15% del electorado).</p>
<p>(2) En este contexto, no es extraÃ±o que Bachelet haya recibido una evaluaciÃ³n claramente mÃ¡s baja durante la crisis estudiantil, porque este periodo de efervescencia social se desarrollÃ³ justamente en los momentos, en que se intensificaba el proceso de desaceleraciÃ³n econÃ³mica que afectaba a Chile desde comienzos del 2006.</p>
<p>(3) El repunte econÃ³mico fue especialmente notorio con el mejoramiento de los Ã­ndices de desempleo durante los Ãºltimos meses del aÃ±o 2006. La tasa de desocupaciÃ³n alcanzÃ³ un mÃ¡ximo anual de 8.8-8.9 %, durante los meses de mayo-junio, pero comenzÃ³ a caer de forma progresiva a partir de agosto, hasta llegar a un 6.6% en noviembre del 2006.</p>
<p>(4) En algunos paÃ­ses desarrollados (como los escandinavos) es posible observar que la variable econÃ³mica estÃ¡ perdiendo importancia como factor determinante en un proceso eleccionario. La variable econÃ³mica continÃºa siendo un factor de gran importancia en estos paÃ­ses, pero principalmente cuando la situaciÃ³n econÃ³mica ha empeorado. Es decir que una mala situaciÃ³n econÃ³mica afectarÃ¡ muy negativamente las posibilidades de re-elecciÃ³n de un gobierno, mientras que una buena marcha de la economÃ­a, no tendrÃ¡ el mismo impacto a la hora de facilitar un triunfo electoral del candidato incumbente.</p>
<p>(5) Entre junio/julio y diciembre del 2006, Lagos empeorÃ³ su imagen entre el 9% â€œde quienes lo conocenâ€, es decir el 100% de la ciudadanÃ­a.</p>
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		<title>PatologÃ­a del Poder</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Jan 2007 19:33:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Salas Lind</dc:creator>
				<category><![CDATA[PolÃ­tica de Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[Es injusto calificar de corrupto a todo el que dispone de una parcela de poder, pero no hay duda de que el poder trastorna, en cualquier escala: sÃ­ndicos, jefes, gerentes, directores, dirigentes sindicales, diputados u obispos.
San Pablo dirÃ­a que atiza la concupiscencia. Hace que la persona se aficione a los placeres y facilidades ofrecidas a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img width="158" height="200" align="left" src="http://azurara.net/blog/poder.jpg" /><span lang="ES" style="font-family: Verdana"><strong>Es injusto calificar de corrupto a todo el que dispone de una parcela de poder, pero no hay duda de que el poder trastorna, en cualquier escala: sÃ­ndicos, jefes, gerentes, directores, dirigentes sindicales, diputados u obispos.</strong></span></p>
<p><span lang="ES" style="font-family: Verdana">San Pablo dirÃ­a que atiza la concupiscencia. Hace que la persona se aficione a los placeres y facilidades ofrecidas a quienes ocupan una posiciÃ³n prominente.</span><br />
Para muchos, el poder es la suprema ambiciÃ³n. Es la manera perversa de compararse a Dios. Vean a los polÃ­ticos que gastan sumas millonarias en campaÃ±as electorales y, aÃºn derrotados, vuelven a escena, como si la sed de poder fuera proporcional a la fortuna que dilapidan.<br />
Hay hombres que, fuera del poder, se sienten terriblemente humillados, expulsados del Olimpo de los dioses. Se deprimen y, pasada la resaca, vuelven<span id="more-24"></span> a disputarse el espacio de poder con mÃ¡s garra y menos escrÃºpulos.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES" style="font-family: Verdana">A pesar de las intenciones, la vida se teje en acciones. Y la cabeza piensa donde los pies pisan. Poco valen las intenciones de quienes juran que â€œllegando allÃ¡ no serÃ© como los demÃ¡sâ€. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES" style="font-family: Verdana">Por lo general ocurre a la inversa. Modificado el modo de vivir de quien ocupa el poder, en poco tiempo modifica tambiÃ©n su modo de pensar. Pues el poder hace girar la rueda de la fortuna y opera en la persona un cambio de lugar social y cultural. Esa persona se ve rodeada de aduladores, recibe invitaciones, regalos, tiene asesores y sobre todo pasa a disponer de una infraestructura que la reviste de una aura especial. Cambia de guardarropa, de casa, de amigos y de mujer o marido.</span></p>
<p>A los ojos del comÃºn de los mortales, aquel seÃ±or posee las llaves de la felicidad ajena. Tiene el poder de aprobar proyectos, liberar presupuestos, autorizar obras, permitir viajes, distribuir cargos, promover personas, conceder becas y transformar sus gestos en hechos polÃ­ticos.</p>
<p>Â¡CÃ³mo es difÃ­cil a quien ya probÃ³ el poder volver a ser lo que era! Vargas prefiriÃ³ meterse una bala el corazÃ³n a verse destituido de poder.</p>
<p>El poder reduce la distancia entre lo deseable y lo posible. Cuanto mayor el poder, menor esa distancia. Un gobernador o un ministro puede, el mismo dÃ­a, gracias a la funciÃ³n que ocupa â€”y a costa del contribuyenteâ€” almorzar en Brasilia, cenar en SÃ£o Paulo y dormir en RÃ­o, convencido de que sus conversaciones y conchabos direccionan el rumbo de la historiaâ€¦</p>
<p>Quien se apega al poder, se mira todas las maÃ±anas en el espejo de la bruja de Blancanieves y no soporta crÃ­ticas que minan su autoimagen y exhiben sus contradicciones a los ojos de los demÃ¡s. Por eso se aÃ­sla, se cierra en un cÃ­rculo hermÃ©tico al cual solo tienen acceso los que cumplen sus Ã³rdenes, dicen amÃ©n a sus ideas o, aunque crÃ­ticos, se callan conniventes, pues tienen tambiÃ©n sus ambiciones y no quieren ser sustituidos por los que tienen mÃ¡s poder.</p>
<p>Se crea asÃ­ una complicidad tÃ¡ctica. Solamente temen que cierta prensa sepa lo que hacen. Sin embargo, actÃºan como si baristas, camareros, conductores, personal de seguridad y empleados no tuvieran ojos, cabezas, oÃ­dos, bocas, parientes, vecinos ni amigosâ€¦<br />
Todo se agrava, sin embargo, cuando el poder institucional se vincula al poder marginal, y diputados, senadores, gobernadores y ministros se asocian con espÃ­as, tahÃºres, traficantes, torturadores, agiotistas fieles al adagio de que â€œdando se recibeâ€. Entonces, las dos Ãºltimas letras intercambian su lugar: el poder se pudre.<br />
(Frei Betto, teÃ³logo y escritor brasileÃ±o)</p>
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		<item>
		<title>Temas valÃ³ricos: Â¿El talÃ³n de aquiles de la Democracia Cristiana?</title>
		<link>http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=23</link>
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		<pubDate>Tue, 09 Jan 2007 19:32:38 +0000</pu